Sunday, January 17, 2016

SHERYL WILLIAMS

Concibió un bebé a los 13 años como consecuenciade una violación y, aún con todo, estaba encantada con aquella niña. Entonces, sucedió lo peor.

Por Rebecca Kiessling

 
Hace unos años compartí mi testimonio en un evento para recaudar fondos en una localidad de Indiana. Cuando terminé mi discurso, se acercó a mí una dulce mujer y, entre llantos, me confió su historia personal. Desde aquel momento, hemos mantenido una estrecha amistad.
Se llamaba Sheryl y ella y su hermana fueron objeto de las reiteradas violaciones de su propio padre y de su abuelo desde su más tierna infancia. Cuando se lo contaron a su madre, no las creyeron, y el abuso continuó durante unos cuantos años más. Finalmente, a los 13 años, fueron enviadas a sendas familias de acogida. Sin embargo, Sheryl volvió a ser violada por un muchacho de 18 años mientras se encontraba en ese hogar tutelado. De nuevo, sintió miedo de denunciar la violación, pensando: “No se lo contaré a nadie… Mi madre no se lo creyó y ahora, ocurrirá lo mismo. Todo esto, va a aparecer totalmente absurdo”.
Entonces, sigue explicando Sheryl, “fui enviada a otra casa de acogida, donde empecé a encontrarme mal”. La nueva madre adoptiva le preguntó si no estaría embarazada y Sheryl quedó traumatizada por la pregunta ya que nunca había considerado siquiera aquella posibilidad. El joven muchacho que la había violado fue interrogado al respecto pero él lo negó todo, incluso haber tenido ninguna relación sexual con ella, lo cual sorprendió completamente a Sheryl. Pero, entonces, pensó: “¿Sabes qué? Con él o sin él, yo puedo seguir adelante con esto”.
Ella explica cómo empezó a sentir unos estrechos lazos afectivos con su bebé: “Mientras avanzaba el  embarazo, notaba  como me pataleaba, y podía sentirlo hasta el punto de decir: “Ok, lo he notado”. Estaba emocionada pensando en el hecho de convertirme en madre. En mi interior, aquello era algo grande que nadie podía arrebatarme. Soy yo, es una parte de mí. Estaba emocionada…".
Sin embargo, todo cambió en un abrir y cerrar de ojos cuando su madre adoptiva la llevó a realizar lo que ella pensaba sería una simple revisión. “Aquello resultó ser un aborto. No recuerdo, incluso, de quién fue la decisión. No recuerdo nada de aquello. Sólo una mesa y a mi misma encima de ella. No recuerdo siquiera que me llevaran en coche. Creo que ni siquiera entendía a dónde me habían llevado”. Sheryl afirma que se sintió desesperada, como “si yo no importara. Mi voz no significaba nada. Mis pensamientos, sentimientos, no importaban nada en absoluto”. Después del aborto, las cosas fueron de mal en peor para ella: “Me sentía sola, abandonada, y me quedé del todo bloqueada”.
Mientras  imagina cómo habrían podido ser las cosas si todo se hubiese desarrollado de un modo diferente, Sheryl explica: “Desearía que, en lugar de haberme “ayudado” del modo que hicieron, me hubieran proporcionado consejo. Me hubiera gustado poder explicar llanamente: ‘Mirad, esto es lo que sucedió’ y  que me hubiesen escuchado y creído, también. Pero, para mí, no existía ese entorno de comprensión y seguridad.
Sheryl quiere que otras mujeres sean conscientes de algo muy importante: “Tenéis otras opciones distintas al aborto, y si no lo dais en adopción, al menos dádselo a una tía o a un familiar. No abortéis porque esto os perseguirá toda la vida”.
Cuenta, también, cómo ha cambiado su vida desde aquel momento. Canta en el coro de su iglesia, donde encontró a su marido. Su matrimonio la ha ayudado a ver el auténtico rostro de Dios. Dice que aprendió a comprender que “podemos ser como Dios mismo. No hacer daño a la gente. Ayudar”. Sheryl dice que su marido representaba todo aquello, y que supuso su camino de sanación.
Pero Sheryl todavía lucha buscando el perdón por el aborto llevado a cabo. Sabe que Dios perdona y quiere que nosotros lo hagamos también. “Pero, entonces, me di cuenta que debía perdonarme también a mí misma, y no lo había hecho. Sólo quiero que la gente se dé cuenta del enorme impacto emocional y psicológico que esta tesitura supone para una mujer y que el aborto no debería ser nunca una opción, incluso en el caso de violación. Pasar por todo aquello me traumatizó y no quiero que nadie tenga que pasar por algo parecido”..
Sherly asistirá este año por primera vez a la Marcha por la vida, en Washington, DC. Si quieren conocerla y saludarla personalmente o agradecerle su testimonio pro vida, estará en nuestro stand de Save the 1. Y si desean visualizar los vídeos con su historia, pueden hacerlo aquí en inglés http://www.rtl.org/compassion/index.html
Rebecca Kiessling es abogado, escritora, conferenciante pro vida, fundadora y presidenta de Salvar El 1.

