Saturday, March 9, 2019

Mató a mi familia en el lugar más seguro, como hacen los abortistas


Ya han pasado casi 8 años desde que mi hermano Lloyd, mi cuñada Dixie y mi sobrino de 22 años, Steven, fueran brutalmente asesinados en su casa, exactamente el Día del Padre del año 2011.  Lloyd y Dixie estaban casados desde que eran adolescentes, tenían dos hijas ya emancipadas que están casadas y tienen sus propias familias y a Steven que fue adoptado por Lloyd y Dixie cuando era tan sólo un niño. Cuando llegó a su casa venía de un orfelinato y pertenecía a los llamados "niños agitados" y ya sabían que iba a precisar cuidados especiales toda su vida. De hecho, los doctores dijeron a mi hermano y mi cuñada que Steven jamás andaría o hablaría, pero ellos lo adoptaron a sabiendas de que sería siempre una persona dependiente. Este hecho pone de manifiesto las personas amorosas que eran. Steven aprendió a andar, con lentitud con una sola extremidad porque en el lado derecho de su cuerpo tenía una movilidad muy reducida e incluso se graduó en la escuela superior. Y logró ir en bicicleta con cuatro ruedas con mucha soltura a pesar de sus serías limitaciones.



Ellos eran personas muy participativas en la vida de su comunidad y todo el mundo los apreciaba mucho y admiraban su generosidad. Lloyd colocaba azulejos de diseño y había sido un artesano toda su vida. Mucha de su actividad profesional la había desarrollado en Santa Fe en casas que costaban millones de dólares. Le encantaba pescar y disfrutaba con su esposa de cualquier actividad al aire libre. Dixie era voluntaria en una casa cuna y era la incansable abogada de su hijo Steven.  Ambos, Lloyd and Dixie, eran muy organizados, algo que tenían en común.

La noche en que fueron asesinados, mi hermano debió de oir al intruso, se levantó de la cama sin vestirse y vió qué estaba ocurriendo. Salió al exterior y allí fue atacado y asesinado con un pico. Tenía morados y heridas en sus brazos que le hicieron cuanto intentaba protegerse de los golpes. Es extremadamente duro para mí imaginar la escena que tuvo lugar allí.

El asesino, entonces, entró en la casa por la puerta trasera que mi hermano había dejado abierta cuando salió y se dispuso a entrar en la habitación de matrimonio donde mi cuñada aún estaba durmiendo. La mató con el mismo pico golpeándola directamente en la cabeza. La encontraron así, con la cabeza sobre la almohada.

Deducimos que mi sobrino debió oír algo. El asesino también lo atacó y lo asesinó en la cocina con la misma arma, pensamos que, mientras intentaba llegar al dormitorio de sus padres.

Recuerdo contestar al teléfono el Día del Padre con la noticia de que Dixie, Lloyd y Steven habían muerto y mi primer pensamiento fue: "¿En un accidente de tráfico?". Pero en lugar de eso me explicaron la horrible historia de cómo habían muerto. En aquel momento, aún no sabíamos quién había sido el artífice. El único camino que conseguí encontrar para afrontar la tragedia que acababa de ocurrir y el consiguiente proceso, fue perdonar a la persona o personas que lo habían hecho.

Dyanne y su hermano Lloyd

Gracias a este perdón, me sentí en paz y vi que Dios me mostraba cómo este acto macabro de acabar con la vida de alguien en el que debería haber sido el lugar más seguro -su hogar, en la calidez y seguridad de su lecho, descansando tranquilamente en mitad de la noche- es exactamente lo mismo que ocurre con un niño por nacer que es asesinado violentamente en la seguridad y tranquilidad que debería ser el seno de su madre, para él el lugar con más garantías de protección y amor...

Como es protocolo en los casos de homicidios, llamaron a la policía y empezaron las investigaciones. Tristemente, cuando los bebés son abortados la policía no recibe ninguna llamada ni se tramita una investigación para determinar la muerte.

La mayoría de la gente no se plantea nada acerca de la Justicia hasta que ocurre algo así con ellos mismos o sus seres queridos y muchos provida, incluso cristianos, no se involucran en los movimientos de defensa de la vida hasta que algo les sucede, les agita el corazón y es el detonante.  La falta y carencia que cometen estas personas es la de no implicarse y yo también fui uno de ellos y tuve que solventarlo.


Soy la única mujer de 10 hermanos y fui educada dentro de la Iglesia. De hecho, fui catequista de niños, pero no siempre recordé el tema del aborto.  Cuando tenía 16 años, todavía era muy niña, me quedé embarazada de un hombre de 23 años con el que salía. El aborto era algo implanteable, algo que jamás habría pasado por nuestras mentes. Cuando una chica se quedaba embarazada asumía la responsabilidad de sus actos así que me casé con el muchacho un mes después de cumplir mis 17 años, 5 meses antes de que naciera mi hijo.

Estuve casada con él tres años en los que abusó de mí en todos los sentidos que pueda haber. Incluso me violaba continuamente pero jamás he visto en mi hijo el recuerdo de ese abusador. Tras tres años, supe que jamás se había divorciado de su primera esposa así que tramité una nulidad. Me dieron la custodia total de nuestro hijo y el abusador eludió cualquier responsabilidad sobre él aunque periódicamente me amenazaba con raptarlo y ocultarlo en el lugar más recóndito de México. Criar a mi hijo sola, sin ningún apoyo gubernamental ni ayuda a la Infancia me convirtió en una mujer más fuerte y moldeó mi carácter y no me arrepiento en absoluto de haber dado a luz a mi hijo.  Sí yo pude hacerlo, entonces cualquiera lo puede hacer, también.

