Wednesday, May 13, 2015

Testimonio de Darlene Pawlik en Religión en Libertad
para leerlo en Inglés -- savethe1.com

http://www.religionenlibertad.com/nacio-de-una-violacion-su-padre-abuso-de-ella-fue-prostituta-42380.htm


Monday, May 11, 2015

La cuarta Marcha por la Vida de Roma reúne a más de 40.000 participantes.
Via CNA
Mary Rathke da su testimonio en la Marcha por la Vida.
10 de Mayo 2015

Una de las ilustres participantes que se lanzó a las calles de Roma el pasado 10 de Mayo fue Mary Rathke, testimonio de que las personas que han sido concebidas en un acto de violación también tienen derecho a la vida y que su destino no puede ser el aborto.

"Mucha gente justifica el aborto en los casos de violación y piensan que ésta es motivo para abortar", declaró esta americana de Míchigan a la cadena CNA.

Mary, de 35 años, fue concebida en una violación cuando su madre volvía a casa después del trabajo.

"La gente argumenta que el bebé fruto de una violación es el hijo de un monstruo y que nadie puede amar a un niño así", dice la activista provida.

"Pero no es cierto. Yo no soy la hija ni de un violador ni de un monstruo. Sí la hija de mi madre y de Dios y estoy hecha a su imagen y semejanza". 

Rathke, ferviente activista provida, fue una de las más de 40.000 personas que, según el recuento de los organizadores del evento, participaron en la cuarta Marcha por la Vida de Roma. La cuarta en Roma y la quinta en Italia en favor de la vida.

La Marcha de este año que coincidió, además, con el Día de la madre tuvo como lema: "Por la vida, sin concesiones".

Durante su habitual alocución después del rezo del Regina Caeli, el Papa Francisco se dirigió a los peregrinos desplazados a Roma para el acontecimiento por la vida. "Es importante aunar esfuerzos en la defensa de la vida", les dijo.

Mary Rathke está casada y tiene cuatro hijos. Es vicepresidenta de la Beacon of Hope Pregancy Care Center's Board of Directors y presidenta en HELPeople, Inc.

La madre de Rathke que sufría esquizofrenia la dio en adopción a los cinco años cuando se vio incapaz de hacerse cargo de ella. Rathke enseguida descubrió su fe y empezó a preocuparse por la gente que sufría.

Hasta hace tres años ignoró cómo había sido concebida. A la muerte del marido de su madre ésta le contó el secreto que había guardado celosamente tantos años.

Como resultado de este descubrimiento empezó a viajar por todo el mundo defendiendo la causa provida de los niños concebidos en una violación y intentando cambiar las leyes que permiten abortarlos al ser considerados una "excepción".

"También los niños concebidos en una violación merecemos vivir".

La activista provida afirmó que muchas mujeres se ven abocadas a abortar tras la violación y después son incapaces de vivir con la culpa.

"Represento a todas las mujeres que sufren en silencio el dolor de la violación. Cuando leen mi pancarta y oyen mi testimonio me dan las gracias y me dicen que ya no están avergonzadas por lo sucedido porque también ellas están creadas a imagen de Dios".

El consejo que da a todas las personas que han concebido un hijo en una violación es que no aborten porque el aborto no va a solucionar el dolor de la violación ni la experiencia traumática.

"El aborto no conseguirá esfumar el recuerdo de las violación y terminará con la vida del bebé. Él y tú sois las víctimas. Dale el mejor regalo que le puedes dar: la vida".

"La vida del niño es un don maravilloso. No es el recuerdo amargo de la violación. Dios te da algo maravilloso que te ayuda a seguir adelante después del trauma de una violación".

Rowena Slusser y el poder sanador del Amor de Dios

Fui concebida en un acto de incesto padre-hija. Mi madre, Becca, sufrió los abusos sexuales de su padre durante toda su infancia y tenía 15 años cuando yo nací. Le propusieron el aborto y el médico que tenía que practicarlo la inquirió y le preguntó con sorna si había sido "una chica mala" a lo que ella respondió que no, pues no era consciente de lo que su padre había estado haciendo con ella. Este médico no consiguió sacar nada en claro por lo que poco pudo hacer para librarla de los abusos sexuales. Tampoco los Servicios de Protección infantil fueron más eficientes y, aunque se personaron en el colegio a requerimiento de las autoridades y mi madre les relató qué estaba sucediendo, la enviaron a casa con su progenitor como si nada ocurriera y siguió abusando de ella unos años más. A pesar de la presión que mi madre tuvo para abortarme, se resistió. Sabía que si estaba embarazada llevaba dentro de ella una nueva vida que crecía y se desarrollaba y por nada del mundo se desharía de ella.


