Wednesday, March 23, 2016

Tu Vida Importa, por Carina Kiessling, 12 años



Debido a que mi madre es una activista pro vida, he crecido viajando por todo el país y también por diversas partes del mundo, oyendo su testimonio y también el de otros muchos que hablan sobre el aborto. También he tenido la ocasión de asistir a muchas manifestaciones en favor de la vida. Cuando era más niña empecé un club llamado Club 'Mi vida importa' porque quería que la gente supiera que su vida es importante. Muchos partidarios del aborto no se interesan por la vida de los niños no nacidos porque no se dan cuenta de que, también, su propia vida importa.
En Julio de 2011 participé en una manifestación pro vida en Pontiac, Michigan, junto con mi madre y uno de mis hermanos para protestar por un acto que recaudaba fondos para Planned Parenthood, el centro abortista más importante en Estados Unidos. Esta institución pensaba abrir un nuevo establecimiento en Auburn Hills. Cuando llegamos, vi que había gente con pancartas chillándose los unos a los otros. Yo tenía sólo 7 años pero ya comprendía que aquélla no era la manera de solucionar los problemas. ¿Cómo íbamos a enseñarles algo si lo único que hacíamos era gritarnos? Era horroroso ver gente de uno y otro bando chillando sin parar. Había dos hombres –uno de cada bando- que llevaban megáfonos y hacían un ruido enorme. Gritaban mucho pero no se escuchaban. Yo sabía que se podía hacer algo mejor. Entonces, le pregunté a mi madre, “¿podemos ir allá y hablar con ellos? Quiero decirles que sus vidas importan”. Mi madre se sorprendió con aquella salida mía pero me dijo que sí y allá nos dirigimos. Estaba un poco nerviosa pero le dije a un grupo de ellos lo que llevaba en la cabeza: que su vida era importante. Ellos me respondieron: “Nosotros también pensamos que tu vida importa”. Eso nos dio la oportunidad de explicar que ni mi madre ni yo habríamos estado allí si Planned Parenthood se hubiera salido con la suya. Tuvimos una excelente conversación después de aquel cruce de palabras y ellos fueron muy agradables porque yo era una niña pequeña. Incluso me dieron un botellín de agua porque hacía muchísimo calor. Quizás los argumentos no sean los mejores, pero hablar es siempre importante, sea uno un niño, adolescente o adulto. Siempre hay algo que aportar.


Carina Kiessling es la hija de Rebecca Kiessling, Presidenta de Salvar El 1 -- 1%, www.savethe1.com.





Mi madre me dijo: "le torcimos la mano al destino, hija", por Karina Silva Silva (Santiago, Chile)


 Mi madre fue abusada sexualmente a los 15 años. A causa de esta violación quedó embarazada. En aquellos años, hablar de sexualidad o cualquier tema parecido era aberrante para la sociedad de aquel entonces y por otra parte causa de vergüenza y desprestigio para cualquier familia. Mamá se enfrentó sola a esta situación y durante seis meses tuvo que soportar el hecho de vivir a metros de su abusador. Pasado este tiempo su vientre comenzó a crecer haciéndose evidente su embarazo; ya no podía seguir ocultándolo.

Fue un momento terrible para toda mi familia, una vergüenza, un motivo para no volver a levantar la cabeza, pero la fe de mi abuela cambió todas las cosas. Ella decidió, como tutora y responsable de mi madre, darme la posibilidad de vivir, por amor a Dios y confiando en que sus propósitos son perfectos para cada ser humano por adversas que parezcan las circunstancias. Mamá me dio a luz un 27 de enero de 1989. Nací bajo malas condiciones económicas, en medio de una crisis familiar y por supuesto  momentos de mucha tristeza

Mama no podía con tanto dolor por lo que se marchó de casa dejándome al cuidado de mi abuela a los 16 años aproximadamente. Durante mis primeros años de vida ella trató de estar lo más presente posible en mi crecimiento pero desde lejos, ya que verme le producía día sentimientos muy contrarios entre sí. El tiempo y la distancia nos separaron cada día más. Yo me crié en un hogar cristiano evangélico, pasé mi infancia formándome como persona dentro de una congregación pentecostal, lo que cambió mi manera de pensar, de vivir y que también me dio valor, ese valor que me arrebató la sociedad y la falta de redes de apoyo para una situación como la nuestra.

A mis 16 años me enfrenté a una crisis existencial muy fuerte. Estaba pasando por mi adolescencia y quería encontrar una respuesta, un porqué para todo. Había perdido las ganas de vivir. Entonces, me llevaron a psicólogos, psiquiatras; recibí tratamientos diversos pero nada daba resultado hasta que un día decidí desaparecer, necesitaba una respuesta saber por qué no había nacido en una familia normal conformada por mis padres, hermanos, etc. Cada día vivido era un dolor para mí, por lo que tomé el camino más fácil según mi percepción: intenté suicidarme intoxicándome con pastillas. Llegué a tocar fondo, pero Dios en su infinita misericordia salvo mi vida, y me dio un motivo para vivir, una esperanza, una salvación.

