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Tuesday, April 26, 2016

Meteoróloga de TV Heather Sophia comparte su historia de supervivencia provida


por Rebecca Kiessling.



 Hablo en múltiples eventos Pro-vida y llego a conocer todo tipo de personas pro vida maravillosas, incluyendo políticos, sacerdotes y célebres personalidades.
Pero este Jueves 21 de Abril de 2016, tuve el placer de conocer a alguien que realmente sorprendió a toda la audiencia con su propia historia pro-vida en el anual “Spring Banquet para Pro-Life Mississippi: la meteoróloga de WLBT Jackson, Heather Sophia fue requerida para sustituir en el último momento al maestro de ceremonias. 
Es agradable saber que personalidades  de la  televisión apoyan el movimiento Pro-vida, pero nadie sabía que ella tenía su propia y  poderosa historia, porque nunca la había compartido en público hasta  ahora.
Mientras la recaudación de fondos llegaba a su clímax, Heather empezó a contar la trágica historia de una niña de 16 años, quien al llegar a casa después de la escuela, encontró a su mamá muerta debido a un paro cardiaco. Dos semanas después de esto la adolecente se enteró que estaba embarazada, buscó ayuda y consejos en su familia sobre qué hacer pues ya que no tenía el apoyo de su madre. En algún momento pensó en abortar a su bebé.
Pero finalmente escogió tener a su bebe, ¡el cual es ahora la meteoróloga Heather Sophia!, la audiencia estalló en lágrimas escuchando su historia. Después de todo, la mayoría la  habían visto a diario compartir el pronóstico del tiempo sin saber que ella estuvo a punto de no nacer.

Después de la cena, Heather permitió filmar su historia- un video de 38 segundos ahora en Youtube, compartiendo su historia de cómo sobrevivió. En el vídeo ella explica por qué es 100% pro vida sin excepción.
¡En cuestión de horas el video tenía más de 13,000 visitas en Facebook!

Heather me ha contado su historia más detalle para que yo se la pueda contar a todos ustedes.
Su mamá llevaba 5 meses de embarazo cuando quiso asegurarse su estado con una prueba que confirmó que llevaba un bebé en su seno. Un aborto en ese período de gestación hubiese sido más caro y peligroso de lo usual debido a un embarazo ya muy avanzado.

Esto fue en Luisiana, sur de Estados Unidos, y en los ochenta tener un aborto en esa región del país era un escándalo, así que con el amor y apoyo de su familia, la mamá de Heather tomo la decisión correcta.
Heather no recuerda exactamente cuándo su mamá le conto que casi fue abortada, solo recuerda pensar, “Estoy tan contenta de estar aquí y que Dios le mostrara a mi mamá que la vida es la única opción.
La mamá de Heather y su papá se casaron y su matrimonio duró 17 años durante los cuales su mama no tuvo otro hijo, por lo cual si hubiese abortado a Heather, habría abortado a su único hijo.

Desde los 5 años Heather  quiso ser meteoróloga, dice que siempre ha sido inspirada por el clima, al vivir en Luisiana su familia y ella tuvieron que ser evacuados muchas veces por huracanes.  Recuerda cada noche irse a la cama después de haber visto el parte meteorológico.
Desde entonces Heather ha seguido sus sueños y ha sido bendecida con el premio Eduard R. Murrow, ha sido nominada dos veces para un premio Emmy y nombrada reportera del año por el Associated Press.
Si entra en su página de Facebook encontrará que no solo comparte el clima de diario sino que también publica regularmente versos bíblicos.
Cuando le pregunté a Heather ¿cuál es el plan que Dios tiene para ti?, me respondió sin pensar dos veces “¡Hacer su  voluntad y glorificarlo!”.

BIO: Rebecca Kiessling es una presentadora, escritora, abogada  pro-vida además de Presidenta de Salvarel1-una organización que educa e inspira en todos los llamados “casos duros” en el debate del aborto.


