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Saturday, January 27, 2018

El doctor diagnosticó que, si mi mujer no abortaba, moriría. Por Kirk Barker


No sabía que estaba perdido hasta que fui salvado y no tenía idea de que la forma en que estaba viviendo casi originó la muerte de otra persona.

Soy Kirk Barker, el fundador de Chance Pro-life Advocacy de Cameron. Pasé de no creer a ser seguidor de Cristo Jesús. Como no era creyente, estaba ciego a los milagros de Dios, entre ellos al milagro más importante de mi vida: Dios salvó a mi esposa e hijo hace 16 años.

Kirk y parte de su familia

Durante gran parte de mi vida, no fui creyente. Aunque crecí en la iglesia hasta los 12 años, tras el divorcio de mis padres, le di la espalda a Dios, lo negué. Mis padres habían dejado de llevarme a la iglesia. No podía entender por qué la vida era así. Una excusa que usaba era: "Si hay un Dios, ¿por qué deja que a las personas buenas le pasen cosas malas?" .

Chassidy y yo llevábamos viviendo juntos unos tres meses cuando quedó embarazada en la Navidad de 2001. Planeamos casarnos, pero sin prisas. Dios no era prioritario en nuestras vidas. Puede que hubieramos hablado de religión o fe de vez en cuando, pero Dios no era parte en nuestra toma de decisiones o modo de vivir. El 12 de enero de 2002, cuando nos enteramos de que estaba embarazada, no consideramos el aborto porque sabíamos que era incorrecto y  nos pensábamos casar pronto de todos modos. Estábamos asustados, pero, al mismo tiempo, muy felices.

Sin embargo, Chassidy pronto se puso muy enferma. Perdió 19 kilos en sólo un mes y estuvo hospitalizada la mayor parte del tiempo. Los médicos nunca dieron un diagnóstico oficial pero a mediados de febrero, el médico nos dijo: "No hay nada más que podamos hacer. Si no aborta, morirá". Estaba embarazada de dos meses así que sabíamos que si ella moría el bebé también moriría. Entonces no había dudas entre su vida y la vida del niño.

Los dos estábamos deshechos. Lloramos, tristes y asustados. Ya habíamos sufrido mucho con el deterioro de su salud y ahora  nos hablaban de algo tan difícil como abortar. Era una situación en la que jamás quisiera estar. No quería perder al amor de mi vida pero  tampoco a mi bebé.

Desafortunadamente, seguimos el consejo del médico, una decisión que tomamos juntos. Teníamos todo listo. El 26 de febrero de 2002, fuimos al abortorio - The Women's Center en Nashville, Tennessee. A Chassidy le habían  dado de alta en el hospital. La clínica estaba a unos 30 minutos de nuestra casa. De verdad que no queríamos hacerlo. Estábamos a punto de perder a nuestro hijo. Ni siquiera puedo recordar el viaje en automóvil.

Aparcamos nuestro coche y cuando empezamos a caminar hacia la clínica, vimos un grupo de manifestantes pro-vida. Chassidy estaba un poco nerviosa porque no sabía si ellos iban a comenzar a gritarle. Pero, en cambio, se nos acercaron con sonrisas amistosas, amor y amabilidad. Recuerdo que nos suplicaron que no abortase. Les dijimos que no queríamos abortar y  les explicamos nuestra situación. Fueron empáticos y oraron por nosotros. Estaba muy agradecido de que les importáramos aunque no nos conocieran.

No podemos agradecer lo suficiente a Dios que pusiera en nuestro camino a esos manifestantes pro-vida. Sé que mucha gente los llama agitadores, pero en mi opinión, no violentan a nadie. Están allí compartiendo el mensaje de vida de Dios: Que cada niño es una bendición.

Lamentablemente, entramos a la clínica. Justo antes de que estuviéramos a punto de firmar lo que llamamos "certificado de defunción" de nuestro hijo, Dios respondió esas oraciones e intervino. Mi esposa me miró y me dijo: "No me importa si muero. No voy a matar a nuestro bebé". Me sentí aliviado en ese momento, y sólo tenía la esperanza de que ella de alguna manera mejorara. Nos levantamos y nos fuimos.

Después, simplemente vivimos nuestras vidas. Yo trabajaba. Ella descansaba en casa. Dos semanas después, Dios sanó a Chassidy. Ella dejó de vomitar y mejoró en todos los aspectos. Nunca volvió con el médico que le dijo que abortara. Afortunadamente, encontró un nuevo médico y se encontró a gusto con él porque cuidaba muy bien de ella y del bebé.

El resto del embarazo fue bueno y ella ya se sentía mejor. Nuestro hijo Cameron nació a término el 16 de septiembre de 2002, perfectamente sano, sin complicaciones. Las primeras palabras de la boca de Chassidy fueron: "¡Dios mío, se parece a Kirk!"


Tres semanas después, el 5 de octubre, nos casamos, pero ni siquiera nos casamos en una iglesia, simplemente a través de un juez de paz. Pasaron años antes de que finalmente diéramos nuestras vidas a Cristo.

Hoy tenemos un hijo increíble de 15 años. ¡Alabado sea el Señor!

Sin embargo, esa decisión de matar a nuestro hijo, a pesar de que no lo hicimos, pesó mucho en nuestros corazones durante muchos años. Nos hizo la vida muy difícil. Estábamos enojados con nosotros mismos, enojados con el doctor y enojados por la decisión que queríamos tomar Apenas podíamos hablar de eso.

Tuvimos otro hijo. Esta vez, Chassidy perdió 14 kilos al comienzo de ese embarazo. Pero con la experiencia del primer embarazo, supusimos que ella podría luchar y estaría bien y así fue.

Nuestra hija Caitlin nació el 15 de marzo de 2004.

