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Sunday, February 4, 2018

Mi madre fue concebida en una violación y mi padre en un incesto, por Van Atkins



No hay duda de que nuestro Divino Salvador sabe perfectamente qué sucedió, está sucediendo y sucederá en nuestras vidas. Pero para nosotros, las razones por las que nuestra vida ha transcurrido de la manera concreta en que lo ha hecho sólo comienza a tomar sentido cuando nos permitimos mirar hacia atrás y ver cómo Nuestro Señor caminaba con nosotros en todo momento.

Van Atkins y su esposa Maureen

Recientemente, durante el 50 aniversario del precioso sacramento matrimonial entre mi amada Maureen y yo tuve la gran oportunidad de reflexionar sobre mi paso por este mundo. Cada día veo con más claridad cómo, incluso el mismo momento de mi concepción, fue tan inoportuno que sólo pudo haber sido parte de la misteriosa voluntad de Dios y la divina providencia.

Mi padre fue el resultado de un incesto y mi madre fruto de una violación. El hecho de que ambos ocurrieran en la primera parte del siglo pasado, cuando tales situaciones eran "tratadas" a través del encubrimiento o manteniéndolas en secreto, en lugar de la ahora omnipresente solución del aborto, fue ciertamente una bendición providencial disfrazada.

A lo largo de mis más de 7 décadas, me he maravillado de las numerosas bendiciones que Dios me ha otorgado, pero también he sido muy consciente de que casi todas las personas creen que en las circunstancias de la concepción de mis progenitores se puede asesinar en el vientre de su madre antes de nacer. Así que con el caso doble que hay en mi familia, alabado sea el Señor, aquí estoy y también aquí están 4 hijos, 7 nietos; una hermana; 7 sobrinas y sobrinos; y 6 sobrinas y sobrinos nietos, los cuales son, sin duda, intensamente pro vida y trabajan para el bien del Cuerpo de Cristo. Estoy agradecido de que Dios me haya amado tanto y de que tuviese un lugar para mí en su plan de salvación. Pero también es una gran lección de humildad acompañada por la pregunta: "¿Por qué yo?". Es difícil aceptar que fui elegido para nacer cuando tantas otras decenas de millones de personas fueron descartadas.

Sin embargo, como sé que sin lugar a dudas existo gracias a la Voluntad de Dios, he solucionado con paz mi conflicto interno de culpabilidad. Y esa resolución me ha dado el valor de comprometerme y ser considerado en todas partes (lugar de trabajo, vecindario, amigos, familia extensa, parroquia) como 100% pro-vida, sin excepciones.

La filosofía de "Salvemos el 1" echó raíces profundas en mi viaje espiritual. Hay personas que viven gracias a que compartimos con sus padres confundidos y asustados, la belleza y la santidad de cada niño concebido.

Nunca he podido comprender como aquellos con autoridad piensan que pueden jugar el papel de Dios con las vidas de sus preciosos hijos. Lo que anuncian como un "bien" maravilloso para la sociedad parece ser tan claramente un estruendo de muerte para la sociedad. Y luego está ese eslogan casi universal: "excepto en los casos de incesto y violación, o peligro de la salud de la madre" que es usado sin pensar especialmente por aquellos que pretenden ser pro-vida, pero en realidad dicen: "yo elijo qué vida es más importante".

Cada vez que oigo esa frase, me siento mal: "¿Y yo qué?  ¿Cómo llegué a sobrevivir?".

¿Cómo lidiaron mamá y papá con las circunstancias de sus nacimientos? Papá sabía que había nacido en un área rural llamada Gopher Valley. Entonces, cuando él necesitó un certificado de nacimiento para ir con el ejército a Panamá a fines de la década de 1930, no se sorprendió de que el registro local no tuviera el suyo. Pudo obtener algunas declaraciones de nacimiento notariadas del médico y familiares, y no pensó más al respecto.

Pero luego, más adelante en su vida de civil, consiguió un trabajo en Marruecos y surgió la necesidad de un acta de nacimiento para sacar su pasaporte Americano. A través de ese proceso, los viejos rumores familiares que él siempre había ignorado de que algún "granjero" había estado involucrado en su nacimiento, comenzaron a resurgir. Papá era un hombre que vivía en el presente y miraba hacia el futuro. Pero las dudas sobre su origen lo hicieron más introspectivo y reflexivo.

El padre de Van Atkins


Él no era católico. Pero a partir de entonces, se interesó realmente en las perspectivas católicas (¡Cuidado de interrumpirlo mientras miraba su programa favorito, del Obispo Fulton Sheen!) Y llegó al punto de defender los dogmas católicos, incluso sobre temas de la vida, mejor que la mayoría de los católicos bautizados. Y, efectivamente, en su lecho de muerte, solicitó el bautismo y fue recibido en la Iglesia Católica, donde sintió que había encontrado a su verdadero Padre.

Después de que falleció, las pruebas de ADN realizadas por mí, en relación con mi afición a la genealogía, probaron los rumores, y el “granjero” resultó ser su tío abuelo materno, en cuya casa había nacido.

La revelación sobre el nacimiento de mamá fue más bien una sorpresa repentina. El mudarnos a Marruecos significaba que también ella necesitaba un pasaporte. Eso hizo que su madre le dijera, por primera vez, que ella no era la hija natural de sus padres. De hecho, ella nunca había sido formalmente adoptada.

Sus padres habían perdido un bebé y estaban visitando Dakota del Norte. Oyeron hablar de una niña que había sido abandonada en el hospital católico local. Un agricultor local había traído a su hija embarazada de 13 años que había sido violada por un trabajador a ese hospital para pedir ayuda a las monjas ya que no existían instalaciones en el condado para manejar tales circunstancias.

Las monjas la acogieron y fue un nacimiento muy prematuro, una sentencia de muerte casi segura en aquellos días. Como la bebita se estaba muriendo, las monjas la bautizaron como católica. (Hasta hoy sigue siendo la única católica en el linaje de su madre biológica). Pero sobrevivió milagrosamente (¡el plan de Dios volvió a funcionar!)  Y finalmente los padres de mamá decidieron llevarse a la bebé cuando regresaran a Oregón.

