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Saturday, February 4, 2017

Sus dos hijos murieron antes de nacer y ella sintió que Dios la llamaba para ayudar a otras mujeres


por Diana Valeria Contreras

A los 15 años fui violada y quedé embarazada. Esto ocurrió en el verano de 2008 en el sur de Chile.

Pasó el tiempo y supe que estaba esperando un bebé. Tenía miedo, no quería ser madre y lo guardé en secreto. Lloré mucho, sufrí mucho porque sabía que era otra persona la que vivía en mí y yo no tenía derecho a hacer nada más que protegerlo. Me preparaba psicológicamente para entender lo que jamás nadie te explica.

A los tres meses perdí a este bebé de manera involuntaria y ese mismo año me intenté quitar la vida y terminé en el hospital, con tratamiento para la depresión. Era horrible oír que las personas que sabían de mi situación decían que aquello era algo bueno. Me comentaban: “Al menos, no le verás el rostro".

En el fondo de mi corazón, aun conociendo los detalles de su concepción, lo sentí mío y buscaba mil explicaciones para el día en que me preguntaran quién era ese niño o la posibilidad de que él mismo me pidiera saber más sobre el origen de su horrible padre.

Pasaron los años hasta que conocí a un hombre del cual me enamoré y quedé embarazada esperando a mi segundo hijo. Pero a los 7 meses de gestación su corazón dejó de latir. Cuando llegué al hospital el médico le contó a mi madre sobre mi primer bebé y, encima, me trataron mal porque pensaron que yo había sido negligente con mi embarazo para provocar su muerte.

Di a luz sola, no dejaron entrar a nadie y mi hijo fue llevado como si su vida fuese nada. Esto ocurrió el 2014. Me dejaron con la subida de la leche y pude ver a mi hijo Gabriel en pésimas condiciones, en un frasco. Quedé tan mal, con una pena tan profunda, que incluso me despidieron de mi trabajo.

Entonces, experimenté un proceso de conversión que ya había  iniciado en mis primeros años de pubertad…

Después de  mi violación a los 15 años, el embarazo fruto de ese horrible acto y la pérdida espontánea del hijo que esperaba, seguía sintiendo ese abandono por parte de Dios aunque sabía que, de alguna forma, Él me había protegido cuando me intenté suicidar.

Tras la violación, me desvaloricé tanto que incluso llegué a prostituirme. Daba igual lo que pasara. Mi cuerpo experimentó un desorden tremendo y en mi casa no había recursos.

Vestía de negro y me hice el tatuaje de un dragón enorme en toda la espalda porque quería dejar plasmada mi rabia, mi dolor y justo había visto la película  de Millennium con la que me sentí muy identificada. Y como no conseguía exteriorizar lo que sentía, me hice ese dragón.

Cuando murió Gabriel, le dije a Dios: ¿Por qué permites estas cosas?". Y un día me arrodillé y le dije: "Dame una explicación para entender esto porque me estás quitando las ganas de seguir en este mundo”.

Hasta que un día llegó una mamá pidiéndome ayuda y ahí entendí que todo absolutamente todo tenía un propósito y le entregué a Dios mi dolor.

Empecé a ir a la iglesia y a leer la Biblia.  Un grupo de estudiantes cristianos de mi Facultad me ayudaron mucho. Sabía  que había mucha gente que sufría  como lo había hecho yo y no quería que sintieran que no valían  nada. Dejé la ropa negra y el significado de mi dragón tatuado. Le dije a Dios: "Bueno, no puedes devolverme a mis hijos ni mi virginidad ni la juventud que perdí pero puedes aconsejarme para ayudar a otros".

Empecé  a perdonar. Primero, a mí misma por haberme despreciado. Y después  a todas las personas que me habían  hecho daño: a los médicos, enfermeras... También a mi violador. Me costó mucho. Pero con el perdón  alcancé  la paz.


Hoy, trato de que ese dolor que ahora es nostalgia sea mi motor para ayudar a otros. Si hoy estoy levantada es por la Misericordia de Dios. Comprendí que hasta las cosas más  tristes de este mundo tienen un propósito. Y Dios es capaz de sacar hasta la pena más grande y devolver las ganas de vivir. Él te recompensa por cada prueba que te hace pasar.


