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Saturday, September 30, 2017

Mi madre biológica era una niña con Síndrome de Down.

Desde niña supe que había algo en mí distinto al resto de mi familia, padres, hermanos...Ellos son de piel oscura y yo soy muy blanca. Siempre les preguntaba por qué  yo era tan distinta hasta que un día mis padres me contaron que yo había sido adoptada al nacer y que mi madre biológica era una niña con Síndrome de Down. Ella me había tenido de lo que ellos denominaron 'una manera fea'. Eso era, tras sufrir abusos sexuales.

 Al ser  muy discapacitada, no podía cuidarme ni tan siquiera trabajar para sacarme adelante. Entonces, le pidió a mi papá que se hiciera cargo de mí cuando diera a luz y que me criase. Mi familia adoptante es de Aberystwyth y mi madre biológica de Caernarfon, así que las dos familias perdieron el contacto después de mi adopción. 


Cuando supe que había sido adoptada al nacer, me quedé helada y lo primero que me vino a la mente fue la pregunta de por qué motivo mi madre biológica no me amaba. Pero mis padres me ayudaron a entender que me amaba tanto que por ese motivo me había entregado en adopción a una familia que podía darme más cosas de lo que ella sería capaz. Sabía que con ellos sería feliz y quería lo mejor para mí. 

Recuerdo un día en que unas chicas se mofaban de mí porque habia sido concebida en una violación. Yo les dije que mi padre no era el violador sino la persona que había aceptado criarme, cuidarme y sacarme adelante y que mis padres me habían escogido a mí con mis circunstancias cuando accedieron a adoptarme.  

Yo siempre he sabido que la vida de una persona vale igual que la de otra sin importar como han sido concebidas. Yo ahora entiendo que mi madre biológica me entregara en adopción y, aunque no la veo mucho, la quiero y valoro que me diera el regalo de la vida. 

Yo siempre me he llevado muy bien con mis hermanos y ni ellos ni mis padres me han tratado de un modo distinto por ser adoptada. Los padres son quienes te cuidan y aman, no quien te concibe.

Saber que fui adoptada y concebida en violencia, ha hecho que tenga muchas ganas de adoptar muchos niños y de hacerles un bien como hicieron mis padres conmigo. De momento, suelo ir con mi madre a cocinar a un hogar cerca de nuestro campo.

 Naome Noreia, Gales

Wednesday, March 8, 2017

Los doctores me recomendaron que abortara a mi hija con Anencefalia pero yo me quedé prendada de la niña.

Por Jennifer Frey

Me llamo Jennifer Frey. Me gustaría compartir un trocito de mi corazón con ustedes y éste se llama Faith Elizabeth, mi hija.

Antes de contarles nada, me gustaría confesar que  no siempre he sido pro-vida. De hecho, fui muy pro-elección hasta que los hijos entraron en mi vida. Recuerdo que en la escuela secundaria hice un trabajo sobre el tema del aborto. Siendo la adolescente ingenua que yo era, pensaba que los casos extremos de violación, o la salud de la madre / bebé eran razones válidas para abortar.

No había pensado mucho en el tema del aborto hasta que tuve hijos, en particular mi segunda hija. Todos mis hijos han cambiado mi vida, pero ella es la que transformó lo más profundo de mi corazón.

En el embarazo de mi segundo bebé y tras  el ultrasonido de las 20 semanas recibí una noticia devastadora. Nuestro bebé  tenía  Anencefalia. Y escuché unas  palabras que nunca había oído  antes: "Incompatible con la vida".

El médico se negó a mostrarnos más imágenes  del bebé  para "no herir nuestros sentimientos". No nos dijeron el sexo del bebé y nos enviaron a un especialista. Salí de ahí con la sensación de que mi bebé ya estaba muerto.