Tuesday, January 12, 2016

MI HIJA ES VERDADERAMENTE UN ARCO IRIS DESPUÉS DE LA TORMENTA

 Por Shalyn McGuin



Yo tenía 19 años y vivía sola, trabajando como niñera.  Un ex-novio con el que aún era amiga iba a visitarme porque me había mudado recientemente a mi nuevo apartamento  El vino y platicamos, pero antes de que pasara mucho tiempo, me estaba besando y tratando de tener relaciones conmigo  Le dije “NO!” muchas ocasiones, y entonces mi reacción “congelada” se hizo presente. 

Durante cuatro años, durante mi niñez, un familiar me asaltó sexualmente casi a diario  Se lo dije a varias personas pero nadie me creyó  Me di cuenta rápido que no iba a terminarse, así que aprendí a “paralizarme” o no moverme porque se terminaba rápido si yo pretendía que no había pasado

Así que volviendo a esa noche, mi ex-novio me violo--me quedé bloqueada, y él se aprovechó de mi  Después que se marchó, lloré en el suelo del baño por horas, deseando haber puesto más lucha y resistencia física  No lo denuncié, porque sería como los abusos en el pasado-- mi palabra contra la de él.

Semanas más tarde, me di cuenta que había estado teniendo calambres de periodo menstrual, cuando usualmente solo los tenía por un día o dos durante mi periodo  Es cuando pensé que podía estar embarazada  Corrí a Shoppers Drug Mart a comprar una prueba de embarazo  Cuando mostró un “SÍ”, regresé a comprar otra.  Por supuesto, la respuesta fue la misma.

Yo tenía una relación cercana con quien era mi jefa en ese momento, así que le comuniqué sobre mi embarazo una semana o algo más después  Ella me dijo que no quería que sus hijos me vieran “en esa condición” así que si quería mantener mi trabajo tenía que abortar-- era mi bebé o los de ella.

Fue al Centro de recursos para Embarazo, y le pregunté a la consejera de embarazos si ella pensaba que yo debiera abortar.  Ella no tenía permitido darme una respuesta directa, pero me aseguró que yo era capaz de criar a mi bebe, y me indicó el camino para recibir ayuda de programas alrededor de la ciudad.  Cuando ella calculó el día del nacimiento del bebé, supe que era una señal, ¡la fecha de nacimiento era mi cumpleaños!

Decidí tenerla, perdí mi trabajo, pero encontré uno nuevo antes de que mi embarazo comenzara a mostrarse, Me sentía con tanto miedo porque ella era muy pequeña y frágil, pero yo estaba tan llena de amor, y las emociones solo crecieron a partir de ahí!

Durante mi embarazo, también conocí al amor de mi vida, quien ahora es su “papá” El único padre que ella ha conocido-- él es el mejor padre.  De hecho, está planeando adoptarla una vez nos casemos.

El padre biológico de mi hija sabe de ella, pero ha escogido no tener ningún tipo de relación con ella, lo que es mejor para ella y para mí, un gran alivio.

Mi pequeña niña tiene ahora tres años y es la niña más preciosa del mundo!  Somos (apropiadamente a su edad) honestos con ella.  Ella sabe que su “papá” no la engendró, pero él sí la escogió. 

Ella no es una “bebé por violación” Ella es mi bebé.  Ella es la bebé de una víctima de violación, y ella tiene derecho a la vida.  Niños como ella no deberían ser castigados por los crímenes de sus padres. 

Mi hija es verdaderamente un arcoíris después de la tormenta.



Biografía:  Shalyn McGuin es una ama de casa, bloguera pro-vida para Salvar el 1, y reside en Ontario, Canada.  Ella espera poder ser una influencia positiva para bebés que han sido concebidos por violación y sus madres. 