Ahora estoy soltera  y luchando todo lo que puedo por los derechos del no nacido en memoria de mis hijos, en memoria de mi propio dolor, porque lo que más necesitamos es apoyo para seguir adelante sin tener que matar a nadie.

Diana Valeria Contreras, seguidora de Salvar El 1 ha compartido su historia con nosotros. A su corta edad, ella ha experimentado lo que es amar a un hijo concebido en violencia y a otro que falleció antes de nacer. Es la presidenta de la Fundación Ángel de Luz, una asociación que aboga por la identidad de los bebés fallecidos antes de nacer.

Sunday, September 18, 2016

Fui violada cuando era una persona sin hogar. Mi hija es la luz que surgió de ese horror

por Michelle Olson

Fue uno de los períodos más oscuros de mi vida - estaba teniendo problemas con mis padres, y una ruptura en malos términos con el padre de mis dos hijos, traicionada por mis amigos,  terminé en las calles, en lista de espera para un refugio para personas sin hogar.  No tenía nada y ni a nadie.  Recé pidiendo morirme.  Dentro de una semana, en vez de morir, fui violada.


Descubrí que había quedado embarazada de la violación.  Después de haber sido violada muchas veces en mi vida, conozco ese instinto de sacarlo de la mente – de no pensar en ello.  Tener un vientre que crecía, que me recordaba continuamente de la violación fue, de hecho, doloroso al principio, pero me obligó a lidiar con el dolor, y a superarlo.  Estaba tan sensible, pero sabía que mi bebé me necesitaba para superar todo aquello.  Finalmente pude conseguir una habitación en el refugio para indigentes.

Traté de llamar a una agencia para dar al bebé en adopción, pero no pude hacer la llamada.  Lloraba demasiado cada vez que lo intentaba. Finalmente decidí que me quedaría con mi bebé.

Ella me ayudó a superar la violación. Tengo una bebecita preciosa por lo que me pasó. Ella es dulce, cariñosa, y hermosa.  Lo que pasé fue nada comparado con la alegría que mi niña ha traído a mi vida.  Dios me dio una razón para seguir adelante. Mi niñita es mi bebé milagro.

Mi dulce ángel me ayudó en más formas de las que puedo contar.  Ella hace que el mundo sea un lugar más brillante.  Mi hija puede parecer un inconveniente para alguien que nunca la ha conocido, siendo concebida en una violación y teniendo discapacidades.  Cualquier persona que la conoce también conoce el amor y la bondad incondicional.  Los vecinos sonríen cuando la ven y esperan sus abrazos.

Ahora vivimos en Texas, donde Alice tiene terapia ocupacional, física y fonoaudiología.  Aún tiene solamente un diagnóstico de TDAH, pero ha hecho grandes progresos. Ella es una niña dulce que ama a abrazar a todos los que conoce.  Nunca tuve que enseñarle a compartir - es algo natural para ella.  Es muy generosa por naturaleza.  Amo tanto a mi hija, y he visto vidas cambiadas por su vida.
A través de toda esta experiencia, adopté a mi mejor amiga como mi madre.  Y da la casualidad de que su único hijo también fue concebido por violación.  Ella ha sido un consuelo a través de todo, y está orgullosa de llamar nieta a Alice.

En realidad tengo dos amigas muy cercanas con niños concebidos por violación, pero en realidad no hablan de eso.  Una de ellas tenía 16 y fue expulsada de la casa de sus padres por haber quedado embarazada.  Ella no les dijo a sus padres, hasta que su hijo tenía unos 12 años, que había sido violada por su novio.  Había sido violada antes y el padre del violador la obligó a abortar cuando ella tenía 14 años.  Ella, hasta el día de hoy,  todavía se siente mal por haber abortado, así que estaba decidida a no dejar que pasara de nuevo cuando quedó embarazada de su hijo.

La otra estaba en la universidad y no sabía que estaba embarazada hasta que el embarazo estaba bastante avanzado.  Ella dice que si hubiera sabido más temprano en el embarazo, es seguro que habría abortado.  Iba a ponerlo en adopción, pero cambió de idea.  Ella nunca pudo tener otro bebé de término y él es su único hijo.  Después de que él creció, ella decidió ser voluntaria en un centro de ayuda para mujeres en conflicto con su embarazo, y su hijo es la razón por la que ahora está a favor de la vida!