Después de que mamá se enteró de las circunstancias de su nacimiento, se esforzó por localizar a su madre biológica. Estaba enormemente agradecida y maravillada de que una niña tan joven fuera tan valiente para dar a luz. Especialmente cuando el mundo, en los últimos años de mi madre, comenzó a ver tal valentía como una tontería, y a los bebés concebidos en estas circunstancias como "tragedias".

La madre de Van Atkins

Mamá comenzó a reconocer y aceptar el plan de Dios en su vida. Su vida tan longeva (vivió hasta los 96), sólo podía ser parte del plan que Dios tenía para ella. Cuando mamá murió, ella había pasado por 3 matrimonios, 2 divorcios y mucho dolor físico, pero murió en comunión con la Iglesia, recibiendo todos los sacramentos, y reverenciada como un pilar de su parroquia.

Incluso la vida de la madre biológica de mi madre se vio claramente afectada por el hecho de ser violada y elegir tener a su hija a una edad tan temprana.  La violación la hizo incapaz de tener otro hijo y se convirtió en la mentora y consejera favorita de todos en la familia lejana de su hermano. Cuando la familia descubrió que la hija de su amada tía había sido encontrada, hubo un derramamiento increíble de alegría y amor por parte de ellos.

Y, difícil de creer, pero todavía hay otro aspecto notable en la historia de nuestra familia: a la madre de mi esposa Maureen le diagnosticaron cáncer terminal, pero se negó a recibir tratamiento para poder dar a luz a Maureen, a expensas de su propia vida. El gran sacrificio de su madre ha estado presente durante toda su vida y fortaleció su fe católica en todo momento. Ha sido parte integral de su conciencia y crecimiento espiritual y ha desempeñado el papel principal de líder en la fe de nuestra familia.

Mientras humildemente miro hacia atrás en la vida que Dios me ha dado hasta ahora, diariamente le agradezco que mi familia desempeñara un papel en su plan. Me rompe el corazón cuando aquellos que desprecian despreocupadamente la santidad de la vida comienzan sus argumentos delirantes y autocomplacientes de "mi cuerpo" - que es realmente "mi evasión de las consecuencias de mis actos". ¡Mal! El plan de Dios para poblar su reino con almas preciosas que él saca de su amor perfecto no tiene excepciones.

Cuando nuestro egoísmo y falta de confianza nos lleva a tomar una pequeña vida que es de Dios, es una tragedia mucho más grande que la terrible pérdida de esa vida. Es una completa negación del amor de Dios y del papel absolutamente necesario de ese niño en el plan de Dios para la felicidad de todos nosotros.
Van Atkins y buena parte de su familia

Comencé mi pasatiempo de genealogía y creé nuestro árbol genealógico para que mi familia inmediata y mi familia lejana y todos los que vienen después de nosotros siempre sepamos y podamos reflexionar sobre el heroísmo de muchos de nuestros antepasados, pero más especialmente de mamá y papá, abuela y abuelo, y bisabuela. Estas queridas almas creían que toda vida era preciosa y valiosa, sin importar cómo llegó a ser o lo que cueste, y se sacrificaron voluntariamente para que pudiéramos disfrutar el regalo de la vida de Dios.

Les pido que nunca sean olvidados porque, sin su amor desinteresado, no estaríamos aquí, y sinceramente creo que el mundo sería un lugar incompleto. Nuestras vidas serán mucho más de Dios si también podemos tener, como ellos lo hicieron, al menos un momento de anteponer los demás a nosotros. ¡Gracias a ellos!


Biografía: Van ha estado casado 50 años con su amada Maureen. Es padre de 4 hijos y abuelo de 7 nietos. Él y Maureen actualmente sirven como coordinadores de RICA en su parroquia. Además, poseen un próspero programa de coaching de salud especializado en áreas de mejora de la salud: peso, nutrición, suplementos, dieta, seguridad y desintoxicación del hogar, estrés, ejercicio y sueño.

Saturday, January 13, 2018

Fue objeto de maltrato y abusos sexuales desde el día de su boda y concibió un hijo tras la violación de su propio marido, por Grace Macaskill


La radiante felicidad de la novia, Charlotte Walford, parecía completa cuando su esposo le ponía un anillo en el dedo y juraba que la amaría para siempre.

Charlotte y su marido maltratador

Pero a las pocas horas de la ceremonia, emergió la verdadera naturaleza de Spencer Walford.

En la celebración de la boda, él la acusó de estar borracha. La sacó del pub arrastrándola por el pelo y le pegó una paliza.

Fue el comienzo de una aterradora etapa de abuso.

Charlotte se había casado con un monstruo violento y controlador que la golpearía y la violaría incluso mientras dormía. Al final, fue condenado a 14 años de cárcel por agredir sexualmente a Charlotte y golpearla hasta dejarla llena de moratones.

Ahora sufre Síndrome de estrés postraumático, pero ha encontrado el amor otra vez y ha aprendido a detectar hombres abusivos.

Tras su experiencia, ella pide que las muchachas adolescentes reciban clases similares en la escuela para evitar relaciones destructivas.

Charlotte, quien había luchado contra el cáncer antes de conocer a Walford, declara: "Incluso hoy día hay un estigma en torno a las mujeres que denuncian a sus maridos. No quisiera que nadie pase por el infierno por el que he pasado yo. Las mujeres son retratadas como objetos sexuales a través de videos musicales y la pornografía. Necesitamos enseñar a los jóvenes la diferencia entre las relaciones saludables y no saludables. El hombre con el que elegí casarme me llevó al abismo, pero quiero que otras chicas sepan que hay ayuda y que no están solas".

Charlotte es una de las cientos de mujeres que forman parte del Programa Freedom que tiene como objetivo lograr que las víctimas de violencia doméstica identifiquen los patrones de comportamiento de los abusadores.

El curso fue creado por la ex oficial a cargo de Libertad Condicional, Pat Craven.  Ella pidió a hombres violentos, incluso a violadores y asesinos, que escribieran una carta a mujeres para advertirles sobre los comportamientos que deben tener en cuenta con un nuevo novio.

Posteriormente, incluyó la información en el curso.  Lo usa la policía, el sistema de Justicia Penal, los servicios sociales y los refugios para mujeres en todo el Reino Unido.