 A pesar de que yo misma era depositaria de un bello testimonio de vida, aunque no fuera consciente, no estaba tan identificada con la realidad del aborto como para implicarme hasta que ocurrió la tragedia de mi familia y Dios me dio esas luces para ver la analogía con el asesinato de los bebés inocentes. Desde entonces, mi militancia provida se ha activado y no hay nadie que, a estas alturas, pueda silenciarme.

En mi pequeña ciudad no hay ninguna clínica de abortos, pero doy conferencias en mi iglesia y manifiesto mi oposición y descontento en lugares distintos a las clínicas abortistas. He estado en el Capitolio estatal de California y soy editora de numerosas páginas provida entre las que se incluyen Save the 1 (Salvar El 1). También he participado en la Manifestación por la Vida de Washington, D.C con colegas de Save the 1. Aunque no me quedé embarazada tras sufrir una violación sé que es que te viole el padre de tu hijo biológico y me siento claramente identificada con todas esas mujeres que lo han sufrido.

Dyanne y su esposo Robert

Aunque estuve flirteando con el movimiento provida cinco años, era de las personas que defendían "excepto en casos de violación". Yo insistía en esta retórica sin haberlo pensado detenidamente porque era lo que oía continuamente del entorno. Y, en este momento, me presentaron a Rebecca Kiessling y escuché su historia. Empecé a seguirla en Facebook y me di cuenta de lo equivocada que estaba al pensar que un niño engendrado tras una violación era menos valioso por ese modo concreto en que había sido concebido. Y entonces, acudí a oírla hablar, estuvimos charlado un rato y empezamos a planear la estrategia de las no concesiones. Nuevamente, no podía creer que hubiese podido creer en la discriminación y devaluación de una vida proveniente de una violación convencida de que, lo correcto, era despreciarlas.

El 13 de febrero de 2015, supuso un punto y aparte en el caso sangriento de mi familia y hubo un arresto. Él chico tenía sólo 16 años en el momento del crimen que costó la vida a mis familiares. Era un conocido de la familia, aunque no íntimo. Nicolás Ortiz asesinó por dinero exactamente igual que hace un abortista. Con dos cómplices más, planeaban robar en la casa mientras mi familia dormía. Lo único que cambió para mí tras el arresto fue que, a partir de ahora, tendría un nombre concreto a quien dirigir mi perdón.

El 17 de mayo 2016 tuvo lugar el juicio. Entendí que tendría que luchar mucho para ofrecer mi perdón a ese muchacho. Fue una dura prueba para mí y para los miembros de mi familia; lo pasamos muy mal sentados ante el Tribunal durante el tiempo que duró el proceso. El perdón es una elección. Yo escogí el perdón para no vivir amargada, resentida y llena de odio y rencor. Por Voluntad propia elegí perdonar lo que en modo alguno quería decir que no deseaba que se hiciera justicia y que cayera sobre los asesinos todo el peso de la ley. Quería que los autores del crimen recibieran su merecido castigo y que los encerraran a buen recaudo. Pero yo, por mi parte, los perdonaba encarecidamente.

Algunos de mis familiares no me comprendían, no entendían que quisiera perdonar, al igual que nuestra sociedad. Y esto me recordó cuando participé en la Marcha por la vida con mis amigos de Save The 1.  Al final de la Marcha, en la Corte Suprema, nos manifestamos con nuestros carteles -en algunos de ellos se leía, "Concebido en una violación, amo mi vida" o "Madre tras una violación, amo a mi hijo" y también "Madre que abortó, añoro a mi bebé". Como mi marido hizo fotos del grupo, pude observar la reacción de los manifestantes-algunos eran adolescentes, pero también los adultos tenían el mismo semblante. Para mí fue muy significativo porque ellos estaban muy identificados con la Marcha, exhibiendo eslóganes provida. Pero, cuando vieron los nuestros, sus rostros manifestaban asombro y supe que, para algunos de ellos, se les habían abierto los ojos ante una realidad nueva. Ante ellos, ahora, había emergido la realidad de las excepciones, algo que nunca ante habían visto u oído.

Estamos llamados al perdón, sin excepción, y estamos llamados al amor y a procurar el cuidado, sin excepción, como Dios nos perdona y nos ama sin concesiones ni excepciones. Estos últimos 8 años de mi vida han sido con diferencia los más difíciles para mí. Pero quiero decir esto: ¡Dios ha sido mi principal fuente de esperanza en estos 8 años!

En diciembre de 2016 Nicolás Ortiz fue declarado culpable de asesinar a los tres miembros de mi familia. Estará un mínimo de 99 años en prisión. Este fue el segundo juicio por asesinato. El primero tuvo lugar en junio, y resultó  8-4 a favor de una condena por asesinato. El alivio que sentimos no puede ser explicado con palabras. Se había hecho justicia y el mundo era un lugar más seguro con Nicolás Ortiz tras las rejas.

Sin embargo, seis meses después de la condena, el tribunal de primera instancia dictaminó que hubo un error en una de las instrucciones del jurado, y el caso se apeló, aunque Nicolás Ortiz permaneció en la cárcel del condado durante este tiempo.

Finalmente, en febrero de 2019, la Corte Suprema de Nuevo México restableció la condena por triple asesinato. Ahora el caso se enviaba de vuelta al Tribunal del Distrito para que se restablezca el veredicto y se cumpla la sentencia.

Estoy de acuerdo con mi sobrina, Angela Ortiz, que dice: "No nos los devolverán, pero nos dará una base para seguir adelante". Fue muy frustrante porque nuestra familia sintió que el sistema judicial daba pie a una revisión y necesitamos todos un punto y final para este capítulo para que podamos avanzar y sanar en este libro abierto que llamamos vida.

Pare leer el testimonio en Inglés 
[http://savethe1.blogspot.com.es/2016/05/he-killed-my-family-in-safest-place.html]

BIO:  Dyanne Gonzales es esposa y madre, editora de diversas páginas pro vida, incluyendo A Voice For Unborn Babies, Salvar El 1, and for Save The 1.  Miembro del comité directivo de SaveThe1.


