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Friday, June 16, 2017

Aquel bebé inocente tenía todo el derecho del mundo a nacer.

Hola, soy Claudia Marcela y soy colombiana.


Soy fruto de una violación a mi madre cuando sólo tenía 15 años a manos de un conocido de la familia.

Mi madre, aún con la inocencia propia de una niña de su edad, no pudo decir nada en su casa por miedo a las amenazas de la persona que la ultrajó y la dejó embarazada.

Ella no entendía por qué su cuerpo estaba cambiando tan rápidamente pero no se sentía con el valor suficiente para contar a su mamá, Ana, a su abuela Mercedes y a su hermana Amanda lo que le había sucedido.

Fue algo muy doloroso para ella.

Sin embargo, la persona más afectada con esta situación fue su abuela Mercedes. Mi madre era la niña pequeña y consentida, la niña de sus ojos. Fue tan grande su dolor que enfermó y, desde aquel día que conoció la noticia de la violación, ya no fue la misma.

Mi familia buscó con ganas al hombre que había cometido aquel horrible crimen para entregarlo a las autoridades pero él se había marchado de la ciudad.

Mi madre y mi abuela decidieron seguir con el embarazo, no sólo por el tiempo avanzado de gestación, sino también porque aquel bebé inocente tenía todo el derecho del mundo a nacer.

Pasaron los meses y nací. Dice un tío de mi madre que mi nacimiento ayudó a aliviar un poco el dolor pero  la abuela de mi madre, es decir, mi bisabuela Mercedes, no pudo superarlo y cayó a la cama enferma de depresión.

Ella pedía todos los días que me acostaran a su lado para consentirme, besarme y contemplarme, pero su dolor no le permitió continuar más y murió al poco tiempo.

Esto hizo que mi mama se culpara  por su partida y se endureció consigo misma y con su bebé.

En pocos meses su hermana Amanda, mi tía, se casó con un hombre llamado Edgar, que se enamoró de mí desde el primer momento en que me vio y se convirtió él, y también mi abuelo, en referentes paternos.

Mis abuelos no vivían juntos desde hacían un buen tiempo. Mi abuelo residía en otra ciudad con su propia familia; él me hacía de padre durante las vacaciones cuando lo visitaba. Era amoroso y  divertido. En todos encontraba amor pero en mi madre notaba mucha distancia aunque muy preocupada por llenarme de regalos y cosas materiales y no entendía el porqué.

Con el paso del tiempo, pregunté por mi padre y la respuesta fue que había muerto antes de que yo naciera.

Cumplí los 13 años y un familiar me confesó la verdad. Aunque descubrir la verdad resultó muy duro, aquella confesión sobre mis orígenes me hizo entender la actitud de mi madre.

Sin embargo, nunca lo hable con ella por el temor de lastimarla  al recordarle ese momento tan doloroso.

El tiempo fue pasando y cumplí los 21. Quedé embarazada de mi novio Carlos pero no imaginaba que lo estaba. Fui a un chequeo médico porque me sentía muy mal y el doctor me hizo una ecografía donde se veía una pequeña imagen como un simple granito de arroz. Entonces, el doctor me dijo: “Claudia, estas embarazada”.

Lejos de importarme si el padre se haría responsable o si mi familia lo aceptaría, mis ojos se llenaron de lágrimas, mi corazón quería saltar de amor y felicidad  pero el doctor creyó que mi llanto era de miedo y me dijo: “Claudia, si quieres abortar estás a tiempo y yo te puedo ayudar”.

Lo miré con ojos grandes, de ira y le respondí con deseos de golpearlo: “Carnicero, daría mi vida por mi hijo; haría todo por él sin importarme nada más”.

Salí furiosa del consultorio, busqué al papá de mi hijo y le dije con emoción y gran fuerza: “ESTOY EMBARAZADA, lo voy a tener con o sin tu ayuda”. A lo que él me respondió que estuviera tranquila, que estaríamos juntos en todo aquello y que aquel bebé era tan hijo suyo como mío. Aquellas palabras del que después sería mi esposo me llenaron de paz y ánimos.

 Fuimos entonces a hablar con mi madre. Y aquella mujer que siempre fue dura y fuerte como roca se fundió como hierro en el fuego con esta noticia. Mi abuela estaba feliz.

La batalla se desató en el seno de la familia cuando mi tío Edgar supo la noticia. Las mujeres de la casa deseaban que fuera una niña pero mi tío anhelaba que fuera un varón para, así, dejar de ser el único león de la manada y esperaba la llegada de otro hombre para que le respaldara y lo acompañaba.

Finalmente, mi tío acabó venciendo porqué nació un hermoso niño que acabaría por dominar a todas las mujeres, incluyéndome a mí, su madre. Aquel niño resultó una gran bendición.

A los seis meses de nacer mi hijo Mauricio me embaracé de mi hija Laura y 13 años después de mi nena Ana Valeria. Mis hijos han sido mis grandes tesoros.


Años después, mi madre pidió ayuda psicológica para superar todo el trauma que supuso la violación y yo la acompañé. Lo hicimos juntas.

Gracias a Dios y a la terapia recibida, se dio cuenta de que la única persona con quien podía contar en su vida era su hija y aquel descubrimiento, feliz aunque muy tardío, la llenó de enorme serenidad.

Mis hijos supieron esta historia en la adolescencia. Fue duro para ellos pero lo aceptaron con la sabiduría y el amor de Dios.

Con la frase “Dios hace nacer rosas donde sólo hay rocas” me gustaría que esta historia llegara a todas las mujeres que no saben qué hacer cuando se encuentran en una situación parecida o se plantean la posibilidad de abortar.

