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Sunday, August 27, 2017

FUE UN ATARDECER TRAUMÁTICO...


In memoriam...

(A mi madre, que partió hace 3 años a los 56 años de edad y cuya historia de amor ha hecho posible este testimonio).


Una tarde, mi madre salió de casa, en una hacienda de Perú, rumbo a la ciudad. Tenía una urgencia. De pronto, en la carretera, se encontró con un hombre, un camionero. Fue un momento trágico porque desconocía sus intenciones.  Sería el destino y no hay calificativo para describirlo pero abusó de ella. En ese momento, quería morirse… Fue un atardecer muy traumático. Se encontraba sola.  


Pasaron las horas, días, meses hasta que su barriguita empezó a hacerse visible de tanto como estaba creciendo.  Entonces, en su  casa se dieron cuenta de que algo le había pasado, porque llevaba meses  retraída, lloraba, no entendía  por qué tenía que estar embarazada  de un desconocido y por la fuerza, por un acto de violencia.  Pero desde el principio empezó a amarlo… Sentía su ternura, eso le hacía sonreir, alegraba su corazón.


Nunca se sometió a ningún examen, evitó  todo eso; tampoco  quiso que la gente se enterara porque, muchas veces, no ayuda y,  más bien, agudiza o profundiza lo que uno ha sufrido.  Es como algo que te golpeara profundamente, hiriéndote y es más difícil de sanar. 


Pasaron los últimos meses de embarazo y nació  una linda niña. Con su nacimiento, mi madre se fue olvidando de sus traumas, prácticamente era como el pase a otra etapa de su vida… Allí empezó a sonreír, después de tanto dolor empezó  a sentir tanta alegría que ya no le importo de qué forma concibiera a mi hermana.  Lo único que importaba era que ella estaba allí siendo parte de la familia…


Lo más grande y hermoso es que es tan diferente a todas las hermanas... Todo el mundo la define como la más bonita, la más hermosa y tierna.  No hacemos diferencia con ella,  a todos nos hace gracia. Ella es la que siempre está pendiente de cada uno de nosotros y es así, también, con todo el mundo.


Muchas veces estas vivencias te hacen  meditar y te hace apreciar la vida de una manera más profunda.Te convierten en una persona más compasiva. Mi madre siempre decía que sus hijas eran todas maravillosas pero que mi hermana era todo amor y mucho más delicada que ninguna. Todo el mundo la ama.


Mi hermana no conoce a su padre ni sabe  quien la engendró. Pero cada vez que se acordaba de él, le preguntaba a mi mamá con una sonoriza... le decía cómo era él y ella le respondía tan natural que se parecía  a él. Mi mamá no lo hacia trágico porque, simplemente,  había perdonado al hombre que la violó y creía entender su condición.  Le vio una sola vez en su vida y me imagino que él no sabrá de la existencia de mi linda hermanita.


Pienso que si mi madre hubiera tomado la mala decisión de abortar le hubiera arrebatado a mi hermana  esa alegría de disfrutar la vida y nos hubiéramos perdido todos los que la rodeamos  su amor, su cariño y su bondad. No sólo eso, sino que hubiera seguido con sus traumas, sin poder superarlos y ¡quien sabe más!….


Pero mi madre era una persona de una gran fe, amaba a Dios de todo corazón y sabía que, a pesar de la violación sufrida, la vida es el don más hermoso que Dios nos concede.



Luciana Koen escribió este testimonio de su madre para Salvar El 1. Quiere que su historia pueda ayudar a muchas mujeres que puedan encontrarse en una situación parecida. (Las fotos son referenciales).


Saturday, January 7, 2017

Ella no tiene culpa del modo horrendo en el que fue concebida.


por Aimee Kidd


El 3 de Marzo de 2016  me enteré de que estaba embarazada, pero eso no fue lo único. También descubrí que me habían violado y así había quedado embarazada. Después de un mes de haber estado muy cansada y enferma, busqué ayuda médica, y ahí fue cuando me hicieron las pruebas de embarazo y me dieron estos sorprendentes resultados.

Sin duda, sabía que había sido violada el 30 de Enero porque a la  mañana siguiente al  levantarme  notaba que algo no estaba bien. Estaba desnuda de la cintura para abajo, tenía un dolor de cabeza muy fuerte como nunca antes, y me dolía todo el cuerpo. Nada tenía sentido. No recordaba cómo había llegado a casa, cómo me había quitado la ropa o porqué me sentía tan mal. Me quedé en la cama todo el día.

