Saturday, January 21, 2017

Chilenos que representan las 3 causales dicen no a la legalización del aborto, por Rebecca Kiessling

Quedé consternada cuando escuché el lunes pasado la horrible noticia de que por 3-2 votos el Senado de Chile estaba de acuerdo en aceptar el proyecto de ley que legalizaría el aborto en las tres causales: cuando una mujer dice que su hijo ha sido concebido en una violación, si un médico diagnostica que el bebé tiene malformaciones incompatibles con la vida o si afirma que la madre corre peligro de morir. Estas tres alegaciones pueden ser o no ciertas, pero las tres están discriminando a las personas más vulnerables de la sociedad que son los que requerirían una protección más efectiva.  La semana que viene, el Senado votará si un bebé inocente merece morir basándose en estos tres supuestos y si se aprueba, se le remitirá a la Presidenta Bachelet para que lo firme. Chile, entonces, vivirá una explosión de sangre inocente que cubrirá toda su extensión.

Ya, anteriormente, había escritosobre la legislación de las tres causales que se quería establecer en Chile y, ahora, quisiera añadir más argumentos. Soy la Presidenta de Save the 1, una organización de unas 450 personas que fueron concebidas en una violación (como yo), madres que concibieron un hijo tras ser violada y que lo están criando, madres que tras dar a luz lo dieron en adopción y otras, que incluso lo abortaron y hoy lo lamentan. Además, tenemos centenares de madres a las que se les aconsejó abortar porque el diagnóstico del hijo que esperaban era de incompatible con la vida. Valoramos la vida y deseamos que el Senado de Chile continúe protegiéndola sin discriminación. .

Nuestra filial española es Salvar El 1, ese 1% que está orillado por esta legislación y que en USA representa tan solo el 1% de los abortos que se realizan. Defendemos los llamados "casos duros" en el debate del aborto. Ahora mismo tenemos más de 24000 seguidores en nuestra página de Facebook de Salvar El 1. Desde la rompedora noticia de que la Presidenta Bachelet busca legalizar el aborto en las tres causales, hemos recibido un aluvión de historias de chilenos que desean compartir con nosotros sus testimonios. Ellos se animan al leer mi historia y las de las cientos de personas de nuestra organización. Muchas voces se están alzando en Chile pero, lo más importante, las voces de los más inocentes se van a escuchar y se alzará la voz en defensa de aquellos niños chilenos por nacer que todavía no la pueden alzar y que están en riesgo.
Como yo, Karina Silva de  Santiago, Chile, fue concebida tras una violación pero protegida por la ley. Su madre tenía 15 años cuando fue violada y Karina nacío en 1989, el mismo año en que se abolió el aborto. Pero gente como Michelle Bachelet piensan que Karina no merece esa protección que le otorgó la ley chilena. Bachelet y otros no proponen legalizar la pena de muerte para los violadores pero sí para los niños chilenos como Karina.  

Karina dice: "¡Me gusta vivir!  Y agradezco cada segundo de vida. Tal vez para la sociedad mi vida provenga de un error, pero no para mí. La solución no es aprobar el aborto en Chile sino crear y apoyar redes de apoyo en nuestro país para estos casos”.

Por otra parte Mónica Acoria, también de Chile,  quedó embarazada tras una violación y estaba dispuesta a matar a su hijo. Hasta que escuchó el consejo de su hija mayor que le decía: "Mamá, ¿Como vas a asesinar a ese niño que llevas en tu interior? Él es tan víctima como eres tú. No pidió venir a este mundo. Siempre soñaste con tener tres hijos y, como haya sido, éste es el tercero. ¿Has olvidado todo lo que sufriste cuando perdiste otros bebés? Y ahora deseas matar a éste...".

En su historia que escribió para el blog, Mónica dijo: “Las palabras de mi hija, llegaron a lo más profundo de mi alma. Tenía razón. Ese bebé era otra víctima del violador. Ahora veo a mi hijita de 4 años y 8 meses y pido perdón por cada pensamiento que tuve de abortarla. Pero es la presión que encuentras cuando pides ayuda a gente que se supone que te apoyará. Dudas de tu propia capacidad de amar. Si no hubiera sido por no hija  que ahora tiene 24 años, mi pequeña no existiría hoy. Se puede salir adelante con un hijo concebido en la situación más aberrante como es una violación. Siempre aparecen ángeles que te echan una mano y que no ofrecen "soluciones" que van a ser más problemáticas. Mi hija es una bendición, ¡Mi bendición! Siempre le pediré perdón por haber pensado, aunque fuera por un instante, en abortarla”.

También Diana Valeria, de Chile, quedó embarazada tras una violación en 2008, a los 15 años. Su hijo le ayudó a superar sus temores. Ella escribe: "No quería ser madre tan pronto no de aquella manera. Lloraba y sufría, pero sabía que había alguien distinto que vivía en mi interior y que yo no tenía derecho a quitarle la vida. Mi deber era protegerlo". Tristemente, tuvo un aborto espontáneo a los tres meses. Diana, recuerda como, en aquel momento, la gente le decía que mejor así porque no tendría que tener el recuerdo de su violador. Pero, en su corazón, ella sabía que el bebé era suyo, no del criminal.

Aunque concebido en una violación, Diana sintió que el origen de la concepción no determina el amor que se siente por un hijo. Pasados los años, aún recuerda a su ángel que extendió las alas.



Gustavo Armijo Griñen, de Chile, también escribió la historia de su familia para nosotros. A las 20 semanas de gesación supieron en la primera ecografía que esperaban un varón y también les dijeron que tenía "Holoprosencefalia”. En una segunda opinión en Santiago con un ecógrafo 3D, les confirmó que el diagnóstico era “Acráneo” (a su hijo le faltaba parte del cerebro) y les recomendaron que abortaran porque Chile acabaría legalizando este supuesto y, si no, que salieran fuera del país para hacerlo.

Él escribió: “Los siguientes meses fueron duros, pero los mejores. Le cantábamos, hablamos, fuimos a la playa, a la montaña, fiestas de cumpleaños y acontecimientos familiares. Tomamos cientos de fotos y le dimos miles de besos en la pancita. Nos cansamos de decirle cuánto lo queríamos. Era la cosa más bella que Dios nos había dado”.

Alonso nació dos semanas antes de lo previsto, el 23 de Diciembre de 2015. “Mi pequeño hijito estuvo con nosotros una hora y dos minutos. Luego se fue al cielo porque Dios necesitaba un ángel luchador. Ha pasado tiempo desde su muerte y estamos felices porque hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos durante los meses de gestación y el breve rato que vivió fuera”.

