Saturday, January 11, 2020

Aunque no soy producto de un amor humano, sí soy hija del amor de Dios.


Aprovechando el alboroto de estos días con "La culpa no era mía, ni dónde estaba, ni como vestía", brevemente les contaré mi historia.

Johana y su madre

Me llamo Johana Ramírez y soy de Colombia. Mi madre fue víctima de una violación a los 25 años. Tras ese gran trauma, ella le pedía a Dios un motivo para seguir viviendo y entonces supo que estaba embarazada de mí... Nunca pensó que pudiera ver a su violador en mí y ella me dice que soy su mayor regalo.  Es una mujer temerosa de Dios y fue eso entre otras cosas lo que le ayudo a superar ese horror. En aquel entonces ella vivía con mis abuelitos. El miedo de mi madre era tan inmenso... Se tenía que enfrentar a muchos gigantes, uno de ellos era mi abuelito.

Un día, platicando con mamá, ella me contaba la historia y miles de cosas que pasaban por su mente y, ¿cómo no?... Llevaba la terrible huella de una violación y en su vientre un bebé que venía en camino producto de ésta.

Pero ella, valientemente, dijo: "Mi bebé no tiene la culpa" y dio su Sí a la vida que hizo posible que yo esté hoy aquí.  Me siento afortunada porque, aunque no soy producto de un amor humano, sí soy producto de un amor sublime, orgullosamente hija del amor de Dios.


Con seguridad puedo decir que mi valiente madre no se arrepiente de la decisión tomada. No les miento que al principio fue un poco doloroso para mí saber esto, pero siempre he visto por parte de mi madre mucho amor, atención, todo su tiempo y lo más bonito de ella siempre ha sido para mí. Les cuento que hoy no me siento hija producto de una violación porque ella me dice que no se imagina una vida sin mí y, más que decirlo día a día, me lo demuestra con sus actos.

Son muchas las personas que se acercan a decirme lo orgullosa que se siente ella de mí. Y les cuento que yo me siento orgullosa de ella y no me canso de darle las gracias por enseñarme el valor de la vida, el respeto, amor, perdón y el temor de Dios.

Cabe señalar que mi mamá no guarda rencor en su precioso corazón, con amor de parte y parte hemos sanado. Más que madre e hija somos amigas, cómplices, confidentes, apoyo la una de la otra. Nos amamos cantidades inimaginables y soy su única hija.

Si bien la violación deja huellas imborrables en una persona, del aborto ni hablemos... Es sumarle una huella más. El aborto nunca es una opción, no es la solución.

Explicaré que mi abuelito, uno de esos gigantes a los que temía mi mamá, me ama muchísimo.

Nota: Johana es colombiana, estudiante de belleza integral, trabaja en una empresa  como asistente administrativo, es misionera de lazos de Amor Mariano y muy activa en las redes en la defensa por la vida.

Tuesday, January 7, 2020

Violaciones, esterilizaciones forzadas y abortos y abortos fallidos: Las esclavas sexuales de las guerrillas de las FARC de Colombia

Las violaciones sexuales son una clara forma de abuso contra la mujer pero el abuso de poder y fuerza es aún más cruel si cabe cuando el agresor se vale de su cargo y superioridad jerárquica para perpetrar el delito. Éste es el caso de las niñas colombianas reclutadas por la FARC, usadas sin piedad como esclavas sexuales y obligadas a abortar incluso en Estados avanzados de su gestación con el único propósito de acabar con la prueba del delito. El desprecio hacia sus vidas y las de sus hijos concebidos en violación y abuso es reflejo de cuán peligroso se puede convertir el hombre para sí mismo. Yamile, una de las niñas violadas, embarazadas y obligadas a abortar a su hijo se alza como portavoz de muchas muchachas que como ella sufrieron el desprecio y el abandono como mujeres y como madres y que pasados los años claman justicia psys ellas u sus bebés asesinados en un aborto que ellas no consintieron (Nota de Salvar El 1)


Artículo:Violaciones, esterilizaciones forzadas y abortos y abortos fallidos: Las esclavas sexuales de las guerrillas de las FARC de Colombia



En Colombia, le llaman la guerra invisible. Pero para los niños y los adolescentes para los cuales los que el campo de juego se convirtió en un campo de batalla, la violencia era inequívoca. 

Yamile Noscue, ex-guerrillera de las FARC

En un conflicto civil sangriento que duraría más de 50 años. A casi 17,000 soldados infantes les robaron  su juventud, su inocencia, y en muchos casos, sus vidas. Y no eran sólo carne de cañón. Niñas y a veces niños eran reclutados para convertirlos en esclavos sexuales. “Era como ser un nuevo juguete,” cuenta Yamile Noscué, quien fue secuestrada por insurgentes izquierdistas de la guerrilla cuando tenía solo 15 años, en el 2005. "Básicamente me convertí en su prostituta con camuflaje. Al cabo de unas horas de haber llegado al campo perteneciente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (las FARC), en Tolima, al centro de Colombia, Yamile fue violada y asaltada sexualmente. Sería una experiencia dolorosa que duraría dos años. “Después de que el comandante ha tocado a una niña, cualquiera puede hacerlo también, cuando quiera. Las violaciones son constantes.”

El caso de Yamile está siendo investigado por los tribunales de crímenes de guerra de Colombia. La corte fue creada como parte del acuerdo de guerra del 2016 entre el gobierno colombiano y los rebeldes de las FARC. Comenzará a escuchar los testimonios acerca de los reclutamientos ilegales de menores en Enero y un ex comandante mayor de la guerrilla  responderá preguntas sobre los supuestos abusos sexuales que ocurrieron dentro del rango y filas de la insurgencia. 