Yo no hice nada “malo”. Salí con dos amigas y regresé a mi propia cama. Mi último recuerdo de lo que pasó esa noche fue que no me sentía muy bien, estaba muy cansada y mareada. Me metí en la cama con mi niño pequeño y me dormí. No me vestí provocativamente. No bebí en exceso. No manejé el coche. No hice nada “mal”. Aun así, un hombre vio la oportunidad de poner algo en mi bebida y arrebatarme algo que yo no quería dar: mi cuerpo.

No estoy segura si hubiese sido peor recordar la violación o vivir, día tras día, como lo estoy haciendo, imaginándome lo que este hombre me hizo mientras yo estaba como una muerta en mi propia cama, en mi propia casa, con mi niñito pequeño durmiendo en mis brazos. No sé si es una bendición o una maldición no saber qué me hicieron. Nada más me puedo imaginar lo que me hicieron, y todos los días son como una pesadilla porque no sé lo que ocurrió.


Desde que me enteré de que estaba embarazada, he dado testimonio a seis policías desconocidos y he compartido mi historia con enfermeras, mi doctor,  amigos, mi familia, y hasta con mis preciosos e inocentes hijos. Lo mejor que le supe contar a mis cinco hijos de edades entre dos y quince, como explicación fue: “Mami va a tener un bebé. Vais a tener un nuevo hermanito. Hubo un hombre que hizo las cosas mal y puso este bebé en mi barriga, pero nosotros vamos a amar a este bebé”.

Y después vinieron las preguntas de mis hijos: “¿Quién era ese hombre malvado? ¿Nos va a herir? ¿Va a tratar de quitarnos nuestro bebé? Mami, ¿vas a morir porque se supone que no podías tener más bebés? ¿El hombre malvado fue a la cárcel? ¿Por qué no?”

Te pregunto a ti ahora: ¿qué respuestas debía darles?

Durante mi embarazo, estuve enferma. Gasté cientos de dólares en medicinas  para controlar mis náuseas y vómitos. Vomité sangre. Me perdí días, semanas y meses de trabajo porque estaba enferma. Yo soy la única en mi casa que trabaja porque soy madre soltera. No llegaba a pagar mis gastos mensuales. Para poner gasolina en el coche y comida en la mesa, tuve que vender mis cosas en  Internet y en el jardín de mi casa. Cuando  pude recomponerme y controlar el vómito,  regresé al trabajo y pude pagar todos los gastos. Para Septiembre ya habían desaparecido los números rojos.

Durante mi embarazo, la gente me preguntó muchas veces si iba a dar a mi bebé en adopción. He descubierto que la adopción es lo que la sociedad espera que se haga con un bebé concebido en una violación. Casi era tabú que me quedara con mi bebé y lo criase. También he tenido que sufrir  el juicio de la gente por esa decisión. En mi situación, la gente considera que criar a mi bebé supone una tragedia en vez de una acción de amor o un acto noble. 

He querido reirme cuando alguien me ha preguntado, con un dedo apuntado a mi barriga, “¿Tú todavía no sabes lo que causa eso?”. Me he sentido humillada y avergonzada porque he estado embarazada y sin esposo. He pasado por la vergüenza de explicarle a la gente mi historia. He tenido que contener mis lágrimas y rabia cuando la gente me pregunta sobre el papá. Ni siquiera me puedo imaginar el bochorno y el dolor que han pasado o van a pasar mis hijos cuando les pregunten quién es el papá del bebé.

He tratado de prepararme para la venida de mi bebé, pero todavía mis emociones me superan y he terminado llorando desoladamente cuando he visto ropa de bebé que decía: “La nena de papi” o “La princesita de papá”. He sentido asco, ira y tristeza cuando en medio de una tienda, mis emociones afloran aunque no quiera.

En las noches, he tocado mi barriga acariciando a mi hija y le he dicho cuánto la amo. Le he dicho que ella es hermosa, inocente y una preciosa bendición para mí, y para sus hermanos y hermanas.  He tratado de encontrar las palabras que posiblemente podré emplear para explicarle cómo fue concebida. Me imagino que algún día a lo mejor se lo diré porque sé que me preguntará quién es su papá y dónde está.