Los tipos específicos de abusadores han sido etiquetados como: el Manipulador, que usa estrategias psicológicas, y el Persuasor, que usa amenazas y coerción. El Carcelero aísla a sus parejas de sus familiares y amigos, el Bully grita e intimida.

El curso, con el eslogan “El conocimiento es poder”, también ayuda a las mujeres a detectar las características de los hombres buenos, aquellos que les darán apoyo y aliento. Walford aisló a Charlotte de su familia y amigos al obligarla a mudarse de casa tres veces en su matrimonio que duró cuatro años.

La única pausa que tuvo en su terrorífico régimen fue cuando quedó embarazada de su hijo Douglass.
Fue concebido durante una violación, dice ella.  A las dos semanas del nacimiento, Walford comenzó a ponerse furioso y a golpear a Charlotte por la más mínima cosa: "Desde una marca en la pared a juguetes que quedaban en el jardín. Ni siquiera estaba segura cuando estábamos durmiendo. Me despertaba golpeándome o me lo encontraba encima de mí teniendo sexo".


La primera vez, la arrastró del dormitorio a la habitación de enfrente y luego dijo que se había desmayado y no sabía qué había pasado.

"Sentí que no había escapatoria. Incluso cuando estaba durmiendo. Me aterrorizaba hacer algo que lo enojara. Él hacía una marca en una pared o dejaba un centavo tirado en algún lado para ver si yo lo limpiaba. Si no lo hacía, me abofeteaba o me golpeaba".

Charlotte cree que habría podido escapar de ese matrimonio destructivo antes si hubiera sido instruida sobre qué buscar en una relación sana.  "Hubiera advertido los primeros  signos y habría sabido que era malo que él me aislara de todos, me manipulara y redujera mi autoestima".

Ahora está criando a Douglass y a su otro hijo Alfie, de nueve años, de una relación anterior, "enseñándoles que es un error ser irrespetuoso o levantar la mano a cualquier persona, hombre o mujer".

Ella ha explicado  que el Programa Freedom la ayudó a identificar las cualidades de una pareja ideal cuando conoció a su nuevo novio Jamie, con quien ha estado saliendo durante un año.

Es comprensible que fuera cautelosa cuando conoció a Jamie: "Me hizo sentir especial y segura, y ‘segura’ es como se supone que te tienes que sentir con la persona adecuada".  Muy distinto de las vivencias en el día de su  boda con Waldorf en 2012. Y es que, después de un romance relámpago, se casaron por el civil.

Luego vino el impactante incidente cuando estaban con dos amigos y un vecino en un pub y Walford se puso como loco y la sacó del bar por el pelo.


"Pensé que había sido encantador hasta entonces y, de repente, me estaba gritando en la cara que no podríamos consumar nuestro matrimonio porque yo estaba borracha. Pero no era cierto. Nuestros invitados lo vieron abofetearme y no podían creerlo. El dueño del pub le prohibió regresar, pero a él no pareció importarle".

Charlotte contó que sus amigos y familiares estaban al tanto del abuso y algunos trataron de intervenir, pero muchos no la apoyaron. Una vez Walford le puso un ojo morado y les dijo a las enfermeras del hospital que había sido golpeada en una discoteca.

Ella tenía miedo de decir la verdad, temiendo su reacción violenta. Y temía que, si lo denunciaba a la policía, los servicios sociales se llevarían a sus hijos.

A sus amigos y padres no les gustaba Walford pero ella estaba más enamorada de la idea de casarse y tener una familia que de Spencer.

La agredió en público, le mordió la oreja en un pub y la empujaba por las escaleras de su casa, contusionando sus costillas.

"Las violaciones y las agresiones sexuales fueron las peores", dijo Charlotte, al borde de las lágrimas.
"El hecho de que mi hijo Douglass fuera concebido en violación me enfermaba y no quería apegarme a él. Pero ahora lo amo y él me dio la fuerza para seguir adelante a pesar de todo ".

Cuatro veces, durante los ataques de Walford, los amigos de Charlotte llamaron a la policía, pero ella estaba demasiado asustada para presentar cargos. El punto de inflexión llegó en julio de 2015.

"Estaba colgando la ropa recién lavada cuando noté que los brazos de mi chaqueta habían sido cortados.  Él dijo que los uso para limpiarse el trasero porque no había papel higiénico. Después de todo lo que había soportado, fue la cosa que me hizo reaccionar ".

En diciembre de 2015, en el tribunal de Northampton, Walford se declaró culpable de dos cargos de violación, dos ataques comunes y un asalto con resultado de daños corporales. Fue condenado a 14 años, nueve en prisión y un período de licencia extendida de cinco años. Charlotte afirma que el Programa Freedom la ayudó a reconstruir su vida: "No podemos dar por supuesto que las mujeres jóvenes saben qué es correcto en una relación. Necesitan que las ayudemos a detectar el perfil de un posible abusador. Podría salvar a muchas de mis sufrimientos".


Texto traducido de Daily Mirror

Friday, August 18, 2017

Mi hijo me salvó la vida


Hola, soy Viviana Victoria, de Argentina y quiero compartir con ustedes mi testimonio de vida.

 A los 12 años empecé a sufrir abusos sexuales por parte de un amigo de la familia que vivía en nuestra casa y que era 11 años mayor que yo.


 Soporté esta situación nada menos que 2 años. Con el paso del tiempo y a medida que me hacía mayor, cada abuso suponía una  gran confusión dentro de mí. Quería escapar pero tenía miedo. Consideraba que ya había perdido mi niñez. Que ésta ya era algo  del pasado. Y ansiaba encontrar algún día  mi primer  novio. Pero eso pasó al olvido. Sentía asco hacia él  pero a la vez apego. Ya no resistía las últimas veces que me violaba. 

Hasta que,  a los 14 años, quedé embarazada y el hijo que di a luz vino a quitarme esos deseos de suicidarme que tenía y toda mi infelicidad. Me salvó la vida y me dio esperanza a pesar de la manera en la que llegó a este mundo.

 Cuando mi madre se enteró se llenó la boca culpándome. Me obligó a casarme con el padre de mi hijo  y a callar todo lo que había estado ocurriendo mientras me decía: "Si tu padre se entera, lo mata y pasa el resto de sus días en la cárcel. ¿Eso quieres tú?".