El diagnóstico de "incompatible con la vida" no se puede emitir cuando alguien todavía está vivo. A veces, los médicos, se niegan a tratar a este tipo de bebés con serios problemas como los de corazón cuando los padres han rechazado abortar. Una mentalidad eugenésica emerge peligrosamente cuando se permite estos abortos. 

Brad Smith, activista y bloguero de Save The 1, quiere decirnos : "En USA,  hemos permitido está visión perversa y demencial de legalizar el aborto en el país. Hemos creado una cultura de muerte que provoca que muchos en nuestra sociedad crean que una vida tiene muy poco valor y se permiten determinar cuánto vale la vida de otro pero desde el prisma del pico valor que otorgan a una vida. Así, en USA los médicos matan al 90% de los niños que como mi hija Faith tienen una discapacidad seria, incluso antes de que puedan respirar los doctores los asesinan en el útero. El mundo se ha convertido en un lugar tenebroso para niños discapacitados. Buena gente de Chile, no permitáis que vuestra Presidenta convierta vuestro país en un campo de batalla de bebés discapacitados. No caigáis en la trampa de pensar que ésta es la elección correcta. Es una mentira. Vuestro país no será mejor con el aborto, al contrario, se degradará y deshumanizará. Vuestra gente no tendrá mayor calidad de vida si no hay niños discapacitados. Simplemente, se os habrá privado de la capacidad de hacer uso de la compasión y de saber cómo es el amor incondicional de un niño discapacitado que sólo sabe dar amor.

Por favor, entiendan que legalizar el aborto para casos de violación y otras excepciones solo muestra que hay vidas que valen más que otras. ¿Se imaginan creando "excepciones" para bebés asiáticos o africanos o judíos? El mensaje es que ellos no merecen la pena  y no hay que proteger sus vidas.  Habría una hecatombe internacional si, algún día, se propusiera esto. Sí, es lo  mismo en nuestro caso. Y sentimos que existe una gran apatía cuando se trata de valorar nuestra vida. Las madres que tienen hijos concebidos en una violación afirman que ellos son señalados con el dedo y despreciados y a ellas se las pone en entredicho por no haber abortado y porque aman a ese niño. 

Agradecemos la empatía con las víctimas de una violación pero ellos tienen cuatro veces más posibilidades de morir en un aborto el año que viene que de ver la luz.  En el libro del Dr. David Reardon, Víctimas y Vencedores: Aprendiendo más acerca de sus embarazos, abortos y de los niños concebidos en violación, él cita los estudios realizados al respecto. Tras un aborto, las víctimas de violación tienen un índice más alto de suicidios y adicción a drogas. Los violadores, pederastas y proxenetas adoran el aborto ya que destruye la evidencia del delito y los faculta para seguir. Con frecuencia, la propia madre de una muchacha también ha permitido que trafiquen con su cuerpo o la ha dejado desprotegida. Es el bebé en estas situaciones quién ofrece evidencia de la violación. Si de verdad queremos proteger a la víctima de un abuso, debemos defenderla de su violador y no de su hijo.

Chile, eres una gran nación, mucho mejor que otras, porque has establecido una cultura dónde la gente es amada y valorada. Los chilenos que han dado su testimonio más arriba han sabido compartir sus historias de amor por la vida porque todos ellos fueron protegidos por la ley de 1989. 

Por favor, no acepten la cultura de muerte y discriminación de nuevo. Nos urge decir a sus senadores que NO voten a favor de la despenalización de las tres causales. Voten NO a la legalización de la muerte de un inocente. No permitan que la sangre de inocentes bebés chilenos salpique su suelo. 

BIP: Rebecca Kiessling es presidenta de Savethe1 (SalvarEl1), conferenciante pro vida internacional, abogado, esposa y madre de 5 hijos.




Thursday, January 19, 2017

Nuestro nieto es la luz en la oscuridad


por ANGI GROGG

Nuestro nieto nació después de que nuestra hija de 14 años fuera violada.

Hace cinco años, yo tenía todo resuelto en la vida - una familia perfecta, trabajo perfecto, hogar perfecto. Nuestra familia estaba viviendo con orgullo el sueño americano - teníamos todo. El 21 de diciembre de 2010 - el día más oscuro del año, todo cambió para nosotros. Poco sabíamos que nuestras vidas se transformarían para siempre el Día de la Madre 2011. El recuerdo de ese día es surrealista.

Es el día en que descubrí que nuestra hija de 14 años, Pyper, había sido violada por un soldado de 18 años de edad y había quedado embarazada. Parecía haberse truncado aquella vida perfecta y esto sería el primero de muchos días dolorosos para nuestra familia.
Nuestra familia ha experimentado demasiados puntos críticos en los últimos cinco años. Para mí, lo más difícil es esa pesadilla recurrente, que sucede a la misma hora todos los años en el mes de Diciembre. Invariablemente, en los últimos tres años, en lugar de hacer planes de vacaciones nos esforzamos por borrar de nuestra mente los sucesos del mes de diciembre de 2010.
Un año después de aquel fatídico día, en diciembre de 2011, mientras nos sentíamos felices por el nacimiento de nuestro nieto Noah unos meses antes y en espera de su primera Navidad, estábamos obsesionados por las circunstancias que rodeaban su concepción y el miedo de lo que el futuro deparara para nosotros. El proceso de informar de la violación a las autoridades militares y civiles y la investigación por la que tuvo que pasar Pyper estaba todavía muy cercano, por lo que las heridas aún estaban frescas. Parecía que todo y todo el mundo estaba en contra de nosotros. Nuestros amigos y familiares cuestionaron nuestras elecciones, culpaban a mi marido y a mí por lo que pasó, y algunos incluso nos abandonaron porque simplemente no podía aceptarlo.
A medida que avanzaba el 2012, la lucha se intensificó. En diciembre de aquel año, nos enfrentamos a una de las tareas más difíciles de nuestras vidas. Nadie nos podría haber preparado para el horror que estábamos a punto de sufrir, incluyendo que un abogado de la defensa sugiriese que nuestra hija no había sido realmente violada porque, de haber sido así, hubiera abortado. Así pues, el violador fue absuelto.
El 21 -la misma fecha oscura, nos encontramos ​​dentro de una camioneta, en estado de shock e incredulidad, conduciendo miles de millas para volver a casa. Pero nuestra situación todavía iba a empeorar más ya que nuestro nieto Noah estaba en peligro. El violador había solicitado su custodia. Nos habían advertido que se trataba de una estrategia común, y con la falta de justicia en el proceso penal se presumía una amarga batalla de custodia en un tribunal civil.
Durante los siguientes doce meses, pasamos por un diluvio de documentos judiciales por el acoso y las amenazas. Cada día traía
un nuevo temor. La angustia nos consumía, pero a medida que nuestros días se oscurecieron, nuestra determinación se hizo más fuerte. ¡No íbamos a renunciar! Lucharíamos por Noah hasta el último aliento. Pero, esta vez, el resultado sería diferente.
El día en que llegó la decisión del tribunal no lo celebramos. En su lugar, pasamos el día en silencio reverente con sólo unas pocas llamadas a la familia y amigos que se interesaban. Liberarnos de nuestros verdugos suponía el comienzo de una nueva vida de normalidad. Hoy tenemos a nuestro pequeño Noah -nuestro regalo, la belleza que llegó de la violación de nuestra hija. Ha sido por la misericordia y la gracia de Dios que estamos donde estamos. Él ha tomado un acto de maldad y lo ha convertido en un acto de bondad para dar gloria a su nombre.
Nuestro nieto es el arca que lleva a la familia a través de nuestros días más oscuros. Ha sido y es la luz en la oscuridad; el ancla que nos ha dado Dios para sostenernos firmes en nuestra fe.
BIO: Angi Grogg es madre de 4 hijos y abuela por violación; bloguera de Save the 1(Salvar El1).
Pyper es la chica de la bufanda amarilla