Todo en mi vida lo pude lograr con el ser maravilloso al que siempre le dije "papá", y ese ser maravilloso, celestial, se llama Jesús. A Él acudí siempre, en todo momento y también a su Santa Madre, María.

Saturday, January 21, 2017

Chilenos que representan las 3 causales dicen no a la legalización del aborto

Por Rebecca Kiessling

Quedé consternada cuando escuché el lunes pasado la horrible noticia de que por 3-2 votos el Senado de Chile estaba de acuerdo en aceptar el proyecto de ley que legalizaría el aborto en las tres causales: cuando una mujer dice que su hijo ha sido concebido en una violación, si un médico diagnostica que el bebé tiene malformaciones incompatibles con la vida o si afirma que la madre corre peligro de morir. Estas tres alegaciones pueden ser o no ciertas, pero las tres están discriminando a las personas más vulnerables de la sociedad que son los que requerirían una protección más efectiva.  La semana que viene, el Senado votará si un bebé inocente merece morir basándose en estos tres supuestos y si se aprueba, se le remitirá a la Presidenta Bachelet para que lo firme. Chile, entonces, vivirá una explosión de sangre inocente que cubrirá toda su extensión.


Ya, anteriormente, había escritosobre la legislación de las tres causales que se quería establecer en Chile y, ahora, quisiera añadir más argumentos. Soy la Presidenta de Save the 1, una organización de unas 450 personas que fueron concebidas en una violación (como yo), madres que concibieron un hijo tras ser violada y que lo están criando, madres que tras dar a luz lo dieron en adopción y otras, que incluso lo abortaron y hoy lo lamentan. Además, tenemos centenares de madres a las que se les aconsejó abortar porque el diagnóstico del hijo que esperaban era de incompatible con la vida. Valoramos la vida y deseamos que el Senado de Chile continúe protegiéndola sin discriminación. .

Nuestra filial española es Salvar El 1, ese 1% que está orillado por esta legislación y que en USA representa tan solo el 1% de los abortos que se realizan. Defendemos los llamados "casos duros" en el debate del aborto. Ahora mismo tenemos más de 24000 seguidores en nuestra página de Facebook de Salvar El 1. Desde la rompedora noticia de que la Presidenta Bachelet busca legalizar el aborto en las tres causales, hemos recibido un aluvión de historias de chilenos que desean compartir con nosotros sus testimonios. Ellos se animan al leer mi historia y las de las cientos de personas de nuestra organización. Muchas voces se están alzando en Chile pero, lo más importante, las voces de los más inocentes se van a escuchar y se alzará la voz en defensa de aquellos niños chilenos por nacer que todavía no la pueden alzar y que están en riesgo.
Como yo, Karina Silva de  Santiago, Chile, fue concebida tras una violación pero protegida por la ley. Su madre tenía 15 años cuando fue violada y Karina nacío en 1989, el mismo año en que se abolió el aborto. Pero gente como Michelle Bachelet piensan que Karina no merece esa protección que le otorgó la ley chilena. Bachelet y otros no proponen legalizar la pena de muerte para los violadores pero sí para los niños chilenos como Karina.  

Karina dice: "¡Me gusta vivir!  Y agradezco cada segundo de vida. Tal vez para la sociedad mi vida provenga de un error, pero no para mí. La solución no es aprobar el aborto en Chile sino crear y apoyar redes de apoyo en nuestro país para estos casos”.

Por otra parte Mónica Acoria, también de Chile,  quedó embarazada tras una violación y estaba dispuesta a matar a su hijo. Hasta que escuchó el consejo de su hija mayor que le decía: "Mamá, ¿Como vas a asesinar a ese niño que llevas en tu interior? Él es tan víctima como eres tú. No pidió venir a este mundo. Siempre soñaste con tener tres hijos y, como haya sido, éste es el tercero. ¿Has olvidado todo lo que sufriste cuando perdiste otros bebés? Y ahora deseas matar a éste...".

En su historia que escribió para el blog, Mónica dijo: “Las palabras de mi hija, llegaron a lo más profundo de mi alma. Tenía razón. Ese bebé era otra víctima del violador. Ahora veo a mi hijita de 4 años y 8 meses y pido perdón por cada pensamiento que tuve de abortarla. Pero es la presión que encuentras cuando pides ayuda a gente que se supone que te apoyará. Dudas de tu propia capacidad de amar. Si no hubiera sido por no hija  que ahora tiene 24 años, mi pequeña no existiría hoy. Se puede salir adelante con un hijo concebido en la situación más aberrante como es una violación. Siempre aparecen ángeles que te echan una mano y que no ofrecen "soluciones" que van a ser más problemáticas. Mi hija es una bendición, ¡Mi bendición! Siempre le pediré perdón por haber pensado, aunque fuera por un instante, en abortarla”.

También Diana Valeria, de Chile, quedó embarazada tras una violación en 2008, a los 15 años. Su hijo le ayudó a superar sus temores. Ella escribe: "No quería ser madre tan pronto no de aquella manera. Lloraba y sufría, pero sabía que había alguien distinto que vivía en mi interior y que yo no tenía derecho a quitarle la vida. Mi deber era protegerlo". Tristemente, tuvo un aborto espontáneo a los tres meses. Diana, recuerda como, en aquel momento, la gente le decía que mejor así porque no tendría que tener el recuerdo de su violador. Pero, en su corazón, ella sabía que el bebé era suyo, no del criminal.

Aunque concebido en una violación, Diana sintió que el origen de la concepción no determina el amor que se siente por un hijo. Pasados los años, aún recuerda a su ángel que extendió las alas.



Gustavo Armijo Griñen, de Chile, también escribió la historia de su familia para nosotros. A las 20 semanas de gesación supieron en la primera ecografía que esperaban un varón y también les dijeron que tenía "Holoprosencefalia”. En una segunda opinión en Santiago con un ecógrafo 3D, les confirmó que el diagnóstico era “Acráneo” (a su hijo le faltaba parte del cerebro) y les recomendaron que abortaran porque Chile acabaría legalizando este supuesto y, si no, que salieran fuera del país para hacerlo.

