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Saturday, October 21, 2017

Tras siete meses de búsqueda, llegó nuestra primera hija, Thais.


Según los médicos, todo iba bien, las ecografías,  los análisis... Ya teníamos cositas para ella, regalos. La esperábamos con muchas ansias. 

Cuando llegamos a la consulta de la semana 16, con muchas ganas de saber su sexo, el doctor no nos decía nada y observaba el monitor con mucha atención. Al rato, nos dijo: "Su bebé tiene un problema muy grave: Anencefalia". 


Yo sabía antes de salir de mi casa que algo malo iba a pasar, lo presentía. No quería ir. Salí del consultorio destrozada, no podía respirar del dolor que sentía mí corazón. Era un dolor que quemaba el pecho. Nunca había sentido un dolor así. 

Dos días después fuimos con mi obstetra y ella nos dio dos opciones: Seguir con el embarazo o interrumpirlo. 

Yo no sabía qué hacer, no entendía que me decían. No podía  pensar. Tenía la mente en blanco. Cuando me llevaron al hospital para hacerme otras ecografías  y reevaluar el diagnóstico de Thais, me dijeron que ella no sentía nada y que no podía moverse. Que si yo sentía movimiento alguno era por el cordón umbilical que bombeaba mí sangre hacia ella. 

Me dieron unas hojas para que firmara. Eran el consentimiento para hacerme un parto prematuro. Un aborto, en la práctica. Ni siquiera leí lo que decían, estaba tan mal psicológica y emocionalmente...

Firmé. Me indujeron el parto a las 18 semanas. Vi a mi hija, tan chiquita, tan indefensa. Con esa terrible enfermedad...No hay día que no me arrepienta de lo que hice. Estoy con tratamiento psicológico todavía y eso que mi bebé este dos de octubre cumple 2 añitos en el cielo. Es mí luz y mí oscuridad en está vida. 

Necesitamos más médicos pro vida en el mundo que acompañen a las mujeres que atravesamos esta situación porque, como yo, hay muchas que no saben qué hacer y terminan haciendo lo "correcto" para los médicos. 

Mi bebé nació el 2 de octubre, día de los Ángeles Custodios  para la Iglesia católica. Hoy tengo a mí bebé arcoiris de casi 8 meses y no tengo ninguna duda que su hermanita la cuida desde donde esté.

Si tuviese que aconsejar a una muchacha en mis mismas circunstancias, le diría que no se guíe por lo que  dicen los médicos. Muchos bebés han desafiado la Ciencia. Ellos sienten, porque no se necesita un cerebro para poder amar sino un corazón. 

Nosotras no somos nadie para quitarle la vida a un ser humano. Que disfrute cada patadita que le dé su bebé y que le ame con todas las fuerzas que pueda   El tiempo es ahora, porque después no sabemos qué pasará, si tendremos algunos minutos horas o quizás días para poder darle todo el amor que se tiene por un hijo. Y que no sienta culpa, porque estas patologías son un azar. Dios elige y al que le toca le toca.

Y que vaya a Tanatología durante el embarazo. La va a ayudar mucho. O a un psicólogo. Es difícil sobrellevar todo esto sola porque los demás, los de afuera pueden pensar o decir muchas cosas y sólo la madre  sabe lo que realmente se siente al pasar por eso. 

Un niño con una discapacidad o un diagnóstico de inviabilidad tiene el mismo derecho a nacer que cualquier otro sano. No le arrebatemos la oportunidad de llegar a esta vida.



María Schidz, Argentina 

Wednesday, March 8, 2017

Los doctores me recomendaron que abortara a mi hija con Anencefalia pero yo me quedé prendada de la niña.

Por Jennifer Frey

Me llamo Jennifer Frey. Me gustaría compartir un trocito de mi corazón con ustedes y éste se llama Faith Elizabeth, mi hija.

Antes de contarles nada, me gustaría confesar que  no siempre he sido pro-vida. De hecho, fui muy pro-elección hasta que los hijos entraron en mi vida. Recuerdo que en la escuela secundaria hice un trabajo sobre el tema del aborto. Siendo la adolescente ingenua que yo era, pensaba que los casos extremos de violación, o la salud de la madre / bebé eran razones válidas para abortar.

No había pensado mucho en el tema del aborto hasta que tuve hijos, en particular mi segunda hija. Todos mis hijos han cambiado mi vida, pero ella es la que transformó lo más profundo de mi corazón.

En el embarazo de mi segundo bebé y tras  el ultrasonido de las 20 semanas recibí una noticia devastadora. Nuestro bebé  tenía  Anencefalia. Y escuché unas  palabras que nunca había oído  antes: "Incompatible con la vida".

El médico se negó a mostrarnos más imágenes  del bebé  para "no herir nuestros sentimientos". No nos dijeron el sexo del bebé y nos enviaron a un especialista. Salí de ahí con la sensación de que mi bebé ya estaba muerto.

