Sunday, October 14, 2018

Que un diagnostico médico no te lleve a quitar una vida




Familia Campos, Guatemala

Cuando se descubre una enfermada grave en un ser querido nuestra reacción natural es luchar para salvar la vida de esa persona, pero en el caso de los bebés no nacidos nuestra sociedad se ha deshumanizado a tal punto que la solución ante problemas de salud durante la gestación es un aborto.



Hace 12 años mi esposo y yo nos casamos y una de nuestras primeras decisiones como esposos fue dedicar nuestros primeros 5 años de matrimonio al servicio de Dios, sin tener hijos.  Cinco años después, le dijimos a Dios que deseábamos tener a nuestro primer bebé y quedé embarazada justo después de orar a Dios por nuestro primogénito.

 El médico me confirmó que estaba embarazada un viernes y el sábado tuve dolores en el vientre y hemorragia, fuimos a la emergencia del hospital en donde me evaluaron y me hicieron un ultrasonido. No me permitieron ver la pantalla cuando realizaron el ultrasonido pero mi esposo si podía verla y en la imagen él vio algo pequeño en forma de semilla de frijol y dijo: ¡Ése es mi bebé!”. Y le contestaron: “No puedo decirle nada”.

Luego de las evaluaciones en el hospital me dijeron: “El producto viene defectuoso, te recomendamos que abortes y para el dolor estamos listos para darte morfina, no estamos seguros de que haya vida, toma esta pastilla para abortar”. Mi esposo y yo nos negamos a hacerlo y sin tomar ningún medicamento, decidimos irnos del hospital. Al salir de allí hablé con mi hermano en Guatemala ya que él es médico y él me pidió  que le enviara todos los resultados de las pruebas que me hicieron y, luego de verlos, me dijo: “El bebé es muy pequeño aún, esperemos dos semanas, acuéstate y no te levantes por dos semanas, luego ve a un ginecólogo. 

A las dos semanas fui con un ginecólogo quien me confirmó que estaba embarazada y por primera vez pudimos escuchar el corazón de nuestro bebé latir muy fuerte.

A los 5 meses de embarazo el ginecólogo solicitó varias evaluaciones y dos semanas después me dijeron:” Todos los exámenes muestran que el feto viene mal, su espalda no ha cerrado, tiene varias señales de traer Síndrome de Down y tú tienes más de 30 años entonces hay más riesgo, por otro lado, es un varón. Y como mi esposo estaba conmigo dijeron nuestra recomendación es que aborten”.

Yo estaba tratando de asimilar todo lo que me decían. Dije, puede ser que yo no esté entendiendo el inglés”. No dije nada, sólo escuchaba, pero mi esposo de inmediato dijo:”NO VAMOS A ABORTAR. Los médicos le contestaron:”Si quieren estar seguros podemos hacer una amniocentesis con el riesgo de que el feto muera en el examen y mi esposo dijo: ¿Qué logramos con ese examen?”. Contestaron: “Confirmaremos que el niño viene con Síndrome de Down y otros problemas”. Y mi esposo de inmediato contesto NO NECESITO CONFIRMAR NADA, PORQUE NO VAMOS A ABORTAR. Y después de eso nuestro ginecólogo dijo:”Si tendrán al bebe no importando su condición,
de ahora en adelante nos enfocaremos sólo en el embarazo.

Desde antes de engendrar a nuestro primogénito habíamos decidido ponerle “David” si teníamos un varón, pero al saber que nuestro hijo podría nacer con tantas situaciones y Síndrome de Down mi esposo decidió llamarlo como él, “Oliver”, para que nuestro hijo y todo el mundo supiera que estaba muy orgulloso de él, y decidió ponerle como segundo nombre “Benjamín” para que el bebé supiera que era nuestra alegría no importando su condición.

 Después de 9 meses de oración, de depender por completo de Dios y de muchas pruebas, el 2 de octubre del 2012 de forma natural ¡Nació nuestro primogénito, Oliver Benjamín, completamente sano. Y aunque ya pasaron 5 años, al compartirlo, corren mis lágrimas como si fuera ayer. ¡Dios es maravilloso! Y hasta el día de su concepción, supimos que Dios nos había dado ¡Un hijo sano! Hoy en día nuestro Oliver tiene 5 años, es un pequeño adorador que ama a Dios con todo su corazón y además quiere ser científico.

No permitas que lo inesperado y abrumador de un diagnóstico médico te haga tomar una decisión a la ligera; siéntate, respira, ora, pide consejo, evalúa y toma la decisión de dar vida y no de quitar una vida. Porque Dios no te da una prueba más grande que tus fuerzas y tus propias posibilidades. Mi esposo y yo sin un buen seguro médico y muchas otras situaciones estábamos listos para recibir a nuestro hijo, porque teníamos la seguridad de que si Dios le daba vida a él y a nosotros era porque esa era nuestra misión y podríamos hacerlo juntos.

NO abortes, decide DAR VIDA.

BIOGRAFÍA: El matrimonio Campos quiso compartir con nosotros este testimonio de vida para que lo publiquemos y pueda ayudar a muchas personas que se encuentren en una situación parecida.

Monday, October 8, 2018

El hombre que propinó una patada a una muchacha activista pro vida era amigo mío antes de que fuera violada y naciera mi hija.


por Shalyn McGuin 
Soy madre de dos hijos. La hermosa niña que me hizo mamá tiene casi 6 años. Ella fue concebida en una violación. Tan pronto como vi la prueba de embarazo positiva, pensé que el aborto era la respuesta y solución. El aborto es "siempre la respuesta" cuando una mujer es violada, ¿no es así? De hecho, trabajaba de niñera y mi empleadora me dijo que tendría que abortar si quería mantener mi trabajo porque ella no quería que sus hijos me vieran "así".