Cuando nací no sabía cómo cuidar de mí pues era tan jovencita que me veía como a una muñeca, así que sus padres, Rubén y Rosa, me criaron como si fuese su hija. A los cuatro años mi madre me explicó que ella era, realmente, mi madre y, como no me lo creí, se lo pregunté a Rubén y Rosa que me lo confirmaron. Me quedé muy confundida y, para aclararme a mí misma, decidimos que llamase a Rosa, "mamá"o "mami" y a Becca, "Becky"o madre. Estaba confundida porque todo el mundo pensaba que Becca era mi hermana y mi amiga y, aunque sabía que era mi madre, no conseguía verla como tal.

La primera vez que Rubén abusó de mi yo era un bebé de un año y este comportamiento se prolongó en el tiempo hasta que cumplí los 10 años. En una ocasión mi abuela Rosa lo pilló in fraganti y le amenazó con el divorcio si volvía a hacerlo nuevamente. Yo estaba lo suficientemente asustada como para no reclamar su ayuda. Era consciente de que lo que estaba haciendo no era correcto pero no sabía el nombre. Él me molestaba y yo lo detestaba pero era un hombre muy violento y enorme (más de 120 kilos), así que me tenía aterrorizada. Me sentía culpable y sucia. Tengo tantos recuerdos horribles de los abusos sexuales y me es tan doloroso relatarlos...

Mi madre, Becca, era muy joven e intentó todo para protegerme de mi agresor. Recuerdo a los 8 ó 9 años que no había hecho bien una tarea y mi padre estaba muy enfadado. Becca me sugirió que me escondiera debajo del fregadero hasta que se tranquilizara y el temporal hubiese pasado. Lo hice, aun sabiendo qué ocurriría. Él golpeó a Becca en lugar de a mí y yo pude presenciarlo a través de un agujero apostada en mi escondite. Becca me preguntaba, a veces, si él me estaba molestando. Finalmente, el 16 de noviembre de 1988 me recogió en la escuela y, con la ayuda de nuestra hermana Rachel, nos fugamos lejos a casa de unos amigos de la familia que vivían en Plainview, Texas. No volví a ver a mi padre y a mi abuela hasta siete años después.

A los dos meses de la fuga, mi madre me confesó que su padre había abusado sexualmente de ella y que yo era fruto de esa relación incestuosa. No me exclamé porque tuve la sensación de haber estado haciendo las mismas cosas que ella pero sí que estaba confundida y me sentía avergonzada y sucia, con la autoestima por los suelos y me planteaba una y otra vez cómo mi madre podía amar a alguien como yo.

Plainview tenía que ser un nuevo comienzo para mí pero allí empezó, otra vez, la vorágine de abusos. Mi madre conoció en la iglesia a un señor que parecía encantador y llegó a ser mi padrastro. Yo me resigné y dejé que mi madre fuera feliz con él aunque notaba que me estaba distanciando de ella. Acababa de cumplir 11 años cuando convenció a mi madre para que me dejara pasar la noche con él y sus niñas y se llevara al niño más pequeño. Ella, accedió y esa misma noche abusó sexualmente de mí. Se lo conté a mi madre pero en la iglesia no le aconsejaron bien y consideraba que yo era la culpable así que tuve que soportar los abusos durante los 5 siguientes años.


A los 13 años me quedé embarazada de mi padrastro. No sabía que estaba embarazada y me preguntaba qué estaba sucediendo con mi cuerpo. Hoy, que he sufrido cuatro abortos espontáneos, sé que estaba embarazada de él y que terminó en aborto. Él siempre me amenazaba y me decía que si engendraba un hijo me obligaría a abortar.