Mucha gente me hizo presión para que abortara


Hola, me llamo Patricia y me siento muy cercana a la causa provida. Primero, por mi fe ya que creo en un Dios todopoderoso autor de la vida y, como tal, el único dueño de interrumpirla y soy firme defensora de que el respeto al derecho ajeno constituye la paz.  También porque pienso que mi derecho termina donde comienza el tuyo.

Tengo 30 años, nací con espina bífida condición que no se descubrió hasta que cumplí diez años y ahí mismo se reveló que mi papá y mi abuela paterna también tienen esta anomalía.


Los tres hemos podido llevar una vida normal, ocasionalmente nos duele la espalda al subir de peso pero fuera de eso no hemos sido infelices ni estamos postrados en cama. Me espanta pensar que en la actualidad asesinan bebés por nacer sólo por tener esta mal formación.

Salí embarazada de mi hija porque la planificación falló. Nuestra economía familiar no podía permitirse un bebé, estábamos muy mal económicamente y no alcanzaba para mantener un bebé. Mi carrera profesional no me dejaba tiempo para ser madre (acababa de ascender y estaba en un momento en el cual era imprescindible que trabajara compulsivamente ya que estaban presionándome muchísimo y, si no cumplía, me despedían). Mi esposo y yo acabábamos de retomar la Universidad y con un enorme sacrificio nos habíamos inscrito en una prestigiosa y cara Universidad para coronar nuestras carreras y tener la llave del éxito económico y profesional que necesitábamos para cumplir nuestro sueño de tener hijos. El nivel de estrés que yo manejada me había provocado sobrepeso e hipertensión además de pre diabetes, por lo tanto, ni mi salud, mi cuerpo y mis finanzas estaban listas para tener un bebé.

Pero pasó, salí embarazada y al inicio padecí dos amenazas de aborto por malas praxis de la ginecóloga que me atendía. 

En la primera amenaza de aborto no me dejaron tomarme la incapacidad, pero a la segunda amenaza de aborto me pusieron una acción de personal por una falta que yo no cometí, me bajaron de puesto, me quitaron la cartera de clientes que me había costado casi un año y mucho esfuerzo y se la dieron a otra persona a la cual no le había costado trabajo y para rematar me quitaron el beneficio de comisiones (USD$ 1000 mensuales) de las que mi familia dependía para salir adelante económicamente. 


Me hicieron decir que mi embarazo era de alto riesgo para hacer estos atropellos, aunque ningún médico respaldó este diagnóstico ya que yo superé las amenazas de aborto y logré llevar un embarazo normal. A partir del cuarto mes nunca más me incapacité. 

Estaba destrozada, estaba siendo víctima de discriminación laboral por estar embarazada y legalmente no podía hacer nada ya que no podía pagar un abogado para un juicio que no sabía si iba a ganar. 

En medio de todo ese desastre financiero y maltrato laboral durante la segunda amenaza de aborto la ginecóloga me derivó a un hospital del sistema público de salud ya que yo no podía pagar atención privada. En ese hospital me atendió un ginecólogo que me dijo que por la cantidad de sangrado yo ya había perdido el embarazo, que no había nada que hacer y que me tenía que practicar un legrado. 

Yo me opuse al legrado ya que no había una ultra que respaldara que el corazón de mi bebé de nueve semanas de gestación se había detenido. Mi instinto de madre me decía que mi bebé aún estaba vivo, que tenía que tener una ultra para diagnosticar aborto espontáneo.

El mal llamado médico me dijo: “yo no voy a gastar recursos en hacer una ultra por un feto muerto. Si usted se quiere engañar y hacerse falsas ilusiones gaste su dinero en una ultra en algún hospital privado, pero aquí no se la haré porque usted ya perdió el embarazo y está en estado de negación”.

 Me levanté, me vestí y salí de ahí. Me hice la ultra (mi madre que fue mi ángel me prestó el dinero) y en la ultra claramente se veía a mi bebé con su corazoncito latiendo, sus manitas unidas, su cabecita... ¡un bebé! No era un feto para mí, era mi bebé. Me endeudé, pero jamás regresé a ese hospital. Preferí endeudarme hasta con lo que no tenía. pero mi control lo llevé con un ginecólogo maravilloso, provida y de los más excelentes de mi país. 

Mi ángel bello, mi bebé del cielo, mi tesoro que Dios me mando nació perfecta, completa, sanita a las 40 semanas, con muchos cuidados, pero sin mayores complicaciones para mi salud. Defendí a mi hija de un ginecólogo que me mal diagnosticó y Dios me bendijo con una bebé sana a pesar de todo el sufrimiento que me provocó el maltrato laboral y discriminación durante mi embarazo. 

Dios no me desamparó, no tengo bonanza económica, pero he ido pagando mis deudas y aunque financieramente estamos mal, nunca me ha faltado trabajo ni a mí ni a mi esposo para darle de comer a mi hija, comprarle medicina cuando está enferma, comprarle ropa cuando la necesita y no hemos padecido hambre ni frío. No tenemos lujos ni abundancia, pero nos llueven bendiciones cada día y puedo ver la mano de Dios. 

Soy provida porque mucha gente me dijo e hizo presión para que abortara esgrimiendo que  perdería mi trabajo, porque tenía y sigo teniendo problemas económicos. Me presionaban a abortar porque decían que arruinaría mi vida, perdería mi carrera profesional y mis sueños se harían añicos. Me presionaron a abortar diciéndome que arruinaría los sueños de mi esposo y su futuro profesional y académico. Pero defendí la vida y ahora mi esposo y yo tenemos nuevas fuerzas, ahora tenemos el doble de motivación y aunque nos tome más tiempo, hemos ido cumpliendo nuestras metas a paso lento pero seguro con una hermosa bebita que nos llena de amor, ternura y una dulce sonrisa. Natalia Sofía es mi mayor bendición, mi renuncia a mi egoísmo, a vivir sólo para mí y por mí. Su nombre, Natalia significa nacimiento y Sofía, sabiduría.