Si, yo quedé embarazada tras una violación, y sí, ¡estoy agradecida por este bebé! ¡Pero ésa no fue mi primera reacción! ¿Y sabes qué? ¡Es normal!  Nadie  piensa que vaya a ser violada, y mucho  menos que vas a concebir un hijo de la violación. Yo nunca lo pensé.

Yo era una de esas personas que decía que en caso de violación, podía entender que la víctima abortase. Nunca entendí este sentimiento y cómo dolía hasta que fui yo la que quedé embarazada por una violación. Mi violador ha disfrutado de su vida. Él ha podido trabajar y ha podido pagar sus gastos mensuales. Él ha podido disfrutar su vida y su familia cómodamente. Y si el violador ha tenido todas esas cosas, ¿por qué mi bebé no debería tener acceso a los mismos lujos, a disfrutar su vida?  

Yo no necesitaba o quería un aborto. Yo quería y deseaba ayuda real, y le doy gracias a Dios por la gente con la que Él me ha bendecido, que me han ayudado a mí y a mi bebé después de nacer. Lo que quiero y busco es justicia. No quiero manutención para mi hija de un violador que debe estar en la cárcel en vez de pasearse libre por la calle, ganándose la vida. Yo deseo y necesito que mi hija y yo seamos protegidas por la ley y evitar que el violador tenga acceso a derechos parentales.

Déjame explicarte algo para que entiendas mejor: Cada día es como una pesadilla. Vivir con la violación es un trauma emocional muy grande. Vivir con un embarazo que resultó de una violación es muy difícil. Pero el hecho de saber que tu violador está en la calle libre y abusando de otras mujeres mientras la justicia no hace nada es exasperante.

           Me siento orgullosa de  poder compartir mi historia. Y lo seguiré haciendo una y otra vez. ¿Por qué? Porque la mayoría de las mujeres no lo hacen. Creo que Dios me dio esta verborrea y  una personalidad abierta por alguna razón. A lo mejor esa razón es  que sea la voz de las mujeres que han pasado o pasarán por una situación similar.

           Cuando descubrí que estaba enbarazada y cuando vi que  había sido violada, quería enterrarme en un hoyo. Yo quería que alguien me golpeara, me sacaran a este bebé y levantarme de la cama como si todo hubiese sido una pesadilla. Nunca pensé que tuviera el valor para contar mi historia. En realidad, cuando las palabras salieron de mi boca, yo no lo podía creer. Me sentía fuera de la realidad, pero incluso este sentimiento no describía lo que sentía. Como ya dije, nadie piensa que esto le pueda pasar.

          Ahora, con el tiempo, veo todo esto como una gran oportunidad. Estoy criando a mis hijas e hijos. Yo quiero que mis hijos sepan que lo que me pasó a mí está mal. Nunca debería ser tolerado. Quiero que mis hijas aprendan de esto y que tomen  las precauciones para prevenir que esto les pase a ellas. También espero que mis hijas aconsejen a sus amigas y que salgan todas juntas, no solas. Así nunca ellas ni sus amigas tendrán que experimentar nada de esto.

Veo todo lo que me ha pasado como una oportunidad para mostrar a otras mujeres que han pasado por situaciones horripilantes similares, que sepan que ellas pueden estar asustadas o abochornadas, pero que estén convencidas que no han hecho nada malo y es bueno que hablen de sus experiencias. 

También es una oportunidad para mostrar que el sistema judicial y el cumplimiento de la ley no funcionan adecuadamente.

Es una oportunidad, finalmente, para que las mujeres violadas vean que es posible sobrevivir a una violación, incluso quedar embarazada, dar luz a ese bebé y amarlo porque sabes que es tuyo. 

¿Estoy feliz con el bebé? Sí. ¿Estoy enojada? ¿Estoy disgustada? Sí. ¿Estoy frustrada con lo que este bebé supone en mi vida y en mi economía? Sí.

Al principio, no quería que nadie supiera que la criatura que llevaba en mi vientre fue concebida por violación. No quería que mi hija sintiera vergüenza. Ahora, quiero que toda persona que quiera escuchar sepa mi verdad. Ahora, quiero que mi hija lo sepa; quiero que ella sepa que fue una decisión de amor. Su vida tiene el mismo valor que la mía. Quiero que sepa cuanto la amo a pesar del enojo que supuso haberla concebido sin mi permiso o conocimiento. Quiero que sepa que no tiene la culpa de haber sido engendrada así y de lo que pasó esa noche. Quiero decirle que nunca debe sentirse avergonzada y que crezca sabiendo que una vida hermosa es posible aunque las circunstancias de su concepción sean horribles.

