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Tuesday, April 26, 2016

Meteoróloga de TV Heather Sophia comparte su historia de supervivencia provida


por Rebecca Kiessling.



 Hablo en múltiples eventos Pro-vida y llego a conocer todo tipo de personas pro vida maravillosas, incluyendo políticos, sacerdotes y célebres personalidades.
Pero este Jueves 21 de Abril de 2016, tuve el placer de conocer a alguien que realmente sorprendió a toda la audiencia con su propia historia pro-vida en el anual “Spring Banquet para Pro-Life Mississippi: la meteoróloga de WLBT Jackson, Heather Sophia fue requerida para sustituir en el último momento al maestro de ceremonias. 
Es agradable saber que personalidades  de la  televisión apoyan el movimiento Pro-vida, pero nadie sabía que ella tenía su propia y  poderosa historia, porque nunca la había compartido en público hasta  ahora.
Mientras la recaudación de fondos llegaba a su clímax, Heather empezó a contar la trágica historia de una niña de 16 años, quien al llegar a casa después de la escuela, encontró a su mamá muerta debido a un paro cardiaco. Dos semanas después de esto la adolecente se enteró que estaba embarazada, buscó ayuda y consejos en su familia sobre qué hacer pues ya que no tenía el apoyo de su madre. En algún momento pensó en abortar a su bebé.
Pero finalmente escogió tener a su bebe, ¡el cual es ahora la meteoróloga Heather Sophia!, la audiencia estalló en lágrimas escuchando su historia. Después de todo, la mayoría la  habían visto a diario compartir el pronóstico del tiempo sin saber que ella estuvo a punto de no nacer.

Después de la cena, Heather permitió filmar su historia- un video de 38 segundos ahora en Youtube, compartiendo su historia de cómo sobrevivió. En el vídeo ella explica por qué es 100% pro vida sin excepción.
¡En cuestión de horas el video tenía más de 13,000 visitas en Facebook!

Heather me ha contado su historia más detalle para que yo se la pueda contar a todos ustedes.
Su mamá llevaba 5 meses de embarazo cuando quiso asegurarse su estado con una prueba que confirmó que llevaba un bebé en su seno. Un aborto en ese período de gestación hubiese sido más caro y peligroso de lo usual debido a un embarazo ya muy avanzado.

Esto fue en Luisiana, sur de Estados Unidos, y en los ochenta tener un aborto en esa región del país era un escándalo, así que con el amor y apoyo de su familia, la mamá de Heather tomo la decisión correcta.
Heather no recuerda exactamente cuándo su mamá le conto que casi fue abortada, solo recuerda pensar, “Estoy tan contenta de estar aquí y que Dios le mostrara a mi mamá que la vida es la única opción.
La mamá de Heather y su papá se casaron y su matrimonio duró 17 años durante los cuales su mama no tuvo otro hijo, por lo cual si hubiese abortado a Heather, habría abortado a su único hijo.

Desde los 5 años Heather  quiso ser meteoróloga, dice que siempre ha sido inspirada por el clima, al vivir en Luisiana su familia y ella tuvieron que ser evacuados muchas veces por huracanes.  Recuerda cada noche irse a la cama después de haber visto el parte meteorológico.
Desde entonces Heather ha seguido sus sueños y ha sido bendecida con el premio Eduard R. Murrow, ha sido nominada dos veces para un premio Emmy y nombrada reportera del año por el Associated Press.
Si entra en su página de Facebook encontrará que no solo comparte el clima de diario sino que también publica regularmente versos bíblicos.
Cuando le pregunté a Heather ¿cuál es el plan que Dios tiene para ti?, me respondió sin pensar dos veces “¡Hacer su  voluntad y glorificarlo!”.

BIO: Rebecca Kiessling es una presentadora, escritora, abogada  pro-vida además de Presidenta de Salvarel1-una organización que educa e inspira en todos los llamados “casos duros” en el debate del aborto.


Wednesday, March 23, 2016

Mi madre me dijo: "le torcimos la mano al destino, hija", por Karina Silva Silva (Santiago, Chile)


 Mi madre fue abusada sexualmente a los 15 años. A causa de esta violación quedó embarazada. En aquellos años, hablar de sexualidad o cualquier tema parecido era aberrante para la sociedad de aquel entonces y por otra parte causa de vergüenza y desprestigio para cualquier familia. Mamá se enfrentó sola a esta situación y durante seis meses tuvo que soportar el hecho de vivir a metros de su abusador. Pasado este tiempo su vientre comenzó a crecer haciéndose evidente su embarazo; ya no podía seguir ocultándolo.