Yamile, ahora de 29 años, trató de reportar su pesadilla a sus superiores femeninas, pero fue ignorada. Le dijeron que ser usada para el sexo era su contribución a la revolución. “Debido a las violaciones quedé embarazada. Ni siquiera sabía quién era el padre. Pudo haber sido cualquiera de las decenas de hombres,” declaró Yamile. A sus 16 años, y con seis meses de embarazo, fue obligada a terminar con el embarazo. Sus ojos muestran el dolor que su voz trata de ocultar. “Me sujetaron y me dieron pastillas. Estaba enferma y sangrando. Fue muy doloroso,” dijo. Yamile pertenece a un grupo que va creciendo de voces de antiguas combatientes que están testificando sobre sus abusos sexuales. Pero hablar tiene un coste.

Muchas guerrilleras de las FARC fueron reclutadas ilegalmente y  abusadas sexualmente

La han seguido y amenazado varias veces hombres enmascarados que le dicen que se calle y pase página. En el 2016, un reporte del fiscal del estado de Colombia dijo que hay por lo menos 214 casos de niñas que fueron sometidas a violaciones, esterilizaciones forzadas, abortos forzados y otras formas de violencia sexual a manos de la guerrilla de las FARC. El mismo reporte estima que pudieron haber hasta mil abortos cada año, llevados a cabo por los insurgentes. 

“Camila” - estaba muy asustada para dar su nombre real - fue extraída de su casa por la guerrilla cuando tenía solo 14 años. Cuando se embarazó un año más tarde, le dieron una inyección antes de operarla contra su voluntad. “ Sólo recuerdo despertar sangrando mucho”, recuerda Camila. 

Ahora padece fallo renal crónico como resultado de un aborto fallido que soportó. La organización mundial, Women’s Link Worldwide, entregó un reporte de la violencia reproductiva al tribunal de los crímenes de guerra en Octubre.

“Los abortos fueron realizados en condiciones antihigiénicas e insalubres. A veces usaban drogas  o métodos poco convencionales para terminar con los embarazos y otras veces lo hacían a través de cirugías,” dice Mariana Ardila, una de las abogadas de la ONG. 

Las víctimas de violencia sexual de las FARC dicen que el aborto forzado es una política de la guerrilla para garantizar la rebelión y prevenir que sus campamentos se llenen de niños.

Esto fue negado por Victoria Sandino, quien fue comandante de la guerrilla y es Senadora de las FARC, que ahora se ha convertido en un partido político. “Si era una política o una regla, yo no estaba enterada y ciertamente no la ideé yo,” le dijo al periódico The Telegraph. 

“Por supuesto que esto es algo que necesita ser investigado pero es absurdo que las mujeres fueran reclutadas sólo para tener sexo. También, en el contexto de la guerra, se entendía que el embarazo era simplemente imposible. Lo que era mandatorio eran los anticonceptivos.”

La Señora Sandino admitió que los abortos sucedían dentro de la insurgencia. “Era una opción que teníamos como mujeres,” dijo. “Así como tenemos la opción de dejar la insurgencia y criar una familia, si era lo que queríamos hacer, y muchas mujeres lo hicieron”.

No coincide  con el testimonio de Yamile. “Yo tenía amigas que fueron ejecutadas, a quienes les dispararon porque querían quedarse con el bebé. No teníamos opción,” dijo. “O abortabas o te disparaban.” 

La historia de Héctor Albeidis Arboleda, conocido como “El Enfermero” o “El Médico” también arroja dudas sobre la libertad individual que las mujeres pudieron haber tenido para dejar a los rebeldes.

En Marzo de 2017, fue extraditado de España a Colombia. Se le acusa de realizar más de 599 abortos forzados sobre militares femeninas y está encarcelado en una prisión de máxima seguridad mientras espera su juicio.

“Si algo era forzado, era la decisión individual de los comandantes,” dijo la Sra. Sandino. Aquellas a quienes se les realizaban abortos forzosos no habrían sido reconocidas como víctimas del Estado Colombiano porque las consideraban como ex-insurgentes  y no como sobrevivientes de asalto sexual y violencia reproductiva. 

Pero en una decisión la semana pasada, la Corte Constitucional  anuló esa política, garantizándole reparaciones a las mujeres como Yamile y Camila. 

“El Estado debe garantizar atención especializada a las mujeres, niñas, adolescentes y adultos mayores que sobrevivieron violencia sexual perpetuada por actores armados, lo que implica la obligación de atención inmediata a esas víctimas de una forma inmediata, comprensiva y especializada”, de acuerdo con la decisión de la Corte Constitucional.

En un evento reciente en Medellín, realizado para conmemorar a los 2.3 millones de víctimas jóvenes del conflicto Colombiano, el líder de las FARC, Rodrigo Londoño o “Timochenko”,  no reconoció el abuso que se dio dentro de los rangos de las guerrillas, pero se disculpó por el sufrimiento padecido por generaciones de niños y adolescentes en el país. 

“Causamos dolor y  sufrimiento y muchos niños murieron pero esa nunca fue nuestra intención”, dijo. “Y por eso, estamos arrepentidos”. 

Pero para Yamile, la disculpa no fue suficiente. “Deben pagar por lo que hicieron. Sólo espero que les den el castigo que merecen”, dijo.