La vida continuó. A principios de 2007, obtuvimos la custodia de nuestra sobrina y sobrino que tenían uno y dos años. Simplemente, éramos personas felices que tomaban las cosas tal como venían.
Luego, en abril de ese año, perdimos todo lo que teníamos en el incendio de nuestra casa. Nuestro hijo Cameron, de tres años, se encaramó para alcanzar una caja de fósforos, encendió uno y lo dejó caer sobre una silla, prendiéndole fuego. El incendio se extendió rápidamente. Gracias a Dios, mi esposa pudo sacar a los cuatro niños de la casa sin que ninguno de ellos sufriera daños. La casa de alquiler se quemó completamente. Las únicas pertenencias que teníamos estaban en el coche e incluían la camiseta de mi hijo que irónicamente decía: "Futuro Bombero". Hoy nos reímos, pero en ese momento, fue devastador.

Poco después del incendio de la casa, comenzamos a ir a la iglesia, porque intuíamos que necesitábamos a Dios en nuestras vidas. En un principio, fue sólo un tiempo ya que volvimos a alejarnos de Dios. Pero luego mi esposa quedó discapacitada con distrofia simpática refleja, y yo obtuve la custodia de mi hija de 12 años de una relación anterior. Sabíamos que todos nuestros hijos necesitaban más reciedumbre y que estar en la iglesia y acercarse a Dios también fortalecería nuestro matrimonio.

En 2012, fui bautizado, pero no me convertí realmente en seguidor de Cristo hasta que Dios me guió para formar un grupo comunitario cristiano para adolescentes con necesidades especiales. Dios movió a mi familia y a mí a una tierra donde no conocíamos a nadie, para construir algo de lo que nadie había oído hablar. Lo que hizo que mi fe en Dios fuera aún más fuerte. Esta situación me hizo comprender que Dios provee para sus hijos, que todo lo que tenemos, todo lo que atravesamos, es por Su gracia. Ahora entiendo que Dios abre las puertas cuando lo cree conveniente y que todo está en el tiempo de Dios, no en nuestro tiempo. Llegué a entender que había estado viviendo mi vida mal hasta este punto.

Mi momento de redefinición fue cuando tuve la bendición de compartir mi testimonio sobre el aborto en una iglesia católica. Estaba asistiendo a un estudio bíblico no confesional con un grupo de hombres, cuando un sacerdote entró, imagino que Dios le guió para que estuviera allí ese día. De alguna manera, comencé a compartir  nuestra experiencia. Rara vez le había contado a alguien esta difícil historia. El sacerdote me pidió que lo contara en su parroquia, y esto cambió mi vida y la de nuestra familia.

Mi hijo Cameron sabe de su historia y por supuesto agradece  que no lo matamos y es muy pro vida. Incluso ha hablado en eventos conmigo.

Kirk y su hijo Cameron son entusiastas defensores de la vida

Como ya han pasado tantos años, no podemos regresar a las puertas del abortorio y agradecer a esas personas lo que hicieron. Pero sí que nos queda la posibilidad de compartir nuestra historia y ser una luz para la gente. A través de todo esto, Dios sanó nuestros corazones.

El año pasado, escribimos una publicación en nuestra página de Facebook, Cameron's Chance Pro-life Advocacy. Este post fue escrito como agradecimiento a la persona que nos ayudó y para  alentar a otros con situaciones similares a la nuestra:

"Nunca sabremos tu nombre. Puede que ni siquiera sepas que Dios te puso ahí para salvar a nuestro hijo. Hace 14 años, te paraste y rezaste por nosotros. Fueron tus oraciones las que ayudaron a salvar a nuestro hijo. Nunca podremos expresar en palabras nuestra gratitud por lo que hiciste. Que las palabras de este mensaje sean un recordatorio constante del gran trabajo que haces: que sea un recordatorio de que nos hiciste reflexionar y cambiar de opinión. No sabíamos quién eras, pero te preocupaste por nosotros como si fuéramos amigos cercanos. Gracias desde el fondo de nuestros corazones. Te estaremos eternamente agradecidos. ¡Dios te bendiga! "


Bio: Kirk Barker está casado y es padre de tres hijos y fundador de ChancePro-life Advocacy de Cameron. Orador y bloguero provida de Save The 1.


Saturday, October 14, 2017

ENTREVISTA A REBECCA KIESSLING, presidenta de Salvar El 1


Ella siempre explica que le gusta felicitar los cumpleaños  diciendo: "Feliz cumpleaños, ¡Estoy feliz de que nacieras!". Y así festeja su propia existencia y también la de los demás. Y es que Rebecca Kiessling, una mujer americana casada y madre de cinco hijos, valora la vida tal vez algo más que el común de los mortales, como ocurre con todos aquéllos que han sentido en algún momento que se les escurría entre los dedos...y, especialmente, tras saber, a los 18 años, que ella misma había estado a punto de perderla en dos ocasiones antes de su nacimiento y bien pudo no haber nacido... Resulta que Rebecca fue concebida en una brutal violación a su madre a punta de cuchillo por un violador en serie. Ella intentó abortarla en dos ocasiones en dos abortorios clandestinos. Pero la ley de Michigan de aquel momento la protegió y es a ella a quien, de hecho, le debe la vida.

Y la deuda con la ley que la protegió sólo se salda defendiendo la vida, sin excepción. Por eso Rebecca fundó el grupo Save the 1 (Salvar El 1 ) que reúne a un grupo de conferenciantes internacionales todos ellos concebidos en violación o incesto, madres tras concebir un hijo en una violación o incluso madres que abortaron tras ser violadas y hoy se arrepienten. 


1- Rebecca, no es habitual tener delante a una persona que ha sido concebida en una violación. ¿Podría explicarnos el influjo que este descubrimiento tuvo en su manera de entenderse a sí misma y la propia vida? 

Cuando supe que había sido concebida en una violación me sentí, inmediatamente, apuntada y despreciada por parte de la sociedad porque era consciente de lo que la gente opinaba sobre el aborto en los casos de violación. Mi alma lloró de dolor al notar el desprestigio de mi dignidad.