Me dijeron que primero era mi vida que mi hija, me dijeron que traería a mi hija a aguantar hambre, me dijeron que arruinaría mi futuro, me dijeron que ya vendrían otros bebés. Me dijeron que no fuera retrógrada, me dijeron que no desperdiciara mi dinero... Pero lo que no me dijeron es que, si abortaba, me iba a perder su sonrisa, su amor y un acercarmiento a mi Dios y Padre Celestial. Por eso y mil razones más, decidí no abortar, porque quería abrazarla, porque si Dios me permitió ser su mamá y ella, mi bebé, no iba a renunciar a esa bendición.

Patricia Galdámez de Martínez, El Salvador

Sunday, March 3, 2019

Jennifer quedó embarazada tras una violación y la obligaron a abortar. Ella es de Wichita, Kansas.


Estoy escribiendo esto en el 21 aniversario de mi aborto y me cuesta creer que haya pasado tanto tiempo. Gracias al Proyecto Raquel y algunas largas charlas con Dios estoy mucho mejor y he solucionado la mayoría de mis problemas. 

Cuando tenía 15 años, en Michigan, tuve una relación sentimental con un profesor de Secundaria que tenía más del doble de mi edad y estaba casado. De hecho, tenía hijos de mi misma edad. Era muy joven y pensé que estaba enamorada. Cuando tenía 16 años, me quedé embarazada.
Mi mamá se enteró cuando la enfermera del doctor la llamó y le dio los resultados de mi prueba de embarazo. Ella se dispuso a averiguar quién era el padre siguiéndome. 
Cuando lo descubrió, lo amenazó con la pérdida de su trabajo, su familia y su libertad. Luego me comunicó que me había pedido cita para abortar. Dije: "¡No!"  y me marché a casa de una familia donde ayudé a cuidar a sus cuatro hijos y seguí asistiendo a la escuela
Mi madre presionó al padre de mi hijo y me hicieron mi primera cita de obstetricia / ginecología en la clínica del Dr. Hodari en Southgate. Pensando que iba a una revisión prenatal, fui y llené algunos papeles, aunque no un formulario de consentimiento porque sabía que no quería un aborto. Hablé allí con una asesora y le dije que yo no quería abortar. Ella me dio información sobre el control de la natalidad y nada más. Entonces me dijeron que necesitaba un ultrasonido. La pantalla se mantuvo alejada de mí y me dijeron que estaba de 7 - 8 semanas. 
Jennifer McCoy y su familia
Se suponía que la siguiente parte era el examen, que era una rutina, según me dijeron. Cuando aquel hombre entró en la habitación y le dije que estaba lista para un examen, masculló algo. De repente, sentí un dolor insoportable y escuché un ruido como de vacío. Intenté levantarme y él me empujó hacia abajo.
Estaba llorando y él dijo: "Terminará en cinco minutos y puedes continuar con tu vida". Si te mueves, podrías morir". Estaba aterrorizada y todo lo que podía hacer en ese momento era llorar. Tenía miedo y estaba sola en esa habitación. Sentí que me estaban arrancando algo dentro de mí y no había nada que pudiera hacer. El hombre que me dejó embarazada estaba en la sala de espera.
¡Estaba enojada porque nadie me ayudaba! Sabían en la clínica que este hombre mayor era el responsable de embarazarme, pero nadie dijo una palabra. El aborto iba a encubrir su delito, ocultando el hecho de haber tenido relaciones sexuales con una menor. Por eso los violadores aman el aborto, porque borra toda huella de sus crímenes.
No había nadie en la calle, ningún pro-vida rezando fuera porque sé que si una sola persona me hubiera alertado de que entraba en un abortorio y no en un consultorio de obstetricia / ginecología, entonces yo nunca habría entrado.
Algunas semanas después, llevé a este hombre a juicio y su abogado presentó los documentos en los que afirmaba que mi madre había firmado los documentos necesarios para que pudiera hacerme el aborto sin mi consentimiento. Me sentí completamente traicionada y el bebé que tanto deseaba estaba muerto. Sé que era un niño, así que años más tarde, después de décadas de no estar bien y no poder ni levantarme de la cama, asistí a un retiro del Proyecto Raquel y lo llamé Austin Christopher.
Mi madre todavía vive en Michigan y hoy nuestra relación es buena. Después del aborto, había querido morir. Luego, en 1994, fui al Proyecto Raquel y fue la primera vez que realmente lidié con mi aborto y con las relaciones rotas que éste había provocado, incluída mi madre. Aunque tenemos creencias completamente diferentes, ella sostiene que tomó las decisiones correctas así que, por respeto a ella, hemos decidido no hablar más del asunto. Ella siente que tenemos una buena relación y yo estoy de acuerdo. Pero costó años y pasar por el proyecto Raquel para llegar a ella.
Comencé a ir a las clínicas de abortos como voluntaria en 1991. Desde entonces, sentí que Dios me llamaba a estar allí, en primera fila donde a las niñas y jóvenes que van a abortar deben saber que hay ayuda para ellas y su bebé, que no están solas y que hay gente que se preocupa por ellas.
Mis hijos asisten a la escuela católica. En Secundaria una de las clases de moralidad incluía tres historias de niñas que iban a abortar. Los estudiantes debían elegir una y debatir qué se podía hacer para tratar de disuadirlas. ¿Qué les dirían a la niña? Cuando la tarea terminó, mi hija dijo que ésa era mi historia. Ella está en el décimo grado. Hemos ido juntas a las clínicas de abortos durante años. Cuando una de mis hijas tenía ocho años, fue a hablar con una joven sobre el aborto y esa joven le puso a su bebé el nombre de mi hija. Estoy muy contenta de que mis hijos "lo entiendan" y de ahorrarles el dolor que yo soporté.