En la cita con el especialista, confirmaron el diagnóstico. Nos dijeron que más del 95% de las familias con este diagnóstico abortan al bebé . Nos aconsejaron que era lo mejor ya que era demasiado duro llevar el bebé a término sólo para verlo morir. Afirmaron que el bebé no sobreviviría mucho después del nacimiento o podría fallecer en el útero. Los médicos no  nos ofrecieron apoyo para escoger la vida. Nunca se nos dio como una opción.

Lo admito ahora, les creí. Yo, era una cristiana principiante, madre primeriza (mi mayor tenía 3 años) y todavía estaba dubitativa  sobre el tema del aborto. Los doctores fueron realmente persuasivos para convencerme de que la terminación de mi embarazo era la mejor opción.

Sin tomar ninguna decisión en esa cita, mi marido y yo nos fuimos a casa, apenas capaces de hablarnos el uno al otro, y mucho menos encarar esa situación.

 Nos inclinábamos hacia el aborto.  Pensaba que no iba a ser  lo suficientemente fuerte como para llevar al bebé a término completo sólo para verlo morir. Incluso cogí día  para el aborto. Pero por  la gracia de Dios terminamos cancelándola un  día antes. Algo me tocó el corazón e hizo posible que  amara de nuevo a mi bebé, y recuperé ese amor de madre hacia mi hija que fue casi robado con mentiras y engaños, no sólo de los médicos, sino por la opinión de nuestro país sobre los bebés con diagnósticos adversos.

Llevamos a nuestro bebé - nuestra hija - a término completo. La llamamos Faith Elizabeth. Durante el resto del embarazo ella se me acomodó en el vientre con la cabeza debajo de mi caja torácica izquierda, cerca de mi corazón. Guardo este recuerdo como algo muy querido.

Incluimos a nuestra hija mayor, Julianna, en toda la planificación de  lo que sería la breve vida de Faith para que ella siempre pudiera recordar a su hermana.

El 27 de diciembre de 2010 nació Faith Elizabeth. Nos dijeron que esperamos  lo peor, que sería sorda, ciega, muda y probablemente estaría inconsciente. Esto lo deducían por las imágenes  que podían ver en el ultrasonido de las que se adivinaba que presentaba un caso severo y parecía que sólo  usaba un tronco cerebral.

¡Faith nació, y desafió todas las expectativas! ¡Estaba viva, alerta, con los ojos abiertos, haciendo ruidos y respondiendo! Pasamos el día con ella, presentándola a familiares y amigos.

Vivió 18 horas y murió en mis brazos. Ella estuvo sólo un corto tiempo en nuestras vidas, pero su impacto en mi vida es continuo y permanente.

Si bien es un recuerdo triste y agridulce para mí, también hay una alegría enorme que va aparejada a  él. Su vida cambió la mía. Y, cuando recuerdo la indefensión en la que estaba al recibir el diagnóstico, preguntándome si sería más fácil terminar o no, me siento feliz por haber elegido la vida. Me imagino que me hubiera llenado de arrepentimiento si hubiera decidido abortar . Estoy plenamente agradecida de haberle dado la oportunidad de vivir todo el tiempo que  le fuera posible. Nunca me arrepentiré de haber dado a luz a mi hija y de haber visto como mi hija mayor, mucho más madura para su edad, cargaba a su hermanita en brazos.


Mi familia y yo ahora somos una consolidada familia pro-vida. Estamos a favor de la vida, luchamos por la vida y ayudamos a otros que están pasando por situaciones como la nuestra. Porque SABEMOS lo preciosa que es la vida. Hemos aprendido que la vida es a veces corta pero dulce, y disfrutamos del tiempo que pasamos juntos. Así que vale la pena elegir la vida siempre  ya sea en el vientre o en el corazón. ¡No te arrepentirás!

He estado haciendo mi propia investigación sobre el aborto desde que tuve a Faith y siempre he percibido que hay un aspecto que queda fuera de la discusión sobre el aborto. Porque el aborto se asocia a menudo con clínicas como Planned Parenthood, pero no se habla mucho de los abortos que ocurren en los hospitales debido a malos consejos médicos. Es una actividad oculta que la mayoría de la gente no conoce, y tantos bebés mueren abortados cada año gracias a las recomendaciones de los médicos y Hospitales, debido a que tienen una discapacidad.

Cuando estaba embarazada de mi primogénita, se me sugirió que realizáramos pruebas genéticas y nos dijeron que nuestra hija tenía una alta probabilidad de tener  Síndrome de Down. Nos ofrecieron "opciones". Y esto sucedió de nuevo  con nuestro tercer hijo. Tenía medidas que eran irregulares y me hablaban de hacer más pruebas para poder tener "opciones". Hoy, mis tres hijos vivos están completamente sanos. Si hubiera escuchado el consejo de mis doctores, ¡habría abortado a tres de mis hijos y hoy sólo tendría uno vivo!


 Gracias a Salvar El 1 por despertar conciencia respecto a este aspecto oculto del aborto. ¡Estoy disponible y me encantaría ayudar de la manera que sea  necesaria!


BIO: Jennifer Frey es esposa, madre de cuatro hijos, fotógrafa y bloguera de Salvar El 1 (Save The 1).