He sufrido por lo que mucha gente ha dicho sobre mí pero no soy persona que se acobarde y se rinda. Estoy bien y estoy viva. Pero hay otros concebidos en violencia que están en peligro y sería muy egoísta de mi parte pensar: “Bueno, yo ya he nacido”. No puedo hacerles esto. Pienso que salvé mi vida de chiripa gracias a la ley que, en aquel momento, me protegió. Es como si  hubiese conseguido salir de un edificio en llamas lleno de gente. Volvería con ayuda para salvar tantas vidas como fuera posible. Y voy a hacerlo mientras tenga aliento.


2- ¿Puede explicarnos el origen del nombre de su organización?

El nombre Save the 1 (Salvar el 1) proviene de dos partes.

En primer lugar voy a explicar que en USA hay una triste tendencia en el movimiento pro vida que busca salvar al 99% de los bebés despreciando al 1%. Por este motivo, se permiten las llamadas ‘excepciones’ (o causales) en los casos de embarazos tras una violación en las legislaciones que regulan el aborto. Así, por poner un ejemplo, hay un proyecto de ley para retirar los fondos públicos a la abortera Planned Parenthood pero contemplará la excepción de violaciones, pasa lo mismo con la prohibición del aborto en el tercer trimestre cuando el feto ya experimenta dolor, que tiene, también, una excepción para casos de violación.


Los líderes pro vida que aceptan este tipo de concesiones se justifican afirmando que no conseguirían el voto de los políticos para salvar el 100% de las vidas aunque la razón real es que no consiguen esos votos porque siguen apoyando a políticos que aceptan las excepciones. Les gusta hacer una analogía con un edificio que está en llamas y preguntan: ¿No salvarías a 99 personas del fuego dejando que sólo 1 de ellas fuera quemado? Algunos bomberos no tienen inconveniente en reconocer que ellos discriminan y que cuando entran en un edificio en llamas no están dispuestos a salvar a todas las personas. Y aquí queda abandonado ese 1% de niños concebidos en violación que serían ‘un trágico recordatorio’ del incendio. Y advierten que, si les obligan a rescatarlos, simplemente no entrarán y, entonces, no salvarán a nadie. Ningún jefe de bomberos contrataría a unos empleados así pero en Estados Unidos no sólo se promueve sino que las excepciones se apoyan políticamente. Es la corrupción instalada dentro de los mismos grupos pro vida. Si se ha preguntado en alguna ocasión por qué no desaparece el aborto en USA con tantos grupos pro vida, aquí tiene la respuesta.

Así que, cuando oigo: ‘Salvemos el 99% y abandonemos al 1 %”, no puedo evitar pensar en la Parábola del Evangelio de la oveja perdida. Jesús dejó a las 99 para salvar a la que estaba perdida. Y Jesús hablaba de estos bebés discriminados cuando decía: “No despreciéis a estos pequeños porque os digo que son ángeles del cielo que siempre están contemplando el rostro de mi Padre”. Y termina la historia diciendo que el Padre Celestial no desea que ninguno de éstos más pequeños perezca. ¡Tampoco deberíamos nosotros! Hoy, la oveja perdida son esos bebés concebidos en una violación o incesto y aquellos que presentan alguna anomalía fetal, todos objeto de exclusión en el debate abortista y, por este motivo, llamé a mi organización Salvar El 1, por ese 1%.


3- ¿Por qué se decidió a fundar Save the 1 y cuál ha sido su trayectoria y cometido en el amplio mundo pro vida?

Fundé la organización porque, durante años, recibía en mi web personal testimonios de historias como la mía. Me preocupaba que, si me sucedía algo, todos esos testimonios se perdieran y quería que esas historias perduraran en el tiempo. Quería crear un lugar para que esas personas pudieran compartir sus vidas convencida que yo era una más de tantas.

A día de hoy contamos con una red global que agrupa a más de 500 personas que fueron concebidas en una violación, o bien fueron madres como consecuencia de una violación, así como también centenares de personas diagnosticas con distintas discapacidades prenatales y a cuyos progenitores se les recomendó el aborto.

Tenemos, también, una filial en español, Salvar el 1, que ha alcanzado un gran seguimiento en las redes sociales y también una división portuguesa y, desde hace poco, una en lengua polaca.

Nuestro grupo español se ha hecho muy popular en el mundo latino porque es donde ahora tiene lugar la gran batalla por los llamados ‘casos excepcionales’. Los testimonios que publicamos reciben una enorme acogida en el mundo de habla hispana.


Contamos con un equipo de traductores españoles y latinoamericanos para nuestros testimonios redactados en lengua inglesa. Sabía que si esas historias se traducían y se extendían por la red, muchas personas saldrían del anonimato para compartir su experiencia, y así ha sido. De este modo, muchos testimonios de América Latina son traducidos al Inglés para compartirlos con el mundo de habla inglesa.


4- Está claro que Salvar el 1 cumple una  clara función  informativa y formativa  dentro del mundo pro vida. ¿Lleva a cabo, también, algún tipo de actividad asistencial o de apoyo y asesoramiento a mujeres que pasan por una situación semejante a la de alguna de sus conferenciantes?

Nosotros utilizamos prioritariamente las redes sociales, en especial, Facebook, muy en boga en Estados Unidos donde hemos creado los llamados Grupos privados de Facebook con la intención de que se encuentren personas que comparten este tipo de historias difíciles. Nuestro grupo privado español no ha crecido, de momento, tanto como el que tenemos para gente de habla inglesa. Por ejemplo, tenemos uno para hombres que fueron concebidos en una violación y cuenta con 34 miembros y otro con una docena de mujeres que hablan inglés y que son madres biológicas que quedaron embarazadas tras una violación.