Fui al centro de ayuda para el embarazo aquí en Ontario y le pregunté a la mujer que estaba atendiendo si debía abortar o no. Ella me dijo que, aunque no podía decirme qué hacer, me ofrecía su apoyo fuera como fuera. Si me quedaba con el bebé, me ayudarían con los muebles, las clases prenatales, el asesoramiento y ella me aseguró que sería capaz de criar a mi bebé.
Así que me quedé con el bebé, y ahí fue cuando me di cuenta: las mujeres no abortan porque no pueden cuidar al bebé. Abortan porque tienen miedo de llevar al bebé y nadie les dice lo contrario.
La de la foto soy yo con un viejo amigo, Jordan Hunt. Siempre fue peculiar. Caminaba descalzo por todas partes, trepaba estatuas, postes y árboles. Tenía una risa fuerte y contagiosa y siempre era un hombro para apoyarse.
Eventualmente, nos separamos, como hacen muchas amistades jóvenes. Hace unos días vi su rostro en mi Facebook: La protesta pro-vida se vuelve violenta. Vi con horror el vídeo en el que él golpea a una muchacha pro vida. Antes de que empezara la violencia, mi corazón se rompió cuando Jordan Hunt insinuó que los bebés como mi hija deberían ser abortados. Como si fuera la elección obvia: burlarse con los pulgares hacia arriba y hacia abajo, ¿una víctima de violación "debería quedarse con el bebé?"
Luego, pateó a una joven activista pro-vida llamada Marie-Claire Bissonnette. Pude escuchar a Jordan gritando: "Sólo quise darle una patada a su teléfono", y creo sinceramente que él sólo tenía la intención de tirar el teléfono de su mano, pero incluso eso fue un acto de violencia tan innecesario y el odio que tenía era fácil de detectar. Y todo porque Marie-Claire sugirió que no estaba bien matar a un bebé concebido en una violación. Todo porque ella sugirió que no estaba bien matar a MI bebé.

Desde que vi este vídeo he llorado mucho. El Jordan que conocí murió cuando vi ese vídeo. Pero me duele más cuando me doy cuenta de que todavía está aquí, pero le importa tan poco la vida de mi hijo que podría golpear a una mujer por proponer algo distinto que abortar a niños como el mío.
Este incidente ha dañado a muchas personas, incluido a él. Ruego para que ésta sea una lección, ruego que esto le abra los ojos, le pido que abra su corazón y oro para que el Jordán que conocí regrese algún día. También rezo por su víctima mientras se recupera del trauma de este incidente. Y rezo por mi hija. Rezo para que algún día la gente vea su valor.
Tal vez si Jordan y yo nos hubiéramos mantenido en contacto, él habría visto cómo las personas a favor de la vida me dieron esperanzas y cuidaron de mí y de mi bebé. Habría visto cómo las personas a favor de la elección sólo me daban una opción: el aborto. Habría visto la realidad de quién es mi hija y tendría que pensar de modo muy diferente acerca de este tema. Ella no es el "bebé de un violador". Ella es MI bebé. Ella es el bebé de una víctima de violación, y es digna de la vida. Los niños como ella no deben ser castigados por los crímenes de sus padres. Gracias Marie-Claire por defendernos.
Mi hija es verdaderamente el arco iris después de la tormenta.

BIO: Shalyn McGuin está casada y es madre de dos hijos.  Es bloguera pro-vida de Save The 1  y reside en Ontario, Canadá. Ella espera cambiar la mentalidad que existe sobre  los bebés concebidos a través de la violación y sus madres.


Sunday, September 30, 2018

Quedé embarazada tras una violación y rechacé el aborto porque sabía que Dios tenía un plan para mi bebé.



 Por Pat

Corría el verano de 1957. Tenía 17 años y cursaba  mi último año de estudios. Estaba en un salón de baile con un grupo de amigos. Mis padres me habían puesto hora para volver, así que necesitaba llegar a casa, pero mis amigos que  tenían coche querían quedarse. Un joven que era unos años mayor que yo y cuyo hermano vivía al otro lado de la calle se ofreció  a llevarme a casa. Realmente, no lo conocía, pero su familia era muy amable y parecía una oferta amable.


Pasó por delante de la casa en la que yo vivía y se lo dije de inmediato, pero él insistió en que tenía otra manera de llegar allí. Fue a una calle trasera donde no había nadie, ni casas ni nada. Sabía que algo andaba mal, aunque él dijo que sólo quería hablar conmigo. Le supliqué que me llevara a casa, pero él me violentó. Luché contra él pero me violó.


Regresé a casa, me lavé, pero no le conté a nadie lo que había sucedido. Nunca antes había experimentado algo así. Estaba asustada y no podía entender por qué alguien querría lastimarme así. Tenía un hermano mayor, siempre me había sentida protegida. Como su hermano vivía al otro lado de la calle, frecuentaba la zona e intentó venir a mi casa para disculparse, pero le cerré la puerta. Afortunadamente, nos estábamos mudando y no tendría que verlo mucho tiempo más.

Al final del verano, tuve un accidente automovilístico. Terminé en el consultorio de un médico quejándome de que me dolía el estómago. Me  examinaron y me preguntaron si había alguna posibilidad de que estuviera embarazada y sólo dije que no lo sabía porque no tenía idea de estas cosas. Cuando me dieron  los resultados de que estaba embarazada, quedé en estado de shock.

En este punto, le conté a mi madre la violación. Mi madre se ofreció a criar al bebé, pero yo dije: "No, éste es mi hijo". El médico me preguntó si quería un aborto y le dije: "¡Absolutamente no! El bebé está en mi útero, Dios tiene una razón y es mi bebé también". Sabía  qué era el aborto, y sabía que el aborto mata a un bebé. Estoy agradecida por la educación católica que me enseñó  el valor de la vida.

La escuela estaba comenzando, pero no pude asistir a mi último año porque estaba embarazada y eso no estaba permitido. Después de tener a mi bebé, las reglas cambiaron. Aún así, el aborto nunca habría sido una opción.

