Saturday, November 19, 2016

Si no fuera por mi hijo yo no hubiera encontrado al Señor en la manera tan poderosa y significativa en la que lo hice. ¿Qué otra bendición puedo yo pedir?

Por Isabel Nardini

Nací en Italia donde viví hasta los 13 años de edad. Tengo hermosos recuerdos de mi infancia, aunque también tengo recuerdos no tan gratos de cuando sufría las burlas y maltratos por parte de mis compañeros.

Era muy difícil para mí encajar y ser aceptada, así que, cuando le ofrecieron a mi padre trabajo en Nuevo México, lo vi como una oportunidad para escapar de todo el dolor que me había causado  estar tan aislada.

Lamentablemente, pronto me di cuenta de que los niños son niños sin importar  dónde vayas así que el aislamiento continuó en EUA.

Mi propósito principal se convirtió en tratar de encajar, pero nunca funcionó como yo lo imaginaba.  La escuela pasó en  un abrir y cerrar de ojos puesto que sólo estaba tratando de huir de mis problemas.

 No todos los días eran malos, hice algunos buenos amigos pero era muy joven para entender la importancia de tomar buenas decisiones. Nunca fui capaz de expresar lo que pasaba porque ni siquiera lo entendía yo misma. Esto provocó que la educación preparatoria fuera más bien una carrera de obstáculos de la que me sentí aliviada al terminar.

En mi último año de Instituto ya había decidido que no iría a la universidad y que sería azafata de vuelo. Perdí varios kilos y estaba lista para el verano. Era el 2009, y mi autoestima estaba basada en cuántos muchachos me volteaban y cuánta atención recibía de ellos. Me alcoholizaba e iba a fiestas, pasaba noches y días enteros con gente que ni siquiera conocía.

Un día las consecuencias de mis malas decisiones se hicieron presentes al estar en una fiesta a altas horas de la noche. Recuerdo haber estado triste por algo, así que me emborraché esperando que alguien cuidara de mí, pero no fue así. No recuerdo mucho, sólo recuerdo haber estado en un sillón y pasar del sillón a una recámara y pedirle al chico que se detuviera en repetidas ocasiones pues no podía mantenerme despierta y me estaba lastimando. Pero no lo hizo y yo perdí la conciencia a causa del alcohol.

Como éste era mi estilo de vida al día siguiente no pensé mucho al respecto, en realidad no podía recordar nada pero me di cuenta de que debía reducir un poco el ritmo de vida así que dejé de salir tanto.

 Transcurrió  un mes sin ningún contratiempo hasta que me di cuenta de que estaba embarazada. Estaba aterrorizada pues ya había olvidado  qué había sucedido aquella noche hacía ya un mes. No sabía qué hacer, en lo único que podía pensar era en lo furiosos que estarían mis padres conmigo y no me equivoqué al respecto.

Fue un tiempo muy duro para mí, me sentía completamente aislada, tal y como me había sentido la mayor parte de mi vida. Pero con la diferencia de que en esta ocasión tenía decisiones importantes que tomar y me sentía completamente sola, pues a pesar de que vivía con mis padres pensaba que no recibiría ningún tipo de apoyo de ellos.

Pero hubo una familia que conocí en la iglesia a la que iba en aquel entonces que me apoyó muchísimo y a la que le estaré eternamente agradecida. Ellos me llevaron a un Centro de Apoyo para la Mujer y a todas mis citas con el doctor. Fueron un gran apoyo para mí y me ayudaron con la decisión de dar a mi bebé en adopción.

Después de algunos meses de trabajar con una maravillosa agencia de adopción cristiana y escuchar numerosas historias de hermosos padres esperando adoptar un bebé, mi mamá rompió el silencio en una de las terapias que estaba teniendo en la iglesia y me dijo que ella me ayudaría a criar al bebe.

Aunque entonces yo no tenía fe sus palabras fueron como música para mis oídos. No creo que mis padres realmente entendieran la forma en la que había quedado embarazada, que había sido una consecuencia del estilo de vida en el que estaba inmersa. Pero nada de esto importaba ya, ¡me amaban y estaban dispuestos a apoyarme!

Pasé muchos meses sola en mi habitación, metida en el ordenador chateando con gente. En ese entonces estaba obsesionada con la banda Coldplay y leía todo sobre ellos y quería conocer otros fans, así que pasaba mucho tiempo en un chat  de la banda.

Recibí mucho tipo de respuestas cuando hablaba de mi embarazo, buenas y malas. Pero la que fue especial fue la de un muchacho llamado Eric. Hablábamos muchísimo y nos hicimos muy buenos amigos. Yo sentía que finalmente había encontrado a alguien en quien confiar.

Hablábamos por Messenger o por teléfono. Y usó su semana de vacaciones para venir a conocerme. Yo no me la creía, ¡estaba fascinada! Él estaba realmente preocupado por esta chica rara con panza. Por más dudas que yo tuviera siempre me demostró lo mucho que le importaba y que podía contar con él.

Mi hijo Giosué nació el 31 de Marzo, tuvo algunas complicaciones, por lo que estuvo en el hospital durante 2 semanas.

 Yo todavía vivía en Nuevo México así que Eric pidió permiso en el trabajo para venir a acompañarme durante esas dos semanas ya que él vivía en Carolina del Norte. Esas dos semanas Eric las pasó conduciendo del hospital a casa de mis padres y viceversa.

Cuando Giosué salió del hospital y Eric regresó a su casa continuamos con nuestra relación de larga distancia. Pasó ese año viajando para vernos. Mi mamá fue una ayuda inmensa, me enseñó tantas cosas de las cuales una chica de 20 años no tiene ni idea.

Amaba a mi bebe y lo veía crecer y cada vez más podía vernos a los tres formar una pequeña familia.
Las cosas se sucedieron muy rápido. A finales del 2010 me fui a vivir a Carolina del Norte y el año siguiente nos casamos. ¡Por fin éramos una familia!

En aquel tiempo no conocía al Señor, pero Eric jamás me hizo sentir mal por no entender sus creencias, y por la gracia de Dios, leíamos la Biblia juntos y el Espíritu comenzó a trabajar dentro de mí, tomo un tiempo, pero Dios es fiel. Encontramos una iglesia y me bautizaron.

En la actualidad tenemos dos niños Giosué y Giacomo, y aunque son de diferente raza, ellos ni lo notan. ¡Se aman como hermanos! Sabemos que un día surgirán las preguntas. Pero Dios ha sido fiel y continuará siéndolo. Creemos en su bondad y la hemos experimentado. Tenemos una pequeña familia y nuestros padres y muchos otros han sido bendecidos con este niño.


Giosué viene del hebreo y significa: "Dios salva". Yo ni siquiera conocía su significado hasta después de un año de su nacimiento. Dios tiene un plan para todos. Su amor nunca falla. Él nos llama a escucharlo y a cumplir su voluntad. Él me concedió una hermosa familia. Incluso cuando somos necios Él es fiel. Lo amo, su palabra habló profundamente cambiando mi vida. ¡Alabado sea por siempre!

Si no fuera por mi hijo yo no hubiera encontrado al Señor en la manera tan poderosa y significativa en la que lo hice. ¿Qué otra bendición puedo yo pedir?

Isabel Nardini escribió este testimonio para SalvarEl1 (SaveThe1)


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