Monday, April 11, 2016

Sé lo horrible que es la violación pero abortar no ayudará a nadie, Por Elizabeth Díaz Navarro

Soy Elizabeth y vivo en Costa Rica. Estando en la Universidad sufrí una violación y  quedé
embarazada de una hermosísima niña que quise abortar porque, claro, yo una joven que me cuidaba, una chica tranquila, no merecía ser mamá soltera. No, yo tenía que abortar. Pero un día llorando por mi situación, mi hijita, mi pequeñita (aún en ese momento no sabía si sería un varón o mujercita) empezó a moverse y entonces decidí recibir terapia y me dije: "Ok, la daré en adopción, yo no tengo que cargar con un 'guila' que no pedí".

Pasaron los meses y ya, para entonces, sabía que sería niña. Era confuso porque la odiaba y amaba a la vez.  ¿Cómo amar algo de un acto tan ruin? Pasaron los días y nació mi princesa. Desde  pequeña siempre que jugaba a las casitas con mis hermanas y amigas decía: "Cuando tenga una hija se llamará Gaudy".

El 19 de febrero nació la tan cuestionada bebé y para complicar todo fue por cesárea. Cuando desperté de la cirugía Dios puso unas maravillosas enfermeras y ellas con amor me decían:" Vea que niña tan linda". Y así conocí a mi hija. Sí, esa pelotita que sonreía cuando le hablaba, esa que me "arruinó " la vida, esa..."Esa", como la llamaba en mi interior.

Cuando  fui a verla al cunero porque nació enfermita,  ésa que no merecía nada de mí,  me regalaba su sonrisa,  me miraba con ojitos de amor. Sí, esa bebé me robó el corazón. Gracias a mi psicóloga  y todos los que me ayudaron soy feliz, sobreviví y doy gracias a Dios porque tengo el mejor regalo que la vida me pudo dar: mi hija. Es mi todo, mi princesa.

Ya han pasado 9 añitos de su llegada y gracias a eso soy una mujer más humana, fuerte y feliz y sé que el aborto hubiese empeorado mi situación ya que no puedo tener más hijos y ella es mi bendición.  Nunca el aborto es una solución. Gracias, hijita. Tú haces de mi vida un lugar lleno de amor y esperanza.

El acto tan ruin que supone una violación no se puede sanar con otro tan doloroso como el primero. Abortar nunca ayudará a la víctima de una violación a superar el trauma y empeora la situación. 

El mismo día que a mí me ultrajaron también violaron a una amiga y ella decidió abortar. Primero pensó que todo iría bien. Pero nos encontramos en San José, en un parque. Era Diciembre y mi bebé tenía 10 meses y cuando nos vimos lloramos mucho.  Luego vió a mi hija y sólo me dijo cómo debería ser la carita de la suya. Porque no dejaba de sentirse como una asesina. Sabía que su hijita no tenía culpa pero lo había  comprendido muy tarde y nadie la quiso ayudar. Todos decían que  abortase a ese bastardo hijo del horror, hijo de un maldito. Me decía: "Eli, cómo te envidio porque yo jamás sabré cómo pudo ser...

Meses después, pasé a visitarla por su casa y Karol (así se llamaba mi amiga) se había suicidado... Su mamá me dijo que nunca volvió a ser igual y que el aborto la sobrepaso.  Recuerdo a mi amiga como una chica bella y especial.

No se necesitan "carniceros" sino apoyo psicológico, emocional, profesionales que ayuden y no personas que agraven el problema. Ojalá todas las mujeres tuviesen la oportunidad  de ser apoyadas para defender la vida de quienes no se pueden defender. Esos niños no tienen la culpa.


Yo no quiero juzgar. Sé lo horrible que es esto  pero abortar nunca ayudará a nadie. En mi país no tenemos ejército porque no creemos que la violencia solucione más violencia. Sin embargo, hay delincuentes y maldad pero fui criada con la certeza de que, maldad con maldad, jamás ayudará a nadie. Pero, si por el contrario, das amor, créeme, ése dará frutos. La violación me marcó como mujer pero ese "hombre" no me puede hacer más daño. No tiene ese poder. A día de  hoy soy madre de una bendición. Con terapia, el amor de mi bebé y mucha ayuda soy feliz, eso  lo garantizo y no imagino cómo sería mi vida sin ella.

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