Durante mi embarazo, conocí a mi futuro esposo y le dije que esperaba un hijo concebido en una violación. Fue muy amable, gentil y compasivo. Niel me dijo que quería salir conmigo. Antes de que mi bebé naciera, él me propuso matrimonio. Se lo dije a mi madre, pero me aconsejó que esperara hasta después de que naciera el bebé para asegurarse de que Niel realmente quería al bebé. Niel le dio a mi hijo su nombre, Peter, y me casé con él después de que nació Peter y él lo crió como a su propio hijo. Cuando nació mi hijo, pesaba 8 lbs, 7 onzas, un bebé grande. Desde el primer momento en que vi a Peter, lo amé. Él era hermoso. Nunca vi al violador en él. Él era mi bebé.


Creo que Dios trajo a mi esposo a mi vida cuando necesitaba un padre para mi bebé. Yo había orado y le pedí a Dios que trajera uno, y él lo hizo. Tuvimos seis hijos más, pero dos murieron durante el embarazo. Sé lo que es estar tumbada en una camilla en un hospital perdiendo un bebé.

No fue sino hasta que mi hijo tenía 40 años cuando le conté la difícil historia de su concepción. Había un miembro de la familia que había insinuado que se lo iban a contar, así que me aseguré de que lo supiera por mí. Le dije: "Te amo con todo mi corazón y toda mi alma, pero te he ocultado algo y tengo que decírtelo". Después de contarle la historia, me dijo: "Me amabas tanto que no me hubieras podido abortar", y luego me abrazó.
Hoy tengo una agencia cristiana desde hace 12 años llamada a Helping Hands Caring Heart. La monté para  ayudar a mujeres que están teniendo hijos en soledad o situaciones difíciles. Muchas de ellas han sido violadas. Las ayudo para que no estén sin hogar y no aborten a sus bebés. Les doy ropa y pañales y les consigo trabajos. Las ayudo a encontrar apartamentos. Es una organización sin fines de lucro y está ubicada en Nueva York.

Utilizo mi testimonio para ayudar a otros a darse cuenta de que no están solos y para que sepan agradecerle a Dios que tiene un plan para ellas y sus hijos.

BIO: El esposo de Pat murió cuando lo atropelló un camión mientras iba por la calle hace unos años y Pat es viuda desde entonces. Pat es madre de 5 hijos, abuela y madre adoptiva, además de directora de Helping Hands Caring Heart y, ahora, bloguera de Salvar El 1.

Saturday, September 22, 2018

Ella es la luz brillante que se encendió en la situación más horrible



Por Malia

Fue en el comienzo de mi penúltimo año de estudios. Yo era una adolescente normal de 16 años. Durante el verano, mis padres renovaron sus votos matrimoniales, lo que fue como una segunda boda para ellos. Disfruté yendo al lago donde vivía mi tío. Salí con mis amigos, disfruté de mi familia unida y estaba deseando comenzar otro año escolar. Las citas no me interesaban porque estaba muy concentrada en mis amigos, familia y estudios. Todo eso cambió cuando fui atacada y violada por un delincuente sexual convicto.


En octubre de 2016, estaba pasando la noche en una casa que estaba  detrás de la mía. Conocíamos a esta familia desde hacía 8 años. Mi amigo era un año mayor que yo. Su hermana mayor, Paige, de 25 años, se ofreció a llevarnos a dar un paseo y a reunirnos con  unos familiares. Tan pronto como llegamos a la casa de su familia, había un par de hombres mayores allí, y yo estaba muy incómoda, rogándole tres veces que nos llevara a casa.

Prefiero no entrar en detalles de esa noche horrible, pero resultó que uno de estos hombres de 32 años, Shane R. Rodgers, me violó. Después de eso, nunca fui la misma. Mis padres sabían que algo iba mal. No quería ir a la escuela. No quería salir de la cama ni ir a ningún lado. No podía dormir sin mi luz encendida y nunca quise estar sola. Sufrí miedo y vergüenza, pero no conté nada.

Sabía que el embarazo era una posibilidad, pero me sentí aliviada cuando seguí teniendo mi ciclo regular. Sin embargo, unos seis meses después de la violación, comencé a sentir un movimiento distinto en mi abdomen. Entonces, un amigo y yo fuimos a la tienda y compramos una prueba de embarazo que resultó positiva. Yo era virgen cuando fui violada y nunca tuve relaciones desde entonces, pero supe de inmediato lo que esto significaba. Fui a visitar a  la vecina de 25 años que me había llevado a la casa esa noche y le dije que estaba embarazada. Paige me llevó a una clínica que confirmó mi embarazo.

Esa noche, se lo dije a mi mamá, pero Paige me había convencido de que contara que me había violado un extraño, porque ella también tenía miedo de meterse en problemas. Yo era ingenua y no sabía que ella me había preparado la encerrona todo el tiempo para entregarme a su primo (con quien estaba teniendo relaciones sexuales) que era un abusador de menores condenado que ya había ido a la prisión por intentar violar a una niña de 11 años. Pensé que estaba tratando de protegerme, mientras que yo era sólo un simple peón en su juego enfermo y retorcido.

Mi madre se sorprendió, pero me mostró amor y apoyo. Se lo dijimos a mi papá cuando llegó a casa del trabajo a la mañana siguiente y me derrumbé y terminé explicándole toda la verdad. Mi padre estaba, por supuesto, furioso, y llamamos a la policía. El violador fue arrestado esa misma noche, y me alegra decir que ha estado en la cárcel desde entonces.

De hecho, acaba de ser sentenciado por la juez Margaret Noe en el condado de Lenawee con un acuerdo de culpabilidad por conducta sexual criminal de tercer grado, y cumplirá los 6 años restantes de su sentencia anterior, más otros 5 ó 10 años por violarme. Nunca pensé que compartiría mi difícil historia públicamente pero, después de ver los comentarios durante la cobertura informativa de su sentencia, siento que necesito hablar y no permanecer en silencio por más tiempo. Este hombre admitió en la Corte lo que él me hizo: Admitió que no fue una relación sexual consensual y que mi vecina me atrajo a la casa. Pasé por un infierno y nadie más que yo lo entenderá. Cuando me di cuenta de que la gente estaba defendiendo a un hombre que podía hacer algo tan horrible y continuar sin ningún problema, me dolió tanto que decidí contar mi historia.