Me sacó de la desesperación y me trajo la calma, comprendí que Dios nada deja al azar que todo tiene su razón de ser, y que todos somos valiosos para El sin importar el modo o condición con la que hayamos llegado a este mundo hay muchas razones por las cuales levantarse cada mañana y agradecer por el nuevo día.

El camino no ha sido fácil para mí, y como yo ¡muchos!. Dios puso en mis manos todas las herramientas necesarias para enfrentar mi vida, para vencer mis temores, pero lo más importante me recordó que El me ama y que se preocupó desde el vientre de mi madre de cada detalle hasta del último pelo de mi cabeza, me recordó que no estoy sola, " Salmos 27:10 dice: Aunque padre y madre te dejarán, con todo te recogerá Jehova"; una promesa como tantas cumplidas en mi vida.

Hoy tengo 27 años de edad, a mi lado tengo a un hombre maravilloso que me ama con mis defectos y virtudes, soy madre de dos hijos hermosos el mayor de 3 años y la menor que ya está por nacer. La lucha continúa porque a diario nos encontramos gigantes para enfrentar; hace un año aproximadamente me detectaron diabetes mellitus tipo 2, a los meses siguientes quedé embarazada por lo que se considera un embarazo de alto riesgo ya que puede producir muchas complicaciones en mi condición entre ella riego vital para el feto y también para la madre; pero aquí estoy sigo luchando con la ayuda de Dios, amo vivir. Y agradezco cada segundo que tengo, ya no me preocupo de lo que pasó, ni de lo que vendrá mañana. Vivo el día a día agradeciendo lo bueno y también lo malo, después de todo somos un milagro de Dios.

En cuanto a la relación con mi madre hace exactamente 3 años ocurrió un hecho que marcó nuestra vida que fue la llegada de mi primer hijo, donde pude compartir con ella el momento de su nacimiento, fue un momento tan especial una nueva oportunidad para nosotras. Estamos más unidas que nunca, estamos de a poco recuperando todo el tiempo que perdimos.

Hasta el año 1989 en Chile estaba permitido el aborto, pero justo en ese mismo año se abolió aquella ley. Para mí no fue una coincidencia, fue la mano de Dios no sólo a mi favor sino también para otros muchos que merecíamos vivir.

¿Si soy feliz? ¡Claro que sí! Inmensamente, no porque mi vida sea fácil, es simplemente porque me aferré a mi fe, esa fe que cree lo imposible. Quizá para la sociedad mi vida estaba escrita para un fracaso, pero no fue así, mamá me dice " le torcimos la mano al destino hija".

Quiero decirles a todos los que alcance este testimonio de vida; a esas madres confundidas, a jóvenes adolescentes como lo era mi madre, que la vida es un milagro de Dios, y que por más duro y cruel que parezca la situación todos merecemos vivir. El aborto no es una solución; la verdadera solución es formar redes de apoyo en situaciones tan terribles como ésta, tal vez si en aquellos mi madre hubiese tenido más apoyo la historia sería otra.

La solución no es la aprobación del aborto, la solución es formar redes de apoyo en nuestro país para estos casos, Ningún camino es fácil, los dos generan algún tipo de dolor en algunos más profundos que en otros pero si hay una gran diferencia entre ambos, vida es esperanza, vida es un milagro, aborto es muerte, aborto es dolor.

La voluntad de Dios es perfecta y me aferro a eso. Tal vez para muchos soy fanática, pero ese fanatismo salvó mi vida y hoy gracias a Dios tengo una vida maravillosa. "Es pues la Fe la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve"

Karina Silva Silva es un bloguera por Salvar El 1 -- el 1%, Save The 1.  Ella vive en Santiago, Chile.

Tuesday, March 22, 2016

¿Un Presidente Que Asesina a Sus Ciudadanos Más Vulnerables? Por Brad Smith

Se puede medir el tono de una sociedad fijándonos en la manera en que sus integrantes son tratados. Desde 1989 Chile ha sido un país que protegía estas almas, pero la Presidenta Bachelet de Chile ha decidido unirse a la gente enferma y depravada de este mundo que tiene en el punto de mira a niños con discapacidades para su aniquilación. La Cámara de Diputados de Chile se ha unido a la Presidenta Bachelet para votar una ley que permitirá asesinar a los niños con discapacidades en el útero de su madre a través de la legalización del abortoen estos casos. ¿Qué hace una sociedad decente, proteger o matar a sus integrantes más indefensos?

Mi mujer y yo tenemos una niña pequeña que se lama Faith que tiene ahora 7 años. Antes de que Faith naciera los
médicos ya pensaban que tenía algú problema grave, en concreto Trisomía 18 o Síndrome de Edwards. Esto es una anomalía cromosómica de la que se suele decir que es incompatible con la vida o un diagnóstico de anomalía fetal fatal. Fuimos alentados a realizar alguna prueba más precisa antes de que ella naciera porque querían que acabásemos con su vida pero nosotros no teníamos ninguna intención de hacerlo y éramos conscientes de que esa prueba podía perjudicarla, así que no la hicimos.

