Saturday, August 25, 2018

Nuestros corazones también laten como los de los demás


Rebecca Kiessling, presidenta de Salvar El 1, concebida en una violación, testificó ante la Corte de Iowa, Estados Unidos, argumentando que no deben hacerse excepciones ante la defensa de la vida. "Aceptar el aborto en algunos supuestos es discriminatorio y supondría afirmar que yo no debía tener derecho a la vida por el modo en cómo fui concebida", argumentó.


Muchos de ustedes habrán oído que la Ley del latido fetal de Iowa está siendo objetada por Planned Parenthood en un tribunal estatal y que nuestra organización Salvar El 1 ha presentado una moción para intervenir. Soy la fundadora y presidenta de Salvar El 1, así como uno de sus abogados; soy también conferenciante y escritora pro vida internacional, habiendo sido concebida en violación y casi abortada. Debo mi nacimiento a la ley que me protegió en Michigan, exactamente 4 años antes que Roe vs Wade entrara en vigor. Ahora somos una organización global de más de 600 personas concebidas en violación y madres por violación (incesto o tráfico sexual), así como cientos que recibieron un diagnóstico prenatal de "incompatibilidad con la vida". Nos especializamos en defender los llamados "casos difíciles", que es el motivo por el que nos invitaron a testificar en el proyecto de ley de Iowa así como también en el proyecto ley Vida Desde la Concepción el año pasado.

La ley, si se confirma, protegería a los niños no nacidos que tienen latido cardíaco detectable, excepto "cuando el aborto sea médicamente necesario" y define como "médicamente necesario" a los casos de violación, incesto y anormalidad fetal, por lo que el proveedor del aborto es el único árbitro de estas determinaciones, sin más informes requeridos para el estado. Estas excepciones se agregaron sorprendentemente a última hora, supuestamente porque ciertos legisladores en la Cámara no firmarían la ley sin excepciones. Pero incluyeron una cláusula de separabilidad, que permitiría al tribunal suspender cualquier disposición que se considere inconstitucional, al tiempo que se mantiene el resto de la ley; esta es la razón por la que presentamos nuestra moción para intervenir.

Salvar El 1 busca que se eliminen las disposiciones discriminatorias, con el resto de la ley confirmada. Las excepciones dentro de la ley violan nuestro derecho fundamental a la vida, privándonos del debido proceso y la misma protección bajo las constituciones de Iowa y de los Estados Unidos. Después de todo, nuestros corazones laten igual que los de los demás. Tal vez puedan imaginarse lo horrible que resulta cuando estos políticos sugieren que era "médicamente necesario" que mi madre biológica me matara. De hecho, Planned Parenthood argumentó en su informe que es "humanitario" terminar la vida de personas como nosotros. También sugirieron que solo somos amados por nuestras madres porque eligen la vida. Pero la mía no: eligió el aborto y, sin embargo, hoy ella me ama. Soy tan digna de amor y vida como cualquier otra persona y merecía la protección que recibí antes de Roe v Wade.

Tenemos tres abogados que representan a SalvarEl1: Erin Mersino, abogado pro vida de Derecho Constitucional de Michigan, Eric Borseth, abogado de Iowa y miembro de la junta directiva de Personhood (Personalidad) Iowa, y yo.

Como abogado pro-vida, esta es la razón por la que estudié Leyes; de hecho, nací para esto. Lo más egoísta que podría hacer sería, simplemente, vivir mi vida sin preocuparme por los demás que están en una situación similar y con riesgo de ser abortados. Son tan dignos de la vida como yo y tan dignos de protección como cualquier otro corazón latente. Mi vida se salvó por un propósito, y entendí perfectamente la magnitud del momento mientras defendía mi derecho a la vida en la corte el jueves pasado, junto con el resto de mi grupo y los otros casos difíciles que fueron blanco de exterminio por la ley.