Ninguna niña merece ser violada. Nunca es su culpa. Claramente, este hombre ha sido un depredador sexual durante mucho tiempo y ahora sé que Paige no sólo me engatusó a mí sino  también a muchas otras chicas.

En cuanto a mi hija, ella es todo para mí y ella es la que me está ayudando a superar el trauma de la violación. He estado estudiando en casa para sacar mi último año. No voy a ir a mi fiesta de graduación. No me graduaré con todos mis compañeros. Nos mudamos porque mis vecinos me atormentaron después de ir a la policía. Toda mi vida ha cambiado, sin embargo, mi hija no tiene la culpa, como la juez Noe señaló en la Corte en su sentencia cuando dijo: "El niño no tiene nada que ver con el  delito del violador". Ella mostró mucha compasión por mí y mi hija y me conmovió mucho todo lo que  dijo.
  
Mi niña es mi heroína. Si no hubiera sido por ella, este abusador de niños todavía estaría libre violando a otras chicas. Y haré cualquier cosa para proteger a mi hija. No estaría aquí hoy si no fuera por ella. Y no obtendría justicia sin ella.

El otoño pasado me horroricé cuando vi que un juez en el condado de Sanilac, Michigan, dio la custodia legal conjunta y visitas acordadas a otro abusador de niños condenado dos veces y temí que un juez hiciera lo mismo una vez que mi violador salga de prisión. Su familia ya estaba tratando de enviarme solicitudes de amistad en las Redes sociales y necesitaba estar segura de que mi hija estaría siempre a salvo de todos ellos.

Entonces, mi madre se puso en contacto con el abogado que había representado a la madre en el condado de Sanilac y finalmente la protegió a ella y a su hijo del violador. La abogada Rebecca Kiessling, concebida en una violación, aceptó llevar mi caso gratis también, y me explicó la ley aprobada en el verano de 2016 que tenía como objetivo proteger a las mujeres como yo que quedamos embarazadas por violación.

Afortunadamente, en su sentencia en el condado de Lenawee, Shane Rodgers firmó los dos documentos judiciales clave que necesitábamos que firmase: El juicio de paternidad y la orden de revocación de la paternidad (como exige la Ley de Custodia de Menores por Violación de Michigan). Descubrió que la Juez Theresa Brennan en el Condado de Livingston no sólo firmará la orden de consentimiento, sino que también solicitará a mi abogado que presente una moción al respecto. Estoy muy asustada. Pensé que sería simple si  aceptaba la terminación de sus derechos parentales. Sólo quiero que termine todo esto, así podré tener la tranquilidad de que, pase lo que pase en el futuro, ya sea que salga de prisión, con respecto a su familia, o si algo me sucediera, mi hija estará segura y protegida por los tribunales.

Algunas personas piensan que tomé la decisión equivocada al quedarme con mi hija. Algunos incluso intentaron convencerme de que la diera en adopción. Fue una decisión difícil para una adolescente, pero mi hija ha sido la luz brillante que salió de la situación más horrible.

Nada puede compararse con la primera vez que sostuve a mi hija en mis brazos. Sabía que ella era inocente en todo esto. Nunca olvidaré que ella me ayudó a hacer justicia para las dos.

Todavía estoy sanando del agravio que sufrí y aún tengo problemas para enfrentarme a lo que me sucedió y sé que me acompañará  el resto de mi vida, así como también la de mi hija. No quiero que nadie pase lo que yo pasé y quiero alentar a cualquiera que le pase: Sí, puede ser difícil, pero no dude en pedir ayuda o hablar. No te avergüences de lo que te pasó.

Realmente, estoy agradecida a los legisladores de Michigan que aprobaron esa ley para que el violador no tenga ningún contacto con mi hija.



BIO: "Malia" es una estudiante de 17 años que está a punto de graduarse y es madre de una niña, concebida en una violación. Ahora es bloguera pro vida para Save The 1 y quiere ayudar a otros sobrevivientes de violación. 

Sunday, September 9, 2018

Cualquier persona, incluso los concebidos en una violación, tiene un valor indescriptible



Patty O'Haggarty Smith

Soy hija adoptiva y cuando conocí a mi madre biológica hace más de dos décadas, me contó las circunstancias concretas de mi concepción y nacimiento. Esperaba escuchar una trágica historia de amor, pero en vez de eso escuché la noticia impactante de que mi madre biológica había sido violada y no podía lidiar con el hecho de mantener al hijo de un violador con ella, así que me dio en adopción.  Dijo que sabía que este hombre también había violado a su compañera de cuarto y a otras dos. Él nunca supo de mí y nunca lo volvió a ver. Ella no fue a la policía a hacer la denuncia correspondiente. Eran los años 50 y ella estaba demasiado avergonzada.


Mi madre se vio embarazada y sola. Este mundo le insinuaba que yo era un bebé desechable, de poco valor. Incluso un ser humano dañado, con unos genes “enfermos”.  Pero mi madre sabía que yo era preciosa y que tenía un valor infinito.  Ella me entregó en adopción a unos padres amorosos y yo crecí en un hogar cristiano. A los 18 años, conocí a Jesucristo como mi Señor y Salvador personal.

Yo creo que Dios ha querido que yo esté hoy en este mundo. Tú y yo estamos destinados a estar aquí, e incluso voy a decir que creo que Dios nos ha creado a todos los seres humanos con suma perfección y nos ha enviado a este lugar. Él dice en las Escrituras que antes de ser formado en el vientre de tu madre, ¡Él te conocía! Tú y yo somos increíblemente valiosos para Él y pagó un precio infinito por nosotros.

Muchas personas incluso dentro del movimiento pro-vida defienden que el aborto está mal, pero en el caso de la violación, tal vez el aborto esté justificado como si ese niño tuviera menos valor debido a la forma en que fue concebido.  Pero lo cierto es que cada niño es de infinito valor para el Padre... cada niño. Todos los niños son creados y enviados a este mundo para glorificar al Padre.  ¡Todos los niños!