Saturday, January 14, 2017

SOY PROVIDA Y ÉSTA ES MI HISTORIA...

Por Jeanette Montecino

Me llamo Jeanette, tengo 34 años y tres hijos. Sí, tres hijos, porque tuve un bebé que Dios no quiso que viniera para quedarse.


En junio del año 2015 quedé embarazada y acudí a mi médico. Realicé exámenes de rutina, ecografías y todo estaba normal.

Nuestra historia cambió a fines de octubre cuando ya presentaba 4 meses de embarazo y la pancita se empezaba a notar.

Un día por la mañana me levanté al baño y sentí que algo me salía de entre las piernas. Al mirar vi que era algo mucoso de color rosado. Asustada, llamé a mi médico que me dijo que fuera a urgencia enseguida para ver cómo estaba mi bebé.
Al llegar ahí la mala noticia era visible en aquella pantalla del ecógrafo.

- "Chiquilla se te rompió la bolsa, mira tu bebé no tiene líquido, tu embarazo es inviable hay que interrumpir tu embarazo porque tú corres peligro de infectarte y morir".

¿Por qué tenía que interrumpirlo si mi bebé aún tenía latidos?
¿Por qué había que interrumpirlo si no presentaba infección ni riesgo para mi vida?

Decidí irme de ese hospital y al día siguiente visitar a mi médico. Otra vez, malas noticias pues ratificó la rotura de la bolsa pero teníamos que esperar a que el entonces feto dejara de latir dentro de mí. De haber estado aprobada esta ley "mata niños" habrían interrumpido mi embarazo.

Así fue como estuve 3 meses hospitalizada con exámenes semanales y ecografías dos veces a la semana. Los médicos se sorprendían cada día ya que ellos sólo esperaban que mi bebé se rindiera. Que presentara infección o que sola comenzará con trabajo de parto. Pero mi corazón luchaba junto al de mi pequeña bebé y le decía: "Vamos hijita, demuéstrales que se equivocan, que no eres una cifra, que no eres un feto, eres mi bebé que tiene corazón y lates dentro de mí porque eres vida".

Mi pequeña Isabella nació por una cesárea de urgencia a las 32 semanas y pesó 1650 g. Para sorpresa de los médicos ella no traía ninguna malformación física. Ellos decían que por la presentación podálica su cuerpo no se estaba formando bien, que su cráneo era deforme, etc.

Era hermosa, bella pero venía con problemas en los pulmones. Uno de ellos era más pequeño que el otro. Y a las 7 horas de nacer se puso alitas de mariposa por una insuficiencia respiratoria debido a la hipoclasia pulmonar que se generó por la falta de líquido amniótico.

De eso ya han pasado 11 meses. Meses en los que hemos vivido sumidos en el dolor pero a la vez con la clara convicción de que hicimos lo correcto. 


La vida de nuestra hija no dependía de los médicos ni de mí. Dependía sólo de Dios y de ella. Ella fue quien determinó hasta cuando quiso luchar. Ella vino a demostrar a los médicos que sus libros de anatomía, sus cifras y porcentajes de muertes intrauterinas no son infalibles y que los embarazos inviables sí pueden llegar a término y que muchas veces se equivocan con sus diagnósticos.

Mi hija fue vida y con eso nos quedamos. Toda espera y sacrificio que hubo de por medio para verla nacer, tenerla en nuestros brazos, besarla, acariciarla, cantarle y decirle lo mucho que la amamos valió la pena y, sobre todo, la alegría de poder compartir nuestra historia y decir: Somos una familia Pro-Vida

Tenemos 3 hijos, sí, porque Isabella nació viva y,aunque no la tenemos físicamente con nosotros, ella vive en nuestros corazones para toda la eternidad.

Jeanette, seguidora de SalvarEl1, ha compartido con nosotros su testimonio de vida. Cuando estaba embarazada de su hija Isabella, se le rompió la bolsa con el líquido amniótico de manera prematura. Le aconsejaron el aborto pues la niña no tenía posibilidades de sobrevivir.

Saturday, January 7, 2017

Ella no tiene culpa del modo horrendo en el que fue concebida.


por Aimee Kidd


El 3 de Marzo de 2016  me enteré de que estaba embarazada, pero eso no fue lo único. También descubrí que me habían violado y así había quedado embarazada. Después de un mes de haber estado muy cansada y enferma, busqué ayuda médica, y ahí fue cuando me hicieron las pruebas de embarazo y me dieron estos sorprendentes resultados.

Sin duda, sabía que había sido violada el 30 de Enero porque a la  mañana siguiente al  levantarme  notaba que algo no estaba bien. Estaba desnuda de la cintura para abajo, tenía un dolor de cabeza muy fuerte como nunca antes, y me dolía todo el cuerpo. Nada tenía sentido. No recordaba cómo había llegado a casa, cómo me había quitado la ropa o porqué me sentía tan mal. Me quedé en la cama todo el día.

Yo no hice nada “malo”. Salí con dos amigas y regresé a mi propia cama. Mi último recuerdo de lo que pasó esa noche fue que no me sentía muy bien, estaba muy cansada y mareada. Me metí en la cama con mi niño pequeño y me dormí. No me vestí provocativamente. No bebí en exceso. No manejé el coche. No hice nada “mal”. Aun así, un hombre vio la oportunidad de poner algo en mi bebida y arrebatarme algo que yo no quería dar: mi cuerpo.

No estoy segura si hubiese sido peor recordar la violación o vivir, día tras día, como lo estoy haciendo, imaginándome lo que este hombre me hizo mientras yo estaba como una muerta en mi propia cama, en mi propia casa, con mi niñito pequeño durmiendo en mis brazos. No sé si es una bendición o una maldición no saber qué me hicieron. Nada más me puedo imaginar lo que me hicieron, y todos los días son como una pesadilla porque no sé lo que ocurrió.