Hasta que cumplí 16 años estuve atrapada en una relación totalmente viciada con él. Me hacía promesas extrañas, como que se casaría conmigo y que viviría con mis hermanas menores y su hermano pequeño. Yo rezaba e intentaba no ahogarme en mi propia agonía. En aquel momento, no sabía que el final de mi pesadilla estaba tan cerca.

Mi familia empezó a frecuentar otra iglesia y este fue el camino del que Dios se valió para liberarme de mi tortura. En junio de 1994 mi madre sorprendió a mi padrastro violándome. Pensé que mi madre me echaría de casa y el mundo se me vino encima pero lejos de hacerlo, habló con el pastor de la nueva iglesia que, esta vez, le pidió que lo denunciara, llamó a la policía y, finalmente, ¡me vi liberada! 

Mi madre y mi padrastro se divorciaron, él fue acusado y condenado por el gran jurado a ir a la cárcel pero pactaron con el fiscal y redujeron la pena a sólo 10 años de prisión. Algunos llamarán a esto justicia pero a mí no me lo parece. Yo era la víctima y quería dar mi testimonio en la Corte, sin embargo no me dejaron, yo no tenía ni voz ni voto allí. Por eso, ahora que puedo ser escuchada, no me callaré y seguiré dando mi testimonio.

He superado abusos desde que era un bebé, la violación de mi padre, padrastro, tío, medio hermano y otros hombres. Mi proceso de sanación empezó cuando pedí ayuda y asesoramiento. A la edad de 19 años conocí a mi futuro marido. Él ha sido el único hombre que me ha tratado con respeto y dignidad. Salimos durante dos años y nos casamos en octubre de 1999 y él ha sido mi gran apoyo.

Una noche en que mi marido estaba ausente en un curso de formación para la Marina de los Estados Unidos un desconocido entró en mi domicilio, me encontró durmiendo y me violó. Tenía 22 años. Hice todo lo recomendado en estos casos. Fui al hospital, allí se presentó la denuncia a la policía, me suministraron el llamado "kit de violación" y me ofrecieron la píldora del día después. Yo no la acepte porque era consciente de sus riesgos. Mi marido regresó a las 48 horas y, por razones obvias, nos cambiamos de domicilio. El agresor nunca fue encontrado.

Al mes aproximadamente me hice una prueba de embarazo y dio positiva. Me sentí perdida y sola. Mi marido estaba otra vez de vuelta a sus entrenamientos en la Marina. Fui a una clínica de embarazos pero no me encontré con una clínica provida en la que iban a ayudarme sino con una que ofrecía abortos "amigables". En ésta me exhortaron a que me hiciera un aborto ¡ya! porque el hijo que esperaba había sido concebido en una violación. Yo estaba horrorizada y aterrada. Les dije que no pensaba abortar y me marché. Llamé a mi marido y se lo conté y le pregunté si se quedaría para criar al bebe conmigo. Tenía pánico a que se enfadase y me abandonara pero me dijo que, al igual que yo era una bendición también ese hijo lo era y que estaría encantado de subirlo como si fuese su propio hijo. En ese momento me sentí feliz y segura aunque no me sentía digna de ese amor incondicional. Pero Dios tenía otros planes para nosotros y, al siguiente mes, empecé a sangrar. Aún no sé si la prueba de embarazo no fue certera o si tuve un aborto. El caso es que el niño no nació y yo me sentí triste por la pérdida de esa nueva vida.

He tenido cuatro abortos espontáneos. Los médicos dicen que la peculiaridad en mis progenitores hace que tenga una composición genética que me predispone a tener abortos. Con muchas dificultades hemos conseguido tener dos hijos juntos que están sanos. Mi proceso de asunción de mi pasado y mis circunstancias ha sido duro pero pienso que ha merecido la pena ¡Dios ha sido bueno conmigo! Me reconcilié con mi padre biológico antes de su muerte y lo perdoné. También me he acercado a mi madre para reconstruir nuestra relación rota y edificar de nuevo. Yo soy cristiana y creo en Jesucristo. Por fin he conseguido dar un sentido a la manera en que fui concebida y me he encontrado a ni misma en mi identificación como Hija de Dios que quiso que empezara así.