Monday, January 11, 2016

MADRES POR VIOLACIÓN I



TESTIMONIOS DE MUJERES VALIENTES
Durante estos últimos años hemos estado en contacto con muchas madres que han decidido compartir sus vivencias con nosotros y contar al mundo el afecto que sienten por aquellos niños que concibieron como fruto de una violación. Algunas han querido mostrar su verdadera identidad; otras, prefirieron permanecer en el anonimato, usando su nombre de pila o, incluso, las simples iniciales. Esperamos que sus valientes palabras sirvan para ayudar a muchos a entender el valor de cada vida humana y también puedan animar a otras madres a dar un paso adelante, contactar con nosotros y compartir su experiencia.


"Al principio, pensaba en mi bebé como el hijo de mi violador... hasta que le vi, lo tuve en mis brazos y sus ojos me miraron. Entonces, sentí algo impresionante. Yo no era el "recipiente" del fruto de un violador; era la portadora de un milagro maravilloso...”
- Sara Gerardo


"¡ Qué horroroso... Me ofende que me consideren un 'recipiente’. Yo soy la madre de mi hijo".
-Erin Lee, madre tras una violación


"Mi hijo, concebido tras la violación de mi padrastro, es la mejor cosa que me ha ocurrido. Mi mayor bendición después de aquel horror".
- Yohanka Reyes


"Mi hijo me dio la fortaleza para superar mi violación. Él salvó mi vida".
Pyper Grogg, violada a los 14 años.


"Yo defenderé siempre y sin descanso la vida de mi hijo. Mi hijo es una gran dicha para todas las personas que lo conocen".
- Ashley M.


"El bebé que llevé en mis entrañas durante 9 meses es MI bebé. El violador habría hecho de nosotros dos víctimas pero yo no quise aceptarlo y supe que seríamos vencedores".
- Jacquelyn E.


"Cuando más lo necesitaba, mi hija me dio la energía necesaria para luchar y superar la violación. Siempre la he visto como esa lucecita encendida que me guiaba en la oscuridad y me mostraba que la felicidad existe de verdad. NUNCA te arrepentirás de haber tenido un hijo pero SIEMPRE Lamentarás no haberlo tenido".
- Caroline


"Mi hijo me dio la fortaleza para afrontar cada día. Vivo gracias a él. Él salvo mi vida".
- Michelle



"Incluso a los 14 años fui capaz de ver que que mi hijo completaba mi familia. Trajo mucha dicha y un espíritu de superación del que sólo él era capaz".
- Birgit


“Se suponía que la violación había de ARRUINAR mi vida pero mi hijo resultó ser mi SANACIÓN”.
- Courtney

"Soy superviviente de un padre violador y debo decir que ser forzada a abortar no fue mejor que dar a luz al bebé. La primera vez que me quedé embarazada, mi padre me provocó el aborto con una percha y me arrebató a mis gemelos que vieron negado su derecho a la vida. Esto sirvió para encubrir sus crímenes y siguió abusando de mi violentamente y tuve a mi primer hijo con 12 años. Amo a mi hijo que hoy ya tiene 47 años".
- Ginny


"Cuando mi violador supo que esperaba un hijo, me llevó a un descampado y me golpeó en el estómago para provocarme un aborto. Como no funcionó, irrumpió en mi trabajo y me acorraló detrás de una mesa gritándome que tenía que abortar. La única razón por la que habría accedido a ir a una clínica abortista durante mi gestación habría sido la coacción y presión. Afortunadamente, fui capaz de librarme de mi violador. Doblegarme a su presión y abortar a mi hijo me habría privado de la alegría de tener la bendición tan grande que él es".
- R.B


"Tras ser violada y darme cuenta de que esperaba un hijo, decidí tenerlo. No se puede forzar a una mujer a abortar. El niño es inocente y el violador no tiene ningún derecho sobre él porque fue concebido a través de un acto sexual a la fuerza".
- Eva Marie Godoy

"Tras saber que había quedado embarazada tras una violación, concerté tres visitas médicas para abortar pero no fui capaz de hacerlo. Ahora tengo una hija preciosa que pronto cumplirá los 22 meses. Mi hija es eso, ¡MI HIJA! El hombre que me violó no es su padre. Su padre es el hombre con el que estoy casada. Aunque ella ya tenga 22 meses. Él es de ella y ella de él. Me encantaría que todo el mundo lo entendiera".
- Tiffany Cooper