Me casé y tuve un segundo hijo con él. Él me hizo conocer todas sus fantasías... Pero nunca logró conmigo los famosos tríos y demás que sí consiguió con otras chicas del barrio.

Estos dos hijos míos fueron y son muy amados. Uno tiene 29 años  y el otro 27 años. Los amo. Fueron criados por mis papás más que por mí y con mucho amor.

 Me fui de casa cuando me separé porque mi mamá no dejaba de presionarme para que volviera con él y me junté rápidamente con el primero que me pasó por delante  y me quitaron a mis nenes porque yo aún  era menor de edad  y el hombre con el que me junté no era el padre. Todo gracias a la persecución de mi mamá. Aún  con todo, yo nunca la odié y es y será un amor en mi vida. Yo siempre la obedecí. Soy hija  adoptada y de bebé nunca fui aceptada por mi mamá que ya tenía una hija con mi papá.

En mi vida he tenido 7 hijos más, un total de 9 y amo a todos por igual, me dan los mismos quebraderos de cabeza sin afectarme la manera en que los concebí.

Yo creo que traer hijos al mundo debe ser consecuencia del amor pero, cuando no es así, el vínculo con tus hijos es el mismo. Yo nunca tuve un hijo fruto de un hombre amado. Así que los amo más que  sus padres. Porque ellos fueron abandonados por los dos hombres. Mis hijos son iguales todos para mí .

Me costó amar a un hombre y cuando lo hice...él no me correspondió ... Pero el amor a mis hijos está allí  y más ahora que ya soy abuela  porque mi hija de 23 años ya me ha dado una nietita.


 Acabaré contando que no todo es color de rosa. A mí hijo mayor, el que fue fruto de la violación de su padre, le costó mucho asimilar la verdad sobre su concepción. Él no es capaz de entender por mucho que se lo repita que él me salvó la vida a mí.  No entiende que fuera dadora de vida sin existir amor...



Yo soy Cristiana Evangélica y oro mucho por mis hijos. Les pido a ustedes que hagan lo mismo por ellos".

BIO: Viviana Victoria, madre argentina. Escribió este breve testimonio de vida para Salvar El 1 y poder así ayudar a muchas mujeres que pasen por una situación parecida.

Tuesday, August 1, 2017

Para mí fue más duro lidiar con el aborto que con la violación


Un oscuro día de diciembre de 1997, Mary (no es su verdadero nombre) voló a Inglaterra con una trabajadora social y su madre adoptiva.

Mary (nombre ficticio) y la periodista que la entrevistó

A sus 13 años, sentía náuseas cuando encendió su reproductor de CD y trató de dormir. Y empezó a sonar una canción que se quedó grabada en sus tímpanos y que la recordaría el resto de su vida.

Casi 16 años más tarde, Mary recordó el momento vivamente en su estancia en un hotel de Dublín tarareando las palabras de la canción en un susurro conmovedor.
-’Yo me voy en un avión a reacción..., no sé cuándo regresaré’. Nunca olvidará esas líneas, pero una parte de ella nunca volvió después de eso. No sabía que al día siguiente su vida iba a cambiar para siempre.

Hoy, Mary es madre de dos hijos y tiene 29 años, pero hace 16 años fue la viajera adolescente de la controvertida ‘C Case’, que fue llevada por la Junta de Salud al Reino Unido para abortar después de ser brutalmente violada.
Fue autorizado por el Tribunal Superior en virtud de la sentencia anterior del caso ‘X-Case’ ya que el tribunal dictaminó que era posible que Mary se suicidara.

El aborto provocó una espiral de depresión y caos en su vida.


Pero hoy ha cambiado su vida y ella es una mujer joven, brillante y hermosa de pelo negro reluciente y muy elegante que vive en con su novio y sus dos hijos.

Mientras toma un cappuccino y cuenta lo feliz que es ahora en su vida, visualiza en su móvil   las fotos de su niño y niña y su rostro se ilumina. Navidad, cumpleaños, reuniones familiares... Pero siempre en el fondo de su mente echa de menos a  alguien.

Ahora Mary está esperando respuestas del Estado. Ella ha contratado un equipo legal y  espera acceder a sus expedientes médicos.

En los días posteriores a la violación, unos trabajadores sociales fueron a la casa de Mary en el norte de Dublín y se la llevaron. Creía que volvería a estar en casa en 24 horas pero fue llevada a Mullingar y la dejaron al cuidado de una familia de acogida. Lentamente, los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. En poco tiempo, se dio cuenta de que nadie volvía  a llevarla a casa.

Por aquel entonces, ella empezó a padecer  fuertes dolores y vómitos frecuentes. No tenía ni idea de lo que le pasaba hasta que un día su madre adoptiva la llevó al médico de cabecera local donde se hicieron una prueba de embarazo.

A la mañana siguiente, le dijeron que estaba embarazada. “Estaba desconcertada. Le dije: '¿Qué es estar embarazada?'", Recuerda. "Ellos dijeron: “Tendrás un bebé”. "No entendí cómo podría ser. Unas semanas más tarde, vinieron y me llevaron en un avión a Londres.

"Al día siguiente, me llevaron a un gran  edificio. Todo lo que recuerdo es que yacía en una camilla gritando  de dolor”.

"Ellos me dieron una inyección, y cuando desperté, el dolor había desaparecido y finalmente me dijeron que el bebé estaba muerto".

En los días previos al aborto, sus padres habían emprendido una acción legal contra el Estado en un intento por evitar que se llevaran a su hija a Inglaterra. Un psiquiatra de la Eastern Health Board insistió en que Mary se suicidaría si no abortaba. La pareja, sin embargo, fracasó en su acción y el aborto se realizó.

Hoy, Mary ha empezado sus propias investigaciones legales para averiguar por qué el aborto la dejó tan dañada.

"Yo no había recibido instrucción  sobre  estas cosas. Tenía 13 años y era la mayor de 12 hermanos. Apenas iba a la escuela porque tenía que estar en casa para cuidar a los niños, cocinar y limpiar.

"En la cultura actual, el suicidio y el aborto están completamente asumidos pero en aquel momento ni siquiera se hablaba de ellos”.