Jennifer McCoy escribió este testimonio para Salvar El 1. Lo comparte para que pueda ayudar a otras mujeres que se encuentren en una situación parecida.


Saturday, February 23, 2019

He comprendido que, sea fruto de un accidente o de un amor real, todo niño es siempre un Jesús



Por Catalina

Siempre soñé con el día en que sería madre. No podía concebir una vida sin hijos. Sin embargo, mi primer hijo llegó de forma inesperada, increíble, repugnante... Fue concebido una noche de otoño, bajo la amenaza de un hombre que no conocía el respeto a la mujer. Yo tenía 19 años y no sabía nada de la vida. Dos meses más tarde, tuve que rendirme a la evidencia: llevaba un niño en mis entrañas.


¿Qué puedo hacer? ¿abortar?
Entonces comprendí lo que significa la desesperación que no te deja reflexionar, que te lleva a querer tirarte al río más cercano o directamente a abortar. He experimentado todos estos sentimientos y por ello, nunca podré admitir que se juzgue a las mujeres que han hecho una elección distinta de la mía. ¡Basta con tan poco!

En seguida renuncié a morir, idea que me pasó por la cabeza la noche en la que "me enteré". Estaba muy decidida a librarme de este ser no deseado con un aborto. Parecía fácil. Pero, según iban pasando los días, crecían las dudas y la conciencia me torturaba. Ya no sabía qué hacer y me decidí a contarle mi situación a un sacerdote en quien confiaba plenamente. Ayudada con su oración, tras una semana de insomnio, lágrimas, oración y discusión, dije "sí" a "su" vida, plenamente consciente de que suponía en cierto modo decir "no" a "mi" vida.

Este niño tiene sentido
Yo sabía que, al aceptar a este niño desconocido, sacrificaba mis estudios, mi familia, comprometiéndome con un futuro incierto. Tenía miedo de todo, del "qué dirán", de los caracteres hereditarios, de la soledad y, sobre todo, del sufrimiento que causaba a mi prometido, al que tanto amaba y que me amaba...

La cruz es a menudo difícil de llevar, la muerte de uno mismo, difícil de aceptar. Pero a través de esta cruz, se vislumbra la resurrección. Poco a poco he comprendido que, sea fruto de un accidente o de un amor real, todo niño es siempre un "Jesús", el Señor entre nosotros, que nos lleva a comprender mejor el misterio del Niño Dios nacido hace 2000 años, el misterio de Dios que decide hacerse pequeño y vulnerable.

Un padre para este niño
Soy feliz de haber dado la vida, un poco de mi vida, a este niño "caído del cielo". Ha sido su llegada la que me ha formado, la que me ha hecho enfrentarme a todo mi ideal de respeto por la vida, de no violencia, de acogida al más pequeño y de confianza en la vida y en Dios.

Mi hijo me ha enseñado que el amor es más fuerte que el miedo, que cada persona es única, que la fidelidad en lo que se cree trae paz a pesar de las dificultades, que toda vida es un maravilloso regalo de Dios. Igualmente he aprendido que cuando Dios permite un sufrimiento también nos da su fuerza para asumirlo, nos llena de su gracia y nos llama a comprender nuestro sufrimiento a la luz de su propia resurrección. También quiero dar testimonio de que una mujer con un niño puede ser amada por ella misma. Mi prometido, a pesar de las presiones familiares y de los "amigos", a pesar de sus propios miedos ante el futuro, no me abandonó. Todo lo contrario, se ofreció como padre de "mi" hijo que se ha convertido así en "nuestro" hijo.

El mayor de la familia
Y como el amor lo puede todo, nos hemos casado felices y llenos de confianza y hoy formamos una pequeña familia de la que nuestro hijo mayor también forma parte. Nos damos cuenta de toda la felicidad, toda la riqueza que no habríamos conocido de no haber acogido, hace 11 años, a este niño que nos ha abierto a la vida de forma tan intensa.

Biografía: Catalina escribió este testimonio para Salvar El 1, con la intención de compartirlo para poder ayudar a otras mujeres que se encuentren en una situación parecida. Prefiere guardar anonimato sobre su apellido y país.

Friday, February 15, 2019

Embarazada tras una violación, sabía que el aborto es un asesinato




Por Jane, De Jamaica


Comencé a salir con él cuando tenía 18 años y siempre fue respetuoso conmigo. Inicialmente, sólo éramos amigos y cuando estábamos juntos, no teníamos intimidad sexual en absoluto. Rompimos, después, durante un par de años y comenzamos a salir de nuevo. Tuvimos intimidad dos veces, pero por lo demás, nuestra relación no era física. No había ningún indicio en ese momento de lo que algún día sería capaz de hacerme.


Comenzó a prepararse para entrar en las fuerzas policiales y en un par de ocasiones me dijo que, si alguna vez me veía con otro tipo, me dispararía. Era difícil imaginar que hablaba en serio, pero la primera vez que lo dijo, le advertí que, si alguna vez volvía a decir algo sobre armas, terminaríamos nuestra relación. Cuando lo dijo por segunda vez, otra vez le advertí que rompería con él a pesar de que me había dicho: "Si alguna vez rompes conmigo, ningún otro hombre te tendrá si no puedo tenerte yo". Y corté con él después de graduarse en de la policía debido a la falta de comunicación entre nosotros.

Me había dicho en una ocasión: “No importa cómo, vas a ser mi esposa. Incluso si te casas con otro, mataré a tu esposo y tendrás un hijo mío de la manera que sea". Era difícil tomarlo en serio porque sabía que tenía un gran respeto por su madre y sus hermanas y, por lo tanto, era imposible imaginar que podía hacer esas cosas. Además, me consideraba una persona valiente y en ese momento no me intimidaba fácilmente.