A lo mejor un día, cuando una mujer que haya sufrido violación y tenga los mismos sentimientos que yo sentí cuando me enteré que estaba embarazada, pueda mirar a mi hermosa hija y saber que puede superar ese embarazo difícil porque también ella va a ser recompensada con un hermoso ser humano.

Pues ahí lo tienes. No  permaneceré callada. Voy a tratar de que la gente escuche y entienda. Voy a continuar peleando por nuestro fallido sistema de justicia.  Voy a continuar siendo  voz para las mujeres y seguiré luchando para los bebés concebidos en violación. No voy a cejar en mi empeño...

BIO:  Aimee Kidd tiene 6 hijos y vive en Casper, Wyoming (USA). Colabora con Salvar El 1 y da su permiso para que su testimonio sea compartido y pueda ayudar a muchas otras mujeres que pasen por algo parecido.

Friday, June 10, 2016

Mi hija nació tan solo a las 25 semanas de gestación - ¿Cómo puede ser legal Aborto?

por Teresa Rachels



La mañana del 26 de junio de 1994, me desperté y no me sentía del todo bien. Estaba de 25 semanas de embarazo. No fue hasta esa noche, cuando empecé a sentir las contracciones y mi marido, Forrest, me llevó al hospital. Cuando llegamos, la enfermera trató de consolarnos  explicando que era probablemente una falsa alarma. Sin embargo, tan pronto como ella me examinó  se quedó blanca como el papel y salió fuera de la habitación. La oí en el despacho de enfermeras hablar con el médico por teléfono. Ella decía que podía sentir la cabeza del bebé en el canal del parto. El parto era inminente. Tenía mucho miedo porque sabía que las posibilidades de mi hija de sobrevivir eran escasas. También me preguntaba qué habría pasado  si hubiera ido a primera hora de la mañana cuando me desperté y no me sentía bien.

Al cabo de una hora, rodeada por dos médicos y varias enfermeras, la necesidad de empujar fue abrumadora, a sabiendas de que en cada contracción traía a mi bebé mucho más cerca de una muerte casi segura porque ella tenía sólo 25 semanas. Pero Erin Brooks Rachels nació viva con un peso de 1 lb 15 oz. Tanto los médicos como todas las enfermeras salieron de la sala de partos con lágrimas en los ojos. Yo quería  sostener a mi bebé, pero tuvo que ser llevado de inmediato para recibir tratamiento en ese pequeño hospital regional.

La unidad neonatal más cercana estaba en Memphis, Tennessee - a tres horas de distancia. Pensaban enviarla allí en un autobús que había sido convertido en una unidad neonatal, pero, en ese momento,  estaba en camino para recoger a otro bebé prematuro que había nacido en otro lugar en el oeste de Tennessee, y pasarían varias horas antes de que el autobús llegase  a recoger a  Erin.

Mientras tanto, la pediatra, Dra Susan Brewer, permaneció al lado de Erin bombeando manualmente una bolsa de respiración y tratando de estabilizar sus signos vitales. Tan pronto como pude, fui a la incubadora donde el Dr. Brewer y Forrest estaban trabajando con Erin. Su ritmo cardíaco se estaba agotando, pero tan pronto como hablé, se recuperó. El médico dijo: "Reconoce su voz. Ella necesita a su mamá". ¡Me quedé asombrada! A pesar de que Erin era tan pequeña, conocía la voz de su mamá, y eso mostró el poder de Dios. Él crea en estos pequeños un vínculo natural y automático con su madre.

El autobús llegó por fin y llevó a Erin a Memphis. Al llegar a la unidad neonatal empezaron a administrarle un tratamiento tan intenso que nos dijeron que un adulto difícilmente podría soportarlo. Su estado era tan crítico que para ella vivir un minuto más era como otra hora para un adulto en estado crítico; una hora era como un día más para un adulto. Decir  que el tiempo pasaba a cámara lenta para nosotros es un eufemismo.