"Di a luz un bebé que había sido concebido en una violación incestuosa. Muchas mujeres que han pasado por lo mismo dirán que es lo mejor que les ha pasado en la vida. Este hijo te ayuda a superar el trauma de la violación, a seguir adelante en la vida y a ser más compasivo y misericordioso con las personas que sufren. Matar a este hijo no habría hecho desaparecer la violación pero sí que me habría convertido en la madre de un niño muerto, asesinado por mí. Y habría  empeorado la situación. Ya es hora de que nos libremos de esa malentendida ' compasión' hacia las mujeres que han concebido un hijo en una violación y que dejemos de decirles que no serán capaces de salir adelante en la vida al menos que maten a su hijo. Ya es hora de que dejemos de marginar a los niños que han sido concebidos en violaciones y empecemos a verlos en todo su esplendor. Estas mujeres son fuertes y resistentes y se pueden labrar un futuro. Y sus hijos son valiosos y un regalo. Mi hija fue la única luz que me guió cuando atravesé por esta situación. Ella me rescató del desastre total. Me dio la esperanza en un futuro. Que nadie vuelva s decir que debería haberla matado. Es desmoralizante y un menosprecio para ella y para mí".
-Jacquelyn, madre fruto de una violación incestuosa

"Nunca contemplé la posibilidad de abortar pero sí la de la adopción. ¡Celebro haber dado a luz un niño precioso! Él me agradece que le diera la vida y que no lo abortase".
-Karyn Liechty



"Mi violador intentó  que abortase en contra de mi voluntad. Dar a luz a mi hija fue lo que me dio la fuerza para olvidar y seguir adelante. Es una niña maravillosa y, sí, se parece mucho a él pero ella es preciosa. Intento que llegue a ser una gran persona y, de esta manera, sustituyo el mal que se me hizo en abundancia de bien".
- Danny Mayah


"Mi hijo es muy valioso para mí y, con él o sin él, habría tenido que lidiar las mismas batallas a raíz de mi violación. Mi hijo es parte de mi sanación. Abortarlo, habría duplicado mis problemas. Fue concebido en una violación pero esto no define su valía o humanidad".
- Robyn McLean, golpeada y violada. Conferenciante de Save the 1

Thursday, November 12, 2015

Mujer nigeriana madre como consecuencia de una violación: "Mi hijo es el regalo más dulce que me ha dado la vida".
Por Betty Esene





Fui violada de camino a un examen. Tras el incidente, me convencí a mi misma de que no había pasado nada y seguí adelante. Esto es lo que me  quería creer hasta que, al mes, supe que estaba embarazada y entonces todo se torció. Me odiaba a mi misma, odiaba lo que había ocurrido pero, sobre todo, odiaba al bebé que esperaba. Mi primera idea fue la de abortar. Yo era una muchacha joven con ansias de mejorar mi propio futuro y el de mi familia. "Este niño arruinará para siempre mis aspiraciones y mis metas", pensé.

 Busqué con insistencia a alguien que financiara mi aborto pero no lo encontré. Incluso empecé a ingerir fuertes drogas desde el primer mes de embarazo hasta el séptimo pero el bebé se resistía a morir. Pensé en suicidarme muchas veces pero, por aquel entonces, mi madre enfermó de gravedad y yo era una gran ayuda para ella.

Mantuve la gestación en secreto durante 7 meses . Solía golpear mi vientre con violencia cuando nadie me veía y le gritaba al bebé:" ¡Muere o desaparece pero no te quiero a mi lado!". Estaba muy deprimida y traumatizada y viví una agonía de 7 meses hasta que le conté a mi familia qué ocurría. Tuve el apoyo de mi madre y de una ONG de mi país, Nigeria, y di a luz al niño.

 El parto fue complicado pero en el momento que lo sostuve en mis brazos sentí una gran paz interior. Ahora lo miro y me pregunto cómo pude plantearme rechazar una bendición tan grande. Es el regalo más dulce y maravilloso que me ha dado la vida. Su sonrisa me da una razón par ser valiente y seguir adelante. Él capta mi estado de ánimo a la primera y nuestra complicidad es muy grande. Hoy tiene cinco años y preferiría estar en la calle que darlo en adopción. No lo veo como el producto de una violación sino como un don de la Providencia.

 La gente debe entender que Dios no manda al violador. Todos somos libres en nuestro proceder y a veces se sirve  de situaciones dolorosas para hacer algo bueno: el bebé. Yo no juzgo a una joven chica por querer abortar o por hacerlo porque yo misma estuve en esa tesitura pero pienso que hay que ver al niño como el hijo de la víctima y no como el hijo del violador. Y, como ser humano que es, tiene unos derechos y una misión en esta vida.

Seamos claros: El niño no tiene culpa de lo ocurrido y tiene derecho a vivir. A todos los niños les espera una vida que deben vivir y un gran futuro porque están creados por Dios y Él no los habría hecho si no fuera así. No son el producto de una violación sino Hijos de Dios. Él los creó con una intención, como a mi hijo.