Después de las amenazas, me dejó estar durante unos tres años, hasta que se presentó en mi casa una noche y me dijo que quería hablar conmigo. Nos quedamos afuera mientras hablábamos. Me dijo: "No puedo tener un bebé con otra mujer". Dejé en claro: "En primer lugar, no quiero tener un hijo fuera del matrimonio". Pero él se reía, así que pensé que estaba bromeando y pensé que estaba bromeando. Se fue después de eso.

Unos días después, el 12 de octubre de 2015, cuando estaba disfrutando de un permiso por vacaciones, me llamó. No reconocí su número porque había borrado su contacto. Dijo que estaba en el área de paso, y como estaba lloviendo, me preguntó si podía detenerse en mi casa ya que se encontraba mal. Es asmático y necesitaba descansar. Me dio pena y lo dejé entrar en la terraza y en el porche. Para mi sorpresa, se metió en mi casa y en mi habitación. Comenzó a decirme que había sido acusado de múltiples cargos de asesinato y había pasado por causas judiciales, que había renunciado al cuerpo policial y que ahora estaba entrenando en el ejército. Le pregunté si era culpable, y ni siquiera puedo recordar su respuesta por lo que sucedió después.

Me sujetó, me sostuvo por detrás y se tiró sobre mí. Recuerdo repetidamente suplicar: "Detente, me estás lastimando". Cuando intentaba escapar, sentía un dolor insoportable. Me preguntaba a mí misma: "¿Realmente, me está haciendo esto? ¿Realmente conozco a esta persona?" Todo lo que podía pensar era:"¿cómo puedo alejarme de él?". Pensé que tal vez podría convencerlo de que no lo hiciera.

Me dijo: “Quiero tener un hijo. Quiero que se parezca a mí con tu color de ojos ". Luego, cambió y dijo:" Creo que mejor quiero tener una hija. Quiero que ella tenga mi cabello, con tus ojos y tu sonrisa". Sabía que necesitaba que él se detuviera, así que dije:" Escucha, no debo quedar embarazada". Sólo preguntó por qué. Le dije que no podía cuidar a un niño y respondió que él proporcionaría esa ayuda. Luego le dije que mi médico me aconsejaba no quedar embarazada, lo cual no es cierto, pero pensé que se detendría. Se enojó y me gritó: “¿Por qué, por qué, por qué no puedes quedar embarazada?" "Acabo de decirte que por razones médicas que no puedo revelarle", pero él ni siquiera respondió y procedió a violarme.

Cuando terminó, permaneció allí durante un tiempo largo, pero no tuve fuerzas para echarlo. Luego se levantó, se dirigió a la puerta y se dio la vuelta justo antes de irse para decir: "Ni se te ocurra ir a la policía porque si me denuncias, se reirán de ti porque los escuadrones (policías) se cubren entre ellos. Y ya sabes cómo son mis amigos”. Sabía que quería decir que los amigos de su comunidad estaban involucrados en actividades relacionadas con pandillas y que vendrían por mí.

No me moví en absoluto después de eso. Me quedé allí preguntándome qué acaba de pasar ¿Quién acaba de salir de mi casa? ¿Quién era esa persona que había conocido cuando tenía 18 años? ¿Con quién había salido? No me moví durante horas.

Al día siguiente, aunque tenía miedo incluso de abrir la puerta, usé los últimos dólares que tenía para comprar la píldora anticonceptiva de emergencia, con la esperanza de evitar el embarazo. Tenía miedo de decirle a alguien lo que había hecho porque me avergonzaba y me culpaba por dejarlo entrar a la casa.

El 9 de noviembre de 2015, al darme cuenta de que no me venía el periodo, decidí visitar a mi médico. Me hizo una prueba de embarazo. Cuando mi médico dijo: "Es positivo, felicidades", me quedé congelada. Me sorprendí y me asusté al mismo tiempo.

Le conté al médico qué había sucedido y él me dijo: "Hay opciones". Por curiosidad y sin pensar realmente, le pregunté: "¿Qué?" Mi médico dijo: "Podrías abortar", pero le dije: "Eso no es una opción". Simplemente dijo: "Está bien, está bien. Si eliges tener al bebé, sé que lo harás bien, aunque hayas dicho que no estás preparada para tener un hijo, y que tu hijo será maravilloso”. También me contó un caso de un embarazo no planeado en el que la madre dijo que no estaba lista para tener un hijo, pero después de su nacimiento, lo llevó al médico para mostrarle lo feliz que estaba de haberlo tenido. Estaba diciendo estas cosas como palabras de aliento para mí y eso era lo que necesitaba escuchar, aunque todavía estaba preocupada.

El aborto era ilegal aquí en Jamaica, incluso en casos de violación, pero había formas de obtener un aborto ilegal. Cuando estaba en la escuela secundaria, me enteré de que una chica abortó ilegalmente. Recuerdo haberme preguntado por lo que estaría por pasando. Sabía que ella estaba tratando de proteger su reputación y no quería abandonar la escuela, pero pensé que aún así estaba mal porque era un asesinato.

Sabía que me esperaban tiempos difíciles ahora que tenía un bebé en camino. Después de salir de la consulta del médico, llamé a mi ex, el hombre que me violó. Estaba enojada y pensé que él tenía que saber lo que había hecho, pero no respondió. Luego llamé a una amiga de mi grupo de estudio bíblico. Ella era como una hermana mayor para mí. Le dije que estaba embarazada y qué había pasado. Ella usó el término 'violación' de inmediato. Al principio, me fue difícil decir esa palabra. Me había culpado por dejarlo entrar a la casa. Siempre me había considerado fuerte, valiente y autosuficiente, por lo que, al reconocer que me habían violado, estaba admitiendo mi debilidad.