El hermano de mi marido y mi cuñada vivían en Memphis, por lo que pudimos  quedarnos con ellos. Pasamos todos los días en la UCI neonatal con Erin, mientras nuestras otras dos hijas se quedaron con los abuelos. Formamos parte de una pequeña congregación de la iglesia y recibimos apoyo de ellos, así como de muchas otras congregaciones de la iglesia - incluso las personas que ni siquiera conocíamos - que estaban orando regularmente por nosotros y por nuestra hija Erin. Fue un estímulo increíble saber que tanta gente nos estaban encomendado a Dios y sin duda sentimos su presencia. Yo rezaba con mucha intensidad, más de lo que nunca antes había hecho. Mi oración era para que Erin no sólo  viviera sino para que fuera capaz de tener una vida normal y feliz.

El 5 de julio de 1994, Erin falleció. Vivió dos semanas, pero el tiempo era tan intenso que parecían meses.

Algunos pueden decir que Dios no responde a nuestras oraciones pero lo cierto es que Él fielmente nos lleva a través de este difícil momento, y yo simplemente no podría haberlo superado sin Él. Por si la promesa del Cielo en la presencia de Dios no era suficiente, tengo la esperanza de reunirse con mi hija Erin por toda la eternidad lo que  me motiva a mantener mi caminar cristiano.

Durante su corta vida, Erin estuvo cubierta de cables y tubos. Una de las cosas más difíciles para mí fue que nunca llegué a oír su llanto, porque los bebés no pueden llorar con los tubos en su garganta. Los tenía puestos desde los pies a la parte superior de la cabeza y por todas partes. Ella vivió fuera de la matriz durante dos semanas y dos días. Nosotros pasamos cada momento que pudimos allí junto a su cama y nos despertábamos con frecuencia en medio de la noche para regresar al hospital para estar con Erin.

A los 25 semanas de gestación, Erin era un bebé perfectamente formado. Ella tenía físicamente cada parte, cada órgano. Ella sabía reconocer mi voz cuando yo hablaba. Ella tenía nuestro aire de familia. De hecho, se parecía mucho a su hermana mayor, Sylvia. Incluso tenía el mismo gesto de meter la mano bajo la barbilla mientras dormía, como Sylvia y yo hacemos todavía. Sin embargo, con todas las pruebas de la humanidad  que tiene un bebé de 25 semanas,  todavía es legal abortarlos

Después de haber visto a mi hija soportar tanto y luchar tan duro para vivir, y después de orar con tanta fuerza para que ella pudiera vivir y tener que dejarla ir, me enferma saber que hay mujeres que, literalmente, lanzan a sus propios hijos a la basura y los médicos no aconsejan bien a esas mujeres asustadas.

Tengo que guardarme de la amargura y el odio hacia aquellos que promueven el aborto. Sería tan fácil perderme en esas emociones. El Aborto por cualquier motivo es un acto egoísta. ¡Sé que habría renunciado a mi propia vida para salvar la de Erin!

No hay excusa para el aborto, no importa cuán difíciles sean las circunstancias. No puedo imaginar el dolor y el sufrimiento de  una violación. Pero pienso que no importa cómo una mujer, independientemente de su edad, se queda embarazada. Esto no cambia el hecho de que él o ella es un niño humano con el mismo potencial que cualquier otro niño, y sin tener en cuenta quién es el padre, el niño es hijo qmde la madre que lo ha engendrado.

Hace unas semanas leí con  horror que a una niña de 14 años de edad embarazada víctima de una violación en la India  el Tribunal Supremo le había concedido el derecho legal para abortar a su hijo de 25 semanas de edad  -¡la misma edad que Erin! No la culpo a ella personalmente. Culpo a los adultos que la rodean, ya sean amigos, la familia o la autoridad legal que la han animado a que aborte a su hijo. Ella no es más que una niña a y no puede comprender las ramificaciones de esta decisión y cómo afectará el resto de su vida. Ella ha pasado un gran trauma a causa de la violación y el aborto de este niño sólo servirá para que el trauma de incremente. Nunca sabrá el amor y la sanación que el niño podía darle. 

Erin nació a las 25 semanas en 1994. Si hubiera nacido hoy, en que el avance  de la medicina es mucho mayor, habría tenido una oportunidad mucho mayor de sobrevivir. El bebé de la India de 25 semanas realmente podría haber sobrevivido. Después de haber visto a mi propia hija a las 25 semanas de gestación, relaciono a este bebé indio con Erin y cuando cuentan cómo asesinaron a este niño inocente, también devalúan la vida de mi hija.