Desde que me enteré de que estaba embarazada, he dado testimonio a seis policías desconocidos y he compartido mi historia con enfermeras, mi doctor,  amigos, mi familia, y hasta con mis preciosos e inocentes hijos. Lo mejor que le supe contar a mis cinco hijos de edades entre dos y quince, como explicación fue: “Mami va a tener un bebé. Vais a tener un nuevo hermanito. Hubo un hombre que hizo las cosas mal y puso este bebé en mi barriga, pero nosotros vamos a amar a este bebé”.

Y después vinieron las preguntas de mis hijos: “¿Quién era ese hombre malvado? ¿Nos va a herir? ¿Va a tratar de quitarnos nuestro bebé? Mami, ¿vas a morir porque se supone que no podías tener más bebés? ¿El hombre malvado fue a la cárcel? ¿Por qué no?”

Te pregunto a ti ahora: ¿qué respuestas debía darles?

Durante mi embarazo, estuve enferma. Gasté cientos de dólares en medicinas  para controlar mis náuseas y vómitos. Vomité sangre. Me perdí días, semanas y meses de trabajo porque estaba enferma. Yo soy la única en mi casa que trabaja porque soy madre soltera. No llegaba a pagar mis gastos mensuales. Para poner gasolina en el coche y comida en la mesa, tuve que vender mis cosas en  Internet y en el jardín de mi casa. Cuando  pude recomponerme y controlar el vómito,  regresé al trabajo y pude pagar todos los gastos. Para Septiembre ya habían desaparecido los números rojos.

Durante mi embarazo, la gente me preguntó muchas veces si iba a dar a mi bebé en adopción. He descubierto que la adopción es lo que la sociedad espera que se haga con un bebé concebido en una violación. Casi era tabú que me quedara con mi bebé y lo criase. También he tenido que sufrir  el juicio de la gente por esa decisión. En mi situación, la gente considera que criar a mi bebé supone una tragedia en vez de una acción de amor o un acto noble. 

He querido reirme cuando alguien me ha preguntado, con un dedo apuntado a mi barriga, “¿Tú todavía no sabes lo que causa eso?”. Me he sentido humillada y avergonzada porque he estado embarazada y sin esposo. He pasado por la vergüenza de explicarle a la gente mi historia. He tenido que contener mis lágrimas y rabia cuando la gente me pregunta sobre el papá. Ni siquiera me puedo imaginar el bochorno y el dolor que han pasado o van a pasar mis hijos cuando les pregunten quién es el papá del bebé.

He tratado de prepararme para la venida de mi bebé, pero todavía mis emociones me superan y he terminado llorando desoladamente cuando he visto ropa de bebé que decía: “La nena de papi” o “La princesita de papá”. He sentido asco, ira y tristeza cuando en medio de una tienda, mis emociones afloran aunque no quiera.

En las noches, he tocado mi barriga acariciando a mi hija y le he dicho cuánto la amo. Le he dicho que ella es hermosa, inocente y una preciosa bendición para mí, y para sus hermanos y hermanas.  He tratado de encontrar las palabras que posiblemente podré emplear para explicarle cómo fue concebida. Me imagino que algún día a lo mejor se lo diré porque sé que me preguntará quién es su papá y dónde está.

Si, yo quedé embarazada tras una violación, y sí, ¡estoy agradecida por este bebé! ¡Pero ésa no fue mi primera reacción! ¿Y sabes qué? ¡Es normal!  Nadie  piensa que vaya a ser violada, y mucho  menos que vas a concebir un hijo de la violación. Yo nunca lo pensé.

Yo era una de esas personas que decía que en caso de violación, podía entender que la víctima abortase. Nunca entendí este sentimiento y cómo dolía hasta que fui yo la que quedé embarazada por una violación. Mi violador ha disfrutado de su vida. Él ha podido trabajar y ha podido pagar sus gastos mensuales. Él ha podido disfrutar su vida y su familia cómodamente. Y si el violador ha tenido todas esas cosas, ¿por qué mi bebé no debería tener acceso a los mismos lujos, a disfrutar su vida?  

Yo no necesitaba o quería un aborto. Yo quería y deseaba ayuda real, y le doy gracias a Dios por la gente con la que Él me ha bendecido, que me han ayudado a mí y a mi bebé después de nacer. Lo que quiero y busco es justicia. No quiero manutención para mi hija de un violador que debe estar en la cárcel en vez de pasearse libre por la calle, ganándose la vida. Yo deseo y necesito que mi hija y yo seamos protegidas por la ley y evitar que el violador tenga acceso a derechos parentales.

Déjame explicarte algo para que entiendas mejor: Cada día es como una pesadilla. Vivir con la violación es un trauma emocional muy grande. Vivir con un embarazo que resultó de una violación es muy difícil. Pero el hecho de saber que tu violador está en la calle libre y abusando de otras mujeres mientras la justicia no hace nada es exasperante.

           Me siento orgullosa de  poder compartir mi historia. Y lo seguiré haciendo una y otra vez. ¿Por qué? Porque la mayoría de las mujeres no lo hacen. Creo que Dios me dio esta verborrea y  una personalidad abierta por alguna razón. A lo mejor esa razón es  que sea la voz de las mujeres que han pasado o pasarán por una situación similar.

           Cuando descubrí que estaba enbarazada y cuando vi que  había sido violada, quería enterrarme en un hoyo. Yo quería que alguien me golpeara, me sacaran a este bebé y levantarme de la cama como si todo hubiese sido una pesadilla. Nunca pensé que tuviera el valor para contar mi historia. En realidad, cuando las palabras salieron de mi boca, yo no lo podía creer. Me sentía fuera de la realidad, pero incluso este sentimiento no describía lo que sentía. Como ya dije, nadie piensa que esto le pueda pasar.

          Ahora, con el tiempo, veo todo esto como una gran oportunidad. Estoy criando a mis hijas e hijos. Yo quiero que mis hijos sepan que lo que me pasó a mí está mal. Nunca debería ser tolerado. Quiero que mis hijas aprendan de esto y que tomen  las precauciones para prevenir que esto les pase a ellas. También espero que mis hijas aconsejen a sus amigas y que salgan todas juntas, no solas. Así nunca ellas ni sus amigas tendrán que experimentar nada de esto.

Veo todo lo que me ha pasado como una oportunidad para mostrar a otras mujeres que han pasado por situaciones horripilantes similares, que sepan que ellas pueden estar asustadas o abochornadas, pero que estén convencidas que no han hecho nada malo y es bueno que hablen de sus experiencias. 