Cuando Faith nació todo el mundo vió que le pasaba algo. Un par de semanas después nos dijeron que tenía, de hecho, Trisomía 18. Incluso en este momento, cuando ya había nacido nos animaron a que no le proporcionáramos ningún tratamiento. Los médicos no querían darle nada más que alguno de los medicamentos básicos y cuidados elementales. Incluso un médico se atrevió a decirnos que lo único que conseguiríamos era prolongar su vida... ¿De verdad que lo único que se plantea la industria médica es " prolongar" una vida?

Ya se ve que en USA hemos permitido que se imponga esta visión tan perversa de la vida desde que se legalizó el aborto. Hemos creado una cultura de la muerte que hace que muchos crean que la vida tiene muy poco valor y que piensan que la importancia de la vida de otra persona depende de ese escaso valor que ellos le atribuyen. De este modo ahora en US, los médicos asesinan casi al 90% de los niños que, como mi hija Faith, tienen una discapacidad. Antes de que puedan respirar por primera vez, los doctores los asesinan dentro de las entrañas de sus madres.

Cuando en 1973 era un joven muchacho, se legalizó el aborto en USA. En Ohio, donde yo me crié, había una escuela que tenía un servicio de autocares que recogía a niños con alguna discapacidad y les enseñaban. Hoy esa escuela ha dejado de existir porque nuestra cultura ha arrasado, literalmente, con estos niños con discapacidades que están despareciendo de la faz de la tierra. Está es la legalidad que estamos abandonando porque el aborto ha dado paso a una población narcisista y egocéntrica en USA centrados en ellos mismos y que no se preocupan en absoluto de las personas más vulnerables que están así alrededor.

El mundo se ha convertido en un lugar terrorífico para los niños con discapacidades. Buena gente de chile, no permitáis que vuestra Presidenta convierta vuestro país en un campo de asesinato de los niños con discapacidad. No permitáis que alguien os imponga que ésta es la mejor elección para todo el mundo. Esto sería una MENTIRA. Vuestro país no será mejor con el aborto. Al contrario, se deshumanizará y degradará. Vuestra gente no tendrá mejor vida porque no haya niños con discapacidades. Simplemente, os habréis visto despojados de la oportunidad de desarrollar la compasión y de experimentar el amor incondicional que da un niño discapacitado que sólo tiene eso para entregar.

Pedid al Senado el fin de esta ley de auto destrucción que carcomerá a la sociedad hasta que no le de ningún valor a la vida. Intentad que la Presidenta Bachelet abandone esa carrera que ha emprendido liderando la destrucción. No seáis como el resto del mundo sino un ejemplo para todos amando a esos niños discapacitados. Puedo prometer una cosa; seréis una sociedad mejor y mejores personas si protegéis a los ciudadanos más vulnerables

BIO: Brad Smith trabaja para una emisora cristiana y es miembro de Save The 1, Salvar El 1 - 1%. Él y su mujer Jesi
tienen 5 hijos y son blogueros y conferenciantes provida en Save The 1. Su personal website es: www.keepingourfaith.com

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Friday, March 18, 2016

Presidente Bachelet: Baje Sus Armas y Deje de Atacar a Mi Gente!, por Rebecca Kiessling

Ayer, se puso en la mira la vida de niños inocentes como yo, que fuimos concebidos en una violación o recibieron un diagnóstico de malformación fetal grave - la Cámara de Diputados de Chile (Casa de Representantes) aprobó un proyecto de ley para legalizar el aborto en estos casos.  El Senado votará esta ley mortal, y si es aprobada, pasará a la Presidente para su firma.  En Chile el aborto fue abolido en 1989, pero ahora, con una Presidente agresivamente pro-aborto, Michelle Bachelet, Chile se enfrenta a lo impensable - una cultura de la muerte que se aprovecha de los niños inocentes en el vientre materno.

Como alguien que fue concebida en una violación, tomo este ataque a mi grupo de forma muy personal.  Algunos pueden decir: "No es nada contra ti, personalmente" o "No se trata de TI Rebecca".  Bueno, fácil para ti decirlo porque esto SI me afecta personalmente: junto con los cientos de personas de mi organización global, Save The 1 - Salvar El 1 en español, que también fueron concebidos por violación y los cientos de madres embarazadas por violación - la mayoría de las cuales están criando a sus amados hijos, o las madres biológicas que optaron por la adopción después de haber sido violadas, así como las mujeres post-abortivas que lamentan profundamente su aborto después de haber sido violadas.