Si seguimos la lógica de este colectivo, tal vez yo no estaría viva hoy.

Cualquier persona, incluso los concebidos en una violación, tiene un valor indescriptible y Jesús pagó un precio infinito en la Cruz por nuestra salvación.  Le doy las gracias todos los días por la maravillosa vida que he tenido y agradezco que pueda compartir mi testimonio sobre la importancia de cada vida, sin importar las circunstancias de la concepción.  

A pesar de que las circunstancias de mi concepción fueron la violencia y el odio, yo no soy mi padre, ni soy mi madre. Yo soy yo.  Fui creada por un Dios amoroso y mi vida es valiosa. Y así es la vida de cada bebé concebido: valiosa y un don de Dios.

Patty con su marido Ron

Actualmente, colaboro con un hogar cristiano para madres solteras, dirijo la música de adoración cuanto me invitan, y acabo de empezar a compartir mi testimonio. Antaño, me parecía que escandalizaba a las personas a las que contaba mi historia y era incómodo para mí, pero ahora me he envalentonado.  Quiero dar a conocer mi historia y el valor de la vida, quiero dejar este legado en el mundo.

Biografía: Patti creció en una familia de adopción y fue concebida en una violación. Es líder de adoración de Huntington, California y está disponible para dar conferencias. Escribió su testimonio para compartirlo en Salvar El 1 y en otros portales pro vida. Adjuntamos su correo electrónico.


Sunday, September 2, 2018

Nunca sentí rechazo de mi bebé, sólo quería protegerlo





Me llamo Soledad Lizama y soy chilena. Fui violada reiteradamente por mi padrastro desde los 8 años y a los 13, siendo todavía una niña, quedé embarazada.

A pesar de aquel acto monstruoso nunca sentí rechazo de mi bebé, sólo quería protegerlo. No sé si podría haber vivido con el recuerdo de matar a mi bebé que era tan víctima como yo. Mi hija hoy tiene 20 años y es una muchacha alegre, una luz y una inspiración para mí.

Si me hubieran propuesto abortar, hubiera sido ofrecerme para ser yo también tan violenta y abusadora como quien me violó. Me habría convertido también en una asesina.

Cuando una mujer queda embarazada y mucho más tras una violación, se le ofrece el recurso fácil: acabar con el bebé; quitarse el problema de encima. Lo que necesita una madre que ha sido violada es apoyo y ayuda porque siente que fue utilizada y abusada. Quien abusó de mí, sólo estuvo un año en prisión, mientras mi familia fue disuelta y yo trasladada a un hogar de menores.

Como creo en la importancia de todas las vidas, también aquellas concebidas en violencia y las que presentan alguna discapacidad, me personé en 2015 en la Cámara de los Diputados de Chile con mi hija que tenía 17 años por aquel entonces para dar mi testimonio y gritar al mundo que no estaba de acuerdo con la despenalización del aborto en las tres causales.

Hoy estoy casada y tengo un total de cinco hijos. La vida puede seguir y, de hecho, sigue después de esas experiencias si uno cuenta con el apoyo necesario. Yo, gracias a Dios, estuve en un hogar para mujeres embarazadas donde conocí personas maravillosas. Fui acogida, me sentí querida por primera vez, además de recibir apoyo emocional y un tratamiento psicológico para superar aquella atrocidad.

Soledad con uno de sus hijos pequeños.

Biografía: Soledad Lizama está casada, es madre de cinco hijos vive en San Pedro, Melipilla, Chile. Trabaja como comerciante.

Saturday, August 25, 2018

Nuestros corazones también laten como los de los demás


Rebecca Kiessling, presidenta de Salvar El 1, concebida en una violación, testificó ante la Corte de Iowa, Estados Unidos, argumentando que no deben hacerse excepciones ante la defensa de la vida. "Aceptar el aborto en algunos supuestos es discriminatorio y supondría afirmar que yo no debía tener derecho a la vida por el modo en cómo fui concebida", argumentó.


Muchos de ustedes habrán oído que la Ley del latido fetal de Iowa está siendo objetada por Planned Parenthood en un tribunal estatal y que nuestra organización Salvar El 1 ha presentado una moción para intervenir. Soy la fundadora y presidenta de Salvar El 1, así como uno de sus abogados; soy también conferenciante y escritora pro vida internacional, habiendo sido concebida en violación y casi abortada. Debo mi nacimiento a la ley que me protegió en Michigan, exactamente 4 años antes que Roe vs Wade entrara en vigor. Ahora somos una organización global de más de 600 personas concebidas en violación y madres por violación (incesto o tráfico sexual), así como cientos que recibieron un diagnóstico prenatal de "incompatibilidad con la vida". Nos especializamos en defender los llamados "casos difíciles", que es el motivo por el que nos invitaron a testificar en el proyecto de ley de Iowa así como también en el proyecto ley Vida Desde la Concepción el año pasado.

La ley, si se confirma, protegería a los niños no nacidos que tienen latido cardíaco detectable, excepto "cuando el aborto sea médicamente necesario" y define como "médicamente necesario" a los casos de violación, incesto y anormalidad fetal, por lo que el proveedor del aborto es el único árbitro de estas determinaciones, sin más informes requeridos para el estado. Estas excepciones se agregaron sorprendentemente a última hora, supuestamente porque ciertos legisladores en la Cámara no firmarían la ley sin excepciones. Pero incluyeron una cláusula de separabilidad, que permitiría al tribunal suspender cualquier disposición que se considere inconstitucional, al tiempo que se mantiene el resto de la ley; esta es la razón por la que presentamos nuestra moción para intervenir.