También es una oportunidad para mostrar que el sistema judicial y el cumplimiento de la ley no funcionan adecuadamente.

Es una oportunidad, finalmente, para que las mujeres violadas vean que es posible sobrevivir a una violación, incluso quedar embarazada, dar luz a ese bebé y amarlo porque sabes que es tuyo. 

¿Estoy feliz con el bebé? Sí. ¿Estoy enojada? ¿Estoy disgustada? Sí. ¿Estoy frustrada con lo que este bebé supone en mi vida y en mi economía? Sí.

Al principio, no quería que nadie supiera que la criatura que llevaba en mi vientre fue concebida por violación. No quería que mi hija sintiera vergüenza. Ahora, quiero que toda persona que quiera escuchar sepa mi verdad. Ahora, quiero que mi hija lo sepa; quiero que ella sepa que fue una decisión de amor. Su vida tiene el mismo valor que la mía. Quiero que sepa cuanto la amo a pesar del enojo que supuso haberla concebido sin mi permiso o conocimiento. Quiero que sepa que no tiene la culpa de haber sido engendrada así y de lo que pasó esa noche. Quiero decirle que nunca debe sentirse avergonzada y que crezca sabiendo que una vida hermosa es posible aunque las circunstancias de su concepción sean horribles.

A lo mejor un día, cuando una mujer que haya sufrido violación y tenga los mismos sentimientos que yo sentí cuando me enteré que estaba embarazada, pueda mirar a mi hermosa hija y saber que puede superar ese embarazo difícil porque también ella va a ser recompensada con un hermoso ser humano.

Pues ahí lo tienes. No  permaneceré callada. Voy a tratar de que la gente escuche y entienda. Voy a continuar peleando por nuestro fallido sistema de justicia.  Voy a continuar siendo  voz para las mujeres y seguiré luchando para los bebés concebidos en violación. No voy a cejar en mi empeño...

BIO:  Aimee Kidd tiene 6 hijos y vive en Casper, Wyoming (USA). Colabora con Salvar El 1 y da su permiso para que su testimonio sea compartido y pueda ayudar a muchas otras mujeres que pasen por algo parecido.

Friday, December 30, 2016

Vengo con una bandera de luz que es la vida.

Me llamo Rebeca Solórzano. Vengo con una bandera de luz que es la vida.


Nací en 1986. No es frecuente que un bebé venga a este mundo en situaciones tan adversas como fueron las mías: Nacer de una madre enferma, no apta para cuidar un hijo y, más aún, que el nacimiento de ese bebé sea, además, consecuencia de una violación. Y que ese bebé, en tamañas circunstancias, no tenga un padre que vele por ella ni una madre, puesto que ella no me podía  cuidar. Sin embargo, hay historias que parecen milagros y yo soy un milagro.

No tuve la oportunidad de vivir con mi madre biológica, pero en cambio llegaron dos seres llenos de luz, que se convirtieron en mis padres adoptivos.

Mi padre es carpintero y mi madre ha trabajado en oficios varios. Crecí con ellos, en una familia humilde. Mis padres siempre lucharon por su niña. Lucharon con paciencia y arduo trabajo hasta lograr que fuera capaz de valerme por mí misma. No fue fácil, pero esto me dió fortaleza para afrontar retos en mi vida y darme cuenta de lo que realmente quería. En esta familia maravillosa viví durante 23 años de mi vida. Hace 8 años que conozco mi origen y hoy lo comparto.

Hay una voz en mi interior que sabe que la vida es valiosa sin excepción y agradezco infinitamente que me concedieran la gracia de vivir y ser la mujer que hoy soy. El destino me ha proporcionado experiencias y he aprendido de ellas.


Cuando estudiaba tuve la oportunidad de ir a un intercambio a Chile. Ahí conocí a  personas con grandes talentos, entre ellos conocí a quien hoy es mi esposo, un hombre con un gran corazón. Juntos hemos tenido tres hermosos hijos, los cuales crecen y aprenden a pasos agigantados.


Hoy agradezco la gran herencia que en vida han dejado mi familia y amigos. Este legado es la certeza de que el éxito en la vida no se consigue sólo saliendo en TV o haciéndote famoso como muchos piensan sino luchando y triunfando en cada batalla que vives por mínima que parezca. Amando y agradeciendo los detalles más pequeños y la humildad que, a veces, olvidamos para con los demás.

 Hoy por hoy, soy consciente de mis orígenes y éstos me ayudan a afrontar la vida con valentía. Esto quiero transmitirlo a las generaciones venideras desde mis hijos hasta los que por alguna razón lean esto. La vida es el regalo más grande que podemos tener y las decisiones que tomemos en ella definirán nuestro destino.


Tengo un compromiso con la vida y la defenderé con todo mi corazón, porque a mí me dejaron vivir. Es tiempo de proteger la vida de las nuevas generaciones que formarán una nueva nación en el mundo.



Rebeca Solórzano, escribió este testimonio para SalvarEl1 con la intención de que su historia pueda ayudar a otras personas que pasen por algo parecido.

Friday, December 23, 2016

No ha sido un camino fácil, pero damos gracias todos los días por el milagro de vida y amor

Por  Edith Rodriguez Cardenas

Una seguidora de SalvarEl1 ha querido compartir con nosotros su testimonio de vida. La lucha por su hija Julieta Edith, con Trisomía 18 que contra todo pronóstico médico está saliendo adelante.


Hola soy Edith Rodríguez, de San Carlos provincia de Ñuble, región de Chile. Estoy casada hace 18 años y teníamos dos hijas antes de la llegada de Julieta.

En realidad, no sé si lo programamos o no sólo dejamos de cuidarnos. Después de años de inseguridades por el tiempo, nuestros trabajos, en fin, y en el mes de marzo del 2016 nos enteramos de que estábamos embarazados. Nuestros sentimientos fueron encontrados, por nuestra edad y felicidad a la vez. Teníamos dos hijas, una de 23 y una de 13, ellas estaban felices igual que nuestras familias.

Fuimos al primer control y todo marchaba excelente, hasta la semana 15 cuando nos realizamos una ecografía y nos informaron de que nuestro bebé tenía traslucencia nucal y nos explicaron que había alguna probabilidad de que fuera un bebé con alguna alteración cromosómica. Decidimos hacer una ecografía más exacta y, en la semana 16, nos confirmaron que, además, el bebé tenía una cardiopatía. Como padres fue muy duro, sufrimos y lloramos mucho, y nos sugirieron realizar una amniocentesis para saber con exactitud el problema o la alteración de nuestro bebé. Nos dijeron que podría ser Trisomía 21, 13 o 18. Estudiamos y leímos mucho, sabíamos que la Trisomía 21 era Síndrome de Down.