Monday, April 11, 2016

Sé lo horrible que es la violación pero abortar no ayudará a nadie, Por Elizabeth Díaz Navarro

Soy Elizabeth y vivo en Costa Rica. Estando en la Universidad sufrí una violación y  quedé
embarazada de una hermosísima niña que quise abortar porque, claro, yo una joven que me cuidaba, una chica tranquila, no merecía ser mamá soltera. No, yo tenía que abortar. Pero un día llorando por mi situación, mi hijita, mi pequeñita (aún en ese momento no sabía si sería un varón o mujercita) empezó a moverse y entonces decidí recibir terapia y me dije: "Ok, la daré en adopción, yo no tengo que cargar con un 'guila' que no pedí".

Pasaron los meses y ya, para entonces, sabía que sería niña. Era confuso porque la odiaba y amaba a la vez.  ¿Cómo amar algo de un acto tan ruin? Pasaron los días y nació mi princesa. Desde  pequeña siempre que jugaba a las casitas con mis hermanas y amigas decía: "Cuando tenga una hija se llamará Gaudy".

El 19 de febrero nació la tan cuestionada bebé y para complicar todo fue por cesárea. Cuando desperté de la cirugía Dios puso unas maravillosas enfermeras y ellas con amor me decían:" Vea que niña tan linda". Y así conocí a mi hija. Sí, esa pelotita que sonreía cuando le hablaba, esa que me "arruinó " la vida, esa..."Esa", como la llamaba en mi interior.

Cuando  fui a verla al cunero porque nació enfermita,  ésa que no merecía nada de mí,  me regalaba su sonrisa,  me miraba con ojitos de amor. Sí, esa bebé me robó el corazón. Gracias a mi psicóloga  y todos los que me ayudaron soy feliz, sobreviví y doy gracias a Dios porque tengo el mejor regalo que la vida me pudo dar: mi hija. Es mi todo, mi princesa.

Ya han pasado 9 añitos de su llegada y gracias a eso soy una mujer más humana, fuerte y feliz y sé que el aborto hubiese empeorado mi situación ya que no puedo tener más hijos y ella es mi bendición.  Nunca el aborto es una solución. Gracias, hijita. Tú haces de mi vida un lugar lleno de amor y esperanza.

El acto tan ruin que supone una violación no se puede sanar con otro tan doloroso como el primero. Abortar nunca ayudará a la víctima de una violación a superar el trauma y empeora la situación. 

El mismo día que a mí me ultrajaron también violaron a una amiga y ella decidió abortar. Primero pensó que todo iría bien. Pero nos encontramos en San José, en un parque. Era Diciembre y mi bebé tenía 10 meses y cuando nos vimos lloramos mucho.  Luego vió a mi hija y sólo me dijo cómo debería ser la carita de la suya. Porque no dejaba de sentirse como una asesina. Sabía que su hijita no tenía culpa pero lo había  comprendido muy tarde y nadie la quiso ayudar. Todos decían que  abortase a ese bastardo hijo del horror, hijo de un maldito. Me decía: "Eli, cómo te envidio porque yo jamás sabré cómo pudo ser...

Meses después, pasé a visitarla por su casa y Karol (así se llamaba mi amiga) se había suicidado... Su mamá me dijo que nunca volvió a ser igual y que el aborto la sobrepaso.  Recuerdo a mi amiga como una chica bella y especial.

No se necesitan "carniceros" sino apoyo psicológico, emocional, profesionales que ayuden y no personas que agraven el problema. Ojalá todas las mujeres tuviesen la oportunidad  de ser apoyadas para defender la vida de quienes no se pueden defender. Esos niños no tienen la culpa.


Yo no quiero juzgar. Sé lo horrible que es esto  pero abortar nunca ayudará a nadie. En mi país no tenemos ejército porque no creemos que la violencia solucione más violencia. Sin embargo, hay delincuentes y maldad pero fui criada con la certeza de que, maldad con maldad, jamás ayudará a nadie. Pero, si por el contrario, das amor, créeme, ése dará frutos. La violación me marcó como mujer pero ese "hombre" no me puede hacer más daño. No tiene ese poder. A día de  hoy soy madre de una bendición. Con terapia, el amor de mi bebé y mucha ayuda soy feliz, eso  lo garantizo y no imagino cómo sería mi vida sin ella.