Nací sólo 4 años antes de que el aborto fuera legalizado por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos.  En mi estado de Michigan, el aborto era ilegal, incluso en casos de violación.  Mi madre biológica de hecho fue a dos aborteros ilegales y yo casi fui abortada, pero ella desistió porque era ilegal, y porque tuvo miedo por su propia seguridad.  Cuando nos conocimos cuando yo tenía 19 años, me contó cómo fue secuestrada a punta de cuchillo por un violador en serie, y a pesar de que ella estaba muy feliz de conocerme, me dijo que ella me habría abortado si hubiera sido legal.  Yo, literalmente, le debo mi nacimiento a la ley que estuvo ahí para protegerme!

Siento que mi vida fue rescatada de un edificio en llamas, y como tengo la oportunidad de volver y salvar a otros, voy a hacerlo!  Lo más egoísta que podría hacer sería sentarme y decir, "Oh, bueno, al menos mi vida fue salvada".  ¿Y otros no?  No puedo hacer eso, ¿Puedes tú?  Estoy viva gracias a que otros estuvieron dispuestos a protegerme porque reconocieron que cada vida importa y que valía la pena salvar la mía.

No merecía la pena de muerte por los delitos de mi padre biológico.  Es absolutamente bárbaraico castigar a un niño inocente por el crimen de otra persona.  ¿Qué tipo de sistema de justicia hace eso?  Y, además, hay tan poca justicia para las víctimas de violación.  Cada vez que un niño concebido en una violación es abortado, encubres el crimen, destruyes la evidencia y permites que violadores, pederastas y traficantes de sexo continúen explotando mujeres.

Presidenta Bachelet - le digo: ¡castigue a los violadores, no a los bebés!  Por toda su retórica de que supuestamente le importan las víctimas de violación, ¿dónde su postura sobre el castigo al violador? ¿Merece la pena de muerte?  Habla de cómo usted se preocupa por las mujeres, bueno, ¡yo soy una mujer!  Ahora dígame, ¡¿De qué sirven mis derechos como mujer, si no tengo mi derecho a la vida?!  No puede responder esta pregunta, porque todos los demás derechos carecen de valor si no se tiene derecho a la vida.

Co-fundé Esperanza Después de la Concepción por Violación, usando mi experiencia como abogado de familia para crear un modelo de legislación y para declarar ante los órganos legislativos para aprobar leyes para proteger a madres sobrevivientes de violación evitando que el violador obtenga derechos parentales.  Estamos sacando nuestro modelo legislativo - La Ley de Protección del Niño Sobreviviente de Violación - aprobada por todos los Estados Unidos, e incluso en el Congreso, usando "pruebas claras y convincentes" para poner fin a los derechos parentales de los violadores.  Sugiero cualquier persona a la que realmente le importen las víctimas de violación embarazadas - centrar sus esfuerzos en algo positivo para ellas y sus hijos en vez de tratar de castigar al niño inocente, dejando a la víctima de la violación vulnerable al violador.

Las mujeres que abortan después de una violación mayoritariamente expresan que el aborto es mucho más difícil de superar de lo que es la violación.  El aborto es sólo más violencia en su vientre después de que ya ha sido traumatizado.  Después del aborto, ella tiene que lidiar sólo con lo que se hizo con ella, ahora tiene que sufrir con lo que ella sabe que le hizo a su propio hijo.

Los estudios aquí en los Estados Unidos han demostrado que una víctima de violación tiene cuatro veces más probabilidades de morir durante el año siguiente después de haber sido violada.  Tienen una tasa de homicidios más alta debido a que el aborto a menudo ayuda a perpetuar una relación abusiva.  También tienen una mayor tasa de suicidio, sobredosis de drogas, depresión, violencia doméstica y así sucesivamente.  El Dr. David Reardon del Instituto Elliott escribió un libro llamado Víctimas y Vencedores que cita gran parte de esta investigación.  Así que si realmente te importa una víctima de violación embarazada, debes querer protegerla del violador, y del aborto - ¡y NO del bebé!  El bebé no es el enemigo terrible, y me molesta que lo muestren como tal.  Un bebé no es lo peor que le puede pasar a una víctima de violación - un aborto lo es.

Sólo ten en cuenta que en cada vez que apuntas a un grupo de personas para su destrucción como la Presidente Bachelet lo está haciendo en Chile, estás enviando un mensaje a cada niño nacido - y a todas las madres criando a ese hijo - que su niño vale menos que todos los demás en su sociedad.  Si escuchas que alguna otra nación prohibió el aborto, "excepto en los casos de bebés hispanos":  ¿Qué mensaje se envía a cada persona en América Latina sobre el valor de sus vidas?  Una medida de este tipo no sería recibida con la más absoluta indignación?  La presidenta Michelle Bachelet ha puesto en la mira – el blanco - en la vida de cada niño inocente concebido en una violación o que tiene un diagnóstico de "anomalía fetal grave" - muchos de los cuales, de hecho, terminan por no ser fatal.  Presidente Bachelet, no lo haga - baje sus armas y deje de atacar a mi gente!  No inicie una temporada de caza abierta de las personas como yo.  Mi vida importa exactamente lo mismo que la suya.