En la cita con el especialista, confirmaron el diagnóstico. Nos dijeron que más del 95% de las familias con este diagnóstico abortan al bebé . Nos aconsejaron que era lo mejor ya que era demasiado duro llevar el bebé a término sólo para verlo morir. Afirmaron que el bebé no sobreviviría mucho después del nacimiento o podría fallecer en el útero. Los médicos no  nos ofrecieron apoyo para escoger la vida. Nunca se nos dio como una opción.

Lo admito ahora, les creí. Yo, era una cristiana principiante, madre primeriza (mi mayor tenía 3 años) y todavía estaba dubitativa  sobre el tema del aborto. Los doctores fueron realmente persuasivos para convencerme de que la terminación de mi embarazo era la mejor opción.

Sin tomar ninguna decisión en esa cita, mi marido y yo nos fuimos a casa, apenas capaces de hablarnos el uno al otro, y mucho menos encarar esa situación.

 Nos inclinábamos hacia el aborto.  Pensaba que no iba a ser  lo suficientemente fuerte como para llevar al bebé a término completo sólo para verlo morir. Incluso cogí día  para el aborto. Pero por  la gracia de Dios terminamos cancelándola un  día antes. Algo me tocó el corazón e hizo posible que  amara de nuevo a mi bebé, y recuperé ese amor de madre hacia mi hija que fue casi robado con mentiras y engaños, no sólo de los médicos, sino por la opinión de nuestro país sobre los bebés con diagnósticos adversos.

Llevamos a nuestro bebé - nuestra hija - a término completo. La llamamos Faith Elizabeth. Durante el resto del embarazo ella se me acomodó en el vientre con la cabeza debajo de mi caja torácica izquierda, cerca de mi corazón. Guardo este recuerdo como algo muy querido.

Incluimos a nuestra hija mayor, Julianna, en toda la planificación de  lo que sería la breve vida de Faith para que ella siempre pudiera recordar a su hermana.

El 27 de diciembre de 2010 nació Faith Elizabeth. Nos dijeron que esperamos  lo peor, que sería sorda, ciega, muda y probablemente estaría inconsciente. Esto lo deducían por las imágenes  que podían ver en el ultrasonido de las que se adivinaba que presentaba un caso severo y parecía que sólo  usaba un tronco cerebral.

¡Faith nació, y desafió todas las expectativas! ¡Estaba viva, alerta, con los ojos abiertos, haciendo ruidos y respondiendo! Pasamos el día con ella, presentándola a familiares y amigos.

Vivió 18 horas y murió en mis brazos. Ella estuvo sólo un corto tiempo en nuestras vidas, pero su impacto en mi vida es continuo y permanente.

Si bien es un recuerdo triste y agridulce para mí, también hay una alegría enorme que va aparejada a  él. Su vida cambió la mía. Y, cuando recuerdo la indefensión en la que estaba al recibir el diagnóstico, preguntándome si sería más fácil terminar o no, me siento feliz por haber elegido la vida. Me imagino que me hubiera llenado de arrepentimiento si hubiera decidido abortar . Estoy plenamente agradecida de haberle dado la oportunidad de vivir todo el tiempo que  le fuera posible. Nunca me arrepentiré de haber dado a luz a mi hija y de haber visto como mi hija mayor, mucho más madura para su edad, cargaba a su hermanita en brazos.


Mi familia y yo ahora somos una consolidada familia pro-vida. Estamos a favor de la vida, luchamos por la vida y ayudamos a otros que están pasando por situaciones como la nuestra. Porque SABEMOS lo preciosa que es la vida. Hemos aprendido que la vida es a veces corta pero dulce, y disfrutamos del tiempo que pasamos juntos. Así que vale la pena elegir la vida siempre  ya sea en el vientre o en el corazón. ¡No te arrepentirás!

He estado haciendo mi propia investigación sobre el aborto desde que tuve a Faith y siempre he percibido que hay un aspecto que queda fuera de la discusión sobre el aborto. Porque el aborto se asocia a menudo con clínicas como Planned Parenthood, pero no se habla mucho de los abortos que ocurren en los hospitales debido a malos consejos médicos. Es una actividad oculta que la mayoría de la gente no conoce, y tantos bebés mueren abortados cada año gracias a las recomendaciones de los médicos y Hospitales, debido a que tienen una discapacidad.