Nuestra red de apoyo en español está en crecimiento y espero que lo haga mucho más cuando nuestros seguidores vayan sabiendo que pueden darnos su testimonio y que vamos a apoyarlos y a ponerlos en contacto con otros muchos que han pasado por lo mismo. Que no están solos para afrontar todo lo  que les ha sucedido.

Sabemos que estas experiencias de vida ayudan a muchas mujeres en su sanación y a saber que nunca se van a encontrar solas. Que estamos allí para apoyarlas en todo momento.


5- Usted fue concebida tras una violación... ¿Por qué piensa que la vida del concebido en estas circunstancias es considerada como una 'equivocación'?

Pienso que el problema más importante radica en el hecho de que somos personas sin nombre y sin rostro para mucha gente. Anónimos.  Y todos sabemos que en una guerra es más sencillo matar al enemigo cuando se le deshumaniza y despersonaliza que cuando se le pone un rostro. Mientras seamos un simple ‘concepto’, es fácil para los políticos ningunearnos y orillarnos.

Por eso estoy convencida de que se deben escuchar nuestras voces y dar a conocer  nuestras historias para que así nos miren fijamente a la cara antes de consentir la aniquilación de nuestro colectivo de concebidos en una violación.

Estos años, he conseguido cambiar el parecer de muchos políticos alrededor del mundo, incluso el de dos candidatos a la presidencia del gobierno americano. Dijeron que no podían mirarme a los ojos y seguir justificando las excepciones...

Sé que todo el mundo muestra preocupación por las víctimas de una violación. Mis mejores amigas fueron concebidas tras una violación. Mi madre también fue violada. Agradezco muchísimo esta preocupación ,pero la gente necesita comprender que ejercer más violencia contra la víctima practicándole un aborto no es el camino ni la respuesta. La violencia que supone el aborto no va a sanar las heridas de esas mujeres y el castigo de un inocente no será la solución a su tormento.

A veces pienso que todo responde a la visión que se tiene de la vida. Si no se cree en la existencia de un Creador que ha dado la vida a cada uno y tiene un plan específico para cada vida desde siempre, entonces es fácil pensar que los concebidos en una violación sólo somos ‘el mero engendro de un violador’ que se puede y debe desechar y no creaciones de Dios sin importar el modo concreto en que empezamos nuestro andar por este mundo.


6- ¿Por qué  los sistemas legislativos de tantos países pugnan por introducir la cláusula de las excepciones?

La verdadera razón por la que se reclama la introducción de causales como la violación, es porque los que defienden el aborto saben que ésta es la estrategia para llegar a legalizar una ley de aborto libre, sin cortapisas. Usan la violación como mera excusa para justificar después todo tipo de abortos. Saben que si consiguen introducir el aborto en estos supuestos será más fácil después abrir la puerta para que entren todos los demás. Es como una fisura en un barco por donde empieza a entrar agua hasta hundirlo. Así es como el aborto se legalizó en los Estados Unidos. Así engañaron a Norma McCorvey (Caso Roe vs wade), cuando sus abogados le recomendaron mentir afirmando el hecho de haber sido violada, haciendo su caso mucho más consistente para la Corte Suprema.

Amnistía Internacional ha usado, de esta misma manera, la violación como arma para legalizar el aborto en el mundo entero. He debatido con muchos miembros de esta organización y, cuando saco este hecho a colación, ellos lo niegan. Entonces les pregunto si la mujer ultrajada tendrá que demostrar su violación, si deberá denunciarla, si habrá un juicio antes de que el bebé sea sentenciado a muerte y abortado… Siempre se ríen y se burlan de mí porque dicen: ’¿Quién no va a creer a una mujer que dice que la han violado? Simplemente, defienden que si una mujer aduce que ha sido violada hay que creerla. Y así es muy fácil que el aborto tenga lugar bajo cualquier pretexto. Sencillamente, les aconsejarán a las mujeres que quieran abortar que digan que han sido violadas y tendrán el camino totalmente allanado y libre de obstáculos.



7- En Chile y, probablemente en otros países de nuestro entorno cultural, tenemos la sensación de  que la defensa de la vida empieza a ser un tema  perdido. ¿Considera usted, también, que es así?

A veces tengo la sensación de contemplar una amalgama de gente que se amontona como en una piña, tal y como sucede en un equipo deportivo cuando todos se apiñan para darse ánimos y discutir la estrategia. Pero, después, nunca saltan al ruedo para lidiar la contienda. Hay que comprometerse y enfrentar a todos aquellos que no defienden la vida.

Es realmente frustrante observar como algunas personas, incluso aquéllas que tienen  fe, contribuyen a hacer viralizar en las redes las gracias de algún animalito pero luego no hacen absolutamente nada para defender la vida de los no nacidos cuando están siendo masacrados. Es contradictorio.  Es descorazonador ver como muchos de ellos no hacen nada para compartir la causa pro vida en las redes sociales o en los foros en los que se mueven.


8- En los últimos años el lobby abortista y otros organismos internacionales están  presionando con fuerza en América Latina para introducir la despenalización del aborto a través de las excepciones. Poco a poco, va consiguiendo que la cultura de la muerte se implante  en países donde la vida siempre había estado protegida. ¿Cómo contempla este panorama?

Observo que los países que protegen a los niños sin discriminaciones son ejemplo de una sociedad sana porque no enseñan a odiar sino a amar. Me impresionó ver durante la primavera de 2016 como en Perú se congregaron más de 700.000 personas en la Marcha por la Vida de Lima, justo un mes después de que el movimiento pro vida derrotara los esfuerzos para legalizar el aborto en caso de violación. ¿Sabe usted cuánta gente se reunió para cuando legalizaron el aborto por violación en Estados Unidos a mediados de los años 60? ¡Ninguna! No les importó en absoluto. No hubo Marchas Por la Vida en Estados Unidos hasta que el aborto se legalizó hasta los nueve meses de embarazo. Y aún entonces, no se llegó a la cifra de 700.000 personas hasta el 40 aniversario de la sentencia de Roe vs Wade (el caso que acabó legalizando el aborto). Tardamos cuatro décadas en ver la necesidad de marchar por la vida y esto cuando en mi país son masacrados cada año más de un millón de bebés inocentes. En Perú, el aborto no era legal y la iniciativa buscaba permitirlo sólo para casos de violación. Aún así, el pueblo peruano salió en masa para defender la vida, sin excepción.