Hoy en día, mi madre biológica y yo estamos agradecidas de haber sido salvadas del horror del aborto.  Ella dice que soy una bendición para ella.  Yo la honro y traigo su sanación.  Para mi cumpleaños hace dos años y medio, mi madre biológica me  llamó para desearme feliz cumpleaños y para decirme que mi abuela murió.  Nací en el aniversario de mi abuela, y ella murió en mi cumpleaños.  Mi madre biológica y yo tuvimos una larga conversación de corazón a corazón. Al final de nuestra llamada telefónica, estábamos a punto de colgar y ella me detuvo y entre lágrimas me dijo - "¡Rebecca, Rebecca!  Sólo quiero decirte que estoy muy feliz de haberte tenido".  ¡¡Ese fue el mejor regalo de cumpleaños de mi vida !!!  No destruya la esperanza y la belleza que tiene un niño y que el futuro depara.

Rebecca Kiessling, abogada, presidenta de Salvar El 1
www.savethe1.com
www.rebeccakiessling.com
www.hopeafterrapeexception.org
www.embryodefense.org

Monday, February 15, 2016

Tuve un aborto espontáneo después de haber sido violada. La verdad, es que echo de menos a ese bebé


por Becky Dunlap

Mi historia, para Su gloria  Por favor, ten en cuenta que hay cosas que nunca he contado antes.  Dios me está dando la voz y la fuerza para contar más mientras Él me ayuda a asimilar las partes que he mantenido ocultas.  Es cierto que Dios nos hace libres.


A los 13 años tenía una amiga que, para mí, era la mejor. Ella y yo hacíamos todo juntas y juntas íbamos a todas partes.  Nuestras vidas más o menos giraban en torno a nuestra amistad y nuestro grupo de amigos.  Éramos inseparables.  Si yo no estaba en su casa, ella estaba en la mía.  Su madre tuvo a su hermanito cuando estábamos en séptimo grado y prácticamente "criamos" a ese bebé. 

Siempre me han encantado los bebés, incluso cuando era muy niña.  Recuerdo cuando lo conocí en el hospital el día de su nacimiento,  sus deditos de los pies y sus piernas arrugadas eran tan preciosos...
El verano antes del octavo grado, mi amiga se fue durante un mes a estar con su padre en otro estado.  Una noche cuidaba a su hermano pequeño y otro hermano chico para que su mamá y su conviviente pudieran salir.  Alrededor de la medianoche, empecé a preocuparme.  No me gustaba la oscuridad, y teniendo sólo 13 años, era ya demasiado tarde para seguir haciendo de niñera.  Su familia era muy pobre también, así que vivían en un viejo remolque que tenía ratones.  Empecé a contar los minutos que quedaban para que regresaran.

Finalmente, volvieron y el novio de la mamá de mi amiga dijo que me llevaba a casa. Yo vivía sobre una colina fuera del pueblo.  Cuando llegamos, aceleró y pasó por delante de mi casa.  Le dije que se había pasado mi casa y me dijo que me callara.  Me puse a gritar, sin tener idea de dónde íbamos.  Condujo por caminos con curvas, por lo que me pareció mucho tiempo.  Estaba tan oscuro afuera que yo estaba aterrorizada.  Se salió de la carretera y se detuvo en un estacionamiento cerrado.  Estaba rodeado de árboles y arbustos.  Yo tenía cierta idea de nuestra ubicación por los caminos con curvas, pero estaba lejos de casa y muy desorientada.  Empezó a tirar y tirar de mi ropa tratando de desnudarme.  Cuanto más me resistía más fuerza usaba.

Todavía recuerdo cada detalle. En ese momento, no estaba segura de si iba a salir viva de ahí o no. Lloré desconsoladamente y le supliqué una y otra vez que por favor me llevara a casa, repitiendo que no quería tener relaciones sexuales con él y que sólo quería volver a casa. Me dijo que me callara, que nadie podía oírme y que nadie me encontraría allí.  Recuerdo que miré los alrededores, queriendo salir del coche, pero estaba muy asustada.  Él era violento y yo estaba muerta de miedo.

Cuando terminó de violarme, me llevó a casa y en el camino de vuelta me dijo que no se lo contara a nadie y, que si lo hacía, se vengaría.  Me dejó en casa, me fui a la habitación de mis padres, asomé la cabeza por la puerta y dije: "Estoy en casa".  Luego me fui a mi habitación, escondí la ropa en un cajón, y me fui a la cama.

No se lo dije a mis padres, ni a nadie, excepto a mi mejor amiga - que luego se lo contó a su mamá.  Cada vez que sonaba el teléfono me daba miedo que fuera la madre de mi amiga, que se lo quería explicar a mis padres.  Ella me animaba a que se lo contase. Esperé 3 meses antes de explicar nada.  Era verano y pasábamos mucho tiempo con mi familia afuera en el lago, subiendo en bote, practicando esquí acuático, haciendo tubing y todos se divertían mucho.  Pensé que si les contaba algo de aquella noche terrible, arruinaría nuestra diversión y sería la ruina de mi familia.