Salvar El 1 busca que se eliminen las disposiciones discriminatorias, con el resto de la ley confirmada. Las excepciones dentro de la ley violan nuestro derecho fundamental a la vida, privándonos del debido proceso y la misma protección bajo las constituciones de Iowa y de los Estados Unidos. Después de todo, nuestros corazones laten igual que los de los demás. Tal vez puedan imaginarse lo horrible que resulta cuando estos políticos sugieren que era "médicamente necesario" que mi madre biológica me matara. De hecho, Planned Parenthood argumentó en su informe que es "humanitario" terminar la vida de personas como nosotros. También sugirieron que solo somos amados por nuestras madres porque eligen la vida. Pero la mía no: eligió el aborto y, sin embargo, hoy ella me ama. Soy tan digna de amor y vida como cualquier otra persona y merecía la protección que recibí antes de Roe v Wade.

Tenemos tres abogados que representan a SalvarEl1: Erin Mersino, abogado pro vida de Derecho Constitucional de Michigan, Eric Borseth, abogado de Iowa y miembro de la junta directiva de Personhood (Personalidad) Iowa, y yo.

Como abogado pro-vida, esta es la razón por la que estudié Leyes; de hecho, nací para esto. Lo más egoísta que podría hacer sería, simplemente, vivir mi vida sin preocuparme por los demás que están en una situación similar y con riesgo de ser abortados. Son tan dignos de la vida como yo y tan dignos de protección como cualquier otro corazón latente. Mi vida se salvó por un propósito, y entendí perfectamente la magnitud del momento mientras defendía mi derecho a la vida en la corte el jueves pasado, junto con el resto de mi grupo y los otros casos difíciles que fueron blanco de exterminio por la ley.

Si la corte niega nuestra moción para intervenir, llevaremos el caso a la corte federal que es donde debería llegar de todos modos, porque la Corte Suprema de Iowa recientemente dictaminó a favor del derecho a un aborto a fines de junio bajo el amparo de la constitución del estado de Iowa que es mucho más amplia que bajo el régimen de Roe vs Wade y su progenie. Si se nos concede nuestra moción, intentaremos trasladar todo el caso a la corte federal, que supone la única esperanza de que se respete la Ley de Latidos Fetales de Iowa. Sin nosotros, esta ley está muerta en los tribunales de Iowa.

El juez del condado de Polk quería saber si alguna vez se había presentado antes un caso como éste, ya que Planned Parenthood había dicho repetidas veces que esto no tenía precedentes. Le dije al juez que no había una red de personas como nosotros hasta que fundé Salvar El 1. Y le dije a la corte que, si la excepción hubiera sido en casos de violación bi racial o en casos de bebés negros, la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (la NAACP) sería la que buscaría intervenir en nombre de ellos y habría una protesta nacional contra tal discriminación y odio legalizados. Pero la gente simplemente está acostumbrada a que mi grupo sea el chivo expiatorio y continúan perpetuando el mito de que nuestras madres están mejor con nosotros muertos. Sin embargo, las víctimas de violación tienen cuatro veces más probabilidades de morir durante el siguiente año después del aborto. Los traficantes de sexo, los abusadores de niños y los violadores adoran el aborto y la clínica de abortos es su mejor aliado. Se ha descubierto y hecho público cómo Planned Parenthood encubre la violación, el abuso de menores y el tráfico sexual. Destruyen la evidencia y permiten que estos perpetradores continúen realizando sus crímenes. La verdad es que un bebé no es lo peor que pueda pasarle a una víctima de violación; el aborto sí lo es.

También le describí al juez la eugenesia que existe dentro de la comunidad médica que no solo presiona a los padres a abortar, sino que luego se niega a tratar a estos niños una vez que nacen.

Merecemos nuestra presencia en la corte para mostrar la verdad y se presenten todas estas pruebas.

Biografía: Rebecca Kiessling, concebida en una violación, abogado pro vida, conferenciante internacional, esposa y madre de 5 hijos. Presidenta y fundadora de SalvarEl1

Saturday, August 18, 2018

Llegué a confesar y a perdonar a mi padre


Luis Alfredo León Armijos, Ecuador. Concebido en una violación.

Yo podría estar en un tacho de basura, pero a mí se me dio la vida. Mi madre, María Eufemia Armijos Romero, siendo todavía muy joven –recién había cumplido los 13 años- limpiaba y cuidaba una casa en Loja para ayudar a sus padres y a sus siete hermanos. El dueño de la casa, aprovechando que estaba solo, abusó de ella y la dejó embarazada.
A pesar del rechazo de su familia que no quería que naciera el bebé –le golpearon en la barriga y le dieron bebidas para que abortara- mi madre siempre defendió la vida de su hijo y, al verse sola y sin apoyo, oró y sintió en su corazón que el Señor le decía: Defiende la vida de ese niño.
Mi madre, entonces, huyó de Loja hacia la ciudad de Cuenca donde sobrevivió por sus propios medios. El domingo 10 de octubre de 1971 a las 10:00 a.m., en un parto lleno de complicaciones por su corta edad y su pequeña contextura, nací yo, con algunos problemas respiratorios que el amor y cuidado de Dios padre y de mi madre me ayudaron a sanar.
Después de un tiempo y con la ayuda paterna, mi madre regresó a Loja para empezar una vida como madre soltera. Le tocó quedarse a cargo de mi padre, quien aceptó reconocerme y hacerse cargo de mí, pero eso no quiere decir que las cosas habían sanado entre ambos.
Mi padre visitaba siempre la casa en la que vivíamos y cumplía con nosotros. Tuvieron tres hijos más y mi relación con él era distante pero buena. Le tenía mucho respeto, infundía autoridad, conmigo siempre fue muy exigente, me llevaba a trabajar con él.
Cuando cumplí los 16 años me invitaron a la Renovación Carismática donde tuve mi primer encuentro con Cristo, aprendí de su amor maravilloso y comencé a predicar y a dar catequesis en todo lugar que Dios me ponía, como los autobuses y el correccional de menores.
A mis 18 años sentí la llamada a la vocación sacerdotal e ingresé en el Seminario de Loja a pesar de la oposición de mi padre. Con un permiso especial de mi Obispo, debido a mi corta edad, fui ordenado a los 23 años: fue toda una bendición para mi vida.