Artículo traducido de The Telegraph

Monday, January 6, 2020

Sí a la vida sin excepciones. Mi postura sobre el aborto

Por Abby Johnson

Aunque he escrito alguna vez sobre  mi camino de conversión al pensamiento provida sin excepciones, nunca  he compartido esta historia públicamente pero creo que es hora de hacerlo.

En el año 2011 trabajé muy duro para asegurarme de que se aprobara la “ley del ultrasonido” en Texas. Era una buena ley y estoy orgullosa de apoyarla. Tenía una excepción en casos de violación, pero pensé que no era importante ya que hay muy pocos bebés abortados que hayan sido concebidos en una violación. Si hay menos de un 1%... trabajemos para salvar el 99%.

La ley se aprobó y poco después tuve una conversación con Rebecca Kiessling. Rebecca fue concebida en una violación muy violenta contra su madre biológica. A pesar de que ella probablemente estaba disgustada porque había apoyado estas leyes discriminatorias, fue muy paciente conmigo y me explicó los matices de ser provida sin excepciones. Después de varias conversaciones con ella, de mucha oración y de leer mucho al respecto, me di cuenta de que estaba equivocada y que al apoyar un proyecto de ley con la excepción en caso de violaciones, estaba devaluando a aquellos que ya han sido tan marginados anteriormente. Así que decidí hacer algo al respecto. Yo había sido una voz muy importante en hacer que se aprobara la ley de ultrasonido... Quería enmendar las cosas y hacer desaparecer las excepciones por violación así que tomé la decisión de que esa fuera mi única prioridad en la sesión de 2013 (en Texas se tiene solamente una sesión cada año). 


Regresé con uno de los legisladores clave en el proyecto de ley (a quien yo estaba muy cercana) y le dije que mi única meta en esta sesión legislativa era acabar con esa excepción por violación. Su respuesta fue: “Eso no va a pasar, Abby. Se hicieron tratos con diferentes políticos para que se aprobara la ley y los acuerdos incluían las excepciones por violación. No daré marcha atrás con los acuerdos. Sería malo para mí”. Así que hacemos acuerdos excluyendo a los bebés concebidos en violación. Me senté con lágrimas en los ojos. No podía creer que hubiera creído en la idea de “volver” para protegerlos a todos. Eso había sido una gran mentira.

Así que pensé y me dije a mi misma: Entonces vayamos por las excepciones en la enmienda Hyde. Regresé al Capitolio y me entrevisté con varios legisladores provida. Cada uno de ellos me dijo que jamás tratarían de derogar las excepciones en la enmienda Hyde. Uno de ellos me dijo que si apoyaba las excepciones, eso sería una “muerte electoral” para él. Una legisladora afirmó que suprimir cualquier excepción por violación sería “cruel” para las mujeres que habían sido violadas. ¿De verdad? ¿Cruel? ¿Cruel para quién? Ciertamente no es cruel para los bebés no nacidos. Y no puede ser cruel para una mujer que ha concebido en una violación tener los mismos derechos e información que las mujeres que no han concebido en violación. 

Yo sabía que teníamos que volver, rectificar las propuestas de ley y sacarlas... porque nuestros políticos jamás permitirían  que se borrasen las excepciones por violación. Para ser honesta, ellos no quieren suprimirlas. 

Escuchamos todo el tiempo: “Sólo aprobamos  esta ley y volvemos a salvar al 1%”. ¿De verdad? ¿Cuántas veces han “vuelto” por estos bebés? ¿5 veces? ¿10 veces? No. Nunca. Nunca hemos vuelto. Y por lo que parece,  jamás lo haremos. Las personas que dicen que volveremos, no tienen la capacidad de volver y cerrar la brecha. Las únicas personas que pueden hacerlo son nuestros políticos, y ellos no lo harán si nosotros no lo demandamos. Ya les hemos dicho una y otra vez que estos niños no son tan importantes. Entonces, ¿Cómo hacemos para que nuestros políticos dejen de incluir las excepciones por violación? Antes que nada, el movimiento provida tiene que definir una postura fuerte. Tenemos que dejar de aceptar estas excepciones por violación y oponernos a cualquier ley en las que se incluyan. Y, después, debemos decirle a estos políticos que si incluyen excepciones por violación o votan a favor de ellas nosotros no los votaremos. Tenemos que decirles que perderán nuestro apoyo. Nosotros tenemos que tomar una fuerte postura y responsabilizarlos.


Verán, ellos hacen eso porque nosotros se lo permitimos. Si el movimiento provida tomara una fuerte postura contra estos proyectos de ley con excepciones, ellos se lo pensarían dos veces antes de incluirlas. Si le dijéramos a estos políticos, “si incluyes una excepción por violación, nos aseguraremos de que éste sea tu último cargo,” entonces ellos ya no lo harían. ¡Pero no lo hacemos! ¡Sólo seguimos y lo aceptamos!

Creo en el aumento progresivo... pero no si una ley discrimina a un grupo en particular. Cuando la gente establece  una analogía con  “un edificio que está en llamas”, mi respuesta es simple. Mi meta es prevenir que el fuego empiece para no tener que decidir qué vida es valiosa. Si te encontraras con un edificio en llamas y tuvieras que  salvar niños, ¿elegirías a los que tuvieran cierto color de cabello o fueran de cierta etnicidad? Porque eso es lo que estás haciendo cuando apoyas estos proyectos de ley. Estás eligiendo quiénes tienen valor y a quiénes vale la pena salvar.