Un par de semanas después de haber sido violada, estaba con atraso de mi regla. Me preocupaba que pudiera estar embarazada, pero no quería decírselo a mis padres porque sabía que se molestarían.  Un mes más tarde, todavía no me llegaba el período.

Fuimos con mi familia a Pensilvania a visitar a mis abuelos y parientes.  Mi amiga Crystal vino conmigo.  Cabalgamos en mi pony (con el que mis abuelos se quedaron cuando nos mudamos cuando yo tenía 10 años).  Más tarde ese día, empecé a tener dolores de estómago y empecé a sangrar.  Le dije a mi mamá y a mi amiga que me había llegado el período, pero por dentro estaba aterrorizada - aterrorizada de que estuviera abortando.  Todavía no estaba segura de que estuviera embarazada ya que no me había hecho una prueba de embarazo para confirmarlo.  Pensé que probablemente lo estaba ya que sabía cuando debería haberme llegado el periodo y sabía lo suficiente como para entender que podía quedar embarazada de la violación de él.  Sangrando y con un dolor terrible - no como un período normal, pensé que me había causado un aborto involuntario por haber andado en el pony.  Durante la noche y día siguiente, yo seguía teniendo dolores de estómago y eché grandes coágulos de sangre. A los 13 años, no estaba segura de si me estaba bajando el periodo  o si  estaba teniendo un aborto involuntario.  Después de ese día, el dolor disminuyó y seguí sangrando durante 14 días seguidos.  Nunca se lo dije a nadie.  De verdad no entendía lo que me había pasado, pero pensé que era mi culpa.

El primer día de clases de ese año, conocimos a todos nuestros maestros.  Ese día supe que mi profesora de inglés era alguien en quien podría confiar.  Ella era una hermosa mujer, fuerte, dulce y tierna, y dijo las palabras que yo necesitaba oír.  Se puso de pie delante de la clase y nos dijo que si alguno de nosotros tenía un problema, si teníamos algo terrible que necesitábamos decirle a alguien, entonces ella nos escucharía y ayudaría.

Me sentí enferma ese día de los nervios, al saber que algún día podría ser capaz de contar mi secreto.  A un mes de haber empezado el curso, mi profesora de inglés nos dio como tarea escribir un texto sobre tres deseos.  Siendo yo dulce y tierna (realmente sentía compasión hacia las personas,) escribí acerca de cómo:  1 - Desearía que todos en el mundo se salvaran, 2 - que nunca más hubiera guerra en el mundo, y 3 que "eso" nunca me hubiera pasado.  En aquel tiempo ni siquiera sabía que lo que me había sucedido se llamaba "violación".  Yo sólo sabía que me obligó a tener relaciones sexuales y que no era correcto.  Cuando escribí sobre ese tercer deseo, mi letra se volvió tan mala que era difícil de leer, y recuerdo estar tensa y nerviosa porque finalmente estaba revelando el terrible secreto.

La espera hasta que mi profesora leyera y calificara nuestras tareas fue difícil.  Le preguntaba constantemente si lo había leído.  Finalmente, un día le entregué un papel doblado que decía "Necesito hablar con usted en algún momento".  Ella me llamó al salón ese día y ahí le conté todo.  Fue encantadora conmigo.  Ella lloró, me tomó la mano, escuchó, y me hizo preguntas.  Me convenció de que tenía que decírselo a mis padres.  Asentí y  ella llamó a mi mamá y papá desde la escuela.

Mi padre tenía una cita con el dentista así que no pudo venir y mi mamá sí vino a la escuela.  Mi profesora se lo contó, y luego mi mamá y yo fuimos a casa y le contamos a mi papá.  Mis padres tenían el corazón roto.  Rápidamente presentaron cargos.  Más tarde, esa confesión a mi profesora de inglés se convirtió en parte de la evidencia para el juicio.  Una vez que el hombre fue arrestado y llevado a la cárcel, la chica que era mi mejor amiga se enojó mucho conmigo.  Hizo circular rumores horribles sobre mí en la escuela, mintiendo y poniéndome motes. Además de lo que me había pasado, me dolía mucho perder a mi mejor amiga.

Al año siguiente fue la continuación de la pesadilla.  En el momento en que realmente comenzó el proceso judicial (había habido algunos retrasos con nuestro abogado que estaba trabajando en un caso de asesinato por lo que el juicio se pospuso un par de veces), había pasado nueve meses desde la violación.  Recuerdo que miré al hombre en la sala del tribunal y en realidad sentí pena por él.  Yo tenía a mi familia, pero él estaba tan solo y pensé en lo perdido que estaba, lo increíblemente perdido que tenía que haber estado para hacerle algo tan horrible a una niña de 13 años.