"Cuando me llevaron yo era una persona muy tímida. La mayor parte del tiempo, estaba totalmente drogada en una habitación
 .
"Recuerdo que venían con una bandeja de plata y una jeringa y me inyectaban Largactil. También me la ofrecían en un líquido pegajoso color marrón o en forma de tableta. Yo decía que no a ambos.

"Entonces cuatro o cinco empleados entraron, me sostuvieron y me pusieron una inyección en la nalga. Eso fue horrible porque me trajo recuerdos de la violación. Al final,  terminé tomando las tabletas porque no quería que nadie más me sujetara así”.

“Aún sueño con la pequeña niña con cabello rubio corriendo alrededor del campo y pidiéndome que juegue con ella. Ella es mi hija abortada. La llamé Shannon y conseguí su certificado de muerte. Fue mi manera de demostrar que existió”.


Al cumplir 18 años, en 2002, Mary empaquetó sus cosas en su hogar de acogida temporal y lo abandonó para ser libre. Llamó a un taxi y ese fue el inicio de su largo camino  de sanación.

“Mi historia, ‘La chica del Caso-C’, es mencionada una y otra vez en la radio y la TV todo el tiempo como si yo fuera un reclamo para el aborto. La niña del anterior ‘Caso-X’ nunca  llegó a abortar así que, al final, no sabemos cómo éste le hubiese afectado, pero para mí, fue mucho más duro lidiar con el aborto que con la violación”.

“En realidad te golpea verdaderamente una vez que eres madre. Nunca olvidas a tu bebé perdido y se encuentra en tu mente cada día. Cualquier mujer que haya tenido un aborto y luego sea madre lo entenderá.

“No deseaba convertirme en madre a los 13 años pero me doy cuenta ahora de que el bebé no merecía morir. Me hubiera encantado darla en adopción a alguien que verdaderamente deseara tener hijos y pudiera criarla. Ella sería una adolescente ahora y tendría amigos. Incluso aunque no fuera a mí a quien llamara ‘mami’”.


Sunday, June 25, 2017

Jamas podría estar enojada con la mujer que me dio la vida tras ser violada

Tengo 18 años, soy de Entre Ríos, Argentina y dueña de un negocio de tatuajes que regento con un amigo y cocinera en el orfanato donde yo me crié y quiero contar mi historia.

A mi madre la violaron cuando tenía 11 años. Hace unos meses pude conocerla y, ciertamente, es una muy buena mujer. 

Ella fue valiente, dio a luz y  me dejó en un orfanato donde , aunque era humilde, ella sabía que me iban a cuidar. 

Pasó el tiempo y ella tenia miedo a encontrarse conmigo porque creía que yo iba a estar enojada con ella por haberme dejado en un orfanato. Pero, en realidad, es todo lo contrario. Estoy muy feliz de que me dejara ahí porque me crié con mi familia del hogar y ésta fue mi familia.  Recuerdo como las cocineras  nos seguían con el cucharón para pegarnos por portarnos mal, pero nos tenían mucho cariño. 



 Fue muy impactante cuando la conocí  porque soy muy parecida a ella. Le dije que  jamas podría estar enojada con la mujer que me dio la vida tras ser violada  y aún menos sabiendo que, al no poder cuidarme, me procuró la atención que me hiciera falta en un orfanato donde me cuidaron.  

Yo, ahora, he  adoptado a dos hermanitas hermosas y ellas  quieren mucho a su abuela y a su abuelo porque mi madre se casó. También he descubierto que tengo hermanos biológicos además, por supuesto, de mis hermanos del orfanato  y son excelentes personas.

Adriana es la segunda chica empezando por la derecha.

Si hay alguna mujer que ha sido violada y que espera un hijo fruto de ese acto y que está leyendo mi historia, le diría que  al tener a ese hijo va a darse cuenta que todo lo malo pasa por algo y que un hijo es lo mas hermoso del mundo y jamas se van a arrepentir por no matarlo. Él es su hijo, da igual cómo llegara, y es el unico que las va a amar por la simple razon de que es su mamá.  A las personas que son fruto de una  violación les diría  que, obviamente; ellos no tienen la culpa de cómo fueron concebidos y que su vida no vale ni más ni menos que otras. Valen los mismo porque todos somos humanos y tenemos derecho a vivir nuestras vidas.

Adriana Shinki, Argentina.

Adriana es colaboradora de Salvar El 1. Escribió este breve testimonio para poder ser compartido y ayudar a mujeres que se encuentren en una situación semejante.

Saturday, April 22, 2017

Me vendieron a cientos de hombres para realizar servicios sexuales y me quedé embarazada.

Por Darlene Pawlik

Estuve atrapada en la industria del tráfico sexual desde los 14 a los 17 años. El tráfico de blancas no es como cualquier industria regulada. Es anarquía absoluta. No hay reglas.


Me concibieron en una violación brutal y me enteré de ello cuando era muy pequeña. El conocimiento de este hecho y el abuso sexual infantil del que fui víctima por parte de mi propio padre y, más tarde, por un tío materno me hicieron sentir que no valía nada y  era una niña muy vulnerable.

 Tenía 12 años cuando mi madre se divorció por segunda  vez. Desde los trece años, había estado metida en drogas y alcohol, vagando por el vecindario y saliendo con un fisicoculturista que conducía un Cadillac negro. Me cortejó y fue muy paciente mientras me manipulaba para meterme en su cama.

Yo me sometía a ese tráfico sexual por miedo, no porque me encerraran o amenazaran. No tenía esperanzas de que las autoridades me ayudasen. Un apartamento en el que me alojé fue alquilado al candidato a sheriff de esa pequeña ciudad. Algunos de mis clientes eran hombres de negocios, un concejal de la ciudad, profesionales, así como amantes de la violencia y mal.

Él me vendió por primera vez el día que cumplí 14 años. Me paré en tres pulgadas de lodo congelado, con los tenis llenos de agua helada, tiritando delante de una farmacia local al final de la calle donde vivíamos esperando a que me recogiera. El comprador estaba encantado de saber que yo era tan joven, inexperta y miedosa.