Ahora soy oradora provida y doy mi testimonio en iglesias, grupos de jóvenes universitarios y en los medios de comunicación. También he declarado en la Legislatura estatal. Deseo que mi testimonio transmita que la vida es un don maravilloso y que también lo es en las personas que han sido concebidas en un acto de violación o por incesto. Asumo mi vida como un don maravilloso y deseo que cualquier niño por nacer en cualquier circunstancia pueda disfrutarla. Quiero luchar para que se proteja a los niños tanto del aborto como del abuso sexual.

Pronto cumpliré 16 años de matrimonio con mi marido Casey. Tenemos dos hijos estupendos, un niño y una niña. Este otoño me matricularé en la Universidad de la Libertad donde cursaré la carrera de tradiciones jurídicas que me permitirá la entrada en la Facultad de Derecho. Quiero ser abogada constitucional y así poder luchar por los derechos de los no nacidos incluidos los que han sido concebidos en una violación o por incesto. Estamos potenciando un grupo de apoyo a través de un correo electrónico de Yahoo al que pueden escribir todas las personas que han sido concebidas en una violación o incesto, las madres violadas o mujeres que esperen un hijo fruto de estas circunstancias. Sé que Dios me pide que a través del testimonio de mi vida que ayude a estas personas con circunstancias similares a las mías para que ellas también puedan superar.

Mi blog personal es slussers41999.wordpress.com 
También podéis visitar #SaveThe1 o #SalvarEl1

Sunday, May 10, 2015

Cuando supe que habían violado a mi madre y que yo era el bebé que engendró, sólo tuve una respuesta: Gracias.

Este domingo se leerá en muchas publicaciones:"la mejor madre del mundo". Me parece bien pero yo nunca sería capaz de utilizar estas expresiones pues se me antojan convencionales y estereotipadas.


No puedo demostrar que mi madre sea la mejor. Sin embargo, el amor que siento por ella y el que ella me ha dado no se puede explicar en palabras. Fui concebido en una violación. A ella la violó el chico con el que salía y mi admiración hacia ella por el sacrificio que le supuso tenerme ha ido creciendo desmesuradamente desde que supe la verdad sobre mi origen.
Simplemente quiero darle las gracias.

Gracias por tu valor y fortaleza al seguir con tu embarazo, alumbrarme y educarme a costa de sacrificios personales. Gracias por enseñarme que la decisión correcta aunque no sea popular o fácil acaba revirtiendo positivamente en uno mismo y los demás. Gracias por fomentar siempre en mí el respeto por la mujer. Gracias por haber sabido llevar con alegría las dificultades que se han presentado a lo largo de tu vida sin queja alguna. Gracias por enseñarme a amar a las personas y no lo material y por recordarme que el servicio a los demás hace más feliz que el provecho personal.

Sé que muchas veces se me pasa todo lo que me has enseñado y no lo hago pero, igualmente, te lo agradezco de corazón. Aunque no siempre te lo demuestre, te aseguro una cosa: Te quiero mamá y nunca dejaré de hacerlo. Al final, aprendí de ti a hacerlo.

Nick es un conferenciante provida de New York y colabora en Save the 1. Se graduó con Summa Cum Laude en mayo de 2013 por la Universidad de Búfalo, en Administración de Empresas en su triple especialidad.




Testimonio de Rebecca Kiessling en Religión y Libertad

http://www.religionenlibertad.com/mi-madre-no-deseaba-abortarme-tras-la-violacion-la-policia-la-42307.htm


Thursday, April 30, 2015

LIANA REBOLLEDO

Lianna nació en México pero vive en Los Ángeles. Hacía poco que se había mudado con su familia a los Estados Unidos cuando, con doce años, dos hombres la secuestraron y violaron. Le acuchillaron el rostro y la abandonaron pensando que la habían matado. Pasó un tiempo y descubrió que estaba embarazada y decidió tener a su hija y convertirse en madre soltera. 

Ha colaborado con varios medios radiofónicos y presta su ayuda como voluntaria en un centro de apoyo a las mujeres embarazadas junto con Eduardo Verastegui. Su historia es narrada en la película: "Concebidos en una violación y otras excepciones".





