Saturday, July 25, 2015

¿Por qué soy Pro Vida?: Mi historia





A muchos que no son pro vida les gusta pensar que todos los pro vida somos iguales y que seguimos ciegamente la causa porque así nos lo han enseñado.  Sí, nací y crecí cristiana y creo en la Biblia y las verdades que contiene dentro de sus muchas páginas, pero aún cuando las lecciones de vida y la compasión que enseña son la base principal de mis creencias, hay un lado oscuro que refuerza mi posición sobre si una mujer debería tener el poder de elegir la vida o la muerte de su hijo por nacer. Esta es una historia que no suelo compartir por el simple hecho de que me causa dolor.  Es algo en lo que nunca me detengo y ciertamente no es algo para sentirme orgullosa pero aun así es parte de mi historia y parte de lo que soy y por qué defiendo, inquebrantablemente, mis convicciones.  Quiero contar mi historia para que pueda llegar a otros que hayan experimentado una circunstancia similar y tengan vergüenza de sí mismas o miedo de contarle a alguien.
En Enero de 2006 concluía mi primer semestre en el Centro de Formación Profesional Superior.  Habíamos terminado los exámenes finales y todos estábamos entusiasmados por comenzar el semestre de primavera del nuevo año.  Yo estaba indecisa sobre mi especialidad, todavía pensando sobre algunas cosas. ¿Sería una de estudiante de Artes Liberales? ¿Inglés? ¿Historia?  Mi tutor me presionaba para que eligiera, pero yo quería tomar otro semestre para terminar algunos requisitos generales de grado antes de elegir. "¿Y si completo un programa de grado y termino odiando el campo que elegí?". Esa tarde, estaba pasando el rato en la sala de juegos de la cafetería de estudiantes.  El gentío de siempre estaba ahí jugando a billar y fútbol de mesa.  Mientras miraba a los chicos practicar para el próximo torneo de billar, noté una cara desconocida.  Decidí presentarme con el extraño curiosamente atractivo.  Era un poco más alto que yo, pelo rubio ceniza, ojos color avellana, y parecía tener el encanto de un príncipe.  Pronto me enteraría de lo equivocado de mi ingenua suposición.
Había estado muy protegida de niña, nunca había tenido novio y me había perdido una gran cantidad de experiencias sociales que podrían haberme ayudado a evitar fácilmente este lío en primer lugar.  Era demasiado confiada e inmadura y me encontré en otro estado con un hombre que apenas conocía, pero pensé que amaba.  Anhelando tener ese sentimiento de ser amada y querida, era obediente y nunca lo cuestioné.  Después de todo, ¿qué podía hacer?  Seguí la corriente, día tras día durante unas semanas.  Él había conseguido un trabajo en una compañía de suministros médicos y yo cantaba en una banda local en pequeños conciertos.  Un día, estaba esperando en el estudio garaje a mis compañeros de banda que venían a practicar y él llegó después de un  largo día de trabajo enojado porque sus colegas supuestamente se estaban comportando como unos idiotas.  Yo nunca lo había visto tan raro y estaba realmente asustada - sus ojos no se veían bien.  Me preguntó dónde estaba la Coca-Cola y le dije que me había tomado la última, pero que podía ir a comprar más ya que estaba cerca.  En lugar de la respuesta afirmativa que esperaba, me encontré con los vidrios rotos de la taza que tenía en la mano y tiró al suelo.  Antes de que pudiera dar un paso atrás, él me cogía por la garganta con un trozo de vidrio y me gritaba por ser "desconsiderada" y decía que me iba a hacer "pagar por eso".
Él me hizo pagar por esa simple lata de 300 cc de refresco con mi virginidad.
No cedí sin pelear.  Le rasguñé la cara y el abdomen con las uñas, sacándole sangre y arrancando piel.  Todavía recuerdo la imagen de su sangre en mis manos y su gruñido de dolor antes de que me diera un puñetazo en la cabeza.  Él terminó dentro de mí y me dejó en el suelo.  Sentí como si el mundo diera vueltas.  Estaba triste y enojada y... paralizada.  El guitarrista de la banda entró, lo vio, y lo sujetó mientras que el baterista llamaba a la policía.  Mientras el policía lo esposaba, él lloraba como un niño. Sollozaba, diciendo que quería morirse por lo que había hecho.
Pasó algún tiempo y me enteré de que no habría cargos en su contra por la violación porque se equivocaron al no hacerme un kit de violación cuando lo denuncié, asi que el incidente se consideró un tema de "violencia doméstica".  Se le ordenó mantenerse alejado de mí, lo que no sería un problema, ya que estaba encerrado en un hospital psiquiátrico por amenazas de suicidio y otros comportamientos inestables.  Yo no tenía idea que él debía tomar medicamentos por varios trastornos, incluyendo trastorno negativista desafiante y Bi-Polaridad, que fueron parcialmente la causa de su baja deshonrosa de la Fuerza Aérea.  Me odiaba a mí misma más y más por ser tan confiada mientras se revelaba cada pedacito de la historia escondida de su vida.  Todas las cosas que me había escondido eran claras señales de alerta que me habrían alejado si hubiera sabido de ellas.  Tenía un historial de asalto físico a mujeres y era un mentiroso patológico.
Me sentí engañada y frustrada.  Por encima de todo, estaba asustada porque no tenía a dónde ir.  Mis compañeros de banda me dejaron porque no querían lidiar con el drama, así que perdí el lugar donde vivía, mi techo.  No podía volver con mi familia porque me fui de casa por un tipo cualquiera que conocí en la universidad.  Me di cuenta que había cometido un terrible error.  Me las arreglé para hacerme amigos con algunas personas en la costanera y tuve la fortuna de encontrar sofás para dormir la mayoría de las noches.  En mi punto más bajo, dormí detrás de una galería en el medio del día, ya que todavía estaba peligrosamente frío por la noche.  No comía mucho, excepto lo que algunas personas tuvieron la amabilidad de compartir con esta cantante de aspecto enfermizo.  Conocí el significado literal de cantar para comer.
Una cálida tarde de mayo, mientras caminaba hacia la fuente de agua cerca del parque de diversiones, me sentí muy mareada, me desmayé y desperté sola en un hospital.  Un médico entró con una mirada seria y el miedo se apoderó de mí. Estaba muriendo?
Estas embarazada
Sentí que mi corazón caía en mi estómago y quise vomitar.  Yo sabía cómo se hacen los bebés.  Ese monstruo me había embarazado.  Sin decir una palabra, el doctor me había dejado para pensar en mi menos-que-"bienvenido" diagnóstico.  Mi mente se sumergió en un frenesí interminable de ideas en espiral así que hice lo que mis instintos me llevaron a hacer:  caí de rodillas y recé.  Le pregunté a Dios qué hacer, porque yo estaba perdida sin mapa ni brújula para guiarme.  Cuando una enfermera vino a hablar conmigo a responder a cualquier pregunta que tuviera, le pregunté si podía usar un teléfono.  Llamé a mi papá y aprendí el significado del perdón.  Yo prácticamente había escupido en la cara de mis padres, pero mi papá aceptó venir a buscar a su hija rota y llevarla a su casa.  Lloré las 4 horas de vuelta en auto.