Así que si tienes una historia como la nuestra, no estás sola, y espero que esto te de esperanza.

Monday, May 2, 2016

‪Madre Por Violación‬: "Nunca pensé en ‪abortar‬, para mi ese ‪bebé‬ no tenia culpa de lo que había pasado"

Feña nos entrega este tremendo relato...

Hoy tengo 24 años, quedé embarazada a los 16 producto de una violación.
Fue muy duro tener que soportar lo que me pasó, pero más duro fue que mi familia me diera la espalda, que dudaran de mi y creyeran en un hombre que venia llegando hace poco a la familia.
En aquellos años yo era de las típicas niñas pavas, callada que veía a toda la gente buena... que jamas imaginó que el tío buena onda le haría daño.
Fue crudo tener que pasar por todo eso sola, llorando por las noches para mostrarme fuerte delante de los demás.
Nunca pensé en abortar, para mi ese bebe no tenia culpa de lo q habia pasado.
Hoy mi hija tiene 7 años, es una bendicion para mi, la cual me llena de fuerzas cada dia para seguir adelante, para no dejarme pasar a llevar por nadie, para cuidarla y defenderla de todo aquel que quiera dañarla.
Creo que sin ella no hubiese podido luchar, no tendria las fuerzas que tuve en ese momento para enfrentar los comentarios crueles de mi familia, donde me trataron hasta de puta por haber callado, por temor a lo que pudiera pasar, este tipo siempre me amenazo con que le creerian a el si se sabia lo q hacía y asi fue.
Han pasado mas de 7 años de lo ocurrido y aun hay personas de mi familia que creen que me enamore y por eso no dije nada a tiempo...
Quería contarles mi historia por que mucha gente cree ( no todos)
Que hay q cortar de raiz el problema de la violacion matando al bebe q quedó producto de aquello.
Pero el problema es que el hombre que viola lo hara con mas de una y se mataran vidas inocentes por un tipo que se aprovecha de niñas y mujeres sin apoyo, con problemas etc...
Asi como muchos lucharon por que el aborto fuese legal, deberiamos luchar por que a los violadores les den castigos como corresponden, que no sirven 5 años en la carcel para que salgan y hagan lo mismo, son personas enfermas, con mentes retorcidas que no les importa estar un par de años privados de libertad.
Espero que mi historia no haya sido una lata por lo larga, que tengan un buen día.

Wednesday, March 23, 2016

Mi madre me dijo: "le torcimos la mano al destino, hija", por Karina Silva Silva (Santiago, Chile)


 Mi madre fue abusada sexualmente a los 15 años. A causa de esta violación quedó embarazada. En aquellos años, hablar de sexualidad o cualquier tema parecido era aberrante para la sociedad de aquel entonces y por otra parte causa de vergüenza y desprestigio para cualquier familia. Mamá se enfrentó sola a esta situación y durante seis meses tuvo que soportar el hecho de vivir a metros de su abusador. Pasado este tiempo su vientre comenzó a crecer haciéndose evidente su embarazo; ya no podía seguir ocultándolo.

Fue un momento terrible para toda mi familia, una vergüenza, un motivo para no volver a levantar la cabeza, pero la fe de mi abuela cambió todas las cosas. Ella decidió, como tutora y responsable de mi madre, darme la posibilidad de vivir, por amor a Dios y confiando en que sus propósitos son perfectos para cada ser humano por adversas que parezcan las circunstancias. Mamá me dio a luz un 27 de enero de 1989. Nací bajo malas condiciones económicas, en medio de una crisis familiar y por supuesto  momentos de mucha tristeza

Mama no podía con tanto dolor por lo que se marchó de casa dejándome al cuidado de mi abuela a los 16 años aproximadamente. Durante mis primeros años de vida ella trató de estar lo más presente posible en mi crecimiento pero desde lejos, ya que verme le producía día sentimientos muy contrarios entre sí. El tiempo y la distancia nos separaron cada día más. Yo me crié en un hogar cristiano evangélico, pasé mi infancia formándome como persona dentro de una congregación pentecostal, lo que cambió mi manera de pensar, de vivir y que también me dio valor, ese valor que me arrebató la sociedad y la falta de redes de apoyo para una situación como la nuestra.