En la semana 17 me practicaron la amniocentesis. Como pareja llegamos a rogar que nuestro bebé tuviera Síndrome de Down, porque nos habían dicho además de lo leído, que las otras Trisomías eran incompatibles con la vida. Fueron días terribles de espera de los resultados, hasta que recibo un llamado y me preguntan si estoy acompañada para que me dieran el resultado por teléfono porque vivimos en lugar distinto de donde nos hicimos la prueba. Cuando me informan que mi bebé venía con Trisomía 18 o Síndrome de Edward, INCOMPATIBLE con la Vida, casi me morí. Mi vida pasó por delante de mis ojos, yo quería a mi bebé a toda costa.

Vivimos el dolor en la intimidad, me alejé de todo, no quería que preguntaran, nos preparamos durante el embarazo para lo peor, lo que decía la bibliografía, que podía perder el bebé en cualquier momento, lo que no paso, yo seguí con mi embarazo avanzando, pero nunca nos dieron esperanzas de vida.

Cuando llego el momento del parto sólo llevamos dos mudas de ropa para el bebé. Teníamos todo listo para que nuestro bebé durara unas horas como todos nos decían. Como familia estábamos resignados y entregados a Dios, nuestra hija Florencia de 13 años, era la única que que tenia esperanza y nos decía que los milagros existen. Los días antes del parto lloramos solos.
Teníamos mucho miedo y lo único que queríamos era conocer a nuestra princesa Julieta Edith.

El día del parto pedí que no me dieran ningún calmante que hiciera que me durmiera porque yo quería estar y conocer a mi princesa. El parto fue el 2 de noviembre de 2016. Nuestra Julieta no lloró al nacer, llego muy débil, la besé mucho y se la llevaron. M esposo fue con ella, la vistieron y me dejaron en una sala post parto en donde permitieron que estuviera con mi princesa Julieta, mis hijas Nicole y Florencia y mi esposo Gastón, disfrutando de nuestra bebé. Fue bautizada en la intimidad mientras la vestía su padre y en presencia de sus hermanas. Siguieron pasando las horas y nos trasladaron a nuestra habitación. Yo estaba feliz con mi bebé. Fuera de todo pronóstico nuestra pequeña Julieta que peso 1.700gr y midió 40 cm, se aferraba a la vida, a seguir con nosotros, la felicidad era fantástica.

Al otro día siguió respondiendo bien, mi esposo con mi hija tuvieron que salir felices a comprar ropa. El dia 5 de noviembre me dieron el alta médica, y mi Julieta queda hospitalizada, con la finalidad de recuperar peso. Nosotros nos fuimos felices a casa a preparar todo, ya que no lo teníamos considerado, le dieron el alta el dia 8 noviembre con 1.595gr, debido a que había hecho apnea, y decidimos que era mejor que estuviera con nosotros debido al pronóstico que no era favorable. Nos la dejaron llevar a casa para que muriera con nosotros.


Hoy nuestra pequeña gigante Julieta Edith aún está con nosotros. No ha sido un camino fácil, pero damos gracias todos los días por el milagro de vida y amor que nos permite disfrutar a nuestra Julieta, no sabemos cuánto tiempo, pero le daremos todo el amor y cuidados.

Tuesday, December 13, 2016

¡QUIERO UN MUNDO DONDE NO EXISTA LA VIOLENCIA; QUIERO UN MUNDO DONDE EXISTA EL RESPETO, LA IGUALDAD Y EL AMOR!

por Yazmin
Me llamo Yazmín y soy mexicana. Me hubiera gustado relatar una historia diferente donde existiera un mundo en armonía y no se supiera qué es la violencia pero, lamentablemente, hablaré sobre mi vida, una vida miserable ante los ojos del mundo, pero una vida de bendición ante los ojos de Dios, o al menos eso creo yo. 
Desde temprana edad sufrí de abuso sexual físico, psicológico y verbal por parte de mi tío y las personas que me rodeaban junto con él. Crecí con dos pequeños niños hijos de mi tío que, por abandono de mi tía, al igual que yo, quedaron a su cargo y cuidado.

Los abusos sexuales se sucedieron desde que yo era muy chiquita. Crecí entre insultos y golpes frecuentes que me hundían cada vez más en una terrible depresión tristeza y soledad. No lograba hablar mucho pues crecí con la única compañía de esos dos pequeños niños y no conocía a nadie más. No tenía amigas ni nadie con quién hablar así que mis dos mejores amigos eran esos dos pequeñitos. Por ellos aprendí a aguantar dolores físicos e internos. Para no llegar a asustarlos y preocuparlos les decía que mi cuerpo era tan fuerte que no me dolían los golpes y no debían llorar por mí ni tener miedo porque yo los protegería. Los golpes físicos se curan en cierto tiempo, los moretes y las heridas desaparecen después, pero los psicológicos tardan un poco más. 
Recuerdo que cuando ellos dormían yo salía a llorar mi dolor que era bastante; estaba enojada con él, con Dios, conmigo y con la vida misma, la gente y la autoridad. Al igual que Dios, se habían olvidado de mí.  "Las personas son ciegas", pensaba, o ¿"Acaso soy invisible ante los demás?". Me llegué incluso a autonombrar la niña "fantasma”. “El día que yo tenga dinero ayudaré a todos los niños de la calle, (como así nos llegan a nombrar), no permitiré que abusen de ellos como lo hacen conmigo, les daré un hogar, cobijo, comida y por sobre todo ¡Les daré amor! ¡Mucho amor! “.

Llegaba a pensar eso entre tantas cosas. Pero... "¿Algún día de verdad lograré eso? ¡Ni siquiera puedo ayudarme a mí misma ni a los niños!". ¿Me abandonaste por completo, Dios? ¿Dónde es que te encuentras ahora? ¿Por qué permites tanto dolor y sufrimiento? ¡No entiendo! la vida es fea y no me gusta, ¿Quién querría vivir en un mundo así? Tú me has abandonado, soy una niña infeliz fea y miserable. Quiero ser feliz ir a la escuela y jugar, me porto bien y obedezco, Dios, no soy grosera con nadie ¡dime por favor qué he hecho mal! ¡SÓLO QUIERO SER FELIZ!. 


La gente sólo me ve con lástima, y la policía y la autoridad sólo siguen normas tontas que no me sirven ni defienden. La justicia llega tarde y después de procesos largos, cumplen con un deber a medias donde buscan la solución más fácil que no cree conflicto y no se preocupan por mí de verdad. Quiero un abrazo lleno de amor que me haga sentir especial.