Sunday, April 26, 2015

FUE VIOLADA POR SU NOVIO, EN QUIEN CONFIABA. SE NEGÓ AL ABORTO


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Lauran Chenaye afrontó  los prejuicios culturales de su escuela de secundaria y de su familia. Había sido educada en el Cristianismo y en sus convicciones férreas. Cuando se graduó estaba embarazada de nueve meses. Pero, esta historia no es lo que una se puede imaginar...

En su último año de estudios, Lauran se enamoró de un chico que parecía dulce y que la respetaba o, al menos, eso pensó ella. Fiel a su educación religiosa tan pronto tuvo la oportunidad le explicó a su nuevo novio que quería esperar antes de tener relaciones sexuales. Lauran recuerda que él lo entendió y comprendió sus motivos. A los padres de Lauren nunca les gustó mucho el muchacho pero ella no quiso dejarlo.

La caída de un sueño

" Una semana después de nuestra conversación estábamos jugando a baloncesto y paramos un rato para tomar un refresco en el garaje. Allí él decidió que quería mantener relaciones sexuales conmigo y que le importaba muy poco qué pensara yo. Le rogué, le supliqué pero no me escuchó. Me empotró en un armario y me violó".

Rota de dolor, Lauran volvió a casa pero no le comentó nada a sus padres. En su familia habían tenido experiencia de hombres maltratadores y estaban muy susceptibles. Además, sus padres le habían recomendado encarecidamente que no fuera con el chico, así que mantuvo la violación en secreto.

Paso un mes y Lauran seguía saliendo con el novio violador y aguantando sus abusos. Pensaba qué diría la gente si lo dejaba después de decir que era un encanto y de no hacer caso a sus padres.

También empezó a encontrarse muy cansada y con náuseas. Ante la sospecha de un embarazo se hizo la prueba y dio positiva. Estaba esperando un bebé.

 Defendiendo la vida de su hija

Se lo contó primero  a sus hermanas y, posteriormente, a sus padres pero les ocultó que había sido violada. Su padre le dijo que si estaba embarazada de verdad tenía que abortar y ella se derrumbó y lloró desesperada.

 Pero Lauran se negó a abortar. "Ésa no era para mí una solución". Siguió manteniendo la violación en secreto y se dejó de hablar con su padre. Como éste vio que seguía firme en su decisión de no abortar le propuso, tras la primera ecografía de la semana doce, dar al bebé en adopción. Pero cuando salían de la consulta médica un voluntario provida le regaló un clavel y el texto de Jeremías 29,11: " Porque yo sé los planes que tengo con ustedes-oráculo de Yahveh- planes de felicidad y no de calamidad, de darles un porvenir de esperanza".

La joven madre interpretó el versículo como una señal de Dios y decidió que se quedaría con su bebé. No sabía cómo lo haría pero estaba segura de que ése era el plan que Dios tenia para ella. También tuvo la valentía de contar a sus padres la manera en que había concebido a  su hija y empezó a tener más apoyo por su parte.

La fuerza de la fe

" Cuando decidí absndonarme en Dios  noté que mi fe aumentaba. Hasta ese momento yo no me había fiado y, sin Él a mi lado, no iba a conseguir hacer nada. Rompí definitivamente con mi novio y terminé aquel curso porque sabía que tenía que hacerlo".

A pesar de lo duro que fue, Lauran se graduó y una semana y media después dio a luz a su hija Isabella. Hoy, tiene 5 años y es la alegría de sus abuelos y de su madre que trabaja de niñera. "Isabella y su abuelo se llevan muy bien. Dios cambió el corazón de mi padre a través de ella", comenta Lauran.

"Isabella sabe que tiene un padre por ahí pero que Dios es su mejor Padre y que es lo mejor que jamás podrá tener. Incluso me lo recuerda, que yo soy la mejor madre y Jesús el mejor padre. Yo no sabía cómo sería ser una madre soltera pero Isabella es una niña muy despierta y viva y siempre está dispuesta a animarme'.

Lauran e Isabella han dado si testimonio en el escenario público político y buscan salvar las vidas de niños no nacidos y ayudar a víctimas de violaciones. Ella quiere transmitirnos que, si se pone a Dios en primer lugar, antes que cualquier otra cosa y se confía en Él se recibe todo lo necesario.

"El Señor es fiel. Éste es el trance más duro que he tenido que pasar en mi vida pero no lo cambiaría por nada", finaliza Lauran.