Él escribió: “Los siguientes meses fueron duros, pero los mejores. Le cantábamos, hablamos, fuimos a la playa, a la montaña, fiestas de cumpleaños y acontecimientos familiares. Tomamos cientos de fotos y le dimos miles de besos en la pancita. Nos cansamos de decirle cuánto lo queríamos. Era la cosa más bella que Dios nos había dado”.

Alonso nació dos semanas antes de lo previsto, el 23 de Diciembre de 2015. “Mi pequeño hijito estuvo con nosotros una hora y dos minutos. Luego se fue al cielo porque Dios necesitaba un ángel luchador. Ha pasado tiempo desde su muerte y estamos felices porque hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos durante los meses de gestación y el breve rato que vivió fuera”.

El diagnóstico de "incompatible con la vida" no se puede emitir cuando alguien todavía está vivo. A veces, los médicos, se niegan a tratar a este tipo de bebés con serios problemas como los de corazón cuando los padres han rechazado abortar. Una mentalidad eugenésica emerge peligrosamente cuando se permite estos abortos. 

Brad Smith, activista y bloguero de Save The 1, quiere decirnos : "En USA,  hemos permitido está visión perversa y demencial de legalizar el aborto en el país. Hemos creado una cultura de muerte que provoca que muchos en nuestra sociedad crean que una vida tiene muy poco valor y se permiten determinar cuánto vale la vida de otro pero desde el prisma del pico valor que otorgan a una vida. Así, en USA los médicos matan al 90% de los niños que como mi hija Faith tienen una discapacidad seria, incluso antes de que puedan respirar los doctores los asesinan en el útero. El mundo se ha convertido en un lugar tenebroso para niños discapacitados. Buena gente de Chile, no permitáis que vuestra Presidenta convierta vuestro país en un campo de batalla de bebés discapacitados. No caigáis en la trampa de pensar que ésta es la elección correcta. Es una mentira. Vuestro país no será mejor con el aborto, al contrario, se degradará y deshumanizará. Vuestra gente no tendrá mayor calidad de vida si no hay niños discapacitados. Simplemente, se os habrá privado de la capacidad de hacer uso de la compasión y de saber cómo es el amor incondicional de un niño discapacitado que sólo sabe dar amor.

Por favor, entiendan que legalizar el aborto para casos de violación y otras excepciones solo muestra que hay vidas que valen más que otras. ¿Se imaginan creando "excepciones" para bebés asiáticos o africanos o judíos? El mensaje es que ellos no merecen la pena  y no hay que proteger sus vidas.  Habría una hecatombe internacional si, algún día, se propusiera esto. Sí, es lo  mismo en nuestro caso. Y sentimos que existe una gran apatía cuando se trata de valorar nuestra vida. Las madres que tienen hijos concebidos en una violación afirman que ellos son señalados con el dedo y despreciados y a ellas se las pone en entredicho por no haber abortado y porque aman a ese niño. 

Agradecemos la empatía con las víctimas de una violación pero ellos tienen cuatro veces más posibilidades de morir en un aborto el año que viene que de ver la luz.  En el libro del Dr. David Reardon, Víctimas y Vencedores: Aprendiendo más acerca de sus embarazos, abortos y de los niños concebidos en violación, él cita los estudios realizados al respecto. Tras un aborto, las víctimas de violación tienen un índice más alto de suicidios y adicción a drogas. Los violadores, pederastas y proxenetas adoran el aborto ya que destruye la evidencia del delito y los faculta para seguir. Con frecuencia, la propia madre de una muchacha también ha permitido que trafiquen con su cuerpo o la ha dejado desprotegida. Es el bebé en estas situaciones quién ofrece evidencia de la violación. Si de verdad queremos proteger a la víctima de un abuso, debemos defenderla de su violador y no de su hijo.

Chile, eres una gran nación, mucho mejor que otras, porque has establecido una cultura dónde la gente es amada y valorada. Los chilenos que han dado su testimonio más arriba han sabido compartir sus historias de amor por la vida porque todos ellos fueron protegidos por la ley de 1989. 

Por favor, no acepten la cultura de muerte y discriminación de nuevo. Nos urge decir a sus senadores que NO voten a favor de la despenalización de las tres causales. Voten NO a la legalización de la muerte de un inocente. No permitan que la sangre de inocentes bebés chilenos salpique su suelo. 
BIP: Rebecca Kiessling es presidenta de Savethe1 (SalvarEl1), conferenciante pro vida internacional, abogado, esposa y madre de 5 hijos.




Saturday, October 8, 2016

Mi padre era un hombre bastante malo pero yo soy una bendición, y deben tratarme como tal.



Es difícil saber por dónde empezar con mi historia - supongo que desde el principio.  Me concibieron cuando mi madre fue violada por un vendedor de enciclopedias que  irrumpió en la casa de mi madre, mientras su hijo de 3 años de edad, mi hermano, estaba durmiendo. Estaba en estado de shock y no sabía qué hacer.   Ella  tenía una maravillosa trabajadora social, pero tenía miedo incluso a contárselo.


Aproximadamente dos semanas más tarde, el violador regresó alrededor de las 11:30 de la noche. Llamó a la puerta y llamó, pero mi madre estaba aterrada.  Procedió a romper la puerta y ella pensó que iba a violarla de nuevo. Ella le dijo que no iba a hacer eso otra vez - que tendría que matarla primero. Lucharon  y ella fue capaz de agarrar el auricular de un teléfono y llamar al departamento de policía. Increíblemente, la Policía le dijo que no podía ayudarla porque ella tenía que llamar al Sheriff ya que su casa estaba fuera de los límites de la ciudad. 