A mis 16 años me enfrenté a una crisis existencial muy fuerte. Estaba pasando por mi adolescencia y quería encontrar una respuesta, un porqué para todo. Había perdido las ganas de vivir. Entonces, me llevaron a psicólogos, psiquiatras; recibí tratamientos diversos pero nada daba resultado hasta que un día decidí desaparecer, necesitaba una respuesta saber por qué no había nacido en una familia normal conformada por mis padres, hermanos, etc. Cada día vivido era un dolor para mí, por lo que tomé el camino más fácil según mi percepción: intenté suicidarme intoxicándome con pastillas. Llegué a tocar fondo, pero Dios en su infinita misericordia salvo mi vida, y me dio un motivo para vivir, una esperanza, una salvación.

Me sacó de la desesperación y me trajo la calma, comprendí que Dios nada deja al azar que todo tiene su razón de ser, y que todos somos valiosos para El sin importar el modo o condición con la que hayamos llegado a este mundo hay muchas razones por las cuales levantarse cada mañana y agradecer por el nuevo día.

El camino no ha sido fácil para mí, y como yo ¡muchos!. Dios puso en mis manos todas las herramientas necesarias para enfrentar mi vida, para vencer mis temores, pero lo más importante me recordó que El me ama y que se preocupó desde el vientre de mi madre de cada detalle hasta del último pelo de mi cabeza, me recordó que no estoy sola, " Salmos 27:10 dice: Aunque padre y madre te dejarán, con todo te recogerá Jehova"; una promesa como tantas cumplidas en mi vida.

Hoy tengo 27 años de edad, a mi lado tengo a un hombre maravilloso que me ama con mis defectos y virtudes, soy madre de dos hijos hermosos el mayor de 3 años y la menor que ya está por nacer. La lucha continúa porque a diario nos encontramos gigantes para enfrentar; hace un año aproximadamente me detectaron diabetes mellitus tipo 2, a los meses siguientes quedé embarazada por lo que se considera un embarazo de alto riesgo ya que puede producir muchas complicaciones en mi condición entre ella riego vital para el feto y también para la madre; pero aquí estoy sigo luchando con la ayuda de Dios, amo vivir. Y agradezco cada segundo que tengo, ya no me preocupo de lo que pasó, ni de lo que vendrá mañana. Vivo el día a día agradeciendo lo bueno y también lo malo, después de todo somos un milagro de Dios.

En cuanto a la relación con mi madre hace exactamente 3 años ocurrió un hecho que marcó nuestra vida que fue la llegada de mi primer hijo, donde pude compartir con ella el momento de su nacimiento, fue un momento tan especial una nueva oportunidad para nosotras. Estamos más unidas que nunca, estamos de a poco recuperando todo el tiempo que perdimos.

Hasta el año 1989 en Chile estaba permitido el aborto, pero justo en ese mismo año se abolió aquella ley. Para mí no fue una coincidencia, fue la mano de Dios no sólo a mi favor sino también para otros muchos que merecíamos vivir.

¿Si soy feliz? ¡Claro que sí! Inmensamente, no porque mi vida sea fácil, es simplemente porque me aferré a mi fe, esa fe que cree lo imposible. Quizá para la sociedad mi vida estaba escrita para un fracaso, pero no fue así, mamá me dice " le torcimos la mano al destino hija".

Quiero decirles a todos los que alcance este testimonio de vida; a esas madres confundidas, a jóvenes adolescentes como lo era mi madre, que la vida es un milagro de Dios, y que por más duro y cruel que parezca la situación todos merecemos vivir. El aborto no es una solución; la verdadera solución es formar redes de apoyo en situaciones tan terribles como ésta, tal vez si en aquellos mi madre hubiese tenido más apoyo la historia sería otra.

La solución no es la aprobación del aborto, la solución es formar redes de apoyo en nuestro país para estos casos, Ningún camino es fácil, los dos generan algún tipo de dolor en algunos más profundos que en otros pero si hay una gran diferencia entre ambos, vida es esperanza, vida es un milagro, aborto es muerte, aborto es dolor.

La voluntad de Dios es perfecta y me aferro a eso. Tal vez para muchos soy fanática, pero ese fanatismo salvó mi vida y hoy gracias a Dios tengo una vida maravillosa. "Es pues la Fe la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve"

Karina Silva Silva es un bloguera por Salvar El 1 -- el 1%, Save The 1.  Ella vive en Santiago, Chile.