Saturday, April 2, 2016

Claude Cyubahiro, concebido en violación, al saber su origen se vio rechazado por todos: sólo Dios dio valor a su vida

“Mi abuela me ayudó a convertirme en cristiano y volver a este fundamento es lo que me ayudó a reconocer mi dignidad y mi valor; que aunque yo había nacido no deseado, que había sido rechazado al nacer, sabía que Dios me amaba y que Él no me rechazaba, que me quería y que eligió que naciera de ese modo para que Él pudiera proclamar Su gloria a través de mí”

12 de marzo de 2016.- (Claude Cyubahiro  / Save the 1Religión en Libertad  Camino Católico) Me llamo Claude Cyubahiro y soy de Ruanda, África. Nací en 1993, un año antes del genocidio que asoló mi país en 1994. Ahora tengo 22 años. Crecí con mi abuela desde que era un bebé hasta que tuve 11 años, cuando ella murió, en 2005. Crecí creyendo que era mi madre. Se preocupaba mucho por mí y nunca le pregunté dónde estaba mi padre. Tenía todo lo que quería y las necesidades materiales las completaban su cuidado y su amor.
La feliz ignorancia
Conocí a mi madre biológica cuanto tenía 4 años. Estaba enferma y fui a cuidarla. Pasé muchos días con ella ayudándola y llegué a conocerla mejor. Antes venía a vernos a la casa de mi abuela, pero entonces yo no sabía que era mi madre.
Cuando mi abuela murió, fui a vivir con mi madre. Se había casado y tenía otros hijos (mis hermanos y una hermana). Cuando llegué me sentí en casa y disfruté de la vida con mi padre y mi madre, como hacían los otros niños. En ese momento creía que el hombre que estaba casado con ella era mi padre porque yo le llamaba "papá" y no había problema.
Un día vino con mamá a recogerme al colegio. Estaba en el instituto, en el tercer año. Nos paramos en un supermercado y mamá salió a comprar algunas cosas. Mientras esperábamos en el coche, mi padre me preguntó: "¿Te ha contado tu madre algo sobre tu padre?". Me sorprendió la pregunta y le contesté: "No". Entonces me sugirió: "¿Por qué no le preguntas a ella?". Al cabo de un rato mamá volvió y seguimos hacia casa. No dije nada. Ni siquiera le pregunté sobre lo que papá había dicho. Estaba asombrado y confundido.
En un trozo de papel
Enterré esa historia dentro de mí esperando que fuera un sueño, pero la historia volvió a mi mente y amablemente le pregunté a mi madre: “¿Quién es mi padre y cómo se llama?". No me contó mucho de lo que pasó, pero rápidamente entendí cómo habían ido las cosas. Escribió el nombre de mi padre en un trozo de papel y me lo dio. Más tarde, quise saber si alguien de la familia de mi padre, o mi padre, estaban vivos, para verles. Quería saber quiénes eran y esperaba que me aclararan la historia: cómo había sido concebido y qué había ocurrido.
Con la ayuda de Dios, conocí a algunos de los miembros de su familia y entonces tuve una idea clara de mis orígenes. Al principio mi madre me había dicho que mi padre no me había reconocido, porque decía que no era hijo suyo. Pero la historia detrás de todo esto era que mi madre era amiga de mi padre. Trabajaban en la misma empresa y mamá era una señora muy guapa con dos hijos, gemelos. Mi padre le pidió salir una noche, la drogó y la violó.
Protegido por una ley restrictiva
Cuando mi madre descubrió que estaba embarazada de mí intentó hablar con mi padre, pero él se negó a ayudarla. Mamá consideró la posibilidad de abortar porque tenía novio y ambos tenían dos hijos, por lo que el aborto hubiera sido una solución para salvar su relación. Tenía 25 años cuando la violaron.
La ley de 1977 prohibía el aborto “excepto cuando seguir con el embarazo pone en serio peligro la salud de la embarazada”; se requería una segunda opinión, que el aborto lo realizara un médico del sistema sanitario público o que tuviera la aprobación del estado y que se llevara a cabo en un hospital público o en uno concertado. Muchos deseaban que fuese posible el aborto para una mujer que había sido violada. Desgraciadamente, en junio de 2012, la ley cambió en Ruanda, permitiendo el aborto en casos de violación o incesto. Por lo que a mí respecta, en 1993 me protegió la ley de Ruanda sobre el aborto, pero yo sé que fue Dios quien me protegió.
Cuando llegó el momento de dar a luz, mi madre fue sola al hospital. Yo era sano y normal y salió del hospital enseguida.
Para volver a casa tenía que pasar por la casa de mi padre, por lo que decidió ir para dejarme allí. Pero mi padre y su familia la rechazaron de nuevo. La echaron llamándola prostituta mientras me llevaba en sus brazos, a mí, que tenía pocas horas de vida.
Problemas psicológicos