El violador la agarró por el cuello y comenzó a estrangularla. Poco a poco se fue deslizándo hasta el suelo y ya no pudo gritar más.  De pronto, se agotó. Poco después de eso, el Sheriff llegó, le tomó la declaración  mirando su cuello. Ellos dijeron que no veían ninguna marca, y luego le dijo que no había nada que pudieran hacer.

Dijo que se sentía avergonzada y sola. Ella  contactó con su trabajador social, que dio instrucciones a mi madre para ir al hospital y hacerse una revisión, por lo que había pasado.

Un par de semanas después, un Sherriff llegó a la oficina donde mi madre trabajaba y le habló de nuevo  respecto a lo que había sucedido. Pero a la semana siguiente, ella recibió una llamada para personarse en la oficina de policía para hacer una ronda de identificación. El violador fue detenido por conducir borracho. Y sí, él estaba en la ronda. La Policía tomó su declaración - sorprendentemente, era idéntica a la de ella. Confesó todo el asunto.


Mi mamá se dió cuenta de que ella había quedado embarazada tras la violación.

La  trabajadora social que atendía a mi madre le informó de que el violador estaba bajo sospecha y que estaba acusado,  en ese momento,  de una violación / asesinato de otra chica antes de violar a mi madre, por lo que mi mamá y yo teníamos suerte de estar viva.   Ella también supo más tarde  por su trabajador social que el violador estaba siendo tratado en una institución mental como resultado de un trauma psicológico durante su servicio militar.

Así que ésta es la historia de la violación y de mi concepción. Mamá y yo hablamos más adelante sobre el aborto y dijo que nunca lo consideró. Ella, sin embargo, se consolaba  con decir: "yo siempre quería una niña, ójala tuviera una niña". 
    
Hay una cosa que quiero decir con claridad  . Quiero a mi mamá con todo mi corazón. Sé que no fue fácil tomar la decisión de tenerme y criarme.  Ella tuvo una infancia muy dura.  Tenía un padre abusivo que bebía mucho, y perdió a su madre de una enfermedad cuando sólo tenía 14 años.  La mayor parte de los recuerdos que mi madre tenía de su propia madre era de estar enferma.  Así que mi madre no tenía realmente a nadie que le  enseñara  acerca de las experiencias de vida.

Mi madre cometió errores y como es comprensible,  no tomó buenas decisiones respecto a los hombres.  Yo era todavía un bebé cuando conoció a un hombre que le doblaba la edad - 32 años mayor que ella-,  que la hacía sentir segura y perdió un poco  la soledad que tenía. Bebía mucho y estoy segura de que a ella no le gustaba en absoluto. Él quería una hija propia y supongo que yo no era lo suficientemente buena para él. Consiguió su deseo y tuvieron una  niña - mi hermana- a la que amaba mucho. Así crecía, yo quería a mi padrastro, y también a mi hermana aunque me sentía como el 'garbanzo negro' todo el tiempo.  Mamá tenía miedo por mí cuando estaba a solas con él, así que tuve que permanecer oculta mientras ella iba a trabajar.  En una ocasión, cuando yo era un bebé, mi madre lo encontró ahogándome, incluso  me  había puesto azul.  Finalmente, murió de un ataque al corazón y  me vi obligada a tomar su nombre, que era otra vergüenza para mí.

Cuando tenía  casi 6 años de edad, descubrí que fui concebida en una violación.  Una niña de 6 años, ¿sabe  qué es una violación? Mi primo y sus amigos estaban hablando de mí, pero  no sabían que estaba bajo la mesa de juego.  Todo lo que oí fue que vine de una violación.  Corrí al baño y me encerré en él y lloré  mucho pensando que debía ser realmente estúpida.

Mi tía vino a casa.  Ella me abrazó y me dijo que  un día mi madre me diría más, cuando fuera mayor.  Durante los años en la escuela,  no sabía qué decir cuando me preguntaban por qué no tenía  padre. Eso fue en los años 60 y  no era tan normal. Mi mamá tenía que empezar a trabajar temprano por la mañana en una fábrica y nadie me ayudaba a vestirme o me daban de comer. Un maestro me escondía detrás del caballete y me daba tostadas y jugo de naranja.   No tenía amigos y yo no sabía cómo socializarme, así que jugué conmigo misma. 

A medida que crecía y me convertía en una adolescente  quería saber más, pero no sabía cómo decirle a mi mamá que yo ya lo sabía.  Tenía miedo de que se  enojara conmigo.  En la iglesia aprendí a una edad muy temprana que Jesús me ama siempre, no importa qué, y que Dios me estaba protegiendo.  Él me proporcionó las personas especiales a lo largo del camino que yo  necesitaba.  Nunca he perdido la fe  que era la única cosa buena en mi vida.

La única cosa que realmente soñaba era en tener un hombre maravilloso que me amara  y que fuera mi mejor amigo  Un día, cuando tenía 11 años, me encontré con este joven y yo sabía que iba a ser la mía.  ¿Cómo puede ser esto?  Oré para que él fuera el mío todos los días.  Yo llevaba un diario y le dije  todas las cosas tontas que hice para llamar su atención. Finalmente, un día, cuando tenía 14 años y él tenía 17 años, Pablo viajó 22 millas desde el país del sol caliente a mi casa a pedirme que saliera con él.

Le expliqué de inmediato cómo fue mi concepción - que nunca he tenido un padre y mi madre fue violada, y que nunca ha tenido un problema con él.  Él dice que sólo conseguí que me amara más.  Dios me dio un hombre maravilloso y no  cualquier hombre, sino  el de mis sueños. También me dio dos hijos maravillosos que nos han convertido en unos orgullosos padres.   El 3 de julio fe 1973 comenzamos nuestra vida juntos, y con los altibajos normales, estamos todavía juntos y somos los mejores amigos. Salimos durante 5 años y llevamos casados desde 1978.