¿Apoyarías una ley que estableciera que sólo los bebés blancos deberían ser protegidos del aborto? ¿Apoyarías una ley que dijera que los abortos serían realizados para todos los bebés, a menos que sus padres tuvieran educación universitaria? ¿Apoyarías una ley que sólo protegiera a los bebés del aborto en caso de que su sexo fuera masculino? ¿No? ¿Por qué no? ¿Porque eso sería sexista? ¿Porque eso sería racista? ¿Porque eso sería discriminatorio? Sí, tienes razón. Estas leyes son tan discriminatorias como las leyes que permiten abortar a bebés concebidos en violación. 

Podrías decir: “Pero Abby, ¿podría eso funcionar?” Sí, sí puede. Estados como Georgia y Michigan JAMÁS han pasado una ley con alguna excepción. ¿Por qué? Porque sus legisladores saben que si siquiera sugirieran que una excepción fuera añadida a una ley, ellos perderían apoyo. Puede funcionar. Funciona. ¡Pero no sucederá a menos que empecemos a actuar como verdaderos provida y adoptemos una actitud firme.


Uno de nuestros hijos es producto de una situación abusiva. No puedo decirles lo doloroso que es para mí, su madre, ver en la sección de noticias de mi Facebook, cuántos de nuestros “amigos provida” apoyan estas leyes que discrimina su vida, que dicen que su vida no tiene el mismo valor. Porque cuando lo tomo en mis brazos y miro su cara, veo que él está destinado a algo increíblemente especial. Él es igualmente humano, con el mismo valor, su vida es igualmente valiosa y merece también protección. Y lo más importante, él es igualmente precioso ante los ojos de Dios. Y aunque me duela en mi propio hijo, no puedo imaginar lo doloroso que es para personas como Rebecca Kiessling ver el apoyo de sus amigos a una ley que dice que su vida no es valiosa. No puedo ni imaginar ese dolor y la traición. Así que la pregunta es ésta: ¿Apoyarías una ley que sólo permitiera que se abortaran los bebés blancos? Si no, entonces deberías dejar de discriminar a los niños concebidos en violación. Dile no a las excepciones por violación. Levántate, ten el valor y deja de aceptar la excepción.

“¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que siente más alegría por ella que por las 99 no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.” Mateo 18: 12-14



Actualización: 

Después de escribirse el artículo en 2016, Georgia aprobó la Ley del latido del corazón con una excepción de violación gracias al nacimiento de una nueva organización provida en Georgia  que defiende la excepción por violación.

Bio: Abby Johnson está casada y es madre de cuatro hijos. Es conferencista, escritora, y activista provida. Ella abortó dos veces y trabajó para la multinacional del aborto Planned Parenthood como directora de una clínica. En octubre de 2009 después de ver un aborto por ultrasonido, dejó su cargo. La película "Inesperado", 2019, está basada en su conversión al pensamiento provida.

Saturday, December 28, 2019

Historia de mi embarazo


Por Kristi Kollar


Tenía 17 años cuando quedé embarazada. El hombre que me violó era mi amigo, pero resultó ser un manipulador del que no me podía deshacer. Era el tipo de persona que amenazaba con suicidarse y le echaba la culpa a los demás por no hacer cosas por él. Vivir esta situación da miedo. Cuando me sujetaba del cuello en la parte trasera de su camioneta, le decía que no, pero eso no lo detenía. Recuerdo la lucha y el llanto. No se detenía hasta que yo estaba hiperventilando tanto que mi cuerpo se estremecía fuera de mi control.

Kristi y su hija Abby

Quizá pienses que doy demasiados detalles - pero créeme que no lo hago. Comparto esto para demostrar la severidad de la violación. Cómo te afecta en todos sentidos -emocional, mental, física y hasta espiritualmente.

 Estudiaba en el último año de preparatoria en Montana y acababa de ser aceptada en la universidad de mis sueños en Nueva York. Un año antes del ataque, mi papá y yo habíamos sobrevivido el incendio de nuestra casa, nos habíamos quedado sin hogar, entrábamos y salíamos de hospitales, tuvimos emergencias familiares y muertes, y habíamos debutado en una película donde dábamos nuestro testimonio (crecí en un hogar lleno de abusos, antes de que mi papá ganara mi custodia a los 7 años y ambos fuéramos salvados).

Si existía un momento en que fuera el tiempo “equivocado” para quedar embarazada, era éste. ¿Cómo podía poner más carga sobre mi papá cuando ya estaba lidiando con tanto? ¿Qué pasaría con la universidad?

Estaba muy involucrada en una escuela cristiana privada - tomaba cualquier actividad extra curricular que podía y tenía a muchas chicas menores que yo que me admiraban. ¿Qué pasaría con la iglesia? ¿Se irían mis amigas? ¿Me creerían? ¿Qué me haría él si lo contaba?

Todos estos pensamientos me acosaban todos los días durante los 7 meses en los que escondí mi embarazo. Pero uno de ellos resonaba más fuerte que todos: Tenía una pequeña persona viviendo en mí. Una vida. Dios me encomendó a ayudarlo a crear un bebé humano. Y nada de esto era su culpa.

Kristi durante su embarazo

Siempre he sido provida, pero no dejaba de darle vueltas a mi cabeza. ¿Era conveniente abortar y olvidarme de todo? Seguir con mi vida, graduarme y mudarme a Nueva York. Estaba tan cerca de lograrlo... No teníamos el dinero para criar un bebé- especialmente después de todos los acontecimientos que mencioné antes. Tenía que cuidar mi reputación.