Al llegar a su casa, mi abuela me recibió y me puso mi nombre. Dijo: "Este niño que ha sido rechazado es mío. Lo educaré y se convertirá en un hombre”. En ese momento se salvó mi vida. ¡Doy gracias a Dios por el don de la vida!
Unos meses más tarde estalló la guerra en mi país: "genocidio" y mi padre biológico, que era tutsi, fue asesinado con otros miembros de su familia. Pero yo estaba con mi abuela, que me protegió. Sobreviví.
Saber todo esto fue un duro golpe para mí. Estaba solo y no tenía a nadie con quien compartirlo. Empecé a tener miedo de los otros; pensaba que si sabían quién era yo, me odiarían por eso. Me sentí no deseado, rechazado y solo. Entré en un periodo de depresión; quería incluso suicidarme. ¡Perdí toda la esperanza que tenía! No caí en el consumo de drogas durante mi depresión, pero me enfrenté a otro tipo de adicción.
Cuando supe de mi pasado y entré en una depresión, empecé a odiarme a mí mismo. No podía hablar con nadie, porque pensaba que ellos sabían "quién era yo", que había sido el fruto de una violación y que mi padre me había rechazado. Mi rendimiento en el colegio cambió; también mi comportamiento.
El fundamento cristiano: mi valor lo pone Dios
Había nacido en una familia cristiana. Mi abuela me ayudó a convertirme en cristiano y volver a este fundamento es lo que me ayudó a reconocer mi dignidad y mi valor; que aunque yo había nacido no deseado, que había sido rechazado al nacer, sabía que Dios me amaba y que Él no me rechazaba, que me quería y que eligió que naciera de ese modo para que Él pudiera proclamar Su gloria a través de mí.
Empecé a ver documentales y a leer muchos libros sobre personas que habían superado grandes pruebas y mi modelo fue Jesús. Aprendí mucho de la historia de Juan Pablo II, de la superviviente a un aborto Melissa Ohden y de Rebecca Kiessling, concebida en una violación. Cuando supe toda mi historia quise conocer a alguien que tuviera una historia similar para poder compartirla y ayudarnos a superarla.
Sorprendentemente, a la primera persona que conocí fue a Rebecca Kiessling, que vivía en los Estados Unidos. Conectamos a través de Facebook y ella me presentó a muchos otros que estaban en Save The 1. Con estas historias… ¡recuperé mi esperanza! ¡Ya no me siento solo!
Médico para salvar vidas
En Ruanda, los niños concebidos como resultado del genocidio son llamados los "embarazos de la guerra", "niños no deseados" o "niños de feos recuerdos".
Rindo honor a todos mis hermanos y hermanas bebés que no nacieron porque fueron abortados o que fueron rechazados y murieron. ¡Estoy aquí para hablar en su nombre! Quiero ser una voz para los niños no nacidos y rechazados. Quiero ayudar a todos los niños y bebés que pasarán por esta situación, quiero darles esperanza y estar allí para ellos. Quiero animar a otros a que rechacen el aborto; no importa cómo haya sido concebido el niño, si en una violación o de cualquier otra manera no deseada.
Actualmente soy estudiante de segundo año de ciencias biomédicas en el Instituto de Ciencias Aplicadas de Ruhengeri; mi deseo es estudiar medicina. Hay varias Facultades de Medicina fuera de Ruanda que me interesan y ahora ya tengo mi pasaporte, a pesar de que en mi certificado de nacimiento no consta el nombre de mi padre biológico. Con la ayuda de Dios, lo acabo de recibir del Departamento de Inmigración. Me pidieron que cambiara el nombre de mi padre y, sorprendentemente, expliqué mi caso al funcionario del Departamento y tras contarle mi historia, me ayudó. ¡Pude usar mi certificado bautismal para probar la paternidad!
Tras conocer la verdad de mi vida, decidí que quería ser médico para salvar vidas, para detener el aborto donde pueda y para ayudar a los que mueren a hacerlo en paz y con esperanza. ¡Esto es lo que quiero hacer! ¡Realmente lo deseo! Después de preguntarme por qué sobreviví, descubrí que Dios salvó mi vida por un motivo; por esto estoy comprometido en salvar vida a través de la medicina, dando esperanza a los desesperanzados porque sé lo que es vivir sin ella.
La piedra angular
Cuando le pregunté a mi madre qué piensa de mí ahora, me recitó el Salmo 118, 22-24: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho y nos parece un milagro. Éste es el día en que actuó el Señor: ¡vamos a festejarlo y a celebrarlo!". Entonces me dijo que le preguntara el significado de estos versículos... 
Mi madre está muy orgullosa de mí. Esta contenta de que quiera estudiar medicina, pero también preocupada porque no puede ayudarme a pagar los estudios. Pero a pesar de todo, sé que Dios tiene un plan para mí y quiero que él me utilice para llevarlo a cabo.
Claude Cyubahiro