El proxeneta me vendió por sexo cientos de veces. Luego me vendió a otro hombre que, a su vez, me vendió por sexo también. Era un círculo vicioso de abusos, violación en grupo, intento de suicidio, insomnio, acurrucarme en puertas y escalinatas de iglesias, drogas, alcohol, arrestos y huir de nuevo.



 A los diecisiete años, me vendieron a un hombre como una "mascota". Pensé que estaría más segura, al menos tendría que servirle solo a él. Me vestía bien y me llevaba a cenas agradables. Obtuve un trabajo y finalmente sentí un poco de estabilidad, era casi normal.

Me había dicho que si me embarazada tendría que abortar. Me asustó, pero no sentí que tuviera elección.

Después de cuatro meses, quedé embarazada. Mientras golpeaba su puño en el brazo de madera del sofá, me gritó: "¡No quiero vida!". Era aterrador - su voz se disparó a través de mí. El hombre era un jefe del crimen organizado. Dijo que me haría un aborto o me mataría y yo sabía que esto era cierto. Uno de sus agentes había sido mi traficante y me había golpeado y violado en numerosas ocasiones. Concerté la cita para abortar en su presencia.

Esa noche alcé las manos al cielo mientras lloraba y rezaba: “¡Dios, si eres real, por favor ayúdame!". De alguna manera, me quedé dormida y soñé con un aborto con todo detalle  desde la perspectiva del interior de la matriz. No tenía conocimiento del aborto en ese momento, pero ahora sé que era preciso por el nivel de desarrollo gestacional en gran detalle. Esas pequeñas manos y pies, ese rostro diminuto, las costillas y la sangre... ¡Era horripilante! Yo siempre había querido ser mamá desde que tenía uso de razón.

Cuando desperté, llamé a todos los que se me ocurría que me podrían ayudar. Busqué entre las tarjetas de presentación que la gente me había entregado en algún momento y di con una trabajadora social que había tratado de ayudarme una de las veces que me fugué. Ella me encontró un hogar para chicas embarazadas al que me llevaría. Algunos amigos llevarían mis cosas a una bodega. Pero, ¿cómo me iría? Mi captor insistió en salir a cenar después de la cita para el aborto.

Así que llegó el día. Me fui e hice arreglos con la trabajadora social, pero volví y me preparé para la cena. Estaba tan asustada que estaba llorando y casi histérica todo el día. Con mi cara hinchada, ojos inyectados en sangre, temblores y respiraciones superficiales, entré en el coche. Estaba muy intranquila - mi respiración lo delataba. Tartamudeé cuando le dije que me quería ir a vivir con una prima que me daría trabajo.

"Algo me pasó en esa mesa", le dije, "ya no quiero estar aquí". Pensé que él lo entendería porque me había platicado de otras chicas a las que había obligado a abortar y las había dejado ir. Toda la noche estuve muy nerviosa, no podía quedarme quieta porque tenía mucho miedo de que me descubriera. Fui al baño con frecuencia y lloré durante toda la cena, fingiendo náuseas y dolor. De camino a casa, me dijo que podía irme, pero si volvía a la ciudad, tendría que encontrarlo.

Salí de su casa rápidamente al día siguiente. Le prometí a Dios que formaría a mis hijos en el temor y admonición del Señor si mi bebé nacía bien. Ella era perfecta, y yo cumplí mi promesa. La gente que me conoce hoy, no puede comprender como pude haber vivido una vida así. Y yo les explico: Salvar a mi bebé me salvó la vida.



BIO: Darlene Pawlik está casada desde hace 24 años y es madre de cinco hijos. Es también autora, enfermera, pertenece al  Fondo para la Educación de New Hampshire Derecho a la Vida, es miembro del Consejo Ejecutivo de la Alianza Personhood, Vicepresidente de Save The 1 (Salvar El 1) y oradora y bloggera pro-vida para Save The 1.

Saturday, April 8, 2017

Tenía 14 años y había ido a hacer un trabajo con unos compañeros de clase. Ellos me golpearon y violaron.

Por Anahi Retsar, Argentina.

Pasaron unas semanas y me di cuenta de que había quedado embarazada. Entonces pensé que por algo había pasado por aquel horrendo acto de violación y entendí que de un hecho abominable también  puede salir algo realmente hermoso como un hijo.

Anahi con sus hijos y un sobrino. 
Catrial es el muchacho de la camiseta roja.

Mis papás no lo tomaron mal pero me dijeron que era mi hijo y que de él me tenía que responsabilizar yo aunque me ayudarían a cuidar de él. Fue para mí un gran alivio. De la violación no me había quedado trauma porque sólo había sido un momento. Entonces, me sentí feliz porque vi como del acto vil salía algo realmente hermoso.

Catrial y su abuela, la madre de Anahi.

Nunca se me hubiera pasado por la cabeza matar a ese niño porque ser violada y ser una asesina y encima echarle la culpa a alguien que no la tiene, son cosas diferentes. El hijo no tiene la culpa de la mala acción de su progenitor y no tiene que pagar por su crimen.

Por suerte, cuando nació mi hijo, conseguí trabajo rápido. Tenía que hacerlo para poder mantenerlo  porque soy de una familia humilde. 

Ahora tengo 29 años,  estoy casada y tengo en total cuatro hijos, dos de ellos adoptados y otro bebé en trámites de adopción, también.  La verdad es que he descubierto  que todo lo malo que pasa tiene su parte buena.

 Anahi con la bebé que quieren adoptar ella y su marido.

A mi hijo concebido tras la violación que se llama Catrial,  le dije a los 12 años que el papá que vivía con él  no era su papá biológico y que había sido concebido en una violación y me respondió  que lo único que le importa es que yo siempre lo amé y cuidé y que considera que su único papá es Martín (es mi marido) porque él fue quien siempre lo amó y lo cuidó y que no le importaba como había sido concebido lo único que le importaba es que nosotros lo amamos. La felicidad que te dan esas palabras no se puede igualar.


Si tuviese que aconsejar a una muchacha que estuviese en mi misma situación, le diría que no mate a su hijo porque es la única persona que la va a amar por el simple hecho de que seas su mamá y que no es quien para matarlo. Si no lo quieren, que lo den en adopción pero que no comentan algo mucho peor que una violación que es el asesinato de un niño.