Pero nunca fue una opción real para mí. ¿Podía escoger ganar el mundo entero a cambio de perder un alma? ¿Realmente mataría un bebé sólo porque ella no era parte del plan que yo tenía?

Recuerdo escribir un ensayo provida (como lo hacía cada año) cuando estaba de 20 semanas de embarazo. Recuerdo sus pequeños piecitos pateándome y su hipo mientras escribía. De pronto me detuve y me di cuenta que en ese punto de mi embarazo aún es legal terminar con su vida. Ni siquiera podía imaginármelo- sentir una vida preciosa tan activa dentro de mí y aún negar su legitimidad.

Mi plan era llegar a la graduación y luego contárselo a mi papá y a unos pocos más. Yo tenía una complexión tan pequeña que esconder el embarazo no era difícil. Sin embargo, la gente empezó a darse cuenta.

Tres semanas antes de mi graduación, mi pastor llamó a mi papá y yo sabía que él se había dado cuenta. Estaba aterrada. Recuerdo que él entró y empezó a decirme cuánto me amaba y lo orgulloso que estaba de mí. Entonces me preguntó si estaba embarazada y le conté lo que sucedió. De inmediato pidió una cita con el doctor y una junta con mi escuela y la iglesia.

Fueron muy corteses en mi escuela. El doctor dijo que todo se veía muy bien, a pesar de haber eludido todas las citas prenatales. Estaba esperando una niña.

Siguió la iglesia. El lugar en el que esperaba encontrar la mayor gracia y seguridad, pero en vez de eso recibí mucha confusión y rechazo. Los padres de mi agresor también iban a nuestra iglesia y ellos, mi agresor y los pastores, mi papá y yo, tuvimos una reunión para decidir qué haríamos. Él admitió lo que me hizo frente a todos. No hicieron nada. De hecho, trataron de presionarnos para que nos casáramos. Era claro que querían esconder todo para no perturbar la iglesia. Cuando yo no accedí, me pidieron que me fuera.

Después de esto, luché contra la depresión y la confusión espiritual. Perdí muchos amigos y ahora también la iglesia donde crecí. Sentía que yo no tenía perdón. Después de todo, me corrieron de la iglesia que fue mi hogar durante 9 años.

El 27 de Julio de 2018, nació Adeline Marie Kollar. Todo salió increíblemente bien. En el momento en el que la vi, todo el dolor previo de los 9 meses desapareció completamente. Realmente creo que, si no tuviera a Abby, no habría podido sanar de las agresiones. Ella era y es la luz y el propósito de mi vida.

Su padre no quería involucrarse y yo no me sentía segura cerca de él, así que me vino muy bien. Viví con mucha culpa durante un tiempo, ya que mi iglesia me había presionado diciéndome que Abby crecería sin su padre, pero le doy gracias a Dios por ser verdaderamente el Padre de Abby y jamás le hará falta un papá porque Dios es fiel.

 También tenía el apoyo de mi increíble papá. Él alentó el sueño de mi universidad y mi vida en Nueva York. Se mudó conmigo a la ciudad para poder cuidar a Adeline mientras yo estudiaba.

Ahora, soy estudiante de actuación de tiempo completo y una madre soltera joven, así como activista provida. He creado un ministerio personal para la defensa de la vida en todas las etapas - desde la concepción hasta la muerte natural. He ayudado en centros de embarazo, tengo una plataforma en redes sociales y me piden que hable en eventos públicos. Guío y atiendo a jovencitas y puedo ayudar en frentes más personales como el lidiar con asuntos como el abuso sexual, prevención de suicidio y embarazo de adolescentes. Mi historia es una de muchas.

Quiero señalar que la maternidad no mata los sueños y no se limita a cierta edad, siempre hay apoyo, aunque no venga de la familia o de los más cercanos. Hay centros, así como otras organizaciones y personas voluntarias que quieren hacer cualquier cosa para ayudar. No tiene que haber circunstancias perfectas. El aborto jamás es la mejor opción.

Bio: Kristi Kollar es una joven soltera, madre como resultado de una violación. Es estudiante universitaria de tiempo completo y oradora y activista provida. Ella aborda temas como el abuso sexual, el embarazo en adolescentes y la maternidad, prevención del suicidio y el empoderamiento de la mujer.

Sunday, December 8, 2019

Me obligaron a abortar para que mi padre continuara violándonos a mi hermana gemela y a mí



Por Frida Halliday

Escribo mi historia para ayudar a las personas a valorar la vida, sin excepción y para alentar a otras que están pasando situaciones difíciles. Sepan que hay personas que se preocupan por ellos y que Dios nunca los olvida.



Nací en 1961 y me crié en un vecindario en el oeste de San José, California. Era una de las dos gemelas en una familia de siete. En mi casa había alcoholismo e incesto. Mis padres eran miembros de la Orden de los Rosacruces y asistían a sus reuniones, pero mi padre se declaró ateo, mientras que nuestra madre nos llevó a la escuela dominical en una iglesia metodista desde que éramos muy pequeños. Tanto mi madre como mi padre eran alcohólicos violentos. Nos maltrataron a los niños de todas las formas en que un niño puede ser maltratado, física, sexual y emocionalmente.

Mi padre comenzó a abusar de mí cuando tenía cinco años, mientras mi gemela y yo dormíamos. Me despertaba aterrorizada sintiendo qué me hacía. Sin saber cómo responder, sólo fingía que todavía estaba durmiendo, y recuerdo haber rezado a Dios para que detuviera el dolor porque realmente me estaba lastimando. Durante toda mi infancia, nadie me explicó qué era la violación, y mi hermana y yo nunca hablamos de eso.