También los chilenos y otros muchos países han salido a la calle, organizando masivas concentraciones para defender la vida de los más inocentes y vulnerables.

Los latinos sois gente muy distinta; gente con gran amor. No sigan el camino de los Estados Unidos.

9-¿Qué motiva que hoy día, con tanto conocimiento científico y avances tecnológicos, todavía un número importante de la comunidad política y médica se muestren tan favorables al aborto?

A los médicos y políticos les gusta ejercer control sobre la población y determinados grupos. Y esto pueden hacerlo a través del aborto. Muchas veces se muestran tremendamente elitistas, pensando que sólo un determinado tipo de personas debería tener derecho a la vida. Y entonces dan vía libre a la eugenesia, lo cual está teniendo lugar de manera desenfrenada. Se han convertido en almas sin corazón.


10- Y para terminar, ¿Qué nos recomendaría a  la sociedad chilena y a latina  para no ceder en nuestra lucha por defender la vida de todos, sin excepción?

Luchen como si su vida dependiera de ello. No sean egoístas simplemente porque fueron queridos por su madre, o porque tuvieron la oportunidad de nacer. Si no levantan su voz para defender a esos inocentes bebés, ¿quién lo hará?


Rebecca Kiessling es abogada, esposa y madre de 5 hijos, dos de ellos adoptados. Adoptó también a una pequeña bebé (Casey), que falleció a las pocas semanas de haber nacido. Es fundadora y presidenta de la organización internacional pro vida Save the 1 (Salvar El 1) y vive en Michigan con su familia. Es una conferenciante pro vida internacional. Promueve su labor por diversos países del mundo defendiendo la vida de todo ser humano, sin excecpión. 
Concedió esta entrevista a la revista Mundo Cristiano.




Saturday, September 2, 2017

Chile, aprobación de las Tres Causales: La aproximación a una realidad social salpicada por el aborto


Isfem / Salvar El 1

La Presidenta de Save the 1 (Salvar el 1), Rebecca Kiessling, es conferenciante pro vida internacional, abogado, casada y madre de 5 hijos.  Pero, además, es el rostro visible de una de las tres causales aprobadas recientemente en Chile ya que ella fue concebida en una violación a punta de cuchillo perpetrada por un violador en serie. Su madre intentó abortarla en dos ocasiones pero la ley pro vida vigente en Michigan en aquel momento protegió su vida. Si este mismo supuesto ocurriese hoy en Chile, Rebecca no nacería pues la ley aprobada recientemente por el Tribunal Constitucional permitiría su muerte en un abortorio. 

 Su organización, Save the 1,  se centra  en la defensa de esos casos duros que la ley del aborto suele orillar a través de las 'causales : concebidos en violación o incesto o condiciones médicas severas  incompatibles o no con la vida.


Este mes de Septiembre la Sra Kiessling  empieza una gira hasta noviembre por Latinoamérica: Chile, Méjico y Perú.

Con la experiencia que le han proporcionado los años de militancia pro vida en la defensa de ese 1% de casos excepcionales, ella explica que la  verdadera razón por la que se reclama la introducción de 'causales' como la violación en las legislaciones  es porque los defensores del aborto saben que ésta es la estrategia para llegar a legalizar una ley de aborto libre, sin cortapisas. Usan la violación como mera excusa para justificar después todo tipo de abortos. Saben que si consiguen introducir el aborto en estos supuestos será más fácil después abrir la puerta para que entren todos los demás.  Ella  afirma que es como la fisura en una embarcación por donde empieza a entrar agua hasta hundirla. Así es como el aborto se legalizó en los Estados Unidos o la manera en que lo utiliza Amnistía Internacional: la violación como arma para legalizar el aborto.

"Estoy convencida de que se deben  escuchar  nuestras voces y dar a conocer  nuestras historias  para que así  la sociedad  latinoamericana nos mire fijamente  al rostro antes de consentir la aniquilación de nuestro colectivo de concebidos en una violación". 


Tristemente, en Chile y probablemente en otros países de nuestro entorno cultural se tiene la sensación de  que la defensa de la vida empieza a ser un tema perdido. Rebecca kiessling afirma que los pro vida se apiñan para darse ánimos y discutir la estrategia que seguirán pero después, todo queda en una mera palabrería y  no se concreta en acciones. Los pro vida tenemos que  comprometernos y plantar cara a  todos aquellos que no defienden la vida. Es realmente frustrante observar como algunas personas, incluso aquéllas que tienen  fe, no hacen nada para extender la causa pro vida.




Es innegable, de igual modo, que en los últimos años el lobby abortista y otros organismos internacionales están  presionando con fuerza en Chile y toda  América Latina para intruducir la despenalización del aborto a través de las 'excepciones'. Poco a poco, van consiguiendo que la cultura de la muerte se implante  en países donde la vida siempre había estado protegida. La Sra Kiessling no tiene duda de que la realidad indiscutible a la que asistimos es que los países  que protegen a los niños sin discriminaciones  son ejemplo de una sociedad sana porque no enseñan a sus ciudadanos a odiar sino a amar. 

Lo que  motiva que hoy día, con tanto conocimiento científico y avances tecnológicos, todavía un número importante de la comunidad política y médica se muestren tan favorables al aborto es que a médicos y políticos les gusta ejercer control sobre la población y determinados grupos. Y esto pueden hacerlo a través del aborto. Muchas veces se muestran tremendamente elitistas, pensando que sólo un determinado tipo de personas debería tener derecho a la vida. Y entonces dan vía libre a la eugenesia, lo cual está teniendo lugar de manera desenfrenada.  