BIO: Betty E. es planificadora de eventos y maquilldora, de Nigeria, miembro y bloguera en Save the 1.
 Ayuda y anima a mujeres que han concebido un hijo en una violación.

Tuesday, September 15, 2015

POCOS CONOCEN MI HISTORIA

por Merche
Pocos conocen mi historia. 
Mi madre fue muy buena murió con 84 años y nunca perdió un aire de inocencia que la caracterizaba  junto con su bondad y servicio aun cuando  tuvo varios hijos de diferente hombres.
Yo fui la última de sus 9 hijos.
Estando casada con el que yo creía ser mi papá fui concebida en una infidelidad .
Mi mamá me contaba que su embarazo fue muy difícil porque tenia 46 años y le daba vergüenza salir, (ella vivía en un rancho)
No fui planeada ni deseada pero sí muy bien aceptada por todos. 
Por ser la más chica fui muy protegida y querida. Fue un secreto muy bien guardado, mi origen. 
Pero como dice la escritura, no hay nada oculto bajo el sol. 
Aunque no sabía con certeza la verdad había cosas que me indicaban que había algo oculto.
Ya estando casada y con mi tercer hijo (tengo 6 y lo digo con mucho orgullo) supe la verdad.
En un principio, fue un dolor muy grande, sentí mucho coraje con mi mamá y me porté mal con ella pero nunca le dije lo que me pasaba. 
Soy una mujer de fe y logré perdonarla antes de que falleciera. 
Ahorita, estoy infinitamente agradecida por vivir. 
Que fácil hubiera sido abortarme  ya tenia ella 8 hijos de diferentes hombres, vivía en pobreza, casi creo que extrema y aparte tenía 46 años. 
Que escándalo en el rancho en el que vivíamos. 
Para cualquiera que caso tenía la vida de una niña más. 
Pero para Dios si tenía caso, Él tenía un plan para mí.
Porque como dice el profeta Jeremías: antes de concebirte en el seno de tu madre ya te conocía.
Ahorita soy feliz de existir y que mi mamá me dejó nacer. 
Mis 6 hijos son muy buenos.
El mayor es un gran artista.
Tengo un hijo en el seminario que si se consagra como sacerdote está de más decir su aportación a la humanidad y si no se consagra ya ha alegrado muchos corazones rotos y encaminado a varias almas a Dios y los otros 4 todos pertenecen a grupos juveniles en donde aportan mucho porque son coordinadores o dirigentes de grupos dentro de la iglesia (además de estudiar). 
Y en sus escuelas, se distinguen porque aportan valores .
Doy gracias infinitas por existir. 
¿En dónde estarían mis hijos si yo no existiera? Habría huecos en la vida de quienes nos rodean.
Verdaderamente, Dios escribe derecho en renglones chuecos. 
Cuanto desearía poder acercarme a mis otros hermanos, los hijos de mi papa verdadero.
Sólo tengo contacto con uno y hemos aprendido a querernos. 
Pero anhelo abrazar a los demás.
Pido a Dios que un día me lo conceda. 
A lo mejor no he hecho algo extraordinario pero,dentro de lo ordinario, justifico claramente mi existencia. 
Yo coordino un grupo de mamás.
Estoy en un grupo de retiros de evangelización y las mamás que quieren seguir con su catequesis y evangelizacion yo las coordino.
No sé qué les parece mi historia. 
No sé si sirva para ayudar a alguien a seguir con su embarazo aun cuando sea producto de una infidelidad. 
Mi papá de crianza fue un hombre maravilloso nunca recibí un mal trato de él.
Fueron unos excelentes abuelos, mis hijos los recuerdan con mucho cariño. 
Mis papas me decían que mis hijos hicieron feliz su vejez. 
Me cuesta contar mi historia porque no quiero que nadie juzgue a mi mama.
Con el hecho de darme la vida para mí es digna de todo respeto y pido a Dios que esté en la gloria como es el deseo de Dios. Que todo hombre se salve.
Gracias .
Paz y bien para Uds.

Tuesday, August 18, 2015

EN LA OSCURIDAD Y SOLA

por Cecilia E. Rdguez. Galván.