Mi amiga me preguntó: “¿A quién más se lo has dicho?” Y me aconsejó que descansara un poco y que tratara de llamarlo por la mañana, pero después de varios intentos y sin respuesta, le envié un mensaje. Me contestó que actualmente tenía otras dos mujeres embarazadas y que, si yo estaba embarazada, él cuidaría al niño.

Su primera frase cuando contactó conmigo fue: "Cásate conmigo y cuidemos a nuestro hijo".

Cuando le dije que preferiría estar muerta que casarme con un tipo cruel como él, se enojó. Durante mucho tiempo, me intimidó verbalmente y trató de que mis amigos me convencieran de que me casara con él. Dijo que, si no me casaba con él, se casaría con una de las otras madres embarazadas, lo que no me importaba. Sólo quería que me dejara en paz.

Sabiendo que no tendría un padre para ayudar económicamente a mi hijo, pedí prestado dinero a varias agencias de préstamos.


Como los préstamos eran reembolsables a través de la deducción del salario, ganaba poco dinero para durante mi embarazo. Soy secretaria, así que no tengo muchos ingresos. Mi madre está desempleada y mi padre falleció, por lo que no tengo apoyo familiar. Mis amigos de la iglesia eran mi familia y estaban allí para mí siempre. De vez en cuando alguien me traía el desayuno, o me ayudaba a pagar el alquiler o pagar la comida.

Pasé días sin comer, a veces lloraba hasta dormirme, y encima de eso tenía que visitar el hospital con frecuencia debido a las náuseas matutinas. También tuve que mudarme porque temía por mi vida ya que mi violador estaba siendo juzgado por múltiples cargos de asesinato relacionados con su trabajo, y no sabía cómo acabaría No tenía muebles ni electrodomésticos y tenía que caminar para ir al trabajo ya que no tenía transporte. Estaba tan estresada para sobrevivir que después de los chequeos, a veces salía de la consulta del médico literalmente desorientada y no sabía qué camino tomar.

Poco antes de que naciera mi hijo, la familia de mi iglesia determinó que no debía estar sola, y me mudé con otra joven de mi iglesia que me dio su dormitorio mientras ella dormía en el sofá. Sentí como si estuviera entrometiéndome en su espacio, y sabía que ella no tenía mucho dinero, pero estaba dispuesta a dar lo que tenía para acomodarme.

Cuando supe que estaba esperando un varón, le di un nombre que significa "regalo de Dios", porque eso es lo que es. Lo di a luz tres semanas antes, y fue un parto difícil. Una vez que nació, me sentí tan aliviada al escucharlo llorar. Lo pusieron en mi pecho y me llené de emoción. Con todo lo que había pasado durante mi embarazo, nunca supe si iba a salir adelante, y en ese momento me sentí muy agradecida a Dios.

Cuando lo miré, no pude ver que se parecía a mí o a su padre biológico. Era un niño guapo.

Mi hijo tenía dificultades para respirar al principio, por lo que fue trasladado a la sala de Neonatología y, unas 12 horas después, me lo trajeron. Cuando la enfermera me lo entregó, me dijo: “Madre, cuida bien de este niño." y sonrió.

Recuerdo que durante días sólo miré a mi hijo pensando: “¿Realmente, he tenido este hijo? ¿Realmente, salió este hermoso niño de mí?

Como estaba desnutrida, no tenía suficiente leche, así que tuve que comenzar a darle leche de fórmula. Eso trajo otro problema porque no tenía el dinero para la leche. La joven con quien vivíamos iba y volvía a pie del trabajo para poder pagar la comida de mi bebé y algunas veces se saltaba sus propias comidas.

Mi hijo tiene ahora 2 años y medio, y esta amiga que nos ayudó es como una tía para él. Hoy, él está sano y bien físicamente a pesar de las dificultades que todavía tengo para criarlo. Estoy agradecida por los amigos que tengo que me han ayudado.

Hay días en los que me cuesta lidiar física, mental y emocionalmente, ya que estoy obsesionada por todo lo referente a su concepción. A veces, la violación se me viene encima. Saber que mi hijo va a crecer sin un padre. Algunos días todavía me salto las comidas para poder alimentarlo, y otros días, simplemente no tengo el dinero para comprarle las frutas y verduras que necesita.

Creo que Dios tiene un propósito especial para mi hijo y sólo quiero ser la mejor madre.


BIO: Jane es secretaria, tiene 28 años y es madre soltera de Jamaica, ahora bloguera pro-vida para Save The 1 (Salvar El 1). Ella tiene la intención de escribir más sobre su historia. Para quién desee ayudar a Jane y su hijo, existe un GoFundMe configurado para poder hacerlo:

Sunday, February 10, 2019

Mi dulce hijo fue concebido En una violación, pero lo he criado con mucho amor


Por Leah Christine

Si contar mi historia y mis experiencias a todos los que conozco y al resto del mundo significa que puedo ayudar al menos a una mujer o joven, entonces definitivamente vale la pena cada palabra que escriba, aunque sea difícil de escribir.


Fui violada y acosada sexualmente por más de un "hombre" y varias veces. Ni siquiera intenté presentar cargos porque, ¿qué otra prueba tenía aparte de mi palabra? Muchas víctimas, incluida yo misma, no hemos sido emocional y físicamente capaces de decir la verdad de lo que sucedió hasta años más tarde.

Mi primera historia de violación se remonta a mi último año de la escuela secundaria, cuando fui engañada para ir a la casa de un chico cuando sus padres no estaban allí. Le dije que no me sentía cómoda haciendo esto, dije "no" varias veces y traté de rechazarlo físicamente. Él me quitó mi virginidad y no pensó en nada. Fue un milagro que no me quedara embarazada de él ya que se negó a usar un condón.

Después de graduarme, fui acosada por un compañero de trabajo, y terminé teniendo que dejar mi trabajo para alejarme de él. Hoy me doy cuenta de que estas dos experiencias me dejaron con bajas expectativas de los hombres y poca esperanza de encontrar a alguien decente.