Mi barriga todavía no se notaba y mis papás no sabían sobre el embarazo; no sabía cómo decirles, pero eso no importaría por mucho tiempo.  En septiembre, todavía no se notaba mi embarazo, pero yo vomitaba mucho y mis pies se hinchaban mucho también.  Mamá inicialmente pensó que era sólo que mi cuerpo no estaba acostumbrado a una gran cantidad de alimentos ya que había pasado tanto tiempo sin comer.  Ella, eventualmente, se dio cuenta.  Una mañana, mamá me dio un test de embarazo y, con seguridad, dio positivo.  Yo sabía que no podía seguir ocultándolo más, así que le conté todo.  Me ayudó a hacer una cita con un obstetra para que me revisara.  Ella me acompañó e incluso pagó por la cita.  Milagrosamente, yo estaba bien más allá de una inestabilidad de la presión arterial y el bebé estaba muy bien a pesar de la falta de nutrición y de cuidado prenatal en la mayor parte del embarazo. Era una niña.
Unos días más tarde, mi padre me mostró un anuncio que encontró en el diario de una pareja en búsqueda para adoptar y me dijo que tenía esa opción si quisiera tomarla.  Lo pensé y entré a la página web que habían incluido en su anuncio.  Era una pareja sin hijos que quería tenerlos, pero no habían podido.  Todo en ellos parecía estupendo, pero debido a mi experiencia con el "príncipe azul", yo estaba más que desconfiada.  Mi padre me contrató un abogado y comenzó el proceso de comunicación con esta pareja.  A través de un intercambio de correspondencia, vi que eran genuinos y fieles a sus palabras.  Mi abogado me dijo que antes de que pudieran completar el papeleo necesario para la adopción, tenían que poner un anuncio en el periódico local y el periódico de donde vivía el padre del bebé dándole 14 días a partir de la primera publicación para responder si él tenía la intención de impugnar el procedimiento.  Su madre trató de intervenir, pero no fue más que mucho ruido y pocas nueces.
Cuando estaba embarazada, mis amigos me preguntaron si sería capaz de mirar a mi hija a la cara sin ver al violador.  En un primer momento, era una pregunta difícil de responder.  Después de pensarlo un poco yo creí que podía mirar más allá y ver al bebé por lo que ella sería.  Esta niña no me hizo nada malo y no pidió nacer así; la culpa es del desgraciado que me mintió, usó e hirió.  Si Dios no hubiese tenido la intención de que ella llegara al mundo, Él no lo habría permitido.  Él da un sentido a cada pequeña cosa que sucede - incluso a la tragedia y la adversidad.

