Saturday, October 15, 2016

Respuesta de vida a la carta de una matrona chilena

Por Fabiola Torres


Hace unos días se compartió en Facebook la carta de Maca Pedraza Roca, supuesta matrona, enfermera o profesional sanitaria (por el contexto en el que escribe).

Tras atender durante 10 horas el parto de una adolescente de 14 años, embarazada tras sufrir una violación y resuelta a entregar a su hijo en adopción, embiste contra los provida, reivindicando su deseo de que exista el aborto libre. 


Esta es su carta y mi respuesta.

Maca Pedraza Roca 8 h · En el turno de anoche tuve la oportunidad de acompañar durante el trabajo de parto y luego en el parto, a una adolescente de 14 años que estaba embarazada producto de una violación. Ella no quería saber nada de su guagua, no le gustaba escuchar sus latidos en el monitor, y ya tenía decidido darlo en adopción. Cuando las contracciones se volvieron mas seguidas y mas intensas, ella comenzó a llorar, pero ese llanto no era de dolor físico, ese llanto venía de adentro, de lo mas profundo de su ser. Durante el parto no le mostramos a su guagua, la mandamos rapidamente a la neo, y tratamos de que todo fuera muy rápido. Mientras la tens se lo llevaba, la guagua lloraba muy fuerte, y ella se tapó los oídos para no escucharlo. No lo vió ni en ese momento ni después. Después de estar 10 hrs con ella en su trabajo de parto y luego en su parto y en su recuperación, después de ver lo mal que lo pasó, sólo quiero decir que metanse en la raja su discurso pro vida, metanse en la raja sus argumentos anti aborto, y si quieren hablar de derechos humanos entonces expliquenme, con dibujos weon, por qué no defendieron los derechos de esa niña, díganme que esa guagua que irá a parar al sename tendrá una buena vida y tendrá los mismos derechos respetados que la guagua que estaba naciendo al lado pero que si era querida por sus padres. Por lo gral soy bastante tolerante con las demas opiniones, pero hoy no. No después de todo lo que ví. Espero que un día exista el aborto libre y seguro para todas, porque nadie se merece llegar al mundo de boca al suelo siendo entregado a escondidas para luego ir a parar a un hogar, nadie en la vida se merece tener que pasar por semejante proceso de gestación y parto porque a un HIJO DE PUTA se le ocurrió vulnerar sus derechos. Y si en la ficha le vamos a poner "caso social" entonces hagamonos cargo REALMENTE de estos casos y dejen de tapar el sol con un dedo, dejen de seguir validando una sociedad tan asquerosa y machista. Dejen de decidir por el resto si no van a vivir sus vidas.


Llevo días dándole vueltas al asunto, al hecho traumático de ser violada a tan temprana edad, de tener que vestir a un bebé cuando aún se están vistiendo muñecas. Nadie tendría que pasar por eso, ni una mujer, ni una niña. Una experiencia así rompe el alma para siempre.

Pero, ¿Es el aborto de esa guagua engendrada en tan terribles circunstancias la solución? ¿Cree la autora de la carta que la niña habría llorado menos viendo como, colocada en la misma posición, iban sacando miembro a miembro las diminutas partes de su hijo abortado? Tal vez, Maca, habría una diferencia entre estas dos escenas: en el parto, se tapó los oídos para no oír el llanto del recién nacido y, en el aborto, se habría tapado los ojos para evitar que quedara grabada en su retina el color del tinte rojo prueba del asesinato.

Maca le augura una mala vida a esa guagua entregada al SENAME y es ella misma quien, sin pretenderlo, está siendo su fiscal y verdugo. Porque ni el origen de nuestra concepción, ni las circunstancias externas pueden definir nuestra felicidad y valor. Maca se pregunta si a esa guagua se le reconocerán los mismos derechos que a la que está naciendo al lado, que sí es amada y deseada por sus padres, pero no ve que también existe la desgracia entre los amados por sus familias y que el entorno y el confort son una muy pequeña parte de la felicidad.

El niño será entregado en adopción a una familia que desea quererlo porque a la vez que existen violadores, existen también personas buenas con vocación de amar al desvalido y al concebido en violación. Y la madre violada, ¿habría tenido más pronta sanación o superación de la violación añadiendo a ese acto violento la segunda violencia extrema de asesinar a su hijo? El aborto no es nunca una solución, no es una medicina que cura la violación ni hace que se olvide.

Por supuesto que es necesario reivindicar una mayor protección de las niñas, de las mujeres y sus derechos y concienciar a la sociedad pero, castiguen al violador, no arremetan contra la criatura engendrada que ninguna culpa tiene de haber llegado así a este mundo. Penalicen al agresor, no a las víctimas.

Claro que a la madre violada no se le respetaron sus derechos, Maca. Y es lamentable. Pero, una vez que ha ocurrido, lo único que queda es exigir justicia para ella Y su hijo. Te aseguro, que no va a recuperar esos derechos ultrajados ultrajando también ella el Derecho a la Vida. Nunca dos un injusticias resultarán en un acierto.

Algún lector podrá alegar que mis argumentos son paja molida o un cuento de hadas al que la realidad de la vida se encarga de poner en su lugar. Pero resulta que sé de muchas personas concebidas en una violación, mujeres que son madres por violación la mayoría a edades adolescentes e incluso de alguna que fue abuela tras la violación de su hija. Y no son ficticias, son reales, ellas no tienen inconveniente en contar sus testimonios . Forman el grupo provida norteamericano Save the 1( Salvar El 1, en los países de habla hispana), liderados por su Presidenta Rebecca Kiessling, concebida en una violación, criada en una familia adoptiva, casada y madre de 5 hijos, dos de ellos adoptados y de una bebé con necesidades especiales que falleció. Todas ellas nos enseñan que la vida es siempre un don maravilloso, sin importar como emergió, se puede ser feliz, útil a la sociedad y que todos nacemos con una misión. Pueden leer sus testimonios y contactarlas en:http://www.savethe1.com/

Quisiera imaginar otro desenlace para esta historia. Porque no me resigno a pensar que el final es un parto con una adolescente llorando, un bebé abandonado y una auxiliar reivindicando que ojalá no hubiese nacido. Y sueño una familia feliz con un hijo adoptivo concebido en una violación y una mujer que un día fue madre a la fuerza cuando aún era una niña. Que sufrió, lloró, pasó un calvario para recuperarse pero que, con la sabiduría que da la perspectiva y el tiempo, sabe que venció la violación convirtiendo su sufrimiento en VIDA.

Fabiola Torres, es una madre chilena y editora de SalvarEl1


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