Cuatro años después ingresé en el Camino Neocatecumenal y mi madre me contó, tras terminar la relación con mi padre, cómo vine yo al mundo. Eso marcó el punto de inicio para un camino de reconciliación de ambos. Ayudé a mi mamá a entender que no podía odiar a mi padre y que Dios la invitaba a amar su propia historia.
Con esta experiencia comprendí que siempre había predicado a los demás el amor de Cristo en sus vidas y ahora entendía el sentido de mi vida, Dios me permitía ser sacerdote no para juzgar sino para perdonar, para ser instrumento de su misericordia, y yo había juzgado mucho a mi padre por todo, un día llego la reconciliación y perdonando a mi padre le anunciaba, la vida eterna para él.

Años más tarde recibí una llamada de mi padre. Se iba a operar y le daba miedo. Me dijo: “Quiero que me confieses”. Después de unos 30 años que no comulgaba, mi padre regresó a la comunión, a la Eucaristía.
Yo le decía: “Papá, usted merece el cielo, el perdón de los pecados, la vida eterna, que disfrute del amor de Dios, así como la Iglesia a mí también me está haciendo ver el cielo”. En ese momento, los ojos de mi padre se llenaron de lágrimas. Luego lo más importante creo es el perdón que mi madre le ha dado a mi padre, eso gracias al amor misericordioso de nuestro Señor Jesucristo, que se ha manifestado en el caminar de la fe que están viviendo.
Cuando predico a madres gestantes que pasan por dificultades en la decisión de tener su hijo, les presento mi experiencia. Esto está en la Escritura, es el caso de Samuel, Jeremías, Sansón, Juan Bautista, etc. Dios es el autor de la vida, y a veces donde no puede darse la vida es donde el manifiesta su poder y su gracia; forma en el vientre la vida de un hijo, y le da una misión. Por esto, puede ser que trae sufrimiento, que trae dolor; pero les digo que un hijo trae la salvación, trae misericordia, bendiciones. Como Jesucristo que fue insultado, perseguido, ya desde niño fue causa de contradicción, en sus hijos reciban la bendición de Jesús.
Aconsejo a los hijos que conozcan bien sus propias historias. Siempre hay detalles de amor de Dios. Que aprendan a ver las cosas desde el amor de Dios. Uno puede enterarse de su historia y odiar la propia vida y juzgar a Dios como me había pasado a mí, pero descubrí que el amor de Dios estuvo ahí, cuidándome la vida.
Joven, si el padre de la tierra se ha equivocado y te ha fallado, el padre Dios nunca nos ha fallado. Si eres hijo de madre soltera debes ver en tu vida cómo el padre Dios te ha cuidado.
Pudieron haberme condenado a un montón de basura, pero se me dio la vida, y creo que la vida es una gratuidad; todo lo que tengo lo es: la vida en sí misma es un don exquisito que Dios nos da.

Biografía: El padre Luis Alfredo vive en Loja (Ecuador) donde desempeña su ministerio sacerdotal.


Saturday, August 11, 2018

Quien debía defenderme me violó y me robó la virginidad



Sara Gerardo, madre por una violación

Sara con su hijo William en el Zoo

Mi historia es larga, no obstante, para abreviar, permítanme decir que tuve una infancia normal hasta que cumplí los diez años. Fue entonces cuando mi madre enloqueció y no lo digo como una exageración o hipérbole sino literalmente.

Las fiestas de cumpleaños, las películas, la música e incluso la escuela desaparecieron de mi vida de la noche a la mañana. Ella se abasteció de alimentos para "el fin del mundo", a pesar de que éramos una familia militar y nos mudábamos con frecuencia. Crecí demasiado protegida y no tenía conocimiento de cómo funcionaba el mundo. Imaginen mi sorpresa, entonces, cuando mi madre decidió echarme de casa cuando fui mayor de edad.

Entre la suma protección de la que había disfrutado y crecer en el ejército, no tenía ninguna noción de lo que era un alquiler o los servicios públicos. Ella me había dado hasta el final de año como plazo para mudarme, pero como había estado tan aislada, también carecía de amigos. Al vivir en el norte, el final del año significaba temperaturas bajo cero. Tenía que encontrar un lugar para vivir, cualquier lugar.

Entra ahora en escena un hombre al que llamaremos Robert. Robert era un oficial de seguridad en proceso de unirse al ejército. Cuando se enteró de mi problema, me hizo una oferta: mudarme con él, y él me enseñaría cómo vivir por mi cuenta. Él estaba a punto de irse destinado al extranjero y quería que lo acompañara. Me dijo que no sería un matrimonio real. Una vez que aprendiera a vivir por mi cuenta y su tiempo en ese país terminara, regresaríamos a los Estados Unidos y nos divorciaríamos discretamente. Parecía tener sentido, y sin ninguna otra opción para mí, acepté. Mi madre no se opuso a la idea de que su hija se casara con un desconocido.

Cuando llegué, había un grupo de personas esperando para saludarme. Fue incómodo, pero lo aproveché al máximo. Me informó de que me había conseguido una habitación de hotel. Como no era un matrimonio real, no tenía sentido vivir juntos. En lugar de ir a la habitación del hotel, nos dirigimos directamente a la capilla. Estaba contrariada; llevaba mallas y una camisa ancha, ropa cómoda para viajar, no algo para casarme. Dijo que no quería arriesgar mi reputación, y de esta manera nadie podría decir que nada.

Después, él trajo mi equipaje a mi habitación de hotel. Viajando al extranjero, no pude mantener muchas de mis pertenencias, así que era principalmente ropa y un par de libros. Cansada del largo vuelo, fui a bañarme y me preparé para acostarme. Cuando salí, me sorprendió verlo en la cama, viendo una película. Dijo que se iría si yo quería que lo hiciera, pero que había una película que realmente le interesaba. Estaba tan cansada que no me importaba. Me metí en la cama.

Me desperté cuando comenzó el asalto. Te ahorraré los detalles, pero perdí mi virginidad en la noche de bodas con mi esposo extraño que me violó. Su argumento consistía en que, como era su noche de bodas, se merecía tener sexo. Estaba indefensa.