Si la corte niega nuestra moción para intervenir, llevaremos el caso a la corte federal que es donde debería llegar de todos modos, porque la Corte Suprema de Iowa recientemente dictaminó a favor del derecho a un aborto a fines de junio bajo el amparo de la constitución del estado de Iowa que es mucho más amplia que bajo el régimen de Roe vs Wade y su progenie. Si se nos concede nuestra moción, intentaremos trasladar todo el caso a la corte federal, que supone la única esperanza de que se respete la Ley de Latidos Fetales de Iowa. Sin nosotros, esta ley está muerta en los tribunales de Iowa.

El juez del condado de Polk quería saber si alguna vez se había presentado antes un caso como éste, ya que Planned Parenthood había dicho repetidas veces que esto no tenía precedentes. Le dije al juez que no había una red de personas como nosotros hasta que fundé Salvar El 1. Y le dije a la corte que, si la excepción hubiera sido en casos de violación bi racial o en casos de bebés negros, la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (la NAACP) sería la que buscaría intervenir en nombre de ellos y habría una protesta nacional contra tal discriminación y odio legalizados. Pero la gente simplemente está acostumbrada a que mi grupo sea el chivo expiatorio y continúan perpetuando el mito de que nuestras madres están mejor con nosotros muertos. Sin embargo, las víctimas de violación tienen cuatro veces más probabilidades de morir durante el siguiente año después del aborto. Los traficantes de sexo, los abusadores de niños y los violadores adoran el aborto y la clínica de abortos es su mejor aliado. Se ha descubierto y hecho público cómo Planned Parenthood encubre la violación, el abuso de menores y el tráfico sexual. Destruyen la evidencia y permiten que estos perpetradores continúen realizando sus crímenes. La verdad es que un bebé no es lo peor que pueda pasarle a una víctima de violación; el aborto sí lo es.

También le describí al juez la eugenesia que existe dentro de la comunidad médica que no solo presiona a los padres a abortar, sino que luego se niega a tratar a estos niños una vez que nacen.

Merecemos nuestra presencia en la corte para mostrar la verdad y se presenten todas estas pruebas.

Biografía: Rebecca Kiessling, concebida en una violación, abogado pro vida, conferenciante internacional, esposa y madre de 5 hijos. Presidenta y fundadora de SalvarEl1

Saturday, August 18, 2018

Llegué a confesar y a perdonar a mi padre


Luis Alfredo León Armijos, Ecuador. Concebido en una violación.

Yo podría estar en un tacho de basura, pero a mí se me dio la vida. Mi madre, María Eufemia Armijos Romero, siendo todavía muy joven –recién había cumplido los 13 años- limpiaba y cuidaba una casa en Loja para ayudar a sus padres y a sus siete hermanos. El dueño de la casa, aprovechando que estaba solo, abusó de ella y la dejó embarazada.
A pesar del rechazo de su familia que no quería que naciera el bebé –le golpearon en la barriga y le dieron bebidas para que abortara- mi madre siempre defendió la vida de su hijo y, al verse sola y sin apoyo, oró y sintió en su corazón que el Señor le decía: Defiende la vida de ese niño.
Mi madre, entonces, huyó de Loja hacia la ciudad de Cuenca donde sobrevivió por sus propios medios. El domingo 10 de octubre de 1971 a las 10:00 a.m., en un parto lleno de complicaciones por su corta edad y su pequeña contextura, nací yo, con algunos problemas respiratorios que el amor y cuidado de Dios padre y de mi madre me ayudaron a sanar.
Después de un tiempo y con la ayuda paterna, mi madre regresó a Loja para empezar una vida como madre soltera. Le tocó quedarse a cargo de mi padre, quien aceptó reconocerme y hacerse cargo de mí, pero eso no quiere decir que las cosas habían sanado entre ambos.
Mi padre visitaba siempre la casa en la que vivíamos y cumplía con nosotros. Tuvieron tres hijos más y mi relación con él era distante pero buena. Le tenía mucho respeto, infundía autoridad, conmigo siempre fue muy exigente, me llevaba a trabajar con él.
Cuando cumplí los 16 años me invitaron a la Renovación Carismática donde tuve mi primer encuentro con Cristo, aprendí de su amor maravilloso y comencé a predicar y a dar catequesis en todo lugar que Dios me ponía, como los autobuses y el correccional de menores.
A mis 18 años sentí la llamada a la vocación sacerdotal e ingresé en el Seminario de Loja a pesar de la oposición de mi padre. Con un permiso especial de mi Obispo, debido a mi corta edad, fui ordenado a los 23 años: fue toda una bendición para mi vida.