Para que Chile y la sociedad latina  no ceda en su lucha por defender la vida de todos, Rebecca anima a luchar  como si nuestra vida dependiera de ello. No podemos ser egoístas simplemente porque fuisteis queridos por nuestra madre, o porque tuvimos  la oportunidad de nacer. 

Tuesday, February 14, 2017

Después de la violación, apostar por la vida lo arregló todo


por Paula Love

En la víspera de Año Nuevo de 1991, fui invitada a ir a jugar a bolos con un pequeño grupo de personas a quienes no conocía muy bien. jugamos y bebimos, pero no recuerdo mucho más. No recuerdo haber salido de la bolera, pero recuerdo haber visto faros en nuestro camino hacia alguna parte.

No tengo ni idea de cómo me metí en la habitación de un hotel. Sólo recuerdo abrir los ojos y saber que alguien estaba encima de mí. Me costó un minuto comprender lo que estaba sucediendo. Me sentí aturdida. Una vez que me di cuenta de la situación en la que estaba, mi mente se estremeció gritando que arrojara a ese hombre lejos de mí, pero mi cuerpo no hacía lo que yo le pedía. No tenía fuerzas. Ninguna. Era un peso muerto. Estoy segura de que estaba drogada. Miré mis manos caídas a mi costado y seguía diciéndome: "Levanta tus manos; ¡Échale!" Las miré de nuevo esperando que hicieran lo que les estaba diciendo, pero nunca lo hicieron y yo volví a perder el conocimiento.


Después de despertar desnuda, confundida, con frío y aterrorizada, encontré mi camino a casa. No dejé mucho mi hogar esos días... Eso duró algunas semanas. No le conté a nadie lo que pasó. Me sentía deprimida y sucia, y no me levantaba de la cama muy a menudo. Entonces, cuando parecía que iba a salir de aquella confusa situación, comencé a sentirme enferma, cada mañana.

Busqué en la guía telefónica y encontré un lugar especializado en "embarazos de crisis". Llamé y concerté una cita. Recuerdo que fue el 14 de febrero de 1991, día de San Valentín. Oriné en una taza y esperé los resultados pero ya sabía la respuesta. La señora llegó a la sala de espera y me llevó de vuelta a una habitación para darme mis resultados donde varias auxiliares estaban esperando. Me dijeron que estaba embarazada y tenían un video para mí. Observé. Observé el ciclo de vida del bebé en mi vientre. Aprendí sobre el desarrollo del corazón. Ese bebé que crecía en mi seno tenía ya un corazón que latía. Cuando salí del edificio, no podía quitar ese pensamiento de mi cabeza: el latido del corazón.
Me alejé de allí como una muchacha muy asustada de 18 años y sentí que tenía que decírselo a alguien. Elegí a mi hermana. Cuando llegué a casa, la vi tan hermosa con un vestido rojo, ocupada inflando globos, preparándose para su fiesta de compromiso con su futuro esposo. Estábamos ella y yo solas en la habitación. "Estoy embarazada." No sentí la emoción del momento, pero mi hermana se hizo cargo de la situación y eso me dio esperanza. Podía sentir mi desesperación, pero nunca vaciló.
Una por una, les conté a las personas cercanas a mí sobre el "incidente" y sobre el embarazo. Tuve la bendición de tener una familia amorosa y solidaria. Siempre hemos sido muy cercanos. Estoy agradecida de estar rodeada de su amor. Su cariño me acompañaría durante los siguiente ocho meses de embarazo, y mucho más allá.

Una noche antes de acostarme empecé a orar a Dios. Mi papá era pastor en su iglesia. Mis padres habían sido misioneros siendo yo muy joven y había sido criada en la iglesia toda mi vida. Mientras estaba allí orando, le conté a Dios todo mi dolor y mi miedo. Le dije que elegía la vida de ese bebé y que estábamos en sus manos.

Abrí los ojos a la mañana siguiente y estuve un tiempo contemplando el techo de la habitación. Durante la noche había tenido un vívido sueño. Soñé que tenía una niña saludable, pelirroja, hermosa. Me pregunté a mí misma, ¿pelirroja?


El 12 de octubre de 1991, comenzaron las contracciones. Llamé a mi hermano que no estaba muy lejos. Después de colocar bolsas de basura en todos los asientos, me llevó en coche al hospital. Mi mamá pronto se reunió con nosotros. Ahora estábamos sólo el doctor, ella y yo en la habitación. En aquel momento comprendí que todo aquello era una realidad.
Pasaron doce horas y finalmente Kayla Ann vino al mundo. Mi madre la sostuvo brevemente, contó los dedos de las manos y de los pies y luego me entregó a mi niña sana, de cabeza roja, hermosa, como en mi sueño, sólo que mejor.
"Antes de formarte en el vientre de tu madre, te conocí". Jeremías 1, 5
Kayla Ann se casó hace unos años. Ella me pidió que la acompañara al altar. Mientras caminábamos juntas por el pasillo, llenas de gozo, recordé en un instante todo lo que había vivido. Nunca he guardado un solo lamento.



Siempre hubo una voz en mi cabeza que me decía que el aborto lo habría arreglado todo. La verdad es que, apostando por la vida todo tuvo solución. Agradezco cada instante que no cayera en el engaño que supone el aborto. Mi hija y los dos increíbles nietos que me ha regalado lo han arreglado todo. Han convertido mi dolor en auténtico gozo.