“El camino que seguía era siempre el mismo. Eso me daba cierta seguridad y me sentía confortada por el aroma a flores que en primavera llenaba la atmósfera... No podría haber imaginado lo que pasaría. Caminaba sin prisas, como siempre; observando el paisaje y a la gente…cuando un golpe, como de relámpago, me nubló la vista, una mano fuerte y fría rápidamente me hizo ir unos pasos hacia atrás, tropezando con mis propios pies. Un olor, un olor que se impregnó en mi misma y unos ojos rojos, embravecidos, de bestia, que me miraban sin mirarme y me atravesaban como un cuchillo, la boca abierta…la rabia en su mirada…y una voz, un bramido, un rugido…era una bestia.

Con fuerza, me sometió con un cuchillo al cuello; traté de liberarme de esa bestia con todas mis fuerzas. Una mano sudorosa me cortaba la respiración y el habla, no podía contra tal fuerza y la bestia disfrutaba el esfuerzo, como si eso quisiera. Me traspasó con terrible dolor, me torturó, me utilizó, me corrompió. Descargó sus más bajos instintos sobre mí… De proporción inmensa, dejó en mí cicatrices imborrables, heridas que no sanan, la locura por dentro, poseída por tal ira me convertí en quien no era.  Ahora, esa ira era parte de mí.

El tiempo no sanó sino los huesos, las heridas superficiales. El tiempo pasaba sin pasar, los segundos y minutos no se detenían y tampoco avanzaban, la vida estaba estancada… lo sabía, el torturador había hecho un daño profundo, uno que no era perceptible a simple vista. Mis sueños, mi tranquilidad, mis pasos no eran ya los mismos, caí en una profunda depresión, sin luz, sin retorno, sin salida.

Pero el monstruo no me había dejado del todo ese día, me perseguía en sueños, en voces y olores que sólo yo  percibía, su mirada, esos ojos  podía verlos en todos. En todos…hasta en mi misma. La locura llegó a tal extremo que sentía crecer dentro de mí a mi atacante, lo sentía, oía latir su corazón, estaba al borde de la locura, no encontraría paz hasta deshacerme de “eso” que me mantenía atada a ese monstruo. Decidida, tomé la decisión, no había cordura en ella, la perdí ese día, la perdí junto con mis sueños y planes, con mi alegría, con la seguridad de mi vida; ahora todo era oscuro, todo era sombrío, nada parecía correcto, nada parecía perfecto, el aire faltaba.

Estaba segura que necesitaba sacar de dentro de mi “aquello” que crecía sin mi permiso, sin mi conciencia, busqué terminar de cualquier forma con “eso” y decidí envenenarle. Sin embargo, su fuerza era mayor y no logré mi cometido.  Traté diferentes formas, ninguna funcionó, parecía estar aferrado a mí, sepultado conmigo; respiraba conmigo, en tanto yo no muriera, “eso” tampoco lo haría…y sin embargo, cada vez que intentaba un truco nuevo era yo la que moría un poco…¡ayuda!, la ayuda que busqué ese día y que nadie me brindó, eso era lo que necesitaba, la encontraría ahora, la encontraría…

¡Eso! Un especialista de bata blanca, con limpias manos e instrumentos, en un ambiente seguro y con voz tranquila, uno de los “buenos”. Acudí  ahí donde me ofrecían la paz que buscaba a costa de un precio. Ni medí los ceros, pues cualquier precio era poco para recuperar algo de lo perdido.

Llegué puntual a la cita, me calmó la seguridad de las personas que me miraban satisfactoriamente por la decisión que tomaba. Estaba convencida, era necesario sacar “eso” de mí, que crecía y crecía y que me enloquecía un poco más cada día…era urgente actuar ya.

El olor ahora era distinto, pero mi corazón latía tan rápido como en aquella terrible hora. Mi respiración aumentaba y el sudor se hace presente… “tranquila, tranquila que pronto pasa”.

El especialista llegó con una sonrisa, una bata inmaculada y acompañado de otras personas de mirada extraña.  Empezó todo demasiado aprisa, no había tiempo que perder, tomé la decisión un poco tarde, pero “nada pasaría” según me explicaron antes.  Un poco de dolor, nada comparable, esperar un poco, yo miraba el reloj, el movimiento de sus manecillas. Escuchaba el tic-tac de su avance, nada pasó, nada, ¿Qué sucede? No ha sido suficiente, el dolor que traspasaba mi alma se convertía en angustia, mi corazón más rápido, tic-tac del reloj, miradas extrañas, “no importa, haremos alguna otra cosa, tu tranquila”… sentí las convulsiones, el retorcerse de su cuerpo lastimado, de repente un dolor, como de rayo, lo conozco, lo sentí antes. ¿Qué sucede? Ahora los instrumentos, el sonido, el olor, las voces, con rapidez asombrosa penetraron en su espacio, en su intimidad, lo torturaron, lo asustaron, tic-tac más rápido, angustia, ¿Por qué siento angustia? Una máquina, con la frialdad de esa máquina le destrozaron, poco a poco y sin remordimiento en sus miradas, una sonrisa.  La sangre brotaba sin pausa, las armas del homicidio fueron dejadas a un lado, todo había concluido.