Cuatro años después ingresé en el Camino Neocatecumenal y mi madre me contó, tras terminar la relación con mi padre, cómo vine yo al mundo. Eso marcó el punto de inicio para un camino de reconciliación de ambos. Ayudé a mi mamá a entender que no podía odiar a mi padre y que Dios la invitaba a amar su propia historia.
Con esta experiencia comprendí que siempre había predicado a los demás el amor de Cristo en sus vidas y ahora entendía el sentido de mi vida, Dios me permitía ser sacerdote no para juzgar sino para perdonar, para ser instrumento de su misericordia, y yo había juzgado mucho a mi padre por todo, un día llego la reconciliación y perdonando a mi padre le anunciaba, la vida eterna para él.

Años más tarde recibí una llamada de mi padre. Se iba a operar y le daba miedo. Me dijo: “Quiero que me confieses”. Después de unos 30 años que no comulgaba, mi padre regresó a la comunión, a la Eucaristía.
Yo le decía: “Papá, usted merece el cielo, el perdón de los pecados, la vida eterna, que disfrute del amor de Dios, así como la Iglesia a mí también me está haciendo ver el cielo”. En ese momento, los ojos de mi padre se llenaron de lágrimas. Luego lo más importante creo es el perdón que mi madre le ha dado a mi padre, eso gracias al amor misericordioso de nuestro Señor Jesucristo, que se ha manifestado en el caminar de la fe que están viviendo.
Cuando predico a madres gestantes que pasan por dificultades en la decisión de tener su hijo, les presento mi experiencia. Esto está en la Escritura, es el caso de Samuel, Jeremías, Sansón, Juan Bautista, etc. Dios es el autor de la vida, y a veces donde no puede darse la vida es donde el manifiesta su poder y su gracia; forma en el vientre la vida de un hijo, y le da una misión. Por esto, puede ser que trae sufrimiento, que trae dolor; pero les digo que un hijo trae la salvación, trae misericordia, bendiciones. Como Jesucristo que fue insultado, perseguido, ya desde niño fue causa de contradicción, en sus hijos reciban la bendición de Jesús.
Aconsejo a los hijos que conozcan bien sus propias historias. Siempre hay detalles de amor de Dios. Que aprendan a ver las cosas desde el amor de Dios. Uno puede enterarse de su historia y odiar la propia vida y juzgar a Dios como me había pasado a mí, pero descubrí que el amor de Dios estuvo ahí, cuidándome la vida.
Joven, si el padre de la tierra se ha equivocado y te ha fallado, el padre Dios nunca nos ha fallado. Si eres hijo de madre soltera debes ver en tu vida cómo el padre Dios te ha cuidado.
Pudieron haberme condenado a un montón de basura, pero se me dio la vida, y creo que la vida es una gratuidad; todo lo que tengo lo es: la vida en sí misma es un don exquisito que Dios nos da.

Biografía: El padre Luis Alfredo vive en Loja (Ecuador) donde desempeña su ministerio sacerdotal.


Saturday, August 11, 2018

Quien debía defenderme me violó y me robó la virginidad



Sara Gerardo, madre por una violación

Sara con su hijo William en el Zoo

Mi historia es larga, no obstante, para abreviar, permítanme decir que tuve una infancia normal hasta que cumplí los diez años. Fue entonces cuando mi madre enloqueció y no lo digo como una exageración o hipérbole sino literalmente.

Las fiestas de cumpleaños, las películas, la música e incluso la escuela desaparecieron de mi vida de la noche a la mañana. Ella se abasteció de alimentos para "el fin del mundo", a pesar de que éramos una familia militar y nos mudábamos con frecuencia. Crecí demasiado protegida y no tenía conocimiento de cómo funcionaba el mundo. Imaginen mi sorpresa, entonces, cuando mi madre decidió echarme de casa cuando fui mayor de edad.

Entre la suma protección de la que había disfrutado y crecer en el ejército, no tenía ninguna noción de lo que era un alquiler o los servicios públicos. Ella me había dado hasta el final de año como plazo para mudarme, pero como había estado tan aislada, también carecía de amigos. Al vivir en el norte, el final del año significaba temperaturas bajo cero. Tenía que encontrar un lugar para vivir, cualquier lugar.

Entra ahora en escena un hombre al que llamaremos Robert. Robert era un oficial de seguridad en proceso de unirse al ejército. Cuando se enteró de mi problema, me hizo una oferta: mudarme con él, y él me enseñaría cómo vivir por mi cuenta. Él estaba a punto de irse destinado al extranjero y quería que lo acompañara. Me dijo que no sería un matrimonio real. Una vez que aprendiera a vivir por mi cuenta y su tiempo en ese país terminara, regresaríamos a los Estados Unidos y nos divorciaríamos discretamente. Parecía tener sentido, y sin ninguna otra opción para mí, acepté. Mi madre no se opuso a la idea de que su hija se casara con un desconocido.

Cuando llegué, había un grupo de personas esperando para saludarme. Fue incómodo, pero lo aproveché al máximo. Me informó de que me había conseguido una habitación de hotel. Como no era un matrimonio real, no tenía sentido vivir juntos. En lugar de ir a la habitación del hotel, nos dirigimos directamente a la capilla. Estaba contrariada; llevaba mallas y una camisa ancha, ropa cómoda para viajar, no algo para casarme. Dijo que no quería arriesgar mi reputación, y de esta manera nadie podría decir que nada.

Después, él trajo mi equipaje a mi habitación de hotel. Viajando al extranjero, no pude mantener muchas de mis pertenencias, así que era principalmente ropa y un par de libros. Cansada del largo vuelo, fui a bañarme y me preparé para acostarme. Cuando salí, me sorprendió verlo en la cama, viendo una película. Dijo que se iría si yo quería que lo hiciera, pero que había una película que realmente le interesaba. Estaba tan cansada que no me importaba. Me metí en la cama.

Me desperté cuando comenzó el asalto. Te ahorraré los detalles, pero perdí mi virginidad en la noche de bodas con mi esposo extraño que me violó. Su argumento consistía en que, como era su noche de bodas, se merecía tener sexo. Estaba indefensa.

Cuando todo terminó, pensé en llamar a la policía, pero en realidad, ¿quién me escucharía? "¡Ayuda, mi marido quería sexo en la noche de bodas!". Me culparían por no querer dárselo. Lloré largo tiempo. Él estaba detrás de mí, acariciándome el pelo. Justo cuando ya había terminado de llorar y me dispuse a dormir, comenzó de nuevo. Como no denuncié el primer asalto, pensé que no podría denunciarlo la segunda vez. Preguntarían: "¿Por qué no lo dijiste antes? ¿Por qué le permitiste hacerlo otra vez?

Él me violó durante tres días seguidos y sólo se detuvo porque mi período había comenzado. Me explicó que no podía permitirse el lujo de mantenerme en el hotel y nos mudamos juntos. Las violaciones ocurrieron casi a diario de una forma u otra. Se extendió a otros tipos de abuso. Estaba muerta de hambre, atada y abandonada durante días, descuidada, golpeada y torturada. Lo soporté casi un año.

Lo inevitable finalmente había sucedido. Mi estómago se estaba hinchando y mi período no había llegado. Me llevó al hospital y lo confirmaron: estaba embarazada. Aunque no quería a su hijo, estaba convencido de que esto cambiaría todo. Había llegado a creer firmemente que todo esto era culpa mía, y me lo merecía. Sin embargo, el bebé era inocente. Él no lastimaría al bebé.

Estuve soñando todo el camino a casa, preguntándome si se trataba de un niño o una niña, cómo sería la habitación del bebé, si le gustaría practicar deportes o las ciencias o si le gustaría el ballet o sería una marimacha. Siempre quise ser madre, nada más. No quería ir a la Universidad o ser una estrella de cine. Yo quería ser madre.

Cuando llegamos, dijo que pediría cita para encargarse del problema. Por un breve momento, lo malentendí, pensando que se refería a un ultrasonido o algo por el estilo. Continuó hablando, diciendo que ninguna esposa suya se pondría gorda y arruinaría su piel con estrías; un aborto lo solucionaría. Estaba disgustada y protesté. Apenas dije una palabra antes de que me golpeara en el estómago.

"De una forma u otra", me susurró al oído, "esa cosa se va". Se marchó y me desplomé en el suelo, llorando.

Cuando se fue al trabajo, finalmente pedí ayuda. Como estaba en el extranjero, no tenían el 911, así que llamé a la Cruz Roja Americana. Me informaron que no "hacían cosas así" y me colgaron. Me llevó un tiempo ganar el coraje para volver a intentarlo. De nuevo, me dijeron que no me ayudarían y que no debía llamar a la Cruz Roja. Sintiéndome derrotada, lo intenté por última vez. Finalmente, alguien estaba interesado en ayudarme. Enviaron a la policía militar para que me recogiera. Todo el tiempo que di el informe y pasé por el examen de violación, todos hablaron sobre el aborto. Dado que era un "producto de violación", no lo querría, dijeron. Si me quedaba con el bebé, entonces eso era una señal de que realmente no era una violación. Asustada, dolida y confundida, escuché las palabras de personas que habían estado en el mundo más tiempo que yo, aquellas en las que creía y podía confiar. Acepté el aborto.

Primero, tenían que hacer un ultrasonido para ver si el niño estaba donde se suponía que debía estar. Me quedé allí, tratando de no pensar en lo que iba a suceder. El técnico de ultrasonido hizo su trabajo y terminó con una frase que salvó la vida de mi hijo. "Bueno, tu bebé parece estar bien". Tu bebé. Mi bebé. No es mi producto de violación, ni una cosa, ni una bola de tejido. Mi bebé.

Una de las primeras imágenes del bebé William

No me practiqué el aborto. Mantener a mi hijo fue lo mejor que me ha pasado. Ser madre soltera me hizo hacer cosas que antes era demasiado tímida como luchar por  un ascenso y un aumento de sueldo. Fui a la Universidad y obtuve una Licenciatura en Negocios, convirtiéndome en la primera persona de mi familia en obtener un título. 

Después de hacer terapia, me volví a casar, tengo dos hijos más e incluso tengo mi propia empresa de marketing. Viajo por el país, compartiendo mi historia. Robert no tiene derechos sobre mi hijo y nunca lo ha visto. Mi esposo lo adoptó, convirtiéndolo legalmente en su hijo. En cuanto a mi hijo, él es increíble. Ha sido diagnosticado con un coeficiente intelectual apenas por debajo de un ‘genio’. Comenzó a leer a los tres años, ganó en el ajedrez a los cinco, se saltó un grado, asiste a una de las mejores escuelas del país y está en su programa de Dotados y Talentosos. Después de mucho debate, la escuela lo puso a prueba y él salió por encima de la mayoría de niños en preparatoria. Se graduará con un título universitario. Mi hijo es más que inteligente; él tiene un corazón maravilloso. Cuando sólo tenía cinco años, supo que había niños enfermos en el mundo e insistió en ayudarles. Comenzó a recaudar fondos, cada año para una organización diferente. 

William con el actor Patrick Dempsey

Cuando tenía siete años, sus esfuerzos de recaudación de fondos le valieron el reconocimiento del actor Patrick Dempsey. Su sueño ha sido convertirse en astronauta e ir a Marte, y hasta ahora está bien encaminado. Tuvo la oportunidad de conocer a un astronauta, quien lo condujo a través de un simulador. Me dijeron que es natural y que debo hacer todo lo posible para asegurarme de que vaya al espacio. La gente a menudo me pregunta si me recuerda a mi violador. 

Honestamente, sí, de vez en cuando, especialmente si expresa interés en algo en lo que Robert estaba realmente interesado. También me recuerda a mí misma, a mis hermanos y a mis hermanas. Él me recuerda que el mundo es un lugar increíble, lleno de cosas maravillosas. Él me recuerda que la vida vale la pena vivirla y que no estaría donde estoy hoy si no fuera por él.

Saturday, August 4, 2018

Quedé embarazada a los 16 años como consecuencia de las violaciones de mi propio padre



Verónica Cardona, Colombia. Madre por una violación.

Verónica con su hija

Mi primera reacción cuando supe que estaba embarazada fue sentirme totalmente destrozada. El impacto era muy grande al darme cuenta de que esperaba un hijo. En ese preciso momento sentí que mi vida se había frustrado, más aún porque sabía que el bebé que venía en camino era el “producto” de una violación. Caí en depresión unos días, no quería matar a un ser inocente, pero tenía miedo, quizás el mismo miedo que sienten muchas mujeres al enterarse de que están embarazadas. Miedo a que no fuera capaz de salir adelante, miedo a los prejuicios, miedo a que me vieran con lástima, miedo a afrontar la realidad, miedo a quedarme sola.

Naturalmente casi toda mi familia, doctores, jueces, en fin, todos querían que abortara y más aún aquí en Colombia, que se acababa de hacer “legal” el aborto en tres casos: por violación, por malformación y por riesgo de la vida de la madre. Yo cumplía con todos los requisitos: violación, una posible malformación por la información genética, y mi vida estaba en riesgo pues era un embarazo de alto riesgo.

Por otra parte, recordaba un día en el cual mi mamá, llorando, me pedía perdón pues ella había intentado abortarme, no quería que yo viviera, y pensé que yo no tenía el derecho de arrancarle la vida a nadie y menos a una personita indefensa que no podría defenderse, una personita que no me había hecho nada a mí.

Y así, aunque en mi familia me dejó de hablar por unos días, sólo mi mamá me apoyaba en mi decisión, pues me había dicho que fuera cual fuera mi decisión era mía y me iba a apoyar. Y así comenzó a crecer en mí el más grande milagro de amor.

Fue una experiencia, aunque dura, hermosa. Cuando veía las ecografías podía darme cuenta del gran milagro de la vida, sentir sus pequeños pero inofensivos golpecitos en mi estómago. Y luego, ver su ternura al nacer.

En este tiempo mi mamá se encontraba asistiendo a una comunidad católica, y ellos me ayudaron bastante. Me animaban a seguir en mi decisión de traer esa vida al mundo, ya fuera que al nacer diera a mi hija en adopción, o decidiera quedarme con mi hija y salir adelante. Hablábamos de los muchos niños que han sido abortados.

Durante este tiempo quise olvidarme de Dios. Me enojé con Él porque no podía entender cómo un Dios tan bueno y con tanto amor hacia mí podía permitir que me pasara esto, que no había hecho nada malo en la vida, y que desde antes de nacer ya estaba sufriendo bastantes dificultades pues desde el vientre de mi mamá ya no era deseada. No podía entender, mas, sin embargo, me refugiaba en Él y le pedía fuerzas para continuar adelante y hoy estoy segura de que Él siempre estuvo conmigo en mis noches y días de llanto. ¡Era Él quien me animaba y me levantaba!

Después del nacimiento de mi hija, me sentía con muchos vacíos y busque llenarlos refugiándome en muchas cosas: amigos, fiestas, bebida, trabajo.

Por esa época, los papás de mi mejor amiga se iban a separar y los invitaron a un retiro espiritual de parejas en la comunidad Lazos de Amor Mariano. Ellos asistieron a pesar de haber hablado ya con sus abogados para empezar el proceso de separación, y cuando regresaron de este retiro era impresionante, parecían novios. En los años que llevaba de conocerlos nunca había visto esto y yo soy como parte de la familia, incluso me encontraba trabajando con ellos.
Ellos quisieron que yo fuera a un retiro de conversión en la misma comunidad. Tengo que admitir que sentí miedo de ir, porque sabía que me iba a encontrar con Dios, iba a entender muchas cosas. Sentía miedo porque hacía un tiempo le había dado la espalda a ese mismo Dios que siempre estuvo a mi lado.


¡Estando en el retiro pude volver a vivir! Pude perdonar a mi papá y a todos los que alguna vez me habían hecho daño. Entendí muchas cosas, me sentí digna nuevamente, ¡volví a nacer!, ¡fue hermoso!

Cuando salí del retiro, sentí un gran deseo de pertenecer a esta comunidad, así que empecé un proceso. Por gracia de Dios, empecé a servir y me di cuenta de que la vida es un don.

Me indignaban, como me indignan ahora, los argumentos de los abortistas, que se escudan en casos como el mío para matar a un inocente y llenar sus bolsillos con dinero manchado de sangre inocente, diciendo que cada vez que veas a ese niño vas a recordar el momento tan doloroso en que fuiste abusada, o que si tiene alguna malformación va a ser un niño infeliz, o que si mueres quién cuidara de tus hijos.

Sentí la necesidad enorme de gritar la verdad al mundo, que es que un hijo nunca te recordará las circunstancias, porque es una persona absolutamente diferente, por el contrario, te ayudará a sanar las heridas, le dará alegría y sentido a tu existir.

Lo digo desde mi propia experiencia y no como los abortistas que hablan sin siquiera conocer o haber pasado por una experiencia de estas, porque la mayoría que apoyan el aborto no han abortado, pues las mujeres que, engañadas, abortan después son defensoras de la vida.

No son infelices los niños con malformación. Además, la mayoría de diagnósticos médicos en estos casos se han equivocado. Según ellos, mi hija iba a ser un ogro y bueno, hoy es el más bello ogro. No tiene ninguna dificultad, no tiene ninguna enfermedad, no tiene ningún retraso. Y si lo tuviera, como una primita mía, no sería infeliz, por el contrario, ella es absolutamente feliz.
Y eso de que se puede abortar por riesgo de vida de la mamá, pues mueren más mujeres abortando que mujeres dando vida.

A los abortistas no les importa la mujer como quieren aparentar. Sí les importara verdaderamente, no ofrecerían un aborto sino, por el contrario, ayuda para salir adelante con su hijo, aceptarían realidades como el síndrome post-aborto, aceptarían que la vida comienza en la fecundación del óvulo como lo dicen los científicos.

Reclaman “derechos” de la mujer y ellos son los primeros en pasar por encima de ellos, pues las mujeres tenemos derecho a saber la verdad, algo que ellos no hacen. Las mujeres tenemos derecho a una maternidad, y ellos pasan por encima de este hermoso don, convirtiendo el vientre de las mujeres en la tumba de su propio hijo.

¡El aborto no desembaraza a nadie! Matar no es una opción, es la peor decisión. La vida engendra vida, la muerte, por el contrario, engendra muerte, dolor, llanto, desesperación, angustia y una culpa que muy difícilmente se borrara de tu mente, de tu alma, de tu ser.
Los abortistas no deben jugar con el dolor de la mujer y de muchos hombres también que son víctimas de un aborto.

Por último, quiero invitar a todos los católicos, cristianos, evangélicos, ateos y a todos los que están a favor de la vida, a que no nos cansemos de ser la voz de aquellos que, aunque tienen voz y derechos, han querido callarlos desde el vientre.

Verónica con su hija y con el hombre que va a ser su esposo

Gracia a Dios pude perdonar a mi papá, mirarlo a los ojos y darle las gracias por haberme dado la vida. Mi hija que está próxima a cumplir 11 años, hace un año y medio que sabe todo lo que pasó porque ella tiene derecho a saber la verdad y lo tomó muy bien. Ella también ha perdonado a mi papá que murió hace seis años.

En este momento Dios nos ha regalado la oportunidad de estar en preparación para el matrimonio y hemos podido darnos cuenta mi hija y yo que no todos los hombres son iguales. Que el verdadero amor existe y que se puede vivir la reconciliación con las personas que nos han hecho daño.

Biografía: Verónica vive en Colombia. Tiene una hermosa hija y está a punto de casarse.