Fue un momento terrible para toda mi familia, una vergüenza, un motivo para no volver a levantar la cabeza, pero la fe de mi abuela cambió todas las cosas. Ella decidió, como tutora y responsable de mi madre, darme la posibilidad de vivir, por amor a Dios y confiando en que sus propósitos son perfectos para cada ser humano por adversas que parezcan las circunstancias. Mamá me dio a luz un 27 de enero de 1989. Nací bajo malas condiciones económicas, en medio de una crisis familiar y por supuesto  momentos de mucha tristeza

Mama no podía con tanto dolor por lo que se marchó de casa dejándome al cuidado de mi abuela a los 16 años aproximadamente. Durante mis primeros años de vida ella trató de estar lo más presente posible en mi crecimiento pero desde lejos, ya que verme le producía día sentimientos muy contrarios entre sí. El tiempo y la distancia nos separaron cada día más. Yo me crié en un hogar cristiano evangélico, pasé mi infancia formándome como persona dentro de una congregación pentecostal, lo que cambió mi manera de pensar, de vivir y que también me dio valor, ese valor que me arrebató la sociedad y la falta de redes de apoyo para una situación como la nuestra.

A mis 16 años me enfrenté a una crisis existencial muy fuerte. Estaba pasando por mi adolescencia y quería encontrar una respuesta, un porqué para todo. Había perdido las ganas de vivir. Entonces, me llevaron a psicólogos, psiquiatras; recibí tratamientos diversos pero nada daba resultado hasta que un día decidí desaparecer, necesitaba una respuesta saber por qué no había nacido en una familia normal conformada por mis padres, hermanos, etc. Cada día vivido era un dolor para mí, por lo que tomé el camino más fácil según mi percepción: intenté suicidarme intoxicándome con pastillas. Llegué a tocar fondo, pero Dios en su infinita misericordia salvo mi vida, y me dio un motivo para vivir, una esperanza, una salvación.

Me sacó de la desesperación y me trajo la calma, comprendí que Dios nada deja al azar que todo tiene su razón de ser, y que todos somos valiosos para El sin importar el modo o condición con la que hayamos llegado a este mundo hay muchas razones por las cuales levantarse cada mañana y agradecer por el nuevo día.

El camino no ha sido fácil para mí, y como yo ¡muchos!. Dios puso en mis manos todas las herramientas necesarias para enfrentar mi vida, para vencer mis temores, pero lo más importante me recordó que El me ama y que se preocupó desde el vientre de mi madre de cada detalle hasta del último pelo de mi cabeza, me recordó que no estoy sola, " Salmos 27:10 dice: Aunque padre y madre te dejarán, con todo te recogerá Jehova"; una promesa como tantas cumplidas en mi vida.

Hoy tengo 27 años de edad, a mi lado tengo a un hombre maravilloso que me ama con mis defectos y virtudes, soy madre de dos hijos hermosos el mayor de 3 años y la menor que ya está por nacer. La lucha continúa porque a diario nos encontramos gigantes para enfrentar; hace un año aproximadamente me detectaron diabetes mellitus tipo 2, a los meses siguientes quedé embarazada por lo que se considera un embarazo de alto riesgo ya que puede producir muchas complicaciones en mi condición entre ella riego vital para el feto y también para la madre; pero aquí estoy sigo luchando con la ayuda de Dios, amo vivir. Y agradezco cada segundo que tengo, ya no me preocupo de lo que pasó, ni de lo que vendrá mañana. Vivo el día a día agradeciendo lo bueno y también lo malo, después de todo somos un milagro de Dios.

En cuanto a la relación con mi madre hace exactamente 3 años ocurrió un hecho que marcó nuestra vida que fue la llegada de mi primer hijo, donde pude compartir con ella el momento de su nacimiento, fue un momento tan especial una nueva oportunidad para nosotras. Estamos más unidas que nunca, estamos de a poco recuperando todo el tiempo que perdimos.

Hasta el año 1989 en Chile estaba permitido el aborto, pero justo en ese mismo año se abolió aquella ley. Para mí no fue una coincidencia, fue la mano de Dios no sólo a mi favor sino también para otros muchos que merecíamos vivir.

¿Si soy feliz? ¡Claro que sí! Inmensamente, no porque mi vida sea fácil, es simplemente porque me aferré a mi fe, esa fe que cree lo imposible. Quizá para la sociedad mi vida estaba escrita para un fracaso, pero no fue así, mamá me dice " le torcimos la mano al destino hija".

Quiero decirles a todos los que alcance este testimonio de vida; a esas madres confundidas, a jóvenes adolescentes como lo era mi madre, que la vida es un milagro de Dios, y que por más duro y cruel que parezca la situación todos merecemos vivir. El aborto no es una solución; la verdadera solución es formar redes de apoyo en situaciones tan terribles como ésta, tal vez si en aquellos mi madre hubiese tenido más apoyo la historia sería otra.

La solución no es la aprobación del aborto, la solución es formar redes de apoyo en nuestro país para estos casos, Ningún camino es fácil, los dos generan algún tipo de dolor en algunos más profundos que en otros pero si hay una gran diferencia entre ambos, vida es esperanza, vida es un milagro, aborto es muerte, aborto es dolor.

La voluntad de Dios es perfecta y me aferro a eso. Tal vez para muchos soy fanática, pero ese fanatismo salvó mi vida y hoy gracias a Dios tengo una vida maravillosa. "Es pues la Fe la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve"

Karina Silva Silva es un bloguera por Salvar El 1 -- el 1%, Save The 1.  Ella vive en Santiago, Chile.