Los confortaré. Les daré gozo en lugar de dolor” Jeremías 31, 13


BIO: Paula Love es una feliz madre de dos hijos y abuela orgullosa “Mimi” de sus dos nietos. Vive con su familia en las tranquilas montañas de Montana, cuidando del jardín y de sus animales de granja. Abandonó la gran ciudad hace 16 años y nunca ha pensado en regresar. Colabora con Salvar El 1(Save The 1)

  

Thursday, February 9, 2017

Tengo 78 años y tuve un hijo tras una violación al cual entregué en adopción. Nunca me he arrepentido de haberle dado la vida.


Por Patricia Lawrence

Tengo 78 años  y deseo contar mi historia ahora que todavía tengo la oportunidad. Quiero que la gente sepa que el embarazo por violación no es culpa del niño, así que, ¿Por qué deberíamos castigar al niño por algo que el padre biológico hizo?
Mis años de adolescencia fueron difíciles. Mi madre era demasiado permisiva conmigo  y mi padre no estaba allí para resolver los problemas que tenía  en este momento de mi vida. Papá incluso se negaba a pagar nuestra manutención establecida por el juez. Yo interpreté todo esto como que no me querían. Así que me enrolé en el  Ejército de Mujeres de Estados Unidos.

Tras ocho semanas de formación básica, quedé para una cita a ciegas. Él estaba también en el ejército, estacionado en la misma base que yo. Todo lo que recuerdo es que condujo hasta llegar  a algún sitio y me dio una bebida. Me desmayé y no tengo ningún recuerdo del resto de la noche. Ni siquiera sé cómo volví a los cuarteles y a mi cama.

Dos semanas más tarde, mientras formaba  para mi inspección, me desmayé. Me llevaron a la enfermería donde el médico me examinó y dijo: "A juzgar por sus síntomas diría que está embarazada". Le respondí: "¡No puedo estar embarazada porque no he hecho nada para quedar embarazada!". Luego dijo: "Sin embargo, tenemos que hacer una prueba para ver si está embarazada".

Yo quedé totalmente destrozada al saber que estaba embarazada ya que no había estado alternando y supe, de inmediato, que tenía que haber sido esa noche. El día de mi cita me debió de haber drogado y me violó. Por supuesto, le dije al médico lo que había sucedido y el Ejército puso en marcha una investigación y contactó con el violador pero a mí me excluyeron de toda información  y nunca, nunca fui informada de nada.

Mi comandante me dio 48 horas para llamar a casa y decirle a mi madre lo que había pasado y que estaba embarazada. Cuando llamé a casa y le dije a mi madre que me echaban del Ejército porque estaba embarazada, ella preguntó de inmediato: "¿Quién, qué, dónde, por qué, cuándo y cómo?" .Le hablé de la violación, y ella dijo que tenía que volver a casa. Tras un par de semanas para realizar todos los trámites me fui del Ejército, y volví a casa.

Mi madre y dos hermanas me recibieron en la estación de autobuses y nos metimos en el coche de mi madre. Sus primeras palabras fueron: "Patricia, vas a abortar". Era mayo de 1957, tenía 18 años y  no sabía qué significaba esa palabra. Ella me dijo que significaba "que tomarían el bebé" de mí. Por la forma en que lo dijo, supe que quería decir que algo iba a ocurrir muy rápidamente, y que ella no estaba diciendo que iban a dar el bebé  en adopción después del nacimiento. Me di cuenta de que esto significaba que iban a matar a mi bebé.

Seguí  yo: "No voy a abortar porque es un asesinato y no voy a presentarme delante de Dios como alguien que cometió un asesinato". Mi madre respondió: "Patricia, estás siendo estúpida". Mis dos hermanas también  acordaron que yo debía   abortar. Me sentía como si todo el mundo se hubiese  aliado contra mí , pero yo sabía que tenía que defender lo que era correcto.

La relación entre mi madre y yo se enfrió cada vez más en las próximas semanas. Una tarde, yo estaba durmiendo en la cama y al despertar vi a mi madre que sostenía un rifle a una pulgada de mi cara, entre mis ojos. Yo estaba totalmente aterrada. Al instante, le empujé la pistola a un lado, desesperadamente, diciéndole: "¿Qué estás haciendo?". Ella dijo: "Estoy tratando de asustarte para que abortes al niño".

En ese momento, decidí que iba a dejar la casa de mi madre. Ella se burló de mí, preguntando: "¿Dónde vas a ir?". Le dije: "Juanita, mi hermana mayor me va a ayudar". Pero mamá dijo: "Ella no quiere, siente vergüenza".

Sin embargo, en cuestión de días fui a vivir con mi hermana mayor, Juanita. Poco después de llegar a su casa, mi otra hermana, María, vino y me dijo: "Patricia, extiende tu mano". Cuando le tendí la mano, dejó caer en ella  cerca de 20 pastillas y dijo: "Mamá dice que tienes que tomar esto, todas a la vez". Yo sabía lo suficiente para saber que la ingesta de 20 pastillas  de cualquier tipo  era peligroso para la  salud y que mi madre tenía la intención de matarme. Entré en el cuarto de baño y  tiré  en él inodoro  las pastillas y le dije a a mi hermana: "Puedo callarme, pero no soy estúpida."

Después del nacimiento de mi hijo, mi madre me confesó que las píldoras eran un  medicamento que se da  a los pacientes del corazón, y de haberlas  tomado como mi hermana me indicó, habría tenido un infarto. Ella nunca se disculpó, pero creo que, a su manera,  estaba tratando de decirme que lo sentía.

Por último, se hicieron gestiones para que ingresara en la Casa del Ejército de Salvación para Madres Solteras en St. Louis, Missouri, en  noviembre de 1957, donde pasé el resto de mi embarazo. Allí experimenté por primera vez en mi vida el amor incondicional, el amor de las trabajadoras de allí que nos amaban a todas nosotras y nunca nos echaban nada en cara. Jamás nos reprocharon nada a ninguna de las nueve niñas que estábamos allí a su cargo.