Cuando estaba embarazada de mi primogénita, se me sugirió que realizáramos pruebas genéticas y nos dijeron que nuestra hija tenía una alta probabilidad de tener  Síndrome de Down. Nos ofrecieron "opciones". Y esto sucedió de nuevo  con nuestro tercer hijo. Tenía medidas que eran irregulares y me hablaban de hacer más pruebas para poder tener "opciones". Hoy, mis tres hijos vivos están completamente sanos. Si hubiera escuchado el consejo de mis doctores, ¡habría abortado a tres de mis hijos y hoy sólo tendría uno vivo!


 Gracias a Salvar El 1 por despertar conciencia respecto a este aspecto oculto del aborto. ¡Estoy disponible y me encantaría ayudar de la manera que sea  necesaria!


BIO: Jennifer Frey es esposa, madre de cuatro hijos, fotógrafa y bloguera de Salvar El 1 (Save The 1).

Sunday, October 2, 2016

No es precisamente a mi niño a quien hay que cambiar o eliminar para que la sociedad sea un lugar mejor

 por Christine Pokriefka 

Después de leer un artículo twitteando del ateo Richard Dawkins donde expone que es "inmoral" no abortar bebés con Síndrome de Down, ya que son "diagnosticados antes de que tengan sentimientos humanos", publiqué algunos comentarios en Facebook. Me llevé, luego, a mi hijo a dar un paseo en coche. La cita de Richard Dawkins me afectó de una manera especial. Los que me conocen lo comprenderan al instante porque mi hijo tiene Síndrome de Down. 

Paseamos por una carretera que lleva al campo. Tenía puesta la banda sonora de "Frozen" . Mi hijo estaba sonriendo, meciéndose con la música y tratando de cantar a la vez. Algo que, simplemente, lo hacía feliz. Miré por encima del hombro y él se limitó a sonreír con su dulce sonrisa, feliz. 


No puedo entender las palabras de Richard Dawkins y, menos, cuando veo a mi hijo. Las lágrimas no tardaron en aflorar porque pienso de verdad que no es mi hijo (o los que son como él) los que tienen que cambiar o ser eliminados para hacer de la sociedad un lugar mejor. Es la sociedad la que tiene que cambiar de actitud hacia mi hijo y otros niños con Síndrome de Down. Cuando los corazones verdaderamente cambian y puedan ver a mi hijo - y otros niños como él - como un regalo, como la bondad pura, entonces el mundo será un lugar mejor. 


Mi sobrina - joven pero inteligente - es capaz de articular que Dios ha creado a todos con un propósito. 

El conocimiento, la sabiduría y el tiempo de Dios es mucho más grande que nuestro entendimiento humano. Creo que si todo el mundo fuera perfecto, perderíamos por completo el don de la compasión. El mundo se ha vuelto tan desequilibrado, e inmune a cosas como la dignidad, la simple bondad o la caridad. Es alarmante. 

Es humillante que intimide la presencia de una persona con Síndrome de Down porque él te ama aún más; y da abrazos con calidez sincera y sólo quiere "estar" con usted, no hay segundas intenciones. Su apariencia a él no le importa. Entonces, ¿por qué su aspecto sí lo importa a usted? 

No pretendo saber las respuestas a los misterios de la vida, y es probable que sea mejor así. Siempre habrá alegría, sufrimiento, amor y odio.Yo soy feliz por tener un niño con Síndrome de Down que ama de verdad. Y espero que a través de su ejemplo de la verdadera bondad, generosidad y alegría radiante mejore un poco este mundo. 

Esto es como objetivo para mí. 

BIO: Christine Pokriefka es esposa y madre, profesional del comercio, artista y bloguera de