Publicado en Save the 1.
Traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares).

Tuesday, March 31, 2015

Yo Soy Esa Excepción por Rebecca Kiessling

Me adoptaron al poco tiempo de haber nacido. Hasta los diez años no supe que era fruto de la violación brutal a punta de cuchillo de un violador en serie.

Como la mayoría de las personas nunca me había planteado el tema del aborto pero, a partir de ese momento, empecé a considerar cómo éste incidía directamente en mi propia existencia. Me retumbaban en la cabeza las opiniones de la gente que, en el tono más despreocupado, decían: " Bueno, excepto en casos de violación" o peor: "Especialmente, en casos de violación". Ellos no me conocen pero se permiten valorar mi vida por la manera concreta en que me concibieron. Me siento en la obligación y con la responsabilidad de demostrarles que yo tenía el mismo derecho a nacer que cualquier otro y que mi vida no es despreciable, como me han dicho alguna vez, sino que vale exactamente igual que cualquier otra.

Quienes se declaran partidarios del aborto o están a favor de la excepción en el caso de violación tendrían que tener la valentía de mirarme fijamente a los ojos y decirme: "Pienso que tu madre debería haberte abortado". Yo nunca podría decirle algo similar a nadie. Es como si te dijesen que si de ellos dependiera, estaría muerta. Pero yo vivo esta situación. Están equivocados cuando me dicen: "Yo soy partidario del aborto en el supuesto de la violación y, si naciste, es porque en los años 1968/69 no estaba contemplado este supuesto". Y se quedan tan anchos y no profundizan más. Y no se percatan de que duele mucho. Tengo la esperanza, como niña concebida en una violación, de poner los puntos sobre las íes a esta situación.