Mi hijo nació el 11 de enero de 1958, de  madrugada. Era un bebé grande, hermoso. Mientras era entregado en adopción, ya que ésa era la política del Ejército de Salvación en el hospital dentro del hogar para madres biológicas, mis ojos estaban cubiertos con una toalla. También ataron mis brazos hacia abajo así que no podía quitarme la toalla. No dejaron que lo viera hasta dos días después,  en  presencia de un trabajador social. 

Me dijeron que yo lo podía  coger en brazos  pero decidí no hacerlo porque no quería que se uniera conmigo ya que tenía que vincularse a su madre adoptiva y no a mí. Por su bien y por el mío sabía que era mejor que lo entregara en adopción. Incluso hoy, mi corazón se rompe cuando pienso en ese momento, mirando a través de la ventana del cuarto, diciéndole: "Lo siento mucho mi niño precioso que tengo que renunciar a ti, por tu bien y el mío, tengo que hacer esto, así que por favor, perdóname". Me encantó ese niño. Había luchado por él. Yo sabía que había hecho lo correcto para él.

Yo no era  creyente - yo no era cristiana en ese momento, pero  sabía que había un Dios justo, y que yo estaba haciendo lo que era correcto delante de Él y que lo honraba  de alguna manera.

Renunciar a este hijo  fue y sigue siendo una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en mi vida, pero yo sabía que su vida valía la pena y no me arrepentía de todo lo que había pasado.

Cuando vi a mi hijo, no vi al violador. Vi a mi hijo, mi propia carne y sangre.

Dos semanas más tarde, volví  a casa y nunca se me permitió hablar de lo que había pasado. Me dijeron que, por ser madre, "nunca encontrarás a un hombre decente que se case contigo. Sin embargo, siete meses más tarde, me encontré con Wayne.  

Estaba aterrorizada de que mi madre pudiera tener razón.  Sin embargo, tras un mes  de citas, le dije a Wayne que había tenido un hijo. Yo sabía que nos estábamos enamorando y vi  que él  tenía el derecho a saber  mi historia. Después de contarla, él me llevó a casa y pensé, "Ahí va otro. Nadie quiere mercancía usada". Dos días más tarde, Wayne me llamó y me preguntó si podía venir a verme. Él me llevó a un lugar maravilloso en las montañas de San Gabriel, aparcó el coche debajo de un árbol, un  pino hermoso, se volvió hacia mí y dijo: "Patricia, no me importa dónde has estado o lo que has hecho. Lo que es importante para mí es lo que puedes ser para mí ahora y en el futuro ". Cinco días más tarde, él me pidió  matrimonio.

Nos casamos hace 36 años, 8 meses y 2 días, y él me ha amado a pesar de todo lo que había pasado. Hemos tenido tres hijas. Rezaba a Dios: "¿Por qué no me das un hijo para criar?" Y sentía que Dios me respondía que mi hija había nacido el día de Navidad para recordarme  que Dios sabía lo que era  entregar  a su único hijo.

Años después, el 20 de mayo de 1993, comenzamos un viaje a Missouri a la ciudad natal de mi hijo Bob. Habíamos acordado reunirnos en el estacionamiento de una tienda Wal-Mart. Cuando llegamos Wayne y yo, no vimos a nadie que pudiera ser mi hijo, así que esperamos en un banco fuera de la tienda. A los  10 minutos,  empezó a  caminar hacia nosotros un hombre grande. Le acompañaba una mujer. Yo le había descrito la ropa que llevaría  de modo que sabía cómo identificarme. Cuando se acercó, me sentí como una pieza de un puzzle que  acaba de encontrar su lugar. Nos dimos la mano. hablamos un poco y su esposa y él nos pidieron que los acompañáramos a su casa.

Esa noche, Bob nos llevó a mi marido y a mí a la casa de su madre para cenar. Era un honor conocer a la mujer maravillosa que había sido la madre de mi hijo y lo había criado. Siento un profundo agradecimiento por el trabajo que hizo ya que yo no lo podía hacer. Siempre ha sido una héroe para mí.

Le agradecí el trabajo maravilloso que había hecho en la crianza de mi hijo, su hijo. A pesar de que yo soy su madre biológica, ella es, de hecho, su madre. Ella hizo todas las cosas que hace una madre y las hizo bien. En mi mente siempre será su madre.

Antes de la cena, dijo, "Patricia, ¿tendrías inconveniente en bendecir  nuestra comida?". Fue un honor.

Aquel día fue muy especial ya que pude hablar  y abrazar a mi hijo por primera vez. Mi corazón se llenó de felicidad, y me sentía orgullosa de  haberle dado la vida, cuando otros me querían obligar a abortar.
Les narré los detalles de cómo ocurrió todo y que la única cosa que podía hacer en ese momento, por su bien y por el mío también, era entregarlo en adopción. Cuando conté  la historia, Bob dijo dos palabras que hicieron que la espera de 35 años valiera la pena. Me miró a los ojos y dijo: "Gracias".

El año pasado, una semana después de su cumpleaños, mi hijo me sorprendió por completo al recogerme y llevarme a comer a un restaurante que frecuentaba en mi ciudad natal. Le  presenté mi hijo a la camarera, diciéndole que era el hijo que había  dado en adopción. Mi hijo miró fijamente a la camarera, me señaló y dijo: "Quiero que sepan que ésta es una mujer muy fuerte". Mi corazón se llenó de orgullo cuando le escuché pronunciar esas palabras.

Espero que todos ustedes pueden apreciar  cómo Dios toma las miserias de nuestras vidas y Él las convierte en una bella imagen.




BIO: Patricia Lawrence es  mujer viuda, madre de 3 hijas y madre biológica de un hijo, abuela de 7 nietos, y bisabuela de 6. Ella reside en Las Cruces, Nuevo México en este momento, pero pronto se mudará a Peoria, Arizona, para vivir con una de sus hijas, ya que está perdiendo la vista. Patricia colabora con Salvar El 1 (Save The 1) y ha escrito un libro con  su historia.