El día del juicio, terminó aceptando un acuerdo con el fiscal.  Habló con el juez para explicar lo que me hizo, pero luego comenzó a mentir diciendo que pensaba que yo tenía 16.  El juez se enojó, lo detuvo y le dijo que necesitaba hablar con su abogado de nuevo y que aclarase su historia.  Se tomaron, pues, un descanso, volvió a salir, y entonces reconoció lo que me hizo.  Los cargos originales habían sido por sodomía y violación de una menor de edad en primer grado, y el acuerdo con el fiscal fue de hasta dos años por un cargo reducido de abuso sexual.  Finalmente permaneció menos de 8 meses en la cárcel.  Recuerdo que me sentía realmente fatal y estaba enferma y asustada cuando me topaba con él en una tienda del pueblo. Mientras, mi padre estaba absolutamente furioso.

Mirando hacia atrás, entiendo que los fiscales querían evitarme el trauma de un juicio, pero creo que un juicio habría sido mejor que saber que él estaba libre en mi comunidad.  Yo sabía que había violado a una chica de 18 años antes.  En vez de quedarse ahí para testificar en el juicio, su familia decidió hacer las maletas y salir del pueblo ese mismo día, por lo que el fiscal perdió un testigo clave.
A partir del décimo grado, empecé a ir a terapia.  Como durante años no dormía bien, me gustaba leer mi Biblia y escribirle a Dios hasta altas horas de la noche.  Dios me fue fiel y lo sentía muy cerca.  Tuve esta conexión con Él a causa de mi profundo dolor.  A veces, sentía como si pudiera extender la mano y tocarlo, otras noches le rogaba a Jesús para que simplemente viniera en persona a abrazarme.  Una noche, mientras clamaba a Dios en un pequeño embalse cerca de mi casa (yo iba allí a menudo por la noche para orar y hablar con Dios), Dios me mostró una visión de Jesús en la cruz.  Pude ver su dolor y  sacrificio, y por primera vez, sentí profunda tristeza de que mi pecado se hubiera clavado ahí.  Dios me habló y me recordó que Él también murió por ese hombre que me había violado.  Esa noche, Él me ayudó a perdonar completamente a mi agresor.


Durante el tiempo que estuve en terapia, finalmente pude contar a mi terapeuta  la posibilidad de haber quedado embarazada por la violación y del aborto espontáneo.  También se lo conté a uno de los líderes de jóvenes de la iglesia, pero su respuesta fue muy dolorosa para mí.  Ella dijo: "Becky no hubieras querido un bebé con ese hombre, habría sido un recordatorio constante de ese monstruo.  Dios se encargó de eso por ti".  Sus palabras hirieron profundamente mi alma, porque yo adoraba a los bebés.  Dios me había hecho para anhelar y esperar convertirme en madre desde que era muy niña, así que no podía aceptar que fuera verdad que Dios había creado un niño, para luego llevárselo sólo porque yo había sido violada.  Después de ser herida por esas palabras, me prometí que nunca le contaría a nadie  ese posible aborto involuntario, pensando que nadie más podría entenderlo.  Años más tarde y ya  madre de varios hijos, finalmente hablé con mi matrona y amiga sobre lo que había pasado - los períodos que no llegaron, el dolor, los coágulos de sangre y el sangrado prolongado.  Me confirmó que lo que había pasado seguramente había sido un aborto involuntario.

En los años que siguieron, he encontrado sanación y una esperanza que sólo podría haber venido de Jesús.  El tiempo ayuda, pero el tiempo no sana realmente - sólo la obra de Jesús en nosotros, con el tiempo puede curar nuestras heridas.  Jesús ha sido un consuelo para mí en los momentos de dolor; fortaleza, cuando he sido demasiado débil para continuar; luz cuando todo lo que veía era oscuridad; paz cuando tengo miedo; paciencia cuando intento caminar sola.  Sinceramente, no creo que pudiera haber caminado por ese valle de sombra de muerte sin Dios ahí para tomar mi mano, para decirme que podía seguir, y que me mostrara el camino.


En los últimos dos meses, Dios ha puesto su dedo sobre el aborto involuntario de nuevo.  Con todo el escándalo emergente de Planned Parenthood, Dios me ha mostrado que Él quiere sanarme profundamente y sobre todo en lo relacionado con el aborto involuntario.  A los 38 años de edad, después de 25 años, finalmente estoy aceptando la pérdida y el dolor que nunca me permití sentir.  Estoy permitiéndome vivir el luto que no pude llorar en aquel entonces. Pueda la gente comprenderlo o no, la verdad es que echo de menos a ese niño.  Quiero ser la voz de ese bebé, sobre todo después de mantener esto oculto durante todos estos años.  Aunque hoy estoy en casa con mis 6 hermosos hijos, no existe un niño que pueda sustituir a otro.  Así que todavía anhelo y deseo tener conmigo ese niño que nunca llegué a abrazar.

He pasado mucho tiempo pensando en lo que hubiera pasado si hubiera llevado ese embarazo a término y la/lo hubiera dado luz.  Soy consciente de que mi vida hubiera cambiado completamente, que yo, como niña habría crecido con ese niño.  También sé, sin lugar a duda, que Dios creó a ese bebé y que yo lo llevé en mi vientre, Dios me habría dado todo lo que hubiera necesitado para amar a ese niño.