Para agravar las circunstancias, mi hermana gemela y yo fuimos objeto de experimentación en el Instituto de Investigación de Stanford dentro de un programa llamado MK-Ultra, realizando experimentos de control mental basados ​​en  el trauma y  patrocinados por la CIA. Ochenta grandes universidades e instituciones estuvieron involucradas en estos experimentos durante la Guerra Fría. Mi hermana y yo estuvimos encerradas en Stanford durante seis meses completos cada año durante los primeros siete años de nuestras vidas. El propósito del trauma y la tortura era romper nuestras mentes y ver si podían inducir la disociación y las múltiples personalidades. Luego, su intención era programar cada parte para hacer las cosas que querían que hicieras y fuimos víctimas de la trata sexual.

Debido a que estábamos traumatizadas en Stanford durante nuestros años de formación, nos disociamos y aprendimos a ignorar el abuso. Lo llaman "la mirada de mil yardas" y este fue nuestro mecanismo de supervivencia.

A los 9 años, mi hermana tuvo un ataque de nervios y fue ingresada en el Stanford Children's Hospital. Cada año, mi madre la llevaba allí pues siguió sufriendo ataques de nervios y resultó ser un lugar seguro para ella. La primera vez que regresó del hospital, le pregunté dónde había estado y ella dijo: "No es tan malo, no es tan malo como nuestro hospital de tortura". Y esa es la única vez que hablamos remotamente de nuestro abuso infantil.


La mayor parte del tiempo, pude evadirme de lo que estaba sucediendo, pero a la edad de 12 años, recuerdo haberme despertado escuchando a mi hermana gemela gritar y vi a mi padre encima de ella. Me tapé la cabeza con las mantas, me tapé las orejas, contuve el aliento y recuerdo que sentía que mi corazón explotaba en mi pecho.

Como resultado de que mi padre abusó sexualmente de mí, quedé embarazada de él en 1973. Tenía 12 años y Roe v. Wade acababa de convertirse en ley. Mi madre fue al pediatra para pedirle una derivación a una clínica de abortos, pero él se negó a darle una derivación por razones morales.

Años más tarde, fui a este pediatra para preguntarle sobre mi embarazo a los 12 años, y él me dijo que su negativa a derivarme para que me hicieran un aborto causó una separación entre mi madre y él. Me dio una copia de mi historial médico donde se detallaban todas mis lesiones infantiles y se disculpó por no haber informado nunca. Los médicos no estaban preparados en ese entonces para hacerlo. Me afectó tanto leer este archivo que lo quemé muy disgustada.

Sin embargo, mi madre rápidamente encontró un médico que la remitió a una clínica de abortos y cogió cita para mi aborto. Lo único que me dijeron es que tenía que ir al médico y que mi madre me llevaría allí para realizarme un procedimiento quirúrgico. No sabía que estaba embarazada en ese momento.

Al final resultó que la clínica de abortos estaba ubicada a un par de cuadras de nuestra casa. El día de mi aborto, mi madre y yo fuimos juntas en el coche. Una vez que llegamos al estacionamiento, mi madre me indicó que esperara dentro del coche mientras entraba a la clínica para ver si estaban listos. Debí haber entrado en pánico porque después de que ella se fue, me encerré dentro del auto. Cuando mi madre regresó unos minutos después, no le permití abrir la puerta. Cada vez que giraba la llave dentro del ojo de la cerradura presionaba el botón de cierre. Aunque estaba aterrorizada porque mi madre era muy abusiva me sobrepuse a ese miedo porque sabía que ella no estaba haciendo nada bueno. No perdió la calma porque había otras personas alrededor y no quería mostrar que no era una buena madre.

Regresó a la clínica de abortos y volvió unos minutos después con otras dos mujeres que intentaban distraerme mientras mi madre intentaba abrir la puerta del auto. Las contuve todo el tiempo que pude, pero mi madre finalmente logró desbloquear y abrir la puerta del asiento del conductor.

Fui escoltada rápidamente a la clínica de abortos por un pasillo hacia una sala quirúrgica donde me entregaron una bata quirúrgica y me ordenaron que me desnudara. Mi madre se quedó conmigo en la habitación, supongo, para asegurarse de que no intentara escapar.

Después de ponerme la bata quirúrgica, me subí a la mesa para esperar al médico. Nunca nadie me mencionó las palabras aborto o embarazo y no tenía idea de qué me harían. Mientras estaba sentada allí, noté lo que parecía ser una gran caja cuadrada de vidrio o plástico sobre el mostrador del fregadero. Era completamente transparente, así que podía ver el interior y recuerdo preguntarme qué era.

Un hombre que llevaba una bata blanca de laboratorio entró en la habitación. Supuse que era médico. Me indicó que me acostara boca arriba con las piernas dobladas por las rodillas y los pies separados. El doctor insertó algo dentro de mí, y luego se encendió una máquina. Recuerdo que sonaba como una aspiradora. Sentí terror al ver mi sangre y tejido salpicar dentro de esa gran caja de vidrio o plástico.

En mi mente de 12 años, al ver que esto era sangre y tejido saliendo de mí, aterrorizada, pensé que me estaban chupando todos mis órganos internos y estaba convencida de que estaban tratando de matarme. Me desmayé. Cuando volví en sí, el procedimiento había terminado y mi madre estaba sujetando una compresa a mi ropa interior.