BIO. Anahi contactó con Salvar El 1 (Save The 1) para contarnos su testimonio. Espera que su historia pueda ayudar a muchas mujeres que pasen por una situación semejante. Vive en Buenos Aires, Argentina, está casada y es madre de 4 hijos, dos biológicos y dos adoptados. Ahora está tramitando la adopción de una niña.

Saturday, March 18, 2017

El aborto fue más dañino que la violación.

Por Nona Ellington

Mi madre era una devota Bautista del sur de EEUU y mi padre era un cristiano pleno, lleno de espíritu. Además, era pastor y solía viajar dando a conocer su ministerio a cualquier lugar donde era requerido.

Así  que yo estaba dividida entre dos iglesias. Ambos eran muy piadosos, pero tenían diferentes visiones de la Biblia debido a sus profesiones de fe.

Recibí a Jesús como mi Salvador y fui bautizada a la edad de 12 años en la Iglesia Bautista aunque, en aquel momento, aún  no entendía  la importancia de la oración diaria y la lectura de la Palabra de Dios.

A los 13 años fui violada por un miembro de la familia de 15 años que  robó mi virginidad. Tenía miedo, pues  no había recibido ninguna educación sexual hasta el momento. Pensé de inmediato que estaría embarazada. Yo tenía miedo de contarlo porque el violador era  de la familia y, como me había drogado con marihuana, estaba muy avergonzada por no haber podido defenderme del ataque.

Como resultado, me refugié en las drogas, el alcohol y busqué alternar con hombres mayores que yo. Después de un año, fui violada otra vez por un primo que era 10 años mayor que yo. Me llevó al bosque y me violó en su camioneta.

Desde ese momento sentí que exhibía un gran cartel que decía: "Viola a esta niña". Mi vida se volvió un lugar oscuro, sentía  tanta vergüenza... No quería  arruinar a mi familia que es lo que habría  pasado  si hubiese contado a alguien lo que había sucedido porque sabía que mi primo  iría a la cárcel. Además, dudaba de que alguien creyera mi historia.

Me distancié de mis padres. Yo estaba muy involucrada  en la iglesia a la que iba con mi madre, pero me acabé juntando con personas muy poco recomendables para  salir a divertirme, entre ellos adictos a la marihuana. Incluso me expulsaron a los 14 años de la escuela privada cristiana a la que iba debido a mi comportamiento.

En el segundo año de preparatoria, entré en una escuela pública y pronto conocí a un muchacho con el que comencé a salir. Me llevó a la casa de su primo después de la escuela porque no había adultos en casa. Después de haber fumado marihuana que debió de mezclar con alguna droga, me encerró en la habitación de su primo y me violó.

Me dejó en la habitación devastada, y podía oírlo  a él y a su primo riéndose al respecto de lo sucedido. Yo  sólo quería salir de allí y regresar  a casa, pero ni siquiera sabía dónde estaba, así que dependía del tipo que me violó para que me  devolviera  a mi casa.

Después de unas semanas, mi período no llegó. Llamé por teléfono  a una de mis  hermanas mayores para contarle mi situación y mi hermana  me aconsejó  que abortara. A los 15 años, ni siquiera sabía qué era un aborto. Mi madre oyó nuestra conversación, entró en la habitación y me arrebató  el teléfono. Durante su conversación, mi hermana convenció a mi madre de que necesitaba abortar. No tengo ni idea de cómo logró esto, porque mi madre tenía 9 hijos y era, como ya he dicho, muy devota.

Tenía miedo, así que hice un "trato" con Dios: "Por favor, ayúdame a no estar embarazada, si no estoy embarazada, prometo no volver a tener sexo fuera del matrimonio".

Mi hermana me llevó a Planned Parenthood en Houston donde me hicieron una prueba de embarazo y confirmaron mi embarazo. Yo estaba en estado de shock. Me dijeron que en esta primera etapa de sólo cinco semanas, "eso" era sólo un trozo de tejido. También me dijeron que tenía que  abortar, ya que yo era demasiado  joven y todavía estaba en la escuela. No sabía qué preguntas hacer en cuanto a otras opciones. Todo lo que se discutió fue el aborto, y me mandaron a otra clínica para que me lo practicaran.

Estaba devastada. En la escuela se lo conté  a todas mis amigas y todas me recomendaron un aborto. Todo el mundo me decía que realmente: "No es  gran cosa, la gente lo hace todo el tiempo, especialmente si todavía están en la escuela".

Absolutamente nadie me sugirió que me quedara con el bebé o que lo  diera en  adopción. Sentía que el aborto era mi única opción y carecía completamente de educación sobre el embarazo.
Yo estaba llena de vergüenza y culpa, incluso antes del aborto.

Cuando le dije al tipo que me había violado que estaba embarazada y necesitaba dinero para un aborto, él negó ser el padre, lo que incrementó  mi vergüenza. Sin embargo, bajo la presión de mi hermana, decidió pedir dinero en la escuela para poder costear el aborto y entregó a mi hermana un montón de billetes.

Alrededor de octubre de 1983, mi mamá y mi hermana me llevaron al centro de aborto. Mi padre nunca se enteró hasta más de 20 años después. Ni mi mamá ni yo éramos conscientes de lo que un aborto hace  a un bebé o de lo que le supone  a una mujer, pero ella sabía lo suficiente como para ocultárselo a mi papá.

Recuerdo es que mi madre estaba horrorizada después de darse cuenta de que había mujeres en la sala de espera con embarazos mucho más avanzados que el mío, y me dijo: "¿Qué están haciendo todas estas mujeres aquí? Parece que están a punto de parir".

Mi hermana llevó  el papeleo, pero ni a mamá ni a mi hermana  se les permitió entrar conmigo en la sala de “asesoramiento”. Una mujer mayor me advirtió que como yo era tan joven y tan pequeña, corría el riesgo de no ser capaz de tener hijos más adelante. Pero para mí, el matrimonio y los hijos estaban en un futuro muy lejano y como no me permitieron tener a mi madre junto a mí, no fui capaz de tomar una decisión informada .

Mirando atrás,  creo que esta fue la primera señal que Dios me dio para no abortar. Realmente creo que, si mi madre hubiera estado en la habitación conmigo, no lo habría hecho.