Luego conocí a un hombre en la red que conversó conmigo y me habló como si fuera la reina del mundo. Me sentí tan especial y amada. Sin embargo, él no era mi príncipe azul. Fue el comienzo de una nueva vida donde nadie sabía el horror que estaba viviendo.


Terminé convirtiéndome en una de esas "personas" que conocen a alguien en Internet y quiere trabajar muy duro para asegurarse de que funcione, para poder decir que tiene una exitosa historia de amor en línea.

Nos conocimos en persona poco después de mudarme a Texas para trabajar en una academia de entrenadores de perros. Parecía que nos llevábamos bastante bien. Después de un par de veces en que él condujo cuatro horas para venir a verme, decidí pasar un fin de semana con él y viajé por carretera cuatro horas para ir a verlo y conocer a su familia. Me alojé en una habitación de hotel y él se invitó a quedarse conmigo en la habitación. Aparte de dormir, no pasó nada ese fin de semana, lo que me dio la falsa sensación de que estaba a salvo.

Salimos así hasta que terminé en la academia. Un día, me dio un anillo y me dijo que quería casarse. Nos mudamos juntos tan pronto como me gradué porque aún no podía permitirme vivir sola.

Al principio, las cosas fueron bien. Conseguí un trabajo de preparación y entrenamiento de novillos en un rancho. Nos despertábamos juntos, íbamos a trabajar juntos, volvíamos a casa juntos y nos acostábamos juntos. Pero esa vida se agrió muy rápidamente cuando descubrí que era muy difícil de complacer. Pensé en romper con él, tratando de considerar mis opciones.

Sin embargo, mis padres descubrieron que estábamos viviendo juntos, nos sentaron y nos convencieron para que nos mudáramos a lugares separados o nos casáramos de inmediato. Me sentí tan culpable de defraudar a mis padres que nos fugamos, aunque sabía que las cosas no estaban bien. Esa fue mi oportunidad de salir de allí y mi más profundo arrepentimiento fue tomar la decisión equivocada.

Mi vida empeoró con él, no sólo gritándome y echándome la culpa de todo, sino también lanzándome cosas y luego forzándome sexualmente. Mis experiencias pasadas me llevaron a sentir que eso era normal. Teníamos días buenos y algunos momentos divertidos, y pensé que sólo necesitaba soportar esos momentos malos. No entendía por qué los chicos se comportaban así.

En varias ocasiones, perdió la calma por completo y me pegó. Lo descubrí varias veces ligoteando también, pero no lo admitió y se volvió contra mí. Incluso cuando intentaba ir al dormitorio y cerrar la puerta, él golpeaba la puerta, gritaba y abría la cerradura. Intentaba entrar en el armario y mantener la puerta cerrada y esconderme, pero eso tampoco funcionaba.

Finalmente, me di cuenta de que, si él quería sexo, al menos trataría de decir "no" y luego me rendiría sólo para no lastimarme físicamente. ¿Qué sentido tenía luchar más? Era físicamente más fuerte que yo y ya me había destruido emocionalmente.

Aproximadamente un mes antes de que nos mudáramos a mi ciudad natal, me había atacado y forzado a tener sexo, pero tuve la menstruación un par de días después así que no había forma de estar embarazada, ¿verdad?

Después de mudarme, estaba teniendo cólicos y dolor que creíamos que estaba asociado con un problema anterior que había experimentado. Mi madre me llevó al obstetra / ginecólogo y me hicieron una ecografía. El técnico encendió la pantalla grande, señaló un pequeño globo que se parecía vagamente a un pequeño humano y luego dijo: “¡Mira! ¡Hay un bebé!

Me quedé impactada. Estaba asustada. Sabía que mi vida y sus circunstancias no eran lo mejor para un bebé o un niño, pero nunca asesinaría a un ser humano sólo por las experiencias de mi vida y la situación actual. Este bebé se convirtió instantáneamente en mi motivación para una vida mejor porque ya no era sólo mi propio bienestar el que debía preocuparme.

Unos días después, le dije que quería el divorcio. Pensó que yo estaba bromeando. Pronto se dio cuenta de que no lo estaba y se enfadó, pero afortunadamente se fue a Texas al día siguiente en lugar de quedarse. No lo he visto desde entonces, y pasamos por el divorcio, que no pudo ser finalizado hasta que nació el bebé.

Durante varios meses, me acosó a través de llamadas, mensajes de texto, Facebook y correo electrónico. Tuve que bloquearlo repetidamente, y cambiar mi correo electrónico y mi número de teléfono, hasta que hice una denuncia policial sobre el acoso. El oficial lo llamó personalmente y le dijo que, si continuaba, se emitiría una orden de arresto. No tuve un problema después de eso.

Mi hermoso hijo nació sano con 8 libras y 21 pulgadas de largo. Mi ex esposo nunca se presentó en el hospital y nunca se molestó en verlo, escucharlo o hablar con él y no le envió regalos ni tarjetas. Mi hijo nació con problemas de desarrollo, que no se hicieron evidentes hasta que tenía poco más de un año. Ahora tiene casi tres años. Luchamos diariamente con sus problemas de desarrollo y de salud, pero lo amo mucho y él es la luz de mi vida. Mi chico dulce ahora tiene un padre increíble que entró en nuestras vidas cuando tenía solo tres meses de edad. Él es el único padre que mi hijo ha conocido.


No recuerdo la violación cuando miro a mi hijo. Veo a un niño inteligente, divertido e inocente que disfruta de la vida y sabe que su familia lo ama. Mi dulce niño puede haber sido concebido en una violación, pero lo estoy criando con amor y está guiado en la vida por dos padres muy amorosos.

Biografía: Leah Christine es esposa, ama de casa y madre de 2 hijos. Es bloguera pro-vida para Salvar El 1 como madre por violación. Reside en Springfield, Missouri.