BIO: Teresa Rachels es madre de cuatro hijas, esposa de Forrest -  26 años de matrimonio, abuela de dos nietos, y bloguera pro-vida de Salvar El 1 .

Wednesday, April 1, 2015

Abortó a Su Bebé Concebido en Violación, y Concebida Por Violación -- Irene van der Wende


La historia de Irene van der Wende - abortó a su bebé concebido en violación, y más tarde descubrió que ella misma había sido concebida por violación.

Lamento haber matado a mi bebé después de haber sido violada.

Sus fuertes brazos agarrándome con fuerza el cuello, sofocándome, ahogándome, me dejaron sin aliento. Me di cuenta que la muerte era inminente, por lo que en una fracción de segundo decidí dejarlo salirse con la suya con mi cuerpo, para que yo pudiera seguir con vida. Después, me envolvía en mi abrigo con fuerza, para que nadie viera mi ropa rasgada. . .

Aunque mi cuerpo empezó a cambiar y necesitaba ropa más grande, creí que no estaba embarazada. La primera prueba de embarazo dio negativa (no había suficientes hormonas todavía.), pero después de una gira de 6 semanas, en una visita al médico de la familia éste me informó que estaba embarazada. "¡Oh, no!" Shock, incredulidad, miedo y confusión se apoderaron de mí. En Londres se me aconsejó ir a una clínica al norte de Inglaterra para  abortar, indicando que había que hacerlo rápidamente, ya que estaba al borde del tiempo en el que se permitía hacerlo legalmente. Entumecida, y sólo centrándome en el miedo, seguí adelante.

El aborto se llevó a cabo en una fría, siniestra y vieja mansión. Me sentía muy incómoda, esperando en el vestíbulo con azulejos a cuadros blanco y negro, viendo los minutos pasar en el reloj. Era como si la muerte colgara como una nube en el aire sobre mí. Hice lo mejor para esconder  mis emociones, firmé un documento, recibí mi número, y me uní a unas 8 mujeres recostadas en varias camas en una habitación. Esperé mucho tiempo después de ponerme una bata para operaciones y que iba a permanecer abierta. Mientras otras mujeres hablaban de su embarazo, náuseas matutinas, y del por qué estaban matando a sus bebés, me dio el que pensar. En el ascensor más tarde, cuando yo iba hacia arriba, me puse una mano sobre mi estomago, finalmente dándome cuenta de que había un niño dentro de mí, y dije: "Soy madre. ¡Tengo un bebé dentro de mí!" La enfermera que me acompañaba me tranquilizó, diciendo: "Está bien - otras mujeres también piensan lo mismo en el último minuto. Estás haciendo lo correcto", tras lo cual se abrieron las puertas, y entré en un iluminado quirófano, donde me dijeron que me acostara, y que pusiera las piernas en alto en los estribos. Me sentí muy mal y vulnerable debido a la privacidad, y más aún cuando el abortista se enfadó mucho y se agitó cuando la enfermera discutió con él, empezó a gritarme diciendo que ya había firmado un formulario de consentimiento, ¿o no? Y que estaba retrasando el ritmo de las cosas. Él me agarró brutalmente de los brazos, los cuales ató, y me insertó una aguja en el brazo, después de lo cual no me acuerdo mucho. . . . Me desmayé.


Cuando volví en mí, me dijo en voz alta que me pusiera de pie. En agonía, me tomé el estómago con una mano, doblemente dolorida, mientras con la otra, buscaba a tientas -por el oscuro pasillo- el camino de vuelta a mi cama en la otra habitación. Las mujeres estaban ahora en silencio y gimiendo de dolor. Sentía mi estomago como si cada centímetro había sido raspado, abierto con una hoja de afeitar afilada. Nos dejaron solas, y después de mucho tiempo -creo que el día siguiente- se me permitió ir a casa, pero el dolor era insoportable. Me ofrecieron una silla de ruedas, pero apreté los dientes, diciéndome: "Vos quisiste esto, así que aguantálo". Sangre abundantemente en el camino a casa, teniendo que detenerme de vez en cuando, mareada, y en agonía absoluta. El sangrado duró medio año.