Terminé de vestirme y luego mi madre me llevó a casa.

No sé cómo supe esto, pero desde ese día en adelante tuve la intuición de que tenía un bebé en mi vientre y que me lo habían quitado. No conocía ni entendía la parte logística, pero sabía que alguien me había quitado a mi bebé. Tal vez el Espíritu Santo me lo había dicho, pero a partir de entonces me lamenté por la pérdida de mi bebé.

Durante los siguientes dos años después de mi aborto, sufrí una depresión profunda. Mis notas en la escuela bajaron. Mi maestra de sexto grado no podía entender por qué no podía resolver mis problemas de matemáticas.

La primera vez que escuché la palabra "aborto" fue un par de años después. Llegué a casa y le pregunté a mi madre qué era un aborto y ella me dijo que es cuando una mujer no quiere tener a su bebé, por lo que le quitan el contenido del útero. Me sorprendió cuando dijo eso, porque pensé: "¿Cómo puede ser que alguien no quiera tener un bebé?".

Todavía no me había dado cuenta en ese momento que me habían practicado un aborto. No fue hasta años después que mis recuerdos escondidos volvieron a raíz  de una conversación con mi pediatra y la  visita a esa clínica de abortos cerca de la casa de mi infancia en Williams Rd en San José, California. Entré en el edificio y pregunté: "¿Es esta una clínica de aborto?". Y confirmaron estos recuerdos de 18 años atrás. Soy una persona que ama la verdad, incluso si es difícil y fue la confirmación de lo que me hicieron.

Estos trabajadores de la clínica de abortos no tenían idea de cómo habían permitido mi abuso sexual. Estoy segura de que mi madre les mintió y dijo que tenía novio o algo así, pero como mi hijo fue abortado y la evidencia de la violación fue destruida, mi padre pudo seguir abusando sexualmente de nosotras hasta que cumplimos 19 años y nos emancipamos.

Desde la edad de tres años, recuerdo haber pensado que de alguna manera había muerto he ido al Infierno y esta vida que estaba viviendo era en realidad el Infierno bíblico y estaba siendo castigada por algo. Cuando lo piensas, mi vida realmente era el infierno en la tierra. Entonces, a la edad de 30 años, comencé a reconocer que había una voz muy amable y amorosa dentro de mi corazón que me había hablado durante toda mi vida y no tenía forma de saber que éste era nuestro Salvador. Había estado yendo y viniendo a la iglesia a lo largo de los años, pero sentía que no era capaz conocer a Dios. Pero una vez que mi curación comenzó a los 30 años, finalmente supe de quién era esa voz y que Dios nunca me había abandonado.

Creo que mi bebé abortado es una niña. Ella vive en el cielo y me perdona, entiende que no elegí abortarla y que me lo impusieron. Creo que ella sabe que, si me hubieran dado la opción, habría elegido su vida En 2016, le escribí una carta, diciéndole que la amo y que me alegro de que esté en un lugar donde no sufre. Incluso ahora, al hablar de esto, me pongo a llorar.

El aborto nunca es la respuesta. Es un asesinato. Cuando eres una futura madre y eliges el aborto o se te impone, nunca vuelves a ser la misma. Nadie que pasa por un aborto queda igual que antes. Si una mujer no se inmuta y no siente remordimiento, entonces su conciencia está muerta.

Puedo decir estas cosas con toda naturalidad porque tuve dos abortos más cuando era adulta: a los 19 años cuando estaba embarazada de mi prometido e insistió en que abortara, y luego a los 21 años cuando me diagnosticaron un embarazo ectópico. El doctor dijo que debía abortar o moriría. Ni siquiera sé qué creer sobre eso, pero sí sé que a mi generación se le vendieron un montón de mentiras. Para empezar, nunca me sentí bien, tenía mucha depresión y pensamientos suicidas después de cada aborto. El aborto no es un error que se puede remediar sino una pérdida permanente de vidas.

Si alguien me hubiera explicado a la edad de 12 años exactamente qué era el aborto, sé que hubiera elegido tener el bebé, a pesar de que venía de una violación / incesto. El aborto terminó agregando más trauma a la vida de una niña de 12 años. Mi bebé podría haber sido el comienzo de mi curación, pero en cambio, el aborto me envió a una depresión más profunda y oscura. No puedes olvidarlo. ¿Cómo puedes olvidar a tu bebé?



BIO: Frida Halliday es madre postaborto por violación incestuosa, madre de una hija de 35 años y abuela de un nieto de 2 años. Ella vive en el estado de Washington y ahora es bloguera de Salvar el 1.

Monday, November 11, 2019

Hacia la abolición de los derechos paternos de los violadores.


Por Rebecca Kiessling
Llevo tiempo trabajando con legisladores de todo los EE. UU. en aras a garantizar la terminación de los derechos parentales de los violadores sobre los bebés concebidos en una violación. Nos basamos en el estándar de evidencia clara y convincente, pero necesitamos más ayuda para obtener patrocinadores para los  proyectos de ley en el 50% de los estados que actualmente requieren una condena por violación y en todo el mundo.

Imaginen por un momento que una mujer o niña es violada y queda embarazada y decide tener al bebé. De repente, tras el nacimiento, el violador reclama la custodia compartida o derechos de visita...

Esto, que puede resultar insólito, ocurre en USA donde cada año quedan embarazadas más de 30.000 mujeres tras una violación. Y, en el supuesto de que la madre decida darlo en adopción, tal vez tenga que pedir el permiso a su violador pata hacerlo. El vacío legal es lo que hace posible estás situaciones.