Impecables en su vestir, los tres salieron sin mancha, dejaron la habitación con el olor a sangre, y a la vista sólo un cubo con bolsas negras en su interior, no había testigos, no había cadáver. No había tic-tac…aunque el reloj seguía en su avance implacable.

Se fueron, me quedé ahí, aterrada, la cordura volvió a mí en un momento inadecuado, ¿Qué hice? Me convertí en victimario, soy el monstruo y no la víctima, el inocente fue asesinado.  Cerrada en el dolor que me poseía no fui capaz de ver la realidad en su dimensión, estaba oscurecida por la ira, y la prisión que me encierra ahora es peor: soy yo misma.

El olor del monstruo ya se ha ido, sus ojos he olvidado, no recuerdo ni su peso ni su talla, hay un único sonido que no logro borrar de mi mente  y de mi corazón: el tic-tac que se apagó con esa máquina

La mano que me asfixiaba no era mía, era un monstruo que me poseía, la mano que pagó el asesinato del inocente la conozco, la veo cada día, la recuerdo entregando cada céntimo, yo firmé por un asesinato, y sigo pagando el precio a cada instante.

He caminado nuevamente por los senderos conocidos, esperando a que el monstruo ataque de nuevo, quizá, sólo quizá podría saldar mi cuenta con el inocente.

El agresor y el cómplice especialista siguen libres, yo me encuentro encerrada en la cárcel de mi vida. La pena es perpetua, nadie puede liberarme, ahora lo sé, ni yo misma. Cuando la locura me visita, me concentro para recordar aun por un momento: tic-tac, no de un reloj, sino de una vida.

La culpa la llevo yo en soledad profunda, y por ello puedo decirte, no firmes, no pagues, no te vuelvas victimario, no eres juez, sólo víctima, el verdugo deberá pagar su culpa. El olor del monstruo se olvida, el silencio de la muerte, de un aborto nada lo quita.”



Saturday, August 1, 2015

EL ABORTO FUE PEOR QUE LA VIOLACIÓN

por Tammy

A la edad de 16 años, salí con mi primer novio. Era un chico popular que jugaba a fútbol y me emocioné. Comimos juntos, vimos una película y como todavía tenía tiempo conduje por nuestra zona rural un rato. Visitamos los establos de la familia y estuvimos con los caballos. Pero mi primera cita se convirtió en una pesadilla cuando él me violó en un granero.

 No se lo conté a nadie porque él enseguida me amenazó diciendo que si lo contaba haría mi vida y la de mis seres amados desgraciada. A las dos semanas se lo conté a un amigo pero por entonces él ya había ido difundiendo su versión de los hechos y nadie me apoyaba, así que decidí olvidarlo y seguir adelante.

No pensé mucho en que podía haber quedado embarazada hasta que empecé a notar los primeros síntomas y me hice una prueba de embarazo en el aseo de una gasolinera. No quería que nadie supiera nada. Antes de hacerla ya tenia pensado qué haría si daba positiva y me había buscado ya el teléfono de una clínica donde me aconsejarían. Efectivamente, dio positiva y yo me enojé con Dios que había permitido no sólo la violación sino el embarazo.

Desde el teléfono público llamé a la clínica y me dieron hora enseguida. Decidí que nadie lo supiera, ni padres ni amigos y fui a la clínica a la espera de conseguir que me visitaran ese mismo día.

Fueron muy amables conmigo y me explicaron todo lo referente a la vida y al embarazo. Pero sólo hacían ecografías ciertos días y hubiese tenido que volver. Les dije llorando que estaba muy asustada y que no sabía qué hacer y me respondieron que, aún si decidía abortar, siempre tendría las puertas abiertas. Aún hoy, 17 años después, mantengo relación con uno de los consejeros.

Asustada por el bulo que el padre de mi bebé estaba extendiendo y con terror a quedar en evidencia me dirigí a una clínica abortista. Era lo opuesto a la anterior clínica que era acogedora y cálida. Ésta era fría y la gente que esperaba no se miraba las una a la otra. La recepcionista hablaba en voz alta por lo que no existía ninguna privacidad. Me dijo que ese día no me podían atender pero yo rogué y rogué porque no me podía perder un día más de colegio. Así que la convencí y entré de inmediato.