El 4 de diciembre de 2006, Isabelle nació por cesárea.  Ella se fue a su casa a los tres días con su nueva familia; a su nueva vida y a un futuro mucho mejor que el que una chica de 19 años, sin trabajo y dañada emocionalmente podría haberle dado.  En los días previos a su nacimiento, me dije a mi misma que no lloraría cuando sus padres adoptivos se la llevaran a casa, pero ese propósito se derrumbó cuando la abracé por última vez y compartimos un agridulce breve momento como madre e hija.  Quedó un dolor en mi corazón porque yo siempre había querido una hija...
Hoy, ella es una brillante y burbujeante niñita de 7 años con una hermanita adoptada y un perro.  Le encanta cantar, nadar, y pintar, y se destaca en lo académico.  Ella me conoce, pero no sabe la verdad de quien realmente soy; para ella, soy la tía Erin y así es cómo voy a quedar.  Quiero que tenga la alegría y el amor por su mamá y papá sin una confusión similar a la que yo tenía cuando era niña y descubrí que mi mamá y mi papá no eran mis padres biológicos.  Estoy muy, muy orgullosa de ella y nunca me arrepentiré de mi decisión de dar a luz y de renunciar a ella.  Sí, a veces duele mirar en silencio desde lejos pero, saber que ella es feliz y saludable, es lo más importante para mí.

Si yo hubiera seguido los consejos de mis “amigos” y hubiera abortado, esa familia estaría incompleta, el mundo se estaría perdiendo una niña encantadora y todo el potencial que vino con ella, y yo no sería la mujer que soy hoy.  Aunque extremadamente doloroso, todos esos acontecimientos me han hecho más fuerte y me han ayudado a desarrollarme mental, emocional y espiritualmente de una manera que no creo que pudiera haber ocurrido si no hubiera experimentado esa prueba y salido de ella triunfante.  A menudo sólo damos gracias a Dios por las cosas que salen bien en nuestras vidas, pero tenemos que recordar darle gracias por el mal porque a veces se necesita algo verdaderamente horrible para crear algo hermoso.

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