Aún así, hay momentos en que me  siento insignificante.  A veces me pregunto si las cosas serían diferentes para mí si mamá me hubiera dado en adopción a  una familia amorosa.  Pero al final, yo soy la que soy.

Cuando pienso en ello, me siento  muy afortunada de que me dieran el don de la vida, a pesar de que no fue fácil y feliz todo el tiempo.   Yo sé que tengo que hacer que  mi vida sea para algo- hacer que Dios esté  orgulloso de mí por  darme la oportunidad de vivir la vida.

Sé que mi madre pasó por tiempos difíciles también para mí y que tuvo que soportar una gran cantidad de dolor y soledad.  Me alegro de haber conocido a mi madre estos años.  Ella no me podía dar la crianza que realmente necesitaba  porque ella no sabía cómo hacerlo y se sentía incómoda . Pero sé que me quiere y eso es todo lo que necesito.Un deseo que tengo es que las personas no miren pir encina del hombro a la gente como yo debido a la forma en que fueron concebidos, y que todavía me afecta.

No conozco al hombre que violó a mi madre ni a su familia.  Creo que era un hombre bastante malo, pero yo soy una bendición. Hay veces que echo de menos las piezas que faltan en mi vida pero mi madre me anima y tira de mi hacia arriba.


BIO:   Cindy Lambert es esposa, madre, diseñadora de joyas, bloguera pro-vida y miembro de  Save The 1 (Salvar El 1).

Tuesday, May 17, 2016

EL DEBATE PRO VIDA: ¿DEFENDEMOS A NIÑOS INOCENTES O A LOS CANDIDATOS POLÍTICOS? Por Rebecca Kiessling


Por Rebecca Kiessling


¿Son algunos de los candidatos políticos "más pro vida" que otros? ¡Sí! ¿Es importante saber qué candidatos y qué organizaciones están dispuestos a defender los valores pro vida? ¡Rotundamente sí!, porque el hecho de aceptarlos o no puede suponer, después, decisiones nefastas para la vida de algunos colectivos.

Para mí esto no es un juego político. En mi caso, literalmente, le debo la vida a la ley que estaba vigente cuando fui concebida. Mis héroes son los legisladores pro vida en Michigan que reconocieron la valía de toda vida, incluso en casos de violación: 100% pro vida, sin excepciones, sin concesiones. ¡Ellos son mis héroes! Mi madre biológica no eligió la vida para mí. Ella escogió el aborto. Estuvo a punto de terminar con mi existencia en dos ocasiones. Sólo se echó atrás a causa de las infames condiciones del abortorio al que se dirigió y porque aquello era un acto ilegal. Habrá quien, evidentemente,  sienta profundo agradecimiento por el hecho de que su madre escogiera la vida por encima del aborto, pero la mía no lo hizo. Así que, algunos de nosotros estamos necesitados de héroes que estén dispuestos a proteger la vida, sin excepción, sin fisuras.

Soy de Michigan, un estado americano donde nunca hemos tenido una excepción por violación en una sola ley. Y esto es así porque “Derecho a la Vida de Michigan”, una organización pro vida, determinó a principios de los años 70, que nunca abandonaría al niño concebido en una violación. Entonces, ¿qué significa eso exactamente? Significa que un candidato político no obtiene el respaldo de nuestra asociación pro vida si él o ella aceptan una excepción de este tipo. Ha habido batallas duras que lidiar y situaciones comprometidas pero Michigan nunca ha dado a la espalda a la vida, tampoco a aquellos más indefensos. Y esta fortaleza se debe a la calidad y empeño de los líderes pro vida de nuestra organización estatal.

Lamentablemente, la mayoría de voces a nivel nacional han dado respaldo a las concesiones. De este modo, el colectivo de bebés inocentes concebidos en una violación ha sufrido como consecuencia de esta actitud permisiva  de umos candidatos políticos mediocres que buscan alcanzar el triunfo en las elecciones, en detrimento de optar por líderes políticos que apoyan el derecho a la vida de modo absoluto y contundente.

Muchos políticos y grupos pro vidas piensan que la estrategia de aceptar las excepciones resulta eficaz en la lucha para terminar con el aborto. Algunos acuden a la analogía del edificio en llamas para justificar su postura. Salvas 99 vidas comprometiendo la singularidad de 1 sola, concebida en una violación. Mientras se consigue poner a salvo la mayor parte de las vidas, se espera el momento preciso para regresar a la arena política y salvar también a la restante. Hay varios problemas con esta estrategia. En primer lugar, no se está trabajando para salvar a todos. La realidad es que cortan el suministro el agua, envían los camiones de vuelta a casa y se paran allí viendo como el edificio arde en llamas y se queda el 1 en el interior. Los que aceptan concesiones nunca vuelven para salvar al 1. Esta defensa de la excepción se ha convertido en regla general. Se ha determinado que el bebé concebido en una violación es un mal menor que hay que aceptar y no vale la pena el esfuerzo que supone luchar por su defensa.

Cada vez que escucho "Salvaguardar a los 99 a cambio del 1", no puedo dejar de pensar en la parábola de la oveja perdida, porque Jesús nos recordó que debíamos poner especial empeño en cuidar a ese 1. Él mismo dijo: Mirad de no menospreciar a uno de estos mis pequeños. ¿Despreciar? ¡Qué cosa tan difícil de aceptar! Porque, ¿alguien querrá despreciar algo tan mísero? Pero sí, ese desprecio existe y ha sido enormemente doloroso. Algunos nos han llamado "mala semilla”. Pastores de iglesias nos han menospreciado tachándonos como "semilla del demonio, al margen de la voluntad de Dios”. Nos han etiquetado también como "recordatorio terrible de la violación", "engendro del demonio", "niño del monstruo", “mancha en el código genético de las posteriores generaciones”... Ciertamente, los que hemos sido concebidos en una violación, somos un colectivo ninguneado; sin duda, más que cualquier otro grupo de personas hoy en día.