No hubo preguntas, ni les importó que estuviera sola. Sólo querían saber si tenia dinero para pagar. Fue una experiencia peor que la violación. Me iba convenciendo a mí misma de que lo que hacía estaba bien porque el niño era fruto de una violación. Me enojé con Dios. Yo sabía que en mi seno había un bebé y que la vida empieza con la concepción pero a mis 17 años, ni lo consideré.

 No me dejaron ver la ecografía  mientras abortaba y me dijeron que estaba de 14 o 16 semanas. Pero por error escuché el latido del corazón de mi bebé. Le pedí entonces al médico que parase, que no quería abortar, pero me dijo que ya era demasiado tarde. Me dieron un Valium y tras el aborto me dieron prisa para que me vistiese y me marchara ya que necesitaban mi lugar pata otra. No se preocuparon de nada. Ni si me encontraba bien, ni si podía conducir, nada.

Me pasé dos horas llorando en mi coche. Realmente, no estaba bien para conducir. Dialogaba conmigo misma y me justificaba diciendo que había hecho lo que debía. Pero mi conciencia me alertaba de que había asesinado a no hijo y me repetía continuamente si yo era de verdad cristiana.

Durante muchos años oculte mi dolor y mi trauma. En la universidad tuve un desorden alimentario y aún no sé cómo sobreviví. Seguía frecuentando la iglesia pero me sentía vacía y muerta. Me preguntaba cómo Dios podía perdonarme por haber asesinado a mi hijo.

Con esfuerzo superé mi anorexia y dejé la bebida. Trabajé para superar la violación pero siempre obvié el tema del aborto. Incluso mi terapeuta llegó a decirme en algún momento que hice lo adecuado al abortar.

Conocí a un chico en la iglesia y decidimos abstenernos de tener relaciones sexuales hasta la noche de bodas. Quería hacer las cosas bien. Pero pasaba el tiempo y yo todavía tenía resquicios de mi anorexia y depresión.

Siempre había querido trabajar apoyando a las muchachas que se quedan embarazadas como voluntaria. Un día se lo comenté al pastor de la iglesia y él me dijo que el centro más cercano que él conocía estaba a más de una hora. Me animó a que lo empezara yo en nuestra zona pues era muy necesario. Me animé y entonces empecé a estudiar y leer por mi cuenta todo lo relativo a la gestación y a la depresión post aborto y me di cuenta que éste esta mi problema real y que por él había sufrido tanto.

 Hace un par de años entré en un grupo de terapia post aborto  en la que me ayudaron a aceptar lo que había hecho y a pedir perdón. Por fin he superado mi anorexia. A veces aún me deprimo pero salgo adelante y no me afecta en el día a día. En nuestro centro local de ayuda a la mujer gestante llevo un grupo post aborto y ayudo a estas mujeres que han abortado en su proceso de sanación.

Quiero decirles que el aborto no es nunca la solución y sólo hace que una situación difícil aún sea peor. Mientras abortaba yo preguntaba qué pasaría después pero nadie me respondió. Querían ir rápidos por si cambiaba de parecer. Durante años tenía ataques de pánico cada vez que escuchaba algo parecido al latido de un corazón. Sólo con los años, cuando estuve ya casada y embarazada de mi primer hijo hice la conexión entre el tic tac y mi miedo.

Hasta que entré en el grupo post aborto no superé mi problema y cuantas veces sentí que me iba a suicidar. Pensaba que no merecía vivir ni ser feliz por lo que hice. Y de hecho, me intenté matar en alguna ocasión.

Quiero contar lo que sufrí con la violación pero mucho más con los posteriores años de remordimientos. Me justificaba por la violación pero sabía que había matado una vida dentro de mí. El dolor de asesinar a un hijo concebido en una violación es el mismo que el de cualquier otro aborto. Lo he observado en nuestro centro local de ayuda a la mujer embarazada.

 Mi empeño ahora es que los casos de embarazo consecuencia de una violación no sean la excusa para legalizar el aborto. No hay día que no piense en ese hijo que aborte al igual que pienso en los que tengo. Pienso que podría haberla dado en adopción pero lo que tengo claro es que su vida tuvo un sentido y su importancia. Si yo estoy aquí en el frente provida y ayudando a embarazadas es gracias a ese bebé que aborté y al que nunca olvidaré.


 Tammy esta casada y tiene dos hijos. Es coordinadora del Ministerio post aborto y voluntaria en un centro de recursos para el embarazo. Ahora bloguera también de Save the 1.