Al final de preguntas sin respuesta, reproches y lágrimas donde de alguna forma desahogaba mi dolor, lograba dormir un poco para reponer algo de fuerzas y al día siguiente trabajar y servir a mi tío.
Vendía dulces en las calles como otros niños que hay por ahí  y esa  era mi rutina diaria para no llegar con las manos vacías a casa y así tener algo de dinero para pagar mi plato de comida y el de mis pequeños primos; los días y las horas eran largos para mí.

Algunos días eran más difíciles que otros pues mi tío llegaba drogado y alcoholizado con mujeres y hombres y me despertaban para servirles y me obligaban a tener sexo con ellos. Le pagaban a mi tío para que dejara hacerme lo que quisieran y él, gustoso, aceptaba el trato, sin antes decirme que debía obedecer y estar tranquila si no quería tener problemas. Opté por la opción de aceptarlo y quedarme lo más quieta que podía como si fuese una muñeca de trapo manejada a sus antojos; era la forma más fácil si no los golpes repentinos aparecían y terminaba en un mar de sangre y dolor.

Un día después de los abusos constantes de mi tío y sus amigos quedé embarazada. Tenía a un ser que crecería dentro de mí cada día. Estaba muy asustada, la verdad, no sabría qué hacer con un bebé ni cómo cuidarlo y no podría protegerlo dentro de un mundo donde existe tanta maldad y pensé en abortar y no tenerlo. Pensaba que no sabría ni podría darle los cuidados que necesitaría y yo siendo una niña tonta e inútil fracasaría en el intento, tan sólo tenía 14 años. Pero después pensé: “Si Dios me dió la vida a mí y me permitió nacer, ¿Quién soy yo para quitarle la vida a un ser inocente y arrebatarle el derecho a vivir decidiendo por él?". Me estaban arrebatando la vida a mí sometiéndome y obligándome a cosas que no quería y sin derecho a nada y yo pensaba hacer lo mismo con ese bebé. "¡NO ES JUSTO! Está creciendo una vida dentro de mí con un propósito y una misión y al igual que yo tiene derecho a la vida".
Decidí continuar con mi  embarazo después de encontrar una página PRO-VIDA. 

Debo decir que existen super héroes sin capa y que no son como los dibujan en los cuentos y los pasan en los programas de televisión. A ellos no les dan reconocimientos ni salen en las revistas premiando su valentía y esfuerzo por ayudar pero son como ángeles con una misión que Dios les encomendó y con ese propósito existen en esta vida. Tuve la fortuna de encontrar super héroes en mi camino, en esos momentos tan difíciles de mi vida. Estaban decididas a ayudarme sin pedirme nada a cambio. Por fin mis suplicas fueron escuchadas y Dios y ese bebé me dieron las fuerzas y el valor que yo necesitaba para salir adelante. En ningún  momento me dejaban sola, eran tres super héroes que se comunicaban conmigo ideando cómo librarme del "hombre malo" ya que en la distancia era complicado ayudarme tan fácilmente y aún con todo y sus problemas se dedicaban a ayudarme y escucharme, con esa calma y atención  que nunca nadie me había regalado. Sentían el dolor que yo sentía y sufrían junto conmigo.  Por primera vez aprendí a confiar en las personas y descubrí que no todas son malas.
Empecé por primera vez en mi vida a rebelarme en contra de mi tío y exigir mis derechos, el de los niños y de mi bebé aunque el todavía no nacía. Sabía que tenía que irme antes que naciera y traté de fugarme para comenzar por fin a vivir una vida plena y feliz lejos de ese ambiente que nos hacía tanto mal.

Mi tío estaba metido en drogas, venta de ellas y las consumía. Por ende, conocía a muchas personas y contactos poderosos de todos lados y de alguna forma cuando traté de huir dieron conmigo y los niños. Cuando por fin creía que mi vida cambiaría y sería todo distinto regresó y me encontró, como en una película de terror donde no existe salida. Sabía que mis esperanzas de salir adelante terminarían y todos mis sueños sucumbieron al capturarme, no tenía salida, además sabía que me iba a ir muy mal, el miedo regresó y no me dejó ir.

Junto con él y sus amigos, a mitad del camino, me drogaron y golpearon. Cuando desperté ya estaba en otra casa sola y sin los niños, amarrada, sin comida ni agua, era un lugar distinto, solo frío y feo que me daba mucho miedo. Gritaba pero nadie me escuchaba ni siquiera ruidos de carros. No sabía dónde estaba y tenía mucho miedo. Después de un rato llegó mi tío diciéndome que era una mala agradecida y que si creía que lo iba a denunciar y hacer algo contra él, estaba mal. Decía que yo era una loca prostituta y todo lo que recibía era porque lo merecía. Me advirtió que no saldría de ese lugar y no lo dejaría jamás y si quería ver a los niños debía obedecer y acostarme con más hombres y cumplirle a él como mujer. Decía que sólo había nacido para eso y nada más.

Los niños iban a diario a la calle, él los llevaba y vigilaba ahora, pues estaban amenazados que si hablaban con alguien no me verían nunca más y él me mataría por culpa de ellos. Así que ellos sólo se dedicaban a vender y hacer lo que él les decía temerosos de lo que pudiera hacerme. ¡No hay peor forma de matar a alguien que privándolo de su libertad!

Mi tío me castigó tanto por intentar huir, que sus golpes eran cada vez más fuertes y toda su furia la descargaba conmigo, como si fuese un costal de boxeador. Decía que mi tía  lo había dejado pero jamás nadie lo dejaría de nuevo y menos yo ni los niños. Me goleaba, violaba y escupía. Yo sentía no poder más, tenía mucha hambre y sed, me dolía todo el cuerpo, mis manos, mis pies, mis piernas, ¡todo completamente!  Otra vez estaba sola y decepcionada, le había fallado a mi bebé, Le pedía perdón acariciando mi vientre diciendo que todo estaría bien y que me perdonara.

Un día llegó tan drogado y borracho que al verme se me dejó ir a golpes. De inmediato empezó a golpear mi vientre y patearlo y fue el dolor más grande que pude sentir, es inexplicable no podía moverme, empecé a sangrar y sabía que algo no estaba bien. Él se salió aturdido por la cantidad de sangre y ver mi estado físico, no podía levantarme, ni siquiera podía llorar. Dentro de mí, en mi mente le pedía perdón a mi bebé, ¡pidiéndole que por favor no me dejara sola y que debía de ser fuerte que yo lo necesitaba y pedía a Dios que no se lo llevara y le permitiera nacer! …pero lo perdí.