Jesús continúa en Mateo 18: "Porque os digo que sus ángeles en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos." Entonces Él comenta la parábola de la oveja perdida, donde el Buen Pastor deja las 99 ovejas a buen recaudo en el redil y sale presto para salvar aquella que está perdida. Y Jesús termina la lección diciendo: "de la misma manera, su Padre en el cielo no quiere que ninguno de estos pequeños perezca." ¿Quiénes son "los más pequeños de éstos", de los que habla Jesús? ¿no son, también, los niños concebidos en una violación, unos de los más olvidados en nuestra sociedad actual? Es absolutamente deplorable que cualquier líder pro-vida pueda sugerir que no le importa que  estos pequeños perezca. ¿ Es el hecho de que estamos en minoría lo que hace que sea más fácil para usted? ¡Horrible!

Volviendo a la imagen del edificio en llamas, haré una analogía con lo que ocurre con los políticos. Lo que realmente está sucediendo es que hay la gente que va a las entrevistas de trabajo (candidatos políticos) para convertirse en bomberos (legisladores). Estos potenciales bomberos se plantan y dicen a sus jefes (líderes en el movimiento pro-vida) "Sólo para que sepas, yo discrimino. Sí, si entro en un edificio en llamas y hay niños en medio del fuego o en la parte posterior del edificio, no voy a salvarlos. Estos pequeños quedarán dolorosamente desfigurados y, por tanto, serán un recordatorio terrible del fuego, y yo no voy a hacer esto a sus padres, así que voy a hacer distinciones y los dejaré morir. Y si se intenta obligarme a entrar y salvarlos, simplemente no voy a hacerlo".

Ahora me pregunto, ¿qué jefe de bomberos en su sano juicio podría contratar a una persona así como bombero? Aun así, esto es lo que demasiados líderes pro-vida han venido haciendo. Y si alguno de ellos fuera contratado con la condición de salvar a todos las criaturas que se encontrara en el edificio, sin discriminación alguna, ¿qué jefe de bomberos le daría su bendición a la salida si hubiera dejado intencionadamente un niño para convertirlo en pasto de las llamas? ¿No lo expulsaría de inmediato del cuerpo? Sin embargo, lo que está ocurriendo es que los jefes de bomberos corruptos no sólo aceptan estas acciones mortales, sino que incluso las respaldan y las recompensan. El edificio en llamas no es una situación de emergencia, pero completamente previsible cuando los responsables de defender a sus inquilinos minimizan sus expectativas y respaldan a sus candidatos. Y la situación puede evitarse porque hay buenos bomberos que no discriminan en ningún caso.

Esta comparación con el edificio en llamas se da en la realidad. Algunos líderes que no quieren ceder a las excepciones, se ven atacados por otros responsables del entorno pro vida y presionados para que cedan su puesto a otros a quienes no les importe aceptar concesiones, especialmente las relativas a discapacidades y casos de violación. Ejemplos los tenemos recientes en diversos Estados de USA, en América Latina o Polonia, en Europa. De este modo, se pretende dar un apoyo explícito a candidatos políticos, en principio favorables a la vida, pero que llevan en su programa los famosos "causales", para ganar más votos aún a costa de conceder vidas humanas igual de dignas y merecedoras de protección que todas las demás.

Esta actuación ha tenido especial repercusión en Estados Unidos en la iniciativa legislativa de prohibir los abortos en el tercer trimestre porque los bebés experimentan dolor. Algunos representantes políticos han obtenido un espaldarazo absoluto por parte de organizaciones pro vida, defendiendo esta norma legal incluyendo, sin embargo, la excepción de aquéllos que han sido concebidos en un acto de violación. Y se consideran pro vida 100%. ¡Inaudito!

Me siento consternada porque YO SOY capaz de sentir dolor y lo siento verdaderamente. Aceptar la excepción de violación en este particular proyecto de ley que prohíbe el aborto porque los no nacidos son capaces de sentir dolor, supone crear una discriminación de seres humanos, afirmando que unos son más dignos que otros. Pónganse en nuestra piel y experimenten los gritos de dolor de los más de 350 miembros de  Salvar El 1 que fueron concebidos en una violación o el de las madres que sufrieron abuso. Se lo aseguro, el dolor infligido al sentirnos despreciados y colocados en el punto de mira queda para toda la vida.

Desgraciadamente, son muchos los que consideran a mi colectivo como el chivo expiatorio, la moneda de cambio, carne de cañón, y no les importa que seamos castigados no sólo por los pecados de nuestros padres biológicos, sino también por los intereses partidistas de políticos mediocres que se niegan a defendernos. Una situación así es del todo injusta. Me gustaría que lo consideraran a la luz de otros grupos. Piensen, por ejemplo, en reemplazar a los concebidos en una violación  por cualquier otro grupo de personas - por ejemplo, "excepto en los casos de bebés judíos”, “exceptuando los bebés de color”. ¿Qué mensaje que enviaríamos, entonces, al pueblo judío, a la comunidad negra o de cualquier etnia distinta a la caucásica? Se les dice que su vida no es tan valiosa, que están "contaminados" y no son dignos de la misma protección legal que los demás. Pondríamos el grito en el  cielo. Sin embargo, no sucede lo mismo conmigo. Ningún otro grupo de personas recibe una discriminación tan cruel y sistemática en la sociedad actual como el niño concebido en una violación.  Madres supervivientes de esta atrocidad, que están criando a sus hijos a los que aman, lloran cuando ven el desprecio que reciben sus bebés y cómo se desvirtúa su dignidad como personas. ¡Este prejuicio letal debe terminar!