Mirando hacia atrás, me arrepiento de mi aborto, y de las píldoras llamadas “del día después” que tomé. Si me hubiese dado cuenta entonces, lo que ahora sé, yo nunca habría sido capaz de pedir que mataran a mi bebé. Llegué a esta toma de conciencia después de ver videos de un aborto, viendo cómo un bebé de 12 semanas de edad reacciona a los instrumentos dentro del útero, y viendo las horribles fotos de estos pequeños humanos, donde les arrancamos sus brazos, rompemos sus piernas y luego las tiramos , aplastamos su cráneo, succionamos (partes de) sus cuerpos, cerebros, los decapitamos, etc. ¿Cómo podemos ver estas imágenes, con los intestinos, las costillas, el cerebro, corazón, columna vertebral, etc. y no llamarlos seres humanos?

 La vida empieza en la concepción - todos los genes y el sexo están en la primera célula, color de pelo, color de la piel, etc., que se expanden a 2, 4, 8, 16 células, etc., hasta en la adolescencia, cuando nuestros hijos están completamente crecidos. Sentía gran culpa y remordimiento después de darme cuenta de lo que había hecho. Me aislé de mis emociones, ya que la culpa era insoportable, causando problemas en relaciones posteriores. Más tarde, leí que las mujeres como yo, que abortan después del abuso sexual (menos del 1% de todos los abortos), que el 80% de nosotros lamentamos nuestros abortos. Contra el 70% que optó por dejar que su bebé viviera, ninguna tenía remordimiento. Ojalá no la hubiese matado.

Después del aborto, cada Día de la Madre, tenía que detenerme en el hecho de que yo era una madre, a pesar de que no tenía un hijo vivo - madre de un bebé muerto, a través de mi propia obra. Un trauma emocional que llevaba en silencio, sin hablar de ello. Me quedé helada cuando poco después, alguien colocó a su bebé en mis brazos - ¿quién era yo para sostener a un bebé después de matar al mío? Tiempo después,  me uní a las estadísticas al tener un aborto involuntario. Me enteré que el tejido cicatrizal del aborto puede causar problemas en embarazos posteriores, y nacimientos prematuros por los daños causados por el aborto, junto con una probabilidad del 50% más de cáncer de mama al no tener el bebé a término completo, ya que por abortar, se detiene repentinamente el proceso de producción de leche en desarrollo. Cuando mi hija nació más tarde a través de cesárea, mis brazos estaban atados, al igual que durante el aborto, y todo el miedo y la ansiedad vinieron a inundarme otra vez, arruinando lo que debería haber sido un momento feliz.

También me resulta desgarrador no poder decirle a mi hija mayor viva, que es mi primogénita. Y cuando un día llegó a casa de la escuela, preguntándome si había perdido alguna vez un bebé, me quedé sin palabras - ¿cómo se le dice a una niña que ordené que maten a su (media) hermana? Cuán traumático emocionalmente para la familia de la mujer que eligió matar. Cuán inseguro el hermano o hermana se siente - "¿Por qué ellos y no yo?"


Cuando tenía alrededor de 35 años, me enteré de que yo, yo misma, fui concebida en una violación. Toda mi familia lo había sabido todo el tiempo, excepto yo. Mi padre y mi madre estaban casados, pero fue una violación brutal. Estaba totalmente borracho en ese momento, y la había abofeteado violentamente, por toda la habitación, la tiró sobre la cama y la violó forzosamente. Fui concebida. Mi madre trató de suicidarse. Cuando yo había estado creciendo en su seno alrededor de 6 meses, subió a su bicicleta, con premeditación de lanzarse conmigo delante de un tren en las vías que se encontraban a pocos kilómetros de distancia. Fue allí, y se situó al lado del carril, pero justo cuando el tren se acercaba, no pudo seguir adelante. ¡Estoy tan agradecida de que no lo haya hecho! Cuando estaba creciendo, mi vida no siempre fue tan buena como podría haber sido, al escuchar cómo algunos se criaron en un hogar agradable, cálido y amoroso. Pero. . . la vida no se trata de la forma en que fuimos concebidos, o nuestra educación, sino de lo que hacemos de ella. Hay curación, y estoy muy contenta de que mi madre no me haya matado a través del suicidio, cuando tuvo la oportunidad. Estoy tan contenta de que ella me dio a luz, y me crió, a pesar de cómo fui concebida, y que estoy viva, y ser capaz de hacer ahora algo por la humanidad. Mi valor y derecho a la vida no dependen de cómo fui concebida.