Cuando todo terminó, pensé en llamar a la policía, pero en realidad, ¿quién me escucharía? "¡Ayuda, mi marido quería sexo en la noche de bodas!". Me culparían por no querer dárselo. Lloré largo tiempo. Él estaba detrás de mí, acariciándome el pelo. Justo cuando ya había terminado de llorar y me dispuse a dormir, comenzó de nuevo. Como no denuncié el primer asalto, pensé que no podría denunciarlo la segunda vez. Preguntarían: "¿Por qué no lo dijiste antes? ¿Por qué le permitiste hacerlo otra vez?

Él me violó durante tres días seguidos y sólo se detuvo porque mi período había comenzado. Me explicó que no podía permitirse el lujo de mantenerme en el hotel y nos mudamos juntos. Las violaciones ocurrieron casi a diario de una forma u otra. Se extendió a otros tipos de abuso. Estaba muerta de hambre, atada y abandonada durante días, descuidada, golpeada y torturada. Lo soporté casi un año.

Lo inevitable finalmente había sucedido. Mi estómago se estaba hinchando y mi período no había llegado. Me llevó al hospital y lo confirmaron: estaba embarazada. Aunque no quería a su hijo, estaba convencido de que esto cambiaría todo. Había llegado a creer firmemente que todo esto era culpa mía, y me lo merecía. Sin embargo, el bebé era inocente. Él no lastimaría al bebé.

Estuve soñando todo el camino a casa, preguntándome si se trataba de un niño o una niña, cómo sería la habitación del bebé, si le gustaría practicar deportes o las ciencias o si le gustaría el ballet o sería una marimacha. Siempre quise ser madre, nada más. No quería ir a la Universidad o ser una estrella de cine. Yo quería ser madre.

Cuando llegamos, dijo que pediría cita para encargarse del problema. Por un breve momento, lo malentendí, pensando que se refería a un ultrasonido o algo por el estilo. Continuó hablando, diciendo que ninguna esposa suya se pondría gorda y arruinaría su piel con estrías; un aborto lo solucionaría. Estaba disgustada y protesté. Apenas dije una palabra antes de que me golpeara en el estómago.

"De una forma u otra", me susurró al oído, "esa cosa se va". Se marchó y me desplomé en el suelo, llorando.

Cuando se fue al trabajo, finalmente pedí ayuda. Como estaba en el extranjero, no tenían el 911, así que llamé a la Cruz Roja Americana. Me informaron que no "hacían cosas así" y me colgaron. Me llevó un tiempo ganar el coraje para volver a intentarlo. De nuevo, me dijeron que no me ayudarían y que no debía llamar a la Cruz Roja. Sintiéndome derrotada, lo intenté por última vez. Finalmente, alguien estaba interesado en ayudarme. Enviaron a la policía militar para que me recogiera. Todo el tiempo que di el informe y pasé por el examen de violación, todos hablaron sobre el aborto. Dado que era un "producto de violación", no lo querría, dijeron. Si me quedaba con el bebé, entonces eso era una señal de que realmente no era una violación. Asustada, dolida y confundida, escuché las palabras de personas que habían estado en el mundo más tiempo que yo, aquellas en las que creía y podía confiar. Acepté el aborto.

Primero, tenían que hacer un ultrasonido para ver si el niño estaba donde se suponía que debía estar. Me quedé allí, tratando de no pensar en lo que iba a suceder. El técnico de ultrasonido hizo su trabajo y terminó con una frase que salvó la vida de mi hijo. "Bueno, tu bebé parece estar bien". Tu bebé. Mi bebé. No es mi producto de violación, ni una cosa, ni una bola de tejido. Mi bebé.

Una de las primeras imágenes del bebé William

No me practiqué el aborto. Mantener a mi hijo fue lo mejor que me ha pasado. Ser madre soltera me hizo hacer cosas que antes era demasiado tímida como luchar por  un ascenso y un aumento de sueldo. Fui a la Universidad y obtuve una Licenciatura en Negocios, convirtiéndome en la primera persona de mi familia en obtener un título. 

Después de hacer terapia, me volví a casar, tengo dos hijos más e incluso tengo mi propia empresa de marketing. Viajo por el país, compartiendo mi historia. Robert no tiene derechos sobre mi hijo y nunca lo ha visto. Mi esposo lo adoptó, convirtiéndolo legalmente en su hijo. En cuanto a mi hijo, él es increíble. Ha sido diagnosticado con un coeficiente intelectual apenas por debajo de un ‘genio’. Comenzó a leer a los tres años, ganó en el ajedrez a los cinco, se saltó un grado, asiste a una de las mejores escuelas del país y está en su programa de Dotados y Talentosos. Después de mucho debate, la escuela lo puso a prueba y él salió por encima de la mayoría de niños en preparatoria. Se graduará con un título universitario. Mi hijo es más que inteligente; él tiene un corazón maravilloso. Cuando sólo tenía cinco años, supo que había niños enfermos en el mundo e insistió en ayudarles. Comenzó a recaudar fondos, cada año para una organización diferente. 

William con el actor Patrick Dempsey

Cuando tenía siete años, sus esfuerzos de recaudación de fondos le valieron el reconocimiento del actor Patrick Dempsey. Su sueño ha sido convertirse en astronauta e ir a Marte, y hasta ahora está bien encaminado. Tuvo la oportunidad de conocer a un astronauta, quien lo condujo a través de un simulador. Me dijeron que es natural y que debo hacer todo lo posible para asegurarme de que vaya al espacio. La gente a menudo me pregunta si me recuerda a mi violador. 

Honestamente, sí, de vez en cuando, especialmente si expresa interés en algo en lo que Robert estaba realmente interesado. También me recuerda a mí misma, a mis hermanos y a mis hermanas. Él me recuerda que el mundo es un lugar increíble, lleno de cosas maravillosas. Él me recuerda que la vida vale la pena vivirla y que no estaría donde estoy hoy si no fuera por él.