Recuerdo también como yacía sobre una mesa de aborto dura y fría. Nunca me presentaron al médico. Sólo recuerdo que era un hombre. Cuando la enfermera me estaba preparando, podía oír la voz de mi madre en la puerta, preguntando: "¿Está mi hija ahí?". Luego le dijeron: "Señora, no puede entrar". Nunca hemos vuelto a hablar sobre lo ocurrido  desde entonces, pero creo que mi mamá quería sacarme de allí y esa fue la segunda señal.

Me dijeron que centrara mi vista sobre un móvil para bebé colgando del techo. Ahora que lo recuerdo, me doy cuenta de lo sádico que esto fue.


Podía oír y sentir todo lo que me estaba sucediendo. Nunca había ido a un ginecólogo antes, y sentía que todo mi interior estaba siendo arrancado de mí. He oído decir que el aborto es como una violación, y es cierto, pero peor que la violación debido al nivel devastador de violencia que conlleva. La violencia y el dolor del aborto son más extremos en mi memoria que la violencia y el dolor de las violaciones.

Estaba sangrando profusamente cuando me fui. Mi madre y mi hermana me llevaron a un restaurante pero me desmayé porque estaba emocional y físicamente muy dañada. Después de eso, el aborto fue un tema tabú para ellas.

A partir de ahí, caí en las drogas, alcohol y promiscuidad. Yo estaba completamente vacía espiritualmente, rebelada completamente en contra de mi educación cristiana. Me sentía  entumecida, sin ganas de vivir.

A medida que iba experimentando  todos estos sentimientos, tratando de llenar este enorme vacío dentro de mí, comencé una relación muy abusiva con un muchacho y finalmente me casé con él a los 19 años.

El aborto realmente arruinó todas mis posibilidades de tener hijos. Sufrí 5 abortos involuntarios durante mi matrimonio de 18 años, lo que desencadenó  el divorcio. Tres de estos abortos fueron embarazos ectópicos, que requirieron cirugía de emergencia y experiencias muy cercanas a la muerte. Yo añoraba tanto un bebé para tratar de suplir al que maté...

A los 32 años y debido a mi baja autoestima por las violaciones, el aborto, la vergüenza, el matrimonio abusivo, la pérdida de mis hijos y mi infertilidad, intenté suicidarme. La experiencia del aborto no hizo que la experiencia de la violación fuera mejor, sino que me llevó a un lugar mucho más oscuro, y ahora me doy cuenta de que había estado sufriendo de depresión clínica todos esos años.

Dios entonces comenzó a acercarme a Él a través de la música cristiana que escuchaba en la radio. Conforme el Señor me llenaba de Su Verdad, devolví mi corazón a Cristo, y la radio se convirtió en mi Iglesia. Incluso me comprometí a dejar de fumar.

Un día, en mi emisora ​​de radio cristiana local, comenzaron lo que llamaron el “baby shower” más grande del mundo a favor de  centros de apoyo para mujeres embarazadas. Oí a una mujer hablando de los centros, y supe que tenía que coger el teléfono, llamarla y ponerme a su disposición para poder decir a otras mujeres la verdad del aborto. Me di cuenta de que Dios había estado trabajando en mí para hacerme ver que muchos de los problemas en  mi vida fueron causados por mi aborto.

Hasta ese momento, todavía me consideraba pro-elección, porque me sentía como si me hubieran obligado a tener un aborto y realmente no me habían dado otra opción.

Cuando visité el centro de apoyo para mujeres embarazadas  en el centro de Houston, la directora me preguntó si alguna vez me habían practicado un aborto, y rompiendo mi silencio, le conté mi historia. Y me dijeron que para poder ser voluntaria en este centro tenía que participar en un taller de sanación después del aborto llamado "Belleza en lugar de cenizas". ¡Era tan alentador el escuchar que algo así existía!

Este taller me salvó la vida. Mi esposo abusivo no quería que participara y tampoco quería que fuera  voluntaria en el centro. Fue una gran batalla volver al Señor, pero recibí mucha sanación a través de este taller. Tuve la oportunidad de bautizar a cada uno de mis seis bebés, y Dios me curó para poder ayudar  a otras personas y cambiar mi vida.

Durante este tiempo, también había comenzado a asistir a la iglesia con mi papá. Como dije, él era  evangelista, así que yo tenía miedo de contarle  mi aborto.

Fue casi 20 años más tarde, mientras yo estaba participando en el estudio de sanación, cuando se lo  conté.  Se quedó muy aflijido por la noticia de haber perdido a un nieto. Me dijo: "Si hubiera sabido que iba a tener un nieto, yo mismo habría criado a ese bebé".

El aborto fue la decisión más egoísta que he tomado en toda mi vida. Afectó a todos en mi vida y causó devastación en mi mente, alma y cuerpo. Causó la pérdida de mis otros cinco bebés, mi infertilidad, y también estoy convencida de que me causó cáncer de mama a la edad de 45 años en 2014. Las investigaciones han demostrado que el aborto puede causar cáncer de mama especialmente cuando es practicado a temprana edad.

Hay sanación  para corazones y vidas rotas después del aborto, a través del amor y perdón de Jesucristo. Su Cruz del Calvario elimina toda vergüenza, amargura, odio y pecado, sólo necesitamos creer y recibirlo en nuestro corazón.

Ruego que cualquiera que lea este testimonio que esté considerando el aborto para sí misma o para alguien más considere la posibilidad de buscar ayuda en un centro de apoyo para mujeres embarazadas donde le proporcionen información sobre todas sus opciones. Estoy convencida de que si alguien me hubiera llevado a un centro de apoyo para mujeres embarazadas, no hubiera abortado.

Quiero que todos sepan que el aborto no arregla la violación y que la experiencia del aborto es más perjudicial física y emocionalmente que la violación en si. Mi hijo tenía todo el derecho a la vida y yo haría cualquier cosa a mi alcance para tener a ese niño en mis brazos, o para haberlo  entregado a una pareja amorosa que lo hubiese amado en lugar de haberlo matado...



BIO: Nona Lynn Ellington es conferenciante y escritora pro-vida, residente en Houston, Texas. Ejerce su ministerio en Eagles Restoration Ministries. Nona ahora es  bloguera de  Salvar El 1 (Save The 1)