Friday, April 8, 2016

Nunca he relacionado a mi hija con la violación

por Wedencise Lubin



Como primera generación de inmigrantes de las islas del Caribe, he soportado muchas cosas en la vida desde muy joven. En noviembre de 2010, a los 17 años, después de una vida de abuso físico y emocional en manos de mis padres, decidieron librarse de la carga de tener que vivir conmigo.  Yo era estudiante de último año de secundaria en Florida. En ese momento – a seis meses de graduarme, ya había conseguido una beca completa en la Universidad de Howard en Washington, D.C.  Mi futuro estaba más o menos claro, o eso pensaba yo. Fue entonces cuando mis padres tomaron la fatídica decisión, dos semanas antes de mi cumpleaños número 18, de mandarme  a vivir con dos parientes varones, ambos conocidos por historias de violencia contra mujeres.

Les rogué y supliqué que me aceptaran de vuelta en casa.  Busqué recursos externos de refugio; pero el destino hizo que terminara viviendo cuatro meses en total con estos hombres.

Al cabo de dos meses de vivir allí, ocurrió lo impensable: mi virginidad fue brutalmente violada, fui abusada sexual y físicamente en todos los sentidos imaginables.  Los dos parientes me dijeron que si se lo contaba a alguien, me matarían. Ni que decir que estaba horrorizada, deshumanizada, aterrorizada y completamente traumatizada.

En el verano de 2011, durante un examen físico de rutina para la universidad, supe que estaba embarazada de seis semanas como consecuencia directa de la violación incestuosa.

Yo era virgen cuando me violaron y nunca había estado con otro hombre.  Mi médico estaba tan devastado como yo.  Recuerdo que el médico y la enfermera me repetían: "Siento mucho que esto haya ocurrido".

Inmediatamente, mi doctor me dijo que tenía tres opciones:  1. Abortar al bebé, 2. Darlo en adopción y 3. Quedarme con mi bebé.  No fue una decisión difícil para mí.  Soy y siempre he sido pro vida. Lo que alentó mis convicciones fue que mi médico ordenó una ecografía a las seis semanas de embarazo.  Tan pronto como vi la ecografía, me di cuenta de que llevaba una vida humana dentro de mí.

A pesar de todo, no había en mi corazón un motivo para poner fin a esta vida humana, independiente del delito atroz y bárbaro que había sido perpetrado en mi contra.  Nunca pensé en mi bebé nonato como responsable.

Por supuesto el violador exigió que abortara y mi familia exigió dar al bebé en adopción.  La adopción no era una opción para mí porque yo ya estaba empezando a apegarme profundamente con la bebé que llevaba dentro.  Como fuera, ¡ésta era MI hija!  Ésta era mi carne y mi sangre y yo era su madre.

En febrero de 2012 di a luz a mi hija Valencia Marie.  Tuve a mi hija sola a los 19 años de edad y, a pesar de que estaba aterrada, confundida y estremecida, cuando la matrona trajo a mi hija, fue un amor a primera vista.

El 2012 se llevó a cabo una investigación criminal completa para conseguir condenar al violador por los crímenes que cometió contra mí. Después de una inmensa presión de mi familia, lo demandé para que me pasara una manutención.  En represalia, el violador pidió la custodia parcial de mi hija y, luego, la custodia completa.

Peleé muy duro para proteger a mi hija de ese monstruo.  Por suerte, los tribunales no concedieron al violador ningún derecho de visita y nunca ha pasado tiempo con mi hija, a pesar de que todavía está peleando conmigo en los tribunales. En todo este tiempo, nunca jamás me he arrepentido de no elegir el aborto o la adopción.  La crianza de mi hija ha valido la pena completamente.  Nunca he asociado la violación con mi hija.

¡Estoy tan agradecida de ser madre! Primero y ante todo, mi mayor bendición en la vida es mi hija. Esta niña inteligente y preciosa nunca deja de sorprenderme.  Todos y cada uno de los días me enamoro más de su personalidad, su encanto y su energía luminosa.  Ser madre, de todas maneras, es el regalo que sigue regalando.  Aprendo más de mi hija cada día y ella aprende más de mí.  Soy, sin lugar a dudas, una cuidadora amorosa, por lo que ser madre es innato a mí.  De verdad, es algo por lo que me levanto agradecida todos los días, porque sé que hay personas que no pueden tener hijos.  Así que el hecho de tener la oportunidad de experimentar este gran hito en la vida es una tremenda bendición.  Espero algún día ser bendecida con más hijos en un futuro lejano.  El hecho de que mi propia madre fuera horrible conmigo y que nunca me quisiera, me enseñó que el amor de una madre es sin duda una de las formas más importantes de amor en la vida de una persona.

El verdadero amor lo siento cuando miro a los ojos de mi hija.  Valencia es el amor de mi vida.  Y cuando tenga más hijos, siempre serán el amor más maravilloso de mi vida.  Ser madre te muestra el amor del que eres capaz.  Feliz, daría mi vida por mi hija.  Sólo quiero que mi hija Valencia sienta el amor infinito de mi corazón por ella y que tenga toda la felicidad del mundo.  Quiero criar a mi hija para que sepa que no importa lo lejos que estemos, nuestras almas están conectadas y que nada puede romper nuestra unión. No hay nada que mi hija pueda hacer que limite mi amor porella.  Éste es el tipo de amor maternal que siempre tendré para mis futuros hijos, también.

Continué asistiendo a la escuela técnica y me gradué con un diploma en Administración Médica. Ahora estoy estudiando para obtener mi Licenciatura en Administración de Servicios de Salud.

Después, planeo sacar una Maestría en Administración.  Actualmente, trabajo en educación médica en la escuela de medicina más grande del país.  Más adelante, querría ser administradora de hospital o trabajar en gestión de emergencias ya que tengo un muy buen manejo de crisis.  Así que, como puedes ver, tener un embarazo no planeado de una violación, de ninguna manera arruinó mi vida o mi educación.

Nunca he amado menos a mi hija debido a su padre biológico.  A menudo, la gente me pregunta qué siento respecto a mi hija porque su padre es un monstruo que me violó brutalmente.  Les hago una pregunta retórica: "Si el padre biológico de un niño fuera Hitler, Saddam Hussein, o Bin Laden, ¿eso los hace menos dignos de amor sin fin?" La respuesta es: ¡NO, absolutamente no!

Como seres humanos, no elegimos a nuestros padres biológicos.  Ya se trate de un asesino en serie o un violador, ese niño es puro, y ese niño es inocente.  Ese niño es una vida nueva.

Creo que la concepción es el inicio de una nueva vida.  En el futuro, cuando tenga más hijos, sé a ciencia cierta que no miraré a Valencita, que fue concebida en una violación, de un modo distinto que a mis hijos concebidos dentro del matrimonio.

BIO: Wedencise "Wendi" Lubin vive en Florida y es madre, estudiante universitaria, y blogger de Save The 1, así como miembro activo en Esperanza Después de la Concepción por Violación



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