 Hay quien me dice que tuve, simplemente, suerte, pero estoy segura de que mi supervivencia no tiene que ver con la suerte. Estoy viva gracias a una sociedad pro vida que luchó, sí, para que el aborto fuera ilegal en Míchigan, incluso en caso de violación. No tuve suerte, me protegieron. ¿Podrían afirmar, pues, que los niños abortados diariamente no tienen suerte?

Hoy mi madre está feliz por habernos encontrado pero ella me ha confesado que intentó abortarme ilegalmente en dos ocasiones. Tras la violación la misma policía la remitió a una especie de " consejero" para estos casos que no dudó en recomendarle el aborto como la mejor salida. En aquellos tiempos no existían los centros de apoyo y ayuda a la mujer gestante y la pusieron en contacto directamente con los abortistas. Pero las condiciones para el aborto eran tan precarias- un piso clandestino sucio y una mesa para la intervención llena de sangre por todas partes- que salió huyendo de allí, como hicieron, también, tantas mujeres.

Para un segundo intento se puso en contacto con un abortista más cara. Las condiciones eran que se encontraría con alguien por la noche, cerca del Instituto de Arte de Detroit. Se acercarían a ella por la espalda, le dirían su nombre y le taparían los ojos. La sentarían en el asiento trasero del coche y la conducirían al abortorio clandestino y, una vez realizado el aborto, como si de sacar una muela se tratase, la devolverían al mismo lugar. ¡Es patético! Pero estoy segura de que mucha gente movería la cabeza y aún comentarían, apiadándose de mi madre biológica, que es horrible todo lo que tuvo que hacer la pobre para conseguir abortarme. ¡Cuánta sangre fría! Mi madre hoy está bien y siguió con su vida pero, si hubiese conseguido abortarme, yo no estaría aquí. Cuando estaba en el vientre de mi madre era "yo", igual que a los cuatro días o cuatro años. ¡Y me podrían haber asesinado!

Según las investigaciones del Dr David Reardon, director del Instituto Elliot, co-editor del libro Victims and Victors: Speaking Out about Their Pregnancies, Abortions and Children Resulting From Sexual Assault, y autor del artículo “Rape, Incest and Abortion: Searching Beyond the Myths”,la mayoría de las mujeres que quedan embarazadas tras una violación no desean abortar y, es más, se siente aún peor si lo realizan. De esto se deduce que la opinión de mucha gente respecto a la idoneidad del aborto en los casos de violación se basa en supuestos erróneos:

1) La mujer violada desea abortar.
2) Es positivo para ella hacerlo.
3) La vida del hijo engendrado no merece la pena y no es ni planteable seguir con la gestación.

 Espero que mi historia y otras similares que podéis encontrar en la red ayuden a reconsiderar el mito existente sobre la excepción del aborto en los casos de violación.