Así que ahora debemos preguntarnos, ¿a quiénes protegen realmente estas organizaciones dispuestas a comprometer la vida? Al niño inocente concebido en una violación, o a los políticos que prometen discriminar? Un gran número de constituciones y ordenamientos jurídicos, así como diversos tratados internacionales, afirman que ningún poder político privará a una persona de su derecho a la vida y aseguran una igual protección a todo ser humano delante de la ley. Aceptar la causa de la violación implica negar esta igualdad de protección y es algo inadmisible. No se puede apoyar el derecho a la vida y su total protección cuando se acepta el aborto de unos niños inocentes, simplemente por el origen de su concepción.

Mi mayor respeto y consideración a todos los políticos que no se arrugan ante la presión recibida, incluso desde buena parte del movimiento pro vida. Estos políticos demuestran, con su firmeza, su voluntad de representar y defender a todos sus conciudadanos, también a los más desprotegidos y vulnerables. Gracias a estos campeones de la vida por su lucha tenaz en defendernos y sacarnos el estigma mortal al que muchos nos condenan. La máxima es clara: castiguemos al violador, no a los bebés y protejamos a los inocentes, no a los políticos que se quieren ganar votos por un plato de lentejas.


BIO: Rebecca Kiessling es esposa y madre de cinco hijos, abogado y conferenciante pro vida internacional. Es fundadora y presidenta de la organización mundial pro vida Salvar El 1  que busca hacer frente a todos los llamados "casos difíciles" en el debate sobre el aborto, co-fundadora también de Hay Esperanza Después de la Excepción por Violación .

Tuesday, March 31, 2015

Yo Soy Esa Excepción por Rebecca Kiessling

Me adoptaron al poco tiempo de haber nacido. Hasta los diez años no supe que era fruto de la violación brutal a punta de cuchillo de un violador en serie.

Como la mayoría de las personas nunca me había planteado el tema del aborto pero, a partir de ese momento, empecé a considerar cómo éste incidía directamente en mi propia existencia. Me retumbaban en la cabeza las opiniones de la gente que, en el tono más despreocupado, decían: " Bueno, excepto en casos de violación" o peor: "Especialmente, en casos de violación". Ellos no me conocen pero se permiten valorar mi vida por la manera concreta en que me concibieron. Me siento en la obligación y con la responsabilidad de demostrarles que yo tenía el mismo derecho a nacer que cualquier otro y que mi vida no es despreciable, como me han dicho alguna vez, sino que vale exactamente igual que cualquier otra.

Quienes se declaran partidarios del aborto o están a favor de la excepción en el caso de violación tendrían que tener la valentía de mirarme fijamente a los ojos y decirme: "Pienso que tu madre debería haberte abortado". Yo nunca podría decirle algo similar a nadie. Es como si te dijesen que si de ellos dependiera, estaría muerta. Pero yo vivo esta situación. Están equivocados cuando me dicen: "Yo soy partidario del aborto en el supuesto de la violación y, si naciste, es porque en los años 1968/69 no estaba contemplado este supuesto". Y se quedan tan anchos y no profundizan más. Y no se percatan de que duele mucho. Tengo la esperanza, como niña concebida en una violación, de poner los puntos sobre las íes a esta situación.

 Hay quien me dice que tuve, simplemente, suerte, pero estoy segura de que mi supervivencia no tiene que ver con la suerte. Estoy viva gracias a una sociedad pro vida que luchó, sí, para que el aborto fuera ilegal en Míchigan, incluso en caso de violación. No tuve suerte, me protegieron. ¿Podrían afirmar, pues, que los niños abortados diariamente no tienen suerte?

Hoy mi madre está feliz por habernos encontrado pero ella me ha confesado que intentó abortarme ilegalmente en dos ocasiones. Tras la violación la misma policía la remitió a una especie de " consejero" para estos casos que no dudó en recomendarle el aborto como la mejor salida. En aquellos tiempos no existían los centros de apoyo y ayuda a la mujer gestante y la pusieron en contacto directamente con los abortistas. Pero las condiciones para el aborto eran tan precarias- un piso clandestino sucio y una mesa para la intervención llena de sangre por todas partes- que salió huyendo de allí, como hicieron, también, tantas mujeres.

Para un segundo intento se puso en contacto con un abortista más cara. Las condiciones eran que se encontraría con alguien por la noche, cerca del Instituto de Arte de Detroit. Se acercarían a ella por la espalda, le dirían su nombre y le taparían los ojos. La sentarían en el asiento trasero del coche y la conducirían al abortorio clandestino y, una vez realizado el aborto, como si de sacar una muela se tratase, la devolverían al mismo lugar. ¡Es patético! Pero estoy segura de que mucha gente movería la cabeza y aún comentarían, apiadándose de mi madre biológica, que es horrible todo lo que tuvo que hacer la pobre para conseguir abortarme. ¡Cuánta sangre fría! Mi madre hoy está bien y siguió con su vida pero, si hubiese conseguido abortarme, yo no estaría aquí. Cuando estaba en el vientre de mi madre era "yo", igual que a los cuatro días o cuatro años. ¡Y me podrían haber asesinado!