El grupo Salvar el 1 (Save the1) del que soy presidenta y fundadora siempre se ha puesto del lado de la madre violada y de su bebé rechazando la posibilidad de unos derechos paternos para el agresor-violador. En esta línea, he litigado con éxito en varios casos bajo la "Ley Federal y ley Michigan de Custodia de Hijos de Sobrevivientes de Violación" en Michigan y he ayudado en otros casos asesorando en todo el país. Además, he declarado como testigo cualificado ante comités legislativos en todo Estados Unidos e incluso he introducido esta legislación internacionalmente en países como Malta y Brasil. Tenemos varias entradas publicadas en nuestros blogs en inglés y español con historias reales de mujeres y niños afectados.

Todavía queda mucho trabajo por hacer o, más bien, diría que el trabajo no ha hecho más que empezar. En el estado de Carolina del Norte, sin ir más lejos, la versión actual de su ley reguladora se debe enmendar en varias de sus secciones para garantizar que el violador no pueda reclamar el derecho de custodia de ese niño menor concebido por violencia y sin consentimiento.
Llevé un caso en el que el violador debería haber sido condenado por conducta sexual criminal de primer grado por violar a una niña menor de 12 años, con un encarcelamiento mínimo obligatorio de 25 años a cadena perpetua. En cambio, sólo fue arrestado y condenado por intento de conducta sexual criminal y cumplió 6 meses en la cárcel del condado. Después de una segunda condena con un acuerdo de mero contacto sexual con una menor de edad, pasó sólo cuatro años tras las rejas, y luego se le otorgó tiempo de crianza y custodia legal conjunta. La Ley de custodia de menores de sobrevivientes de violación de Michigan que acaba de aprobarse un año antes es lo que finalmente protegió a mi cliente y a su hijo y tuve el honor de representarla pro bono.

El estado de Minnesota es actualmente el único estado sin ninguna disposición, pero estamos trabajando en una legislación que, realmente, proteja a las madres y a sus hijos de los derechos paternos del violador en USA y en cualquier otro país del mundo en que los violadores tengan algún derecho sobre el bebé concebido en violación.

Y si alguna vez escucha a alguien sugerir que yo o algún miembro de Save The 1 promueve la violación, sepa que no están diciendo la verdad y cuéntenles nuestra lucha para proteger a las víctimas de violación y a sus hijos.


¡Comuníquese conmigo si está interesado en trabajar en esta legislación para proteger a las madres sobrevivientes de violación y sus hijos! www.rebeccakiessling.com

Saturday, November 9, 2019

Un Día Del Padre, Sin Padre



Por Nick D'Angelo

Para mí, y lamentablemente para un número cada vez mayor de personas, el Día del Padre es difícil de celebrar. Mi historia es bastante curiosa ya que fui concebido en una violación en una cita y mi madre biológica me crió con amor.

Nick y su madre

Mi padre biológico no sabe de mi existencia, pero sí sé que estaba casado en el momento de la violación. La rareza de no tener un padre se desvaneció cuando entré en la pubertad y entendí mi unidad familiar única. Sin embargo, no entendería exactamente cuán único era hasta los 18 años, cuando mi madre me contó la verdad sobre su abuso. A pesar de lo extraño, nunca me sentí abrumado por el dolor en el Día del Padre porque sabía que mi madre me amaba y Dios me veía como algo valioso.

Mi mamá hizo un trabajo increíble criándome. Desinteresadamente, realizó el trabajo de ambos padres lo mejor que pudo. Era protectora, limitaba la influencia negativa del entorno y me proporcionaba modelos masculinos positivos. Ella era desinteresada, orientando su vida a cuidarme mientras trabajaba a tiempo completo. Ella me cuidaba, me enseñó a tratar a las mujeres con respeto y a convertirse en alguien que pudiera amar bien a su cónyuge.

Aunque no puedo imaginar a Dios como un padre, espero con ansias el día en que llegue a ser uno de ellos. Es una tarea para la que me siento especialmente destinado. Además, no puedo creer que el propósito de mi vida sea lo suficientemente superficial como para incluir la suerte. Siento un yugo de responsabilidad por este gran regalo de vida que me han otorgado, un regalo que a millones de personas les han robado. Debo usar mi voz para promover la paz, la justicia, la comprensión y la fe.


Si pudiera decirle algo a mi padre sería: "Te perdono".   Aunque he escuchado a muchas personas decirme que "debo" odiarlo o incluso contarle a su familia su pasado y arruinar sus vidas, pero no lo haré. Mírelo de esa manera. Como provida sin excepciones, debo tratar a las personas concebidas en violación con el mismo respeto que a sus padres, que tienen el mismo valor inherente.

Hago una distinción exhaustiva entre encontrar tales acciones violentas totalmente aborrecibles y tomar la justicia por mis propias manos. No me corresponde a mí vengarme; ése es el trabajo del gobierno en la Tierra y el trabajo de Dios después de eso. Todo lo que puedo hacer es rezar por mi padre, buscando la bondad e influencia de Dios en su vida.



Como un ejemplo convincente de Jesús, mi madre me ha enseñado a experimentar y extender el perdón de Dios, no a sentir una ira amarga. El llamado de Dios a mi vida es demasiado valioso para perder el tiempo odiando a mi padre en el Día del Padre.

Me llamo Nicholas Charles D'Angelo  y mi madre eligió la vida para mí tras ser violada.