He tenido que asumir y aceptar lo que yo misma hice. Decidí pagar a alguien para matar a mi bebé inocente. Había un padre (el violador), una madre (yo) y un bebé. Sin embargo, contraté a un asesino (el abortista) para matar a mi bebé. Lo escondí lo mas que pude durante 25 años, pero como la psicología dice, finalmente el pozo negro de la vida tiene que ser abierto, y ser honestos acerca de lo que hemos hecho en nuestra vida. He nombrado a mis bebés, hice una tumba para ellos en el cementerio, y he encontrado la curación con YHWH (Dios), y su Hijo Yahshua (Jesús), por El es que estoy ahora en condiciones de dar testimonio de lo que he hecho, y los efectos que ha traído, a mí, mi familia y seres queridos, de forma física, emocional y espiritual. Lamento profundamente haber expuesto a mi bebé inocente a una tortura y mutilación dolorosa, dejando que sea cortado en pedazos, aún en vida con un corazón que latía. Matar a un bebé inocente nunca es correcto, incluso después de una violación. Dos errores no hacen un acierto. El padre me hizo daño, pero yo hice daño al bebé. El bebé no ha hecho nada malo. El bebé es una tercera persona. Yo podría haber llegado a amarlo, o hacer que lo adopten en una familia amorosa. Un bebé no debe llevar la carga del pecado de los padres y ser asesinado por ella. Bajo la ley, si alguien mata a una mujer embarazada, es castigado por la muerte de dos personas. ¿Qué estamos haciendo al matar a nuestros propios hijos?

Me gustaría que la gente me hubiese dicho sobre el desarrollo hermoso de mi pequeño feto. Que antes que nosotras como madres supiésemos que estamos embarazadas, 4 días perdidos del ciclo, el bebé ya tiene un corazón que late a los 18-21 días. Que en 18 días, sus cerebros empiezan a desarrollarse, a 20 días con parte media, delantera y posterior del cerebro, y que sus ondas cerebrales se pueden medir en 40 días. Que son sensibles al tacto, calor, luz y ruido.

Los receptores del dolor comienzan a crecer con 4-5 semanas. A las 6 semanas, responden al tacto. Ellos tienen su propio ADN, sexo, tipo de sangre, y huella digital, lo que los hace individuos únicos. Manos y pies pequeños y hermosos, las costillas, la boca, la lengua. A veces el bebé no muere de inmediato cuando se inicia la matanza, y los brazos y las piernas se arrancan. Un abortista ha declarado que el corazón de los bebés entonces todavía palpita a veces. O que todavía están vivos cuando se los succiona, pasando por el tubo, para morir después en el frasco. Estos son seres humanos, que no están con muerte cerebral, o sin sentir.

Si una mujer está embarazada, necesita apoyo, no el aborto. Muchas de nosotras (64%) están obligadas a abortar (por ejemplo, por el novio, la madre, padre, maestro, médico, enfermera, amiga, trabajadora social) por lo cual podemos sentir arrepentimiento, vergüenza y mas tarde,culpa, cuando realizamos plenamente lo que hemos hecho. Un bebé dice: déjame vivir, toma mi mano, en vez de mi vida, amame en lugar de matarme.

 El aborto mata a un corazón que late. Con la selección de embriones para las enfermedades, estamos diciendo a los hermanos y hermanas "sólo se te quiere y ama porque no tienes una discapacidad." Para las personas con discapacidad, en realidad estamos diciendo "sólo se te tolera, porque la tecnología no estaba allí para eliminarte cuando eras un embrión"- el genocidio dentro de nuestros laboratorios. Recuerda: Dios te ama, pero también a tu bebé. Con el aborto, un solo corazón deja de latir, pero otro corazón se parte. O nos quedamos entumecidos, como yo hice al principio, o el remordimiento, la culpa y la vergüenza se ciernen sobre nosotros, hasta que confesamos, y encontramos la curación.  Como decía la Madre Teresa: "El aborto es la muerte de dos: del bebé, y de la conciencia de la madre" Por favor, no mates a tu bebé.  Tu bebé necesita que se le permita vivir.  Encuentra a alguien que te ayude.

Irene van der Wende

Salvar El 1
Irene es de los Países Bajos y está disponible para hablar info@abortioninformation.eu