Según las investigaciones del Dr David Reardon, director del Instituto Elliot, co-editor del libro Victims and Victors: Speaking Out about Their Pregnancies, Abortions and Children Resulting From Sexual Assault, y autor del artículo “Rape, Incest and Abortion: Searching Beyond the Myths”,la mayoría de las mujeres que quedan embarazadas tras una violación no desean abortar y, es más, se siente aún peor si lo realizan. De esto se deduce que la opinión de mucha gente respecto a la idoneidad del aborto en los casos de violación se basa en supuestos erróneos:

1) La mujer violada desea abortar.
2) Es positivo para ella hacerlo.
3) La vida del hijo engendrado no merece la pena y no es ni planteable seguir con la gestación.

 Espero que mi historia y otras similares que podéis encontrar en la red ayuden a reconsiderar el mito existente sobre la excepción del aborto en los casos de violación.

Desearía contar a modo de epílogo que mi madre no deseaba abortarme tras la violación,
fue convencida para hacerlo. Gracias a Dios el carácter agrio y mal hablado del segundo abortista del callejón oscuro provocó que se asustase y renunciara al intento. Cuando le comunicó por teléfono que había decidido tener a su bebé la despreció y la insultó. No desistió el abortista en su propósito y al día siguiente la llamó insistiendo y volvió a repetirse el mismo cuadro de insultos. El tiempo fue pasando y en el tercer trimestre del embarazo la dejaron en paz ya que el aborto en estados tan avanzados sería mucho más caro y peligroso. Estoy contenta de haber salvado mi vida. Muchos cristianos de buena voluntad se alegran  por mí y me dicen:"Mira, tenía que ser así" Pero yo sé que la Voluntad de Dios es que todos los niños engendrados nazcan y se salven y no puedo quedarme de brazos cruzados diciendo: "Pues sí, sí que tuve suerte". ¿Podrías hacerlo tú? Si lo hiciera así, no sería yo misma. Sería alguien distinto, tal vez compasivo por fuera pero terriblemente fría y vacía de contenido por dentro. Alguien puede interesarse por la humanidad, por la mujer pero si me ignora a mí y a tantos otros como yo porque molestamos y somos el recuerdo de hechos que son mejor no recordar, si no encontramos un lugar en sus agendas...
En la Facultad de Derecho mis compañeros me decían: " Si te hubiesen abortado no estarías aquí y no conocerías nada de esto. Así que nada echarías de menos. ¿Dónde está así la diferencia?"
Parece surrealista pero los grandes filósofos pro abortistas  esgrimen este mismo argumento: El feto no sabe qué pasa así que no es capaz de extrañar su propia vida. Entonces si apuñalamos a alguien por la espalda mientras duerme, como tampoco sabe qué ha pasado sería correcto? Yo les argumentaba a mis compañeros que sí: " Yo te mataré hoy porque mañana no estarás aquí para saber qué ha pasado" estaría bien. Entonces, ellos se quedaban boquiabiertos. Parece mentira lo importante que es poner un poco de lógica y sentido común a las cosas y se supone que esto es lo que nos enseñaban en la Facultad de Derecho. Y, cuando lo haces y meditas, te das cuenta de la cruel realidad: Que hay vidas que no existen porque fueron abortadas. Es como ese viejo refrán que dice:" Si en un bosque se cae un árbol pero no hay nadie que se entere, ¿se ha caído?"  Pues sí, se ha caído. Y si se aborta un bebé y nadie se entera, ¿lo han matado? Pues sí, y eso importa. Tu vida importa, la mía importa, todas las vidas importan y no permitas que nadie te haga creer lo contrario.
Hoy las cosas son distintas en el mundo porque cuando yo fui concebida el aborto era ilegal y, gracias a eso, hoy estás aquí sentado leyendo mi historia. Y no hace falta que tú impresiones a una audiencia con una conferencia sino tan sólo que seas testimonio de que las personas abortadas de cualquier generación sí que importan.
Una de las cosas más importantes que he aprendido es que un violador no es mi creador por mucho que haya personas que se afanen para que lo piense. Mi valía se establece no por ser consecuencia de una violación sino porque soy hija de Dios. El Salmo 68,5-6 declara: Padre de huérfanos… es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados; y el Salmo 27:10 nos dice que Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Dios con todo me recogerá. Yo sé que no existe estigma en ser adoptado.

El Nuevo Testamento nos dice que Dios nos adopta como Hijos suyos a través de Jesucristo Nuestro
Señor así que la adopción tiene un papel muy importante como reflejo de su Amor por nosotros.

Sé, y así se lo voy a enseñar a mis hijos, que su valía no depende de las circunstancias en las que fueron concebidos, de sus hermanos,  sus compañeros, de su hogar, de su ropa, su inteligencia, de sus riquezas, de sus capacidades o limitaciones. Todo esto, son baremos impuestos por la sociedad. Muchos conferenciantes expertos en motivación explican a sus audiencias que serán felices si consiguen alcanzar un prestigio o estatus social pero no se dan cuenta de que, muchísimas personas, no lo podrán nunca alcanzar. Entonces, ¿nunca serán nadie? Las personas no tenemos que exhibir ante nadie nuestras capacidades.  Y, si de veras quieres saber cuánto vales, lo que tienes que hacer es mirar al Calvario. Porque ése es el precio que Cristo pagó por tu vida y que tiene valor incalculable e infinito. Él cree que yo soy bastante valiosa y tú también.  ¿Se animan a apoyar conmigo el valor de la vida sin excepción?

Para todos ustedes que no crean ni en Dios ni en la Biblia y que se declaran, por ello, pro abortistas, les animo a que lean mi libro: " El Derecho de no matar al niño sin nacer", un enfoque de la filosofía de Derecho. Les aseguro que vale la pena.
 
 

 
Por Vida,
Rebecca Kiessling
Biografia:
Rebecca Kiessling esta casada y es madre de 5, abogada y conferencista internacional Pro-Vida. Es la fundadora y presidenta de Save The 1 o en español Salvar El 1, y co-fundadora de Hope After Rape Conception.