Desearía contar a modo de epílogo que mi madre no deseaba abortarme tras la violación,
fue convencida para hacerlo. Gracias a Dios el carácter agrio y mal hablado del segundo abortista del callejón oscuro provocó que se asustase y renunciara al intento. Cuando le comunicó por teléfono que había decidido tener a su bebé la despreció y la insultó. No desistió el abortista en su propósito y al día siguiente la llamó insistiendo y volvió a repetirse el mismo cuadro de insultos. El tiempo fue pasando y en el tercer trimestre del embarazo la dejaron en paz ya que el aborto en estados tan avanzados sería mucho más caro y peligroso. Estoy contenta de haber salvado mi vida. Muchos cristianos de buena voluntad se alegran  por mí y me dicen:"Mira, tenía que ser así" Pero yo sé que la Voluntad de Dios es que todos los niños engendrados nazcan y se salven y no puedo quedarme de brazos cruzados diciendo: "Pues sí, sí que tuve suerte". ¿Podrías hacerlo tú? Si lo hiciera así, no sería yo misma. Sería alguien distinto, tal vez compasivo por fuera pero terriblemente fría y vacía de contenido por dentro. Alguien puede interesarse por la humanidad, por la mujer pero si me ignora a mí y a tantos otros como yo porque molestamos y somos el recuerdo de hechos que son mejor no recordar, si no encontramos un lugar en sus agendas...
En la Facultad de Derecho mis compañeros me decían: " Si te hubiesen abortado no estarías aquí y no conocerías nada de esto. Así que nada echarías de menos. ¿Dónde está así la diferencia?"
Parece surrealista pero los grandes filósofos pro abortistas  esgrimen este mismo argumento: El feto no sabe qué pasa así que no es capaz de extrañar su propia vida. Entonces si apuñalamos a alguien por la espalda mientras duerme, como tampoco sabe qué ha pasado sería correcto? Yo les argumentaba a mis compañeros que sí: " Yo te mataré hoy porque mañana no estarás aquí para saber qué ha pasado" estaría bien. Entonces, ellos se quedaban boquiabiertos. Parece mentira lo importante que es poner un poco de lógica y sentido común a las cosas y se supone que esto es lo que nos enseñaban en la Facultad de Derecho. Y, cuando lo haces y meditas, te das cuenta de la cruel realidad: Que hay vidas que no existen porque fueron abortadas. Es como ese viejo refrán que dice:" Si en un bosque se cae un árbol pero no hay nadie que se entere, ¿se ha caído?"  Pues sí, se ha caído. Y si se aborta un bebé y nadie se entera, ¿lo han matado? Pues sí, y eso importa. Tu vida importa, la mía importa, todas las vidas importan y no permitas que nadie te haga creer lo contrario.
Hoy las cosas son distintas en el mundo porque cuando yo fui concebida el aborto era ilegal y, gracias a eso, hoy estás aquí sentado leyendo mi historia. Y no hace falta que tú impresiones a una audiencia con una conferencia sino tan sólo que seas testimonio de que las personas abortadas de cualquier generación sí que importan.
Una de las cosas más importantes que he aprendido es que un violador no es mi creador por mucho que haya personas que se afanen para que lo piense. Mi valía se establece no por ser consecuencia de una violación sino porque soy hija de Dios. El Salmo 68,5-6 declara: Padre de huérfanos… es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados; y el Salmo 27:10 nos dice que Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Dios con todo me recogerá. Yo sé que no existe estigma en ser adoptado.

El Nuevo Testamento nos dice que Dios nos adopta como Hijos suyos a través de Jesucristo Nuestro
Señor así que la adopción tiene un papel muy importante como reflejo de su Amor por nosotros.

Sé, y así se lo voy a enseñar a mis hijos, que su valía no depende de las circunstancias en las que fueron concebidos, de sus hermanos,  sus compañeros, de su hogar, de su ropa, su inteligencia, de sus riquezas, de sus capacidades o limitaciones. Todo esto, son baremos impuestos por la sociedad. Muchos conferenciantes expertos en motivación explican a sus audiencias que serán felices si consiguen alcanzar un prestigio o estatus social pero no se dan cuenta de que, muchísimas personas, no lo podrán nunca alcanzar. Entonces, ¿nunca serán nadie? Las personas no tenemos que exhibir ante nadie nuestras capacidades.  Y, si de veras quieres saber cuánto vales, lo que tienes que hacer es mirar al Calvario. Porque ése es el precio que Cristo pagó por tu vida y que tiene valor incalculable e infinito. Él cree que yo soy bastante valiosa y tú también.  ¿Se animan a apoyar conmigo el valor de la vida sin excepción?

Para todos ustedes que no crean ni en Dios ni en la Biblia y que se declaran, por ello, pro abortistas, les animo a que lean mi libro: " El Derecho de no matar al niño sin nacer", un enfoque de la filosofía de Derecho. Les aseguro que vale la pena.
 
 

 
Por Vida,
Rebecca Kiessling
Biografia:
Rebecca Kiessling esta casada y es madre de 5, abogada y conferencista internacional Pro-Vida. Es la fundadora y presidenta de Save The 1 o en español Salvar El 1, y co-fundadora de Hope After Rape Conception.