Yo, ni por un segundo, pienso en el aborto como una opción después de la violación.  Si hubiera continuado y decidido abortar, sólo hubiera causado un profundo trauma, más dolor, y más maldad encima de un acto ya malvado.  Nada del aborto hubiera ayudado a mi situación.  Ese bebé tenía tanto derecho a vivir como yo.  Siento que últimamente Dios me ha dado una mayor pasión, tanto hacia las niñas / mujeres que están sufriendo, destrozadas por la violación, y por el deseo de ser la voz de los bebés no nacidos concebidos en una violación.  La vida es valiosa, todas las vidas son preciosas y todos somos creados y dados por Dios, el dador de la vida.  La semana pasada, bauticé a ese bebé como Zacarías, que en hebreo significa "Yahvé recuerda."  Me consuela saber que mi Dios, ciertamente, recuerda.

Dios hizo posible mi comprensión de cuan presente y cercano a mi Él estaba la noche que fui violada.  Nada pasó por las manos de ese hombre hacia mi cuerpo que no pasara primero por el cuerpo de Jesús.  Dios me dio una visión en la que vi las manos de ese hombre acercarse a mí y pasar directamente a través de la espalda de Jesús, antes de tocarme.  Era como si Dios fuera un escudo humano que sintió todo lo que yo sentía.  En mi hora más oscura, la noche más aterradora de mi vida, estaba tirada ahí, siendo despojada de toda mi dignidad, en absoluta y completa impotencia y pérdida de control, con él riéndose de mí, diciendo que nadie escucharía mis gritos de auxilio, y me sentí sola.  Pero Dios no se limitó a ver como un espectador "presente" conmigo, Él entró en mi dolor y vivió lo que yo experimentaba.  Mis lágrimas no eran las únicas lágrimas derramadas esa noche.  Durante años, miraba hacia atrás esa noche y todo lo que podía ver era mi feo cuerpo desnudo.  A mis ojos, estaba contaminada y me sentía avergonzada.  Dios me habló y me reveló que yo era encantadora para Él. (El significado de mi nombre, Rebecca, es mujer de belleza encantadora).  Me dijo que él VIÓ mi cuerpo desnudo tirado ahí, me VIÓ siendo herida y destrozada, y que  mi cuerpo como hermoso.  Él no tenía que mirar hacia otro lado, cubrir sus ojos o estremecerse como me había imaginado.  El observó, sintió, VIÓ y también estaba destrozado.  Fuimos uno.  No estaba sola.

Sin embargo éste no era un terreno poco familiar para él.  Me hace pensar sobre lo que debe haber sido para mi hermosísimo Jesús, la noche que sufrió la cruz.  No ha habido noche más oscura que esa, la noche en que fue despojado de su ropa, golpeado y magullado, extendido en una cruz, se rieron, se burlaron de Él.  Las personas preguntaban por qué su Dios no lo salvaba.  Es reconfortante saber que Jesús conoce el dolor y la angustia que sentí esa noche.  Él también experimentó el despojo de la ropa, pero más aún el despojo de su corazón.  Él también cuestionó dónde estaba su Padre, y Él también tenía un Padre que sentía cada lágrima, cada gota de sangre y sudor que cayó de su frente.  Nada le tocó esa noche en la cruz que no haya pasado primero por la mano de su Padre, Dios.  No estaba solo, ni tampoco yo estaba sola.  Al darme cuenta de que no fui violada sola, sabiendo que Él eligió estar ahí conmigo, sabiendo que Él vivió lo que yo experimenté, profundiza mi comprensión de su amor por míÉl elige ir a los valles con nosotros.  No tiene miedo de nuestro caos, Él conoce nuestra humanidad y nos ama en ella.


Jesús nos creó, y conoce nuestras partes más profundas.  Nada se oculta de Él.  Él nos conoce por fuera y Él nos conoce en lo interior.  Él sabe lo que está oculto en la oscuridad y lo que se ve en público.  Él conoce los recuerdos, la vergüenza, el quebrantamiento.  Él no nos pierde de vista ni por un momento.  Él sabe exactamente lo que sucedió esa noche, y sabe exactamente lo que sentíÉl también lloró todas las lágrimas, dijo cada ruego, sintió cada toque.  Él lo experimentó en la cruz, y lo vivió conmigo.  Y como mi Creador, mi Padre, el que más me ama, cómo debe haberle dolido. Estoy profundamente agradecida de su amor, su fidelidad y su sanación.  Estoy agradecida de que Él no sólo no desecha nuestro quebrantamiento, sino que Él saca belleza de las cenizas.  Él restaura todo lo que Satanás nos roba.  Él redime todo.


BIO: Becky Dunlap, esposa hace 17 años, madre de 6 niños y ama de casa. Su blog es www.the8dunlap.blogspot.com, y es blogger para Save The 1.