Mi tío no tardó mucho en regresar con un amigo que era médico y me auxilio un poco; sólo escuchaba lo que platicaban como si los escuchara en un sueño. Creí que en ese momento moriría y así lo pedí, Pedí a Dios me llevara en ese instante por que no soportaría más. Escuchaba como planeaban deshacerse de mí como un perro abandonado. Decían que si me quedaba ahí en la casa algún día los descubrirían y no podían llevarme a un hospital porque sería peor y con mayor facilidad llegarían a él. Me subieron al carro y me dejaron en un lugar frío y desolado esperando lo peor. Yo ya me sentía preparada para partir de este mundo, no deseaba ya nada más que eso, lo anhelé con toda mi alma pero los designios de Dios son otros. Sus planes son distintos a los nuestros. Esa noche la mano de Dios cuidó de mí. No encuentro otra forma más de describirlo si no ¡como un milagro! 
  
No recuerdo cómo, ni a qué hora, ni quién, pero  me encontraron y auxiliaron. Lo único que recuerdo es que desperté en un hospital atendida y con medicamentos, una de mis super héroes estaba ahí conmigo. Tampoco sé como se enteró y como llegó a mí. Estaba cuidando de mí, me abrazó con tanto amor y me dijo que todo estaría bien. Yo ni siquiera podía hablar, sentía tristeza, dolor, desolación y a la vez alegría, bueno sentía como un poco de alivio que estuviera ella ahí conmigo pero me sentía triste y vacía, era un mar de sentimientos que no podía explicar. Ella estaba conectada por teléfono con una mujer pro-vida de Guadalajara y tres más que estaban pendientes de mí y en grupos de cadenas de oración hablándome y haciéndome sentir su amor a través de la distancia. Ángeles al cuidado de mí, pendientes de mi recuperación física, emocional y espiritual. Ellos que no me conocían estaban pendientes de mí sin pedir nada a cambio, ¡realmente fui afortunada!

Se tramitó la denuncia correspondiente y como era esperar, esa noche que cometió eso huyó con los niños como pensé que  haría. Finalmente lo encontraron y lo arrestaron pero lamentablemente lo soltaron. Después supongo que debió mover sus influencias y de alguna manera se salió con la suya y quedó libre.  Jamás logré comprender eso y por qué la autoridad no me defendió y lo dejó en donde debería estar para que no siguiera causando daño. 
Tiempo después de eso me enteré que murió en un accidente automovilístico donde se encontraba sumamente alcoholizado y drogado como era de costumbre.  Entendí que la justicia de Dios es diferente a la justicia del hombre y a veces nosotros nos hacemos justicia actuando mal. Todo lo malo de alguna forma se regresa. Si las autoridades hubieran cuidado de mí desde pequeña no habría sufrido todo eso y no habría perdido a mi bebé pero las cosas suceden por algo y así tenía que suceder. 

¡Por fin era libre! ¡Al fin tenía libertad! Ya no había nadie que abusara de mí y me golpeara.  De alguna forma se había hecho justicia y el hombre malo de la historia de mi vida se había ido para siempre y no me atormentaría nunca más. 

Físicamente comencé a recuperarme, a retomar fuerzas y sólo empezaban a quedar cicatrices.  Pero aún así, sentía dolor, no físico sino emocional. Todo era una pesadilla que no me dejaba dormir por las noches. Me sentía culpable por no haber cumplido a mi promesa de cuidar a mi bebé, no podía perdonarme a mí misma. Tiempo después entendí que hice lo que estaba a mi alcance y no podía protegerlos si yo no estaba protegida también.  No fue mi culpa, solo fui una víctima más junto con ellos, una víctima de él y de la autoridad. No lo provoqué yo como  pensaba. Era momento de terminar con ese dolor que no me dejaba seguir. Tenía en mis manos el poder de seguir siendo una víctima o levantarme como una leona y sacar garras para seguir continuando con mi vida y cumplir mis sueños. Ya nadie me lo iba a prohibir, no existía nadie que me detuviera y así fue, no fue fácil, pero tampoco imposible. El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.

¡Decidí abrir mis alas y comenzar a volar!, dejar a un lado el dolor junto con mi pasado y comenzar a vivir. Perdonar es la clave para ser feliz, no por ellos, ¡sino por mí misma! El sentimiento de rabia y de rencor provoca cáncer emocional que no nos dejan avanzar y yo ya no quería más de eso. Los super héroes pro vida son ángeles que manda Dios en forma de humanos para regalarnos esperanza, alegría, paz y amor. El amor de Dios reflejado en sus vidas. Dios me hablaba a través de ellas. Ahora sólo estaba en mí el salir adelante ya no era una niña invisible, ¡era un milagro de vida! 

¡Como una mariposa que despliega sus alas y decide volar! 
Ese es el derecho de todos los niños y todas las mujeres víctimas de abuso sexual. 
Mi pregunta es: ¿Por qué quieren cortarnos las alas?  Al aprobar las leyes de aborto nos envían un mensaje erróneo y contradictorio de la vida, su forma de "proteger" no sirve, es egoísta: acabar con una vida para proteger otra. No se puede matar a otra para vivir "bien" porque ni siquiera estás viviendo. Dicen que todos somos libres y ¡no nos dan esa libertad! Es contradictorio, no puedo acabar con una vida para ser libre ni siquiera para sentirme mejor.

El dolor no desaparecerá de mi vida. Contrario a eso me están enseñando a matar y a sentirme sola y acabada y no por ser una mujer violada acabaré con una vida inocente para estar bien.

Nadie asegura que el procedimiento saldrá bien y ¿si somos dos seres los que morimos en el intento de abortar? Y si no muero físicamente y ¿muero de tristeza internamente? Ustedes sólo dirán que cumplieron pensando que era lo mejor para mí.

¡No corten nuestras alas! ¡Ayúdenos a volar! No corten las alas de esos seres inocentes, nadie sabe si en uno de los tantos niños abortados alguno venía con la misión de crear la cura contra el cáncer y le quitamos la esperanza de vivir. Dejemos de tomar un papel que no nos corresponde sobre la vida ajena, ¡respetemos! No somos Dios y Él es el único que decide sobre la vida y la muerte.

Seamos más humanos al dolor ajeno, debemos escuchar con el corazón y la razón. Necesita que arresten a aquellos hombres que roban nuestras vidas y esperanzas, necesito que las autoridades sean conscientes.
Como mi historia, hay tantas historias de niñas y mujeres violadas que necesitan ser escuchadas, todas con historias diferentes pero sintiendo el mismo dolor y la impotencia con necesidad de ser PROTEGIDAS REALMENTE Y ESCUCHADAS. 

Mi historia de vida se sigue escribiendo aún. Gracias a mi súper héroe favorita que me pidió escribir mi historia, ¡estoy y estaré siempre muy agradecida con ella!


Mi nombre es Yazmín, soy mexicana, una víctima más de abuso sexual y soy  PRO
VIDA.

Yazmin escribió este